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El
secuestro de Ernesto Rodríguez, quien ya lleva doce días
en cautiverio, podría resolverse en los próximos días,
ya que las negociaciones estarían muy avanzadas, en tanto que su
hijo, el empresario Jorge Rodríguez, estaría negociando
la liberación simultánea al pago del rescate, y no se descarta
que esto ocurra fuera del territorio argentino, informaron fuentes cercanas
al caso.
Según
trascendió, las negociaciones con los secuestradores de Rodríguez
podrían acercarse con extremo cuidado a un acuerdo que permita
la liberación de Rodríguez, de 74 años y que sufre
de una afección cardíaca. Si bien hasta la fecha sólo
se reconoció en forma oficial una comunicación telefónica
entre los secuestradores y la familia de Rodríguez, nadie negó
de modo fehaciente la existencia de negociaciones destinadas
a resolver el caso.
Lo cierto es que fuentes allegadas al caso reconocieron que esas negociaciones
estarían muy avanzadas y que el propio Jorge Corcho
Rodríguez sería quien tomó en sus manos las tratativas
que permitan la liberación de su padre tras la entrega simultánea
del dinero exigido por los captores.
El sábado, allegados a la causa habían contado que los hombres
abocados a la investigación del secuestro debieron iniciar un
forzado compás de espera, porque los secuestradores podrían
tomar represalias, y esto retrotraería todos los avances
obtenidos hasta el momento en la negociación.
Según se supo, los procedimientos policiales que comenzaron sobre
el último día de 2003 y durante la jornada del 1º de
enero, bajo la supervisión del fiscal federal a cargo del caso,
Jorge Sica, quien persiste en mantener en reserva absoluta todas las instancias
investigativas que rodean el secuestro de Rodríguez, de 74 años,
tuvieron que ser abortados.
Los operativos se habían realizado en diferentes sitios del territorio
bonaerense para que los investigadores pudieran descubrir algunas puntas
que rodean el caso y que ayudaron a tejer la red delictiva que logró
concretar el secuestro.
Ernesto Rodríguez pasó Año Nuevo con sus secuestradores,
sin que hasta la fecha haya trascendido algún nuevo contacto para
negociar su liberación.
El padre de Jorge, quien sufre una enfermedad cardíaca, también
pasó la Nochebuena en cautiverio y pese a que desde el entorno
familiar se esperaba su liberación antes de fin de año,
las negociaciones aparentemente se estancaron.
Según allegados, Jorge Corcho Rodríguez continuaría
siendo el que negocia la liberación de su padre, y que lo haría
desde un teléfono encriptado que no permite a los investigadores
policiales y judiciales interceptar las llamadas.
Este habría sido uno de los pedidos de los secuestradores, quienes
quieren evitar ser identificados o que se descubra la zona en la que podría
estar cautivo Rodríguez, explicaron las fuentes.
Además, el empresario ya recibió asesoramiento de un grupo
de expertos en seguridad y ahora sólo espera el contacto con los
secuestradores desde un búnker montado en una casa de un barrio
cerrado de la zona norte del conurbano, donde mantiene al margen a la
policía. Ernesto Rodríguez fue secuestrado el 23 de diciembre
último a metros de su residencia El Despertar, de General
Rodríguez, cuando viajaba junto a su esposa, Irma, en un Volkswagen
Polo.
El matrimonio fue capturado por delincuentes que se movilizaban en dos
vehículos, aunque a los pocos metros la mujer fue liberada, aparentemente
para que llevara un mensaje a la familia, según fuentes de la pesquisa.
En su primera y única comunicación reconocida en forma oficial,
los secuestradores exigieron 900.000 dólares para liberar a su
víctima sana y salva, aunque otras fuentes sostienen que se pidieron
300.000 de la moneda estadounidense.
El caso es investigado de oficio por el fiscal federal Jorge Sica, asignado
especialmente por la Procuración General de la Nación a
secuestros extorsivos, y por la División Delitos Complejos de la
Policía Federal.
Cronica,
Lunes 5 de enero de 2004 |
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—¿Cuáles
han sido los motivos reales por los cuales usted tomó la determinación de
separarse de su pareja?
—Se acabó el amor, eso es todo.
—¿Sentía que se estaba aburriendo a su lado?
—Fueron seis años muy intensos. De estar pegados uno al otro.
—¿Jorge Rodriguez había dejado de sorprenderla?
—Las relaciones se van desgastando con el tiempo. Si tomé la determinación
de separarnos fue precisamente porque preferí que las cosas sucedieran de
esta manera. De una forma civilizada
—¿Antes que llegara el cenicerazo, verdad?
—Antes de todo, opté por un final adulto. Un final respetuoso.
—¿Cómo podría resumir estos seis años de amor y convivencia?
—Fueron muy buenos, muy intensos. Fue una relación que me costó mucho y
en la que fui muy feliz. Compartimos miles de cosas. Vivíamos pegados, uno
para el otro, y ahora que lo pienso, quizás eso fue el principal detonante.
Juntos vivimos cosas divinas, viajamos por todos lados, supimos compartir.
Pero todo, lamentablemente, tiene un final. Y el final llegó para nosotros.
—¿Existe la posibilidad de que solo se trate de una crisis pasajera?
—No lo sé, quizás necesitemos un tiempo. Vivir un tiempo separados para
ver que nos pasa...
Revista
Caras, 13 de Octubre de 2003
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