|
DIA
A DIA, TODA LA ANGUSTIA Y EL MIEDO
Ernesto
Rodríguez fue finalmente liberado esta mañana en la localidad
de San Andrés de Giles después de permanecer secuestrado
durante 43 días.
La cronología del caso que se inició el 23 de diciembre
de 2003 y tuvo dramáticos pasajes hasta que esta madrugada se precipitó
el rescate del padre del empresario, hecho que se desencadenó tras
un cruento enfrentamiento entre sus captores y la policía.
* La odisea sufrida por Ernesto Rodríguez, padre del empresario
Jorge Corcho Rodríguez, comenzó aquella mañana
en vísperas de Nochebuena, en las inmediaciones de su domicilio
situado en un barrio privado de la ciudad bonaerense de General Rodríguez.
El hecho ocurrió en la intersección de Puerto Pirámide
y la Colectora norte de la Autopista del Oeste, donde los secuestradores
interceptaron el paso del vehículo de Rodríguez. De allí
en más se inició esta resonante historia plagada de misterio,
con la exigencia de una suma millonaria por parte de los captores, que
pasó a engrosar la lista de los casi tres centenares de secuestros
extorsivos denunciados durante ese año en la Argentina.
* El día siguiente, a pesar de que el fiscal Federal Jorge Sica,
titular de la Unidad Funcional Coadyuvante de Investigación de
Secuestros Extorsivos en la Provincia de Buenos Aires, impuso el secreto
de sumario, calificadas fuentes policiales indicaban que el padre del
empresario se hallaba ya en cautiverio y por su rescate se exigía
una suma cercana al millón de dólares, aunque agregaron
que el único contacto con los secuestradores estaba centrado en
la persona del empresario Jorge Rodríguez.
* 25 de diciembre: los festejos de Navidad se vieron empañados
por el dramático pedido de la familia que aguardaba ansiosamente
que se aceleraran los términos. Ese mismo día se volvió
a insistir sobre el manejo del Corcho en el tema de las negociaciones
con los secuestradores de su padre de 74 años.
* La jornada siguiente transcurrió sin novedades importantes, aunque
se indicó que se trataba de una banda superprofesional y los investigadores
apuntaban sobre una pista de un entregador.
* Pasarían luego por la Justicia algunos testimonios relacionados
con el episodio del secuestro y la posición inflexible de la banda
que tenía en su poder a don Ernesto parecía no inmutarse
ante la presión ejercida por la familia. La suma del rescate era
inamovible y ascendía a los 900 mil dólares, cuando faltaban
dos días para finalizar el 2003.
* 30 de diciembre: citan al vigilador que presenció el hecho, porque
los investigadores estimaban que se guardó información en
su primera declaración. El aporte testimonial no arrojó
importantes novedades respecto a la individualización de los captores
y el caso prosiguió sin alteraciones al cumplirse 7 días
del rapto.
* Fin del 2003 pero no de la pesadilla de Rodríguez. El 31 de diciembre
por la tarde el Corcho continuaba al frente de las negociaciones
con los captores de su padre. Se indicó en aquella oportunidad
que el empresario empleaba un teléfono especial para mantener diálogos
con los malvivientes para de esta forma frustrar el accionar de los pesquisas,
quienes hasta ese momento se encontraban sin pistas de los hampones.
* El año se inició con una fuerte actividad policial y judicial,
cuyas autoridades analizaban informes de los servicios penitenciarios
con el objeto de establecer la identidad de los individuos que integrarían
la peligrosa banda. El rastreo se inició el 2 de enero y continuó
durante varios días y se elaboraron pistas acerca del notable profesionalismo
de la banda.
* El 5 de enero surgió otra inquietante novedad. Según un
informe extraoficial, la banda de maleantes que mantenía secuestrado
al suegro de Susana Giménez tendría diversas conexiones
internacionales y manejaría sofisticada tecnología para
impedir ser localizada. También se conoció la versión
de una primera prueba de vida, confirmada en su momento por
el ministro de Seguridad bonaerense Raúl Rivara.
* Se produjo luego un silencio total en el caso y, al cumplirse el decimosexto
día en cautiverio, no hubo ninguna información acerca del
avance en las negociaciones.
* 12 de enero. Se informó acerca de una carta que Susana Giménez
enviaría a los secuestradores de su suegro. Mientras Corcho
Rodríguez seguía manejando personalmente los contactos,
Su realizaba el ruego para que se termine de una vez el cautiverio
a través de una esquela dirigida a la banda. La estrella televisiva
pidió desde Miami por la vida de la víctima.
* En las jornadas siguientes se habló de la existencia de varias
bandas relacionadas con el secuestro. Los investigadores del caso sospechaban
que tres grandes bandas que tienen en su haber antecedentes sobre extorsiones
podrían tener cautivo a Ernesto Rodríguez. A pesar de haberse
experimentado cierto avance, nada se pudo establecer y los familiares
se mostraron sumamente preocupados ante el llamativo silencio.
* 16 de enero. Ante la falta de resolución del caso, Susana Giménez
rompió el silencio y desde su residencia de Fisher Island en Miami
criticó con dureza la inseguridad que se vive en la Argentina
* 23 de enero. Al cumplirse un mes del rapto, se continuaba con la exigencia
de la suma de 900 mil dólares a cambio de la liberación
y la policía cambiaba el sentido de la investigación al
indicar que quienes raptaron a Rodríguez eran delincuentes comunes,
que anteriormente se dedicaban a la sustracción de vehículos.
* En la siguiente jornada se dio a conocer la segunda prueba de
vida, aunque seguida de una amenaza de los secuestradores. La banda
entregó la segunda prueba con la voz de la propia víctima
diciendo que sus verdugos amenazaron con amputarle los dedos de una mano.
* El 30 de enero las autoridades judiciales de Mercedes dejaron libres
a 5 hombres detenidos por el secuestro. Los individuos habían sido
detenidos la semana anterior con Sergio Leiva, conocido como el Negro
Sombra, que aún sigue preso.
* Estos últimos días habían surgido versiones relacionadas
con la efectividad del pago del rescate y ayer mismo el empresario Jorge
CorchoRodríguez lo hizo saber, exigiendo de alguna
manera una nueva prueba de vida de su padre.
* Finalmente la liberación se produjo hoy en medio de un enfrentamiento
entre la banda y la policía en la localidad bonaerense de San Andrés
de Giles. Con la barba crecida y desmejorado, aunque por sus propios medios,
el padre del empresario abordó el BMW negro de su hijo y se retiró
de la casa del kilómetro 96 de la ruta 7, donde fue rescatado por
la policía.
Cronica,
04/02/2004
|
|