| Los
intendentes podrán echar personal, pagar con bonos y rescindir
contratos
Así
lo dispone el proyecto que declara la emergencia económica y tiene
media sanción de los diputados provinciales. Habilita a las 134
comunas a emitir papeles por deudas que superen los 5 mil pesos. También
podrán rescindir todos los contratos de obras y servicios, incluidos
los de personal
Si el Senado
bonaerense le da la media sanción que le falta al proyecto que
declara la emergencia en los 134 municipios de la provincia, los intendentes
quedarán con las manos libres para cancelar deudas con un bono,
y para reducir sus plantas de personal, ya que podrán darle de
baja a todos los contratos de obras y servicios.
El proyecto
sancionado en Diputados luego de una negociación entre el PJ y
la UCR que incluyó la aprobación de leyes referidas al IOMA
y al Tribunal de Cuentas consta de dos partes: una referida a los 134
municipios de la provincia y otra específica para La Plata que
fue agregada a último momento, a través de la cual el Municipio
compromete su coparticipación para poder cubrir la deuda que salió
a la luz luego del traspaso del Banco Municipal
La primera
parte del proyecto que ahora tiene media sanción era conocida por
todos los legisladores. Sin embargo, la que se refiere sólo a la
capital bonaerense, y obliga a La Plata a comprometer su coparticipación
para pagar la deuda que dejó el traspaso del Banco Municipal, fue
redactada unos minutos antes de la sesión y firmada en el propio
recinto.
Eso dio lugar a que varios diputados opositores, en especial el izquierdista
León Zimmerman, fundamentaran su oposición a la ley general
sin siquiera sospechar que serían agregados tres artículos
utilizando el recurso de poner a la cámara “en comisión”.
Qué dice el proyecto El
primer segmento de la iniciativa da poderes especiales a los intendentes
que consigan que sus concejos deliberantes sancionen ordenanzas en las
cuales se declare el estado de “emergencia económica”
como máximo hasta el 31 de diciembre de 2004.
Se los habilita
también, por la supuesta situación complicada que atraviesa,
a emitir certificados de cancelación de deuda por todos aquellos
compromisos que superen los 5 mil pesos y que sean consolidados en los
90 días posteriores a la promulgación de esta polémica
ley.
Esos títulos
tendrán un plazo de cancelación de 8 años y un año
de gracia para el pago de capital, ya que la primera de las 16 cuotas
deberá abonarse antes del próximo 30 de septiembre. Los
intereses devengarán de manera conjunta y serán equivalentes
al promedio de las cajas de ahorro común del BCRA.
Los tenedores
de esos títulos, sean o no “primarios”, podrán
utilizarlos para pagar tasas municipales o deudas con el fisco local.
Pero hay un dato que no es menor, y puede perjudicar a mucho acreedores:
al ser transferibles, son susceptibles de sufrir quitas importantes en
el mercado secundario y de servir para “licuar” deuda de quienes
adquieran esos títulos.
Otro elemento controvertido tiene que ver con el efecto judicial: se supone
que frenaría la ejecución de sentencias contra las comunas
que impliquen pagos de dinero a cargo del fisco en condiciones diferentes,
aunque algunos legisladores e incluso asesores del oficialismo dudaban
de la legalidad de esa disposición.
Contratos
en la mira
Esta primera
parte del proyecto también habilita a los municipios a rescindir
o renegociar contratos.
La posibilidad, planteada en el proyecto original del diputado e intendente
electo, Baldomero Alvarez de Olivera, está pensada, en teoría,
para dar a los intendentes que asuman en diciembre la posibilidad de tener
“manos libres” para reordenar las cuentas de las comunas según
nuevos criterio.
El propio Alvarez será uno de los beneficiarios, cuando suceda
a Oscar Laborde al frente del municipio de Avellaneda, el 10 del mes que
viene.
Sin embargo, el proyecto también dejará la puerta abierta
a la reducción del personal municipal.
Sucede que muchos trabajadores cumplen funciones a través de contratos,
y uno de los puntos de la ley habilita a los jefes comunales a darle de
baja a los mismos.
El camino parece el inverso
La Provincia
le dará a los municipios varias herramientas que ponen en riesgo
la delicada situación social por la que ya atraviesan millones
de bonaerenses, en tiempos que se necesitan medidas que apunten en sentido
contrario, en sintonía con la postura que asumió la Nación.
Mientras el presidente Néstor Kirchner remarca la necesidad de
crear puestos de empleo para poder combatir la crisis de la que intenta
salir la Argentina, en la principal provincia del país la situación
podría ser inversa, si se convierte en ley un polémico proyecto
que autoriza a las Comunas a declararse en estado de emergencia.
Con esa norma en la mano, los intendentes tendrán la posibilidad
de reducir sus plantas de personal. Es que el proyecto que la semana pasada
salió entre gallos y medianoches de la Legislatura los habilita
para rescindir a los que cumplan funciones en los municipios como contratados.
La realidad bonaerense demuestra que si se quedaran sin empleo, ninguno
de estos trabajadores podrían insertarse en el mercado privado.
Pasarían a engrosar las filas de desocupados o subocupados, que
son más de 4 millones en todo el país, con una gran contribución
de la provincia de Buenos Aires, potenciada por la situación en
el Conurbano.
El escenario lleva preguntarse: ¿Acaso estos empleados no preferirían
trabajar en empresas privadas, sobre todo si tuvieran la posibilidad de
tener un mejor sueldo al que se paga en promedio en toda la administración
pública? ¿Por qué no eligen emigrar?
La respuesta, a primera vista parece bien concreta. La mayoría
de los trabajadores municipales no tienen posibilidad de elección.
La realidad los obliga a esperar tiempos mejores.
Los municipios deberían, en vez de acogerse a la figura de la emergencia,
bregar por conseguir que las chimeneas de las fábricas que los
rodean dejen de estar apagadas. Nada mejor para cambiar el escenario laboral.
Sin embargo, el camino elegido parece el inverso. Y de ese modo, las soluciones
serán mucho más difíciles de conseguir, con el peligro
de convertir a Buenos Aires en un territorio sin esperanza...
|