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La
negociación para lograr la libertad del suegro de Susana Giménez
aún permanece en el más estricto de los secretos.
El
hijo de la víctima, Jorge Rodríguez, intenta acordar con
los malvivientes el lugar de entrega de los 900 mil dólares reclamados
como rescate. Se estima que la tardanza en la resolución del episodio
se debe a que es difícil para Corcho acordar la simultaneidad
del pago de los billetes y la liberación de su padre. También
se sospecha que los responsables del hecho podrían pertenecer a
los sectores comerciales con los que el empresario se vinculó hace
algunos años.
Trascendió que Corcho logró numerosos avances,
en los diálogos que mantiene con los imputados, estimándose
que en las próximas horas, al cabo del pago de los 900 mil dólares
reclamados por la terrible gavilla, finalmente su anciano progenitor será
dejado en libertad. El empresario y pareja de Susana utiliza teléfonos
encriptados para comunicarse con los hampones.
Ernesto Rodríguez, de 74 años, sufre serios problemas coronarios
y se encuentra privado ilegalmente de la libertad desde el 23 de diciembre
pasado, cuando resultó capturado por 4 marginales en el oeste del
Gran Buenos Aires.
Jorge Rodríguez mantuvo estrechas relaciones comerciales con el
fallecido ex-dirigente montonero Rodolfo Galimberti y se cree que los
secuestradores pertenecerían a ese sector. Varios investigadores
explicaron que Galimberti manejaba un selecto grupo de individuos, quienes
le respondían fielmente, al igual que una especie de guardia
pretoriana. Al morir su jefe, dichas personas quedaron sin
conducción y sabemos, por una serie de datos que hemos
reunido, que en la actualidad poseen necesidad de obtener ingresos monetarios,
afirmaron los analistas.
Los expertos relataron que estos individuos manejan numerosos contactos
en el extranjero... por ejemplo tienen relaciones en áreas centroamericanas,
como el caso de Cuba, y en diferentes regiones sudamericanas como por
ejemplo Bolivia y Uruguay, además de conexiones en naciones de
Asia. Esta situación coincide con la teoría que barajan
los uniformados, que hace referencia a que los autores del salvaje ilícito
tienen contactos en el exterior, ya que se cree que el dinero exigido
por los delincuentes se pagaría fuera de la Argentina para evitar
la intervención de las fuerzas de seguridad. Otros pesquisas, en
cambio, lanzaron sobre la mesa la idea de que los captores serían
miembros de una banda con sede en Córdoba.
Cronica,
06/01/2004 |
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