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El
secuestro del padre de Jorge "Corcho" Rodriguez en General Rodriguez,
23 de diciembre de 2003 |
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SUSANA
ENVUELTA EN DRAMATICO SILENCIO
Las angustiantes horas que atraviesa la conductora televisiva Susana Giménez
por el secuestro del padre de su pareja, Jorge Rodríguez, habrá
sido seguramente el motivo por el cual la casa que la diva posee en el
Barrio Parque de esta Capital haya permanecido a lo largo de la mañana
herméticamente cerrada.
La diva continúa recluida en el interior de la finca y seguramente
continuará allí durante toda la jornada con la finalidad
de evitar el asedio periodístico de los hombres de prensa que montaron
guardia en la vereda del inmueble. Los únicos movimientos que se
registraron en la finca tuvieron lugar cuando arribaron dos jardineros,
aproximadamente a las 9, y tres personas pertenecientes al servicio doméstico,
cuando ya eran cerca de las 10. En esos momentos el portón de acceso
a la casa de Susana Giménez se abrió y permitió observar
que el automóvil particular de la propietaria estaba estacionado
en el garaje, una prueba elocuente de la decisión de la diva de
mantenerse aislada de los medios y seguir por vía telefónica
la situación de su novio y de su suegro. Susana ya anunció
a las autoridades de Telefé que no acudirá a la grabación
del programa argumentando la situación que está viviendo
por el rapto de Ernesto Rodríguez, por quien los delincuentes pidieron
900.000 dólares para liberarlo. Susana ya solicitó a los
periodistas que abandonen el lugar y que colaboren, pues fundamentó
su decisión diciendo que en estos momento no sirve de nada
hablar.
En un estado de completo nerviosismo, Susana Giménez intentó
eludir anoche las requisitorias de los periodistas congregados en torno
de su casa, en Barrio Parque, para interesarse de su situación,
a raíz del secuestro del padre de Jorge Rodríguez. Incluso
llegó a enojarse seriamente con la gente de prensa, a la que increpó
y de alguna manera acusó de impedirle estar junto a su pareja en
momentos tan difíciles. Antes, había pasado la mayor parte
de la dura jornada en la peluquería de su fiel amigo Miguel Romano.
Cronica 24/12/2003 |
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Susana
rogó a los periodistas que la dejen en paz para poder
estar junto a Jorge Corcho Rodríguez, cuyo padre fue
secuestrado ayer a la mañana, a poco de haber salido de su quinta,
ubicada en el partido bonaerense de General Rodríguez.
Déjenme tranquila, déjenme en paz, porque así
colaboran, dijo en tono muy nervioso la diva al llegar anoche a su
casa de Dardo Rocha al 2900, de Barrio Parque, en la Capital Federal, enfurecida
con los periodistas allí congregados a la espera de noticias.
Susana se enteró de lo ocurrido con Ernesto Rodríguez, padre
de su pareja, Jorge Corcho Rodríguez, ayer cerca del
mediodía, mientras se encontraba en su casa.
De
inmediato, se dirigió en un automóvil importado, junto con
su inseparable perro Jazmín, hacia la peluquería de su amigo
personal Miguel Romano, en Barrio Norte, donde se recluyó hasta casi
las 19.
Cuando se retiraba, y ante la presencia de decenas de periodistas, dijo
que no podía dar detalles sobre lo que ocurría con el padre
de su marido.
¿Cómo lo vamos a estar viviendo?, ya lo sabés,
le respondió a un reportero que la interrogó sobre el caso.
Ni si supiera les diría algo. No me pregunten nada porque no
les puedo decir nada. Ustedes ya saben cómo se trabaja en estos casos,
porque ya vivieron lo mismo con lo del padre de Pablo Echarri y con lo de
los padres de los futbolistas, dijo.
Además, aseguró que le gustaría estar junto a su pareja,
pero culpó a la prensa por impedírselo.
Hablo por teléfono con él. Me gustaría estar
a su lado, pero no puedo porque si salgo tengo a cien tipos atrás
mío, dijo.
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Susana
sabía que por la noche no realizaría el programa, que desde
el lunes irá grabado de 20 a 21. La animadora amaneció pensando
en tener un día dedicado al ocio. Peor no pudo concretarlo. El llamado
de un amigo, cerca del mediodía, contándole todo lo que había
ocurrido con el padre de su novio, Jorge Rodríguez, la cambió
radicalmente los planes. Su mañana en la cocina de su vivienda en el
Barrio Parque se volvió una confusión. Así y todo, luego
de un par de llamados a sus allegados para tratar de evaluar qué camino
era más conveniente seguir, decidió ir a la peluquería
de Miguel Romano. Apenas salió del garaje a bordo de su automóvil,
un cronista pudo sacarle unas palabras: No sé nada. No se puede
hablar en estos casos. Por favor les pido dijo la diva, manteniendo
la misma postura que había exteriorizado en su casa. Visiblemente descolocada
y un tanto angustiada, Susana no dudó en reconocer que acompañará
a su pareja en estas horas y confirmó que él ya regresó
de Punta del Este para encabezar las negociaciones, donde, en principio, ellos
iban a reencontrarse durante el próximo fin de semana. Luego de contestar
con monosílabos las preguntas formuladas por los hombres de prensa
que la estuvieron aguardando, Susana protagonizó un cruce de palabras
con un grupo de cronistas que se repartieron entre su casa y la peluquería
de Romano, en Barrio Norte.
¿A dónde vas? fue la interrogación. Y la respuesta
de la animadora fue abrupta; Qué te importa, basta, basta...
dijo Susana, cerrando de esta forma el diálogo y entonces sí,
partir hacia el comercio de Miguel Romano, sito en la calle Anasagasti
2061. Allí, mientras los periodistas esperaban montando guardia
en la vereda, Susana se lavó el cabello y se efectuó distintos
tratamientos capilares a lo largo de seis horas. Poco después la
diva de los teléfonos volvió a su casa de Barrio Parque,
donde permanecía recluida. Dicen que continuará en el lugar
hasta tanto la situación no se vaya esclareciendo.
Cronica,
24/12/2003
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