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El
secuestro del padre de Jorge Rodríguez: piden que no dejen de suministrarle
sus medicamentos
Esperan órdenes para pagar el rescate
El hijo del cautivo negocia recluido en la casa de un amigo; los secuestradores
habrían bajado sus pretensiones iniciales
La policía investiga el robo del Renault Clio usado por parte de
la banda para capturar a la víctima
Creen que lo secuestraron en vísperas de Navidad para acelerar
el cobro
Jorge Rodríguez, el novio de Susana Giménez, negocia con
los secuestradores que mantienen cautivo a su padre, Ernesto, desde la
víspera de Nochebuena.
Los investigadores del caso, a su vez, buscan identificar a alguno de
los personajes periféricos de la banda que capturó al hombre
de 74 años, cuando salía de su casaquinta en el partido
bonaerense de General Rodríguez.
Según supo ayer LA NACION la policía no descarta que un
allegado a la familia Rodríguez haya dado la información
necesaria para facilitar el secuestro. Las mismas fuentes aclararon que,
por ahora, sólo hay indicios y sospechas, sin que se pueda apuntar
la investigación hacia ese rumbo.
Otro de los indicios sobre los que trabajan es el automóvil Renault
Clio que usaron los delincuentes cuando interceptaron a Rodríguez
y a su esposa, Irma. A los pocos kilómetros liberaron a la mujer
que fue la primera que dio aviso del secuestro. Casi simultáneamente,
los captores llamaban a la familia del capturado para pedir rescate.
El vehículo, según se supo, había sido robado el
8 de diciembre último en el partido de San Miguel. Su dueña
es una mujer a la que la policía busca para que brinde su testimonio
y ver si puede aportar datos para realizar un foto-fit del o de los delincuentes
que la robaron el auto. El hecho de que el vehículo haya sido robado
a comienzos de diciembre hace sospechar a los investigadores que el golpe
fue planificado con mucha anticipación y que durante más
de 20 días se hicieron tareas de inteligencia sobre la víctima
para decidir el momento oportuno para actuar.
Este fue el martes último, cuando Rodríguez, de 74 años,
se dirigía a un centro de salud para un chequeo, debido a sus problemas
cardíacos. Ayer, pese al hermetismo del caso, familiares y amigos
de Rodríguez pidieron a los captores del hombre que cuidaran su
salud y no dejaran de suministrarle la medicación que necesita.
Fuentes allegadas a la pesquisa dijeron a LA NACION que no existió
otro contacto con los delincuentes, más allá del primer
llamado recibido en la casa de un familiar de Rodríguez, donde
le exigieron una suma que según las fuentes varía de 300.000
dólares a 900.000.
Si bien fuentes policiales confirmaron que la denuncia por el secuestro
habla de la cifra menor, otras fuentes de inteligencia indicaron que el
dinero que pretende la banda es 900.000 dólares.
Son estos informantes los que indicaron que al primer llamado le siguió
otro que permitió abrir la negociación entre Jorge Rodríguez,
que regresó el martes último desde Uruguay, para ser el
único interlocutor en las conversaciones para recuperar a su padre.
Cuando bajó de un avión privado el martes al mediodía,
"Corcho" Rodríguez se dirigió a la casa de un
amigo, donde pudo ponerse a resguardo de la prensa.
Allí y desde su aparato de telefonía celular maneja la negociación.
Fuentes ligadas a la inteligencia señalaron que la negociación
avanza y que de la cifra inicial solicitada se habría acordado
el pago de unos 200.000 dólares.
Esa suma de dinero ya se encontraría reunida y se esperan nuevas
comunicaciones de los delincuentes para que le indiquen a la familia dónde
y cuándo se debe efectuar el pago. Las fuentes dijeron que es sabida
la firmeza de Rodríguez a la hora de llevar adelante sus conversaciones
de negocios, por lo que sostienen que en este caso está haciendo
uso de esta habilidad.
Investigadores del caso, dijeron que el hecho de que Ernesto Rodríguez
hubiera sido secuestrado el 23 de diciembre habla de la intención
de los delincuentes de presionar a la familia con la inminencia de las
fiestas y realizar un trato rápido para lograr lo antes posible
la liberación del cautivo.
Por otra parte, todas son especulaciones a la hora de hablar de la banda
que secuestró a Rodríguez. Se sospecha de una organización
con cierta infraestructura, que golpeó en una zona como la autopista
del Oeste, que ofrece cómodos caminos para la fuga. En esa zona
fue liberada Florencia Macri, que estuvo secuestrada en una quinta alquilada
de Moreno.
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Por Hernán Cappiello, La Nacion, 26 de diciembre
de 2003
Las
fiestas de fin de año en cautiverio
Ernesto Rodríguez no es la primera víctima de un secuestro
extorsivo que pasa alguna de las fiestas de fines de año, o ambas,
en cautiverio. Sigue sin aparecer Christian Schaerer, raptado en Corrientes
hace más de tres meses y por quien su familia ya pagó 235.000
dólares por su rescate.
El año pasado le ocurrió al empresario papelero Sergio Brozzoni,
que permaneció cautivo entre el 11 de diciembre, cuando fue secuestrado
en Tigre, y el 5 de enero, día en que lo liberaron, previo pago
de 300.000 pesos. Quien también comenzó el año lejos
de los suyos fue el hermano del ex futbolista de River Víctor Zapata,
Germán: fue secuestrado el 27 de diciembre pasado en San Martín
y liberado el 12 de enero, a cambio de 120.000 pesos. Hace casi dos décadas,
el empresario textil Sergio Meller pasó las fiestas encerrado en
un galpón de Parque Patricios: fue secuestrado el 6 de noviembre
de 1984 y liberado el 9 de marzo de 1985, previo pago de tres millones
de dólares.
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