|
A
cien metros de la casa, a las siete y media de la mañana de la
víspera de Nochebuena, Ernesto Rodríguez fue secuestrado.
Se dirigía a una consulta en un centro médico de Capital
Federal junto a Irma, en su automóvil Volkswagen Polo blanco. En
la intersección de la calle Puerto Pirámide y la colectora
Norte de la Autopista del Oeste, fue interceptado por dos vehículos:
un Ford Fiesta y un Renault Clio gris.
De
este último auto bajaron dos personas armadas que ingresaron al
Polo. Irma fue liberada en el kilómetro 46 de la autopista, mientras
los delincuentes continuaron el terrorífico viaje junto a su pareja.
El viernes 26 Víctor Carballo se presentó en la comisaría
de General Rodríguez, en calidad de dueño del Clio que participó
en el secuestro. Explicó que el auto le había sido robado
a su esposa el pasado 8 de diciembre, cuando volvía de un recital
de Luis Miguel. Cristina no se acuerda de las caras de los delincuentes.
La amenazaron con un arma, la tiraron al piso y dieron vueltas durante
un buen tiempo. Después, la largaron en una parrilla cercana a
casa, relató.
Esto
no resultó un dato menor para los investigadores, quienes creen
que podría haber un vínculo entre los ladrones del Clio
y los raptores.
Desde su llegada a Buenos Aires, Jorge permanece en un búnker
junto a su amigo, el diputado Hugo Franco. El gobierno se solidarizó
con los familiares de Ernesto Rodríguez. El Jefe de Gabinete, Alberto
Fernández, declaró: Nos hemos comunicado con ellos
para expresarles nuestro apoyo y ponernos a su disposición, en
caso de que necesiten algo. Para aliviar la presión mediática,
Susana viajó el sábado 27 a las 21:45 en el vuelo 908 de
American Airlines, rumbo a Miami. Subió al avión por pista,
luego de realizar desde el auto un último llamado de aliento a
su novio. Con pesar, le escuchó repetir su certeza de que no habría
novedades hasta pasado el Año Nuevo.
Por:
María Fernanda Guillot y Laura Vigo, Revista Caras, Edición
del 30 de Diciembre de 2003
|
|
|