No hay que engañarse, Santa Fe ganó, pero no porque
haya jugado bien sino que enfrentó a un débil Chicó que nunca
inquietó a los rojos.
Le ganó 1-0 a Chicó en Tunja porque arriesgó más en el segundo
tiempo y buscó el partido frente a un local pasivo, medroso,
conforme con el empate y que sólo reaccionó cuando Daniel Gamarra,
que no hacía un buen partido, ‘pescó’ un rebote y con remate de
pierna izquierda, cruzado, al mismo palo del uruguayo Sergio
Migliaccio, le salvó los tres puntos al rojo.
Fue un partido de trámite, carente de emoción porque el local,
obligado a ganar tanto como el visitante, desde los primeros
minutos se plantó más con el evidente objetivo de no perder, por
lo que renunció al ataque y cedió la iniciativa. En el primer
tiempo apenas dos jugadas de los ajedrezados pusieron en riesgo la
portería de Fabián Carabalí. Una de Ánuar Guerrero y otra de Jairo
Hurtado.
Santa Fe solo sumó un disparo de Francisco Delgado que rechazó
Migliaccio y otro de Carlos Ortiz, que no atinó con un balón que
sirvió desde la izquierda Delgado, uno de los de mayor producción.
Así se fueron al descanso dos equipos que no jugaron bien y fueron
generosos en errores y escasos en méritos.
Para el complemento Santa Fe buscó más el partido (ver las
claves) y la estrategia resultó cuando Daniel Gamarra, a los 28
minutos remató un rebote después de un centro de Luis Yánez para
la victoria de Santa Fe, que jugó menos mal que su rival.