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CORCHO
ESPERA PRUEBA DE VIDA DE SU PADRE
El
empresario Jorge Corcho Rodríguez aguarda que los secuestradores
de su padre, quien ya lleva cautivo cinco días, vuelvan a mantener
una nueva comunicación para avanzar en las negociaciones por el
pago del rescate y con la intención de pedir una prueba de vida.
Es
que el paso de las horas aumenta la desesperación de los familiares,
quienes pretenden constatar que Ernesto, un hombre de 74 años y
con problemas cardíacos, se encuentra bien de salud e intentar
que la liberación se produzca antes de fin de año, luego
de que los malvivientes rechazaran una oferta de dinero efectuada por
el hijo de la víctima.
Fuentes de la investigación insistieron que los captores sólo
llamaron una vez al empresario, por lo que ese gesto fue interpretado
como un modo de presión y una muestra de control de la situación.
Pese a ello, Crónica pudo averiguar que hubo un contacto hace horas,
en el que los malandras rechazaron la suma que ofreció la familia
de rehén, la cual rondaría los 100 mil dólares.
A cinco días del secuestro, un investigador policial del caso le
reiteró que los secuestradores sólo llamaron una vez
y se comunicaron con Corcho Rodríguez cuando estaba
en Uruguay para avisarle que tenían a su padre.
Distintas versiones habían asegurado que la primera llamada extorsiva
había sido efectuada a la casa del propio secuestrado y que allí
había atendido una tía de Corcho Rodríguez,
pero esto no pudo ser corroborado por las fuentes.
Un jefe policial, con vasta experiencia en materia de secuestros, le dio
una doble interpretación a esa única comunicación
en cinco días. Quieren demostrar que tienen la situación
dominada, que son ellos quienes marcan los tiempos y las reglas del juego;
pero a su vez están actuando con acción psicológica
pura y saben que la incertidumbre que genera en la familia el paso de
los días en época de Fiestas es un método de presión,
dijo la fuente.
Por este modo de actuar y por cómo concretaron el golpe, los investigadores
están convencidos de que se trata de una banda de profesionales
que planificó el hecho con antelación y cuenta con una logística
para prolongar el cautiverio el tiempo necesario.
No obstante, el fiscal que investiga el caso, Jorge Sica, continuaba con
el análisis de los dichos de un preso del penal de Ezeiza, quien
el viernes se comunicó con un medio y dijo que tenía datos
vinculados al secuestro.
Pese a que los presos muchas veces suelen formular denuncias para lograr
traslados o beneficios temporarios, una importante fuente judicial no
le restó importancia al episodio y aseguró que en
este tipo de casos, no se puede descartar nada y se debe investigar hasta
el más mínimo indicio.
Ernesto Rodríguez, de 74 años y con problemas cardíacos,
fue secuestrado el martes pasado a las 7.30 a unos 150 metros de la entrada
de su casaquinta de la localidad bonaerense de General Rodríguez
cuando salía -junto a su esposa- en su automóvil rumbo a
la Capital Federal. La banda se llevó secuestrado a Rodríguez,
liberó a su mujer Irma y se comunicó con la familia para
exigir un rescate de 900 mil dólares, según fuentes del
caso.
Otras versiones aseguran que el monto exigido para liberar a la víctima
bajó a los 300 mil dólares.
Cronica,
29/12/2003
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