El grupo cardenal ganó bien su primer partido como
‘local’, aunque la angustia que vivió en buena parte del segundo
tiempo era innecesaria.El 2-0 frente al Deportivo Pasto, ayer
en el estadio Manuel Calle Lombana de Villavicencio, mantiene al
equipo de Germán González en el lote de punta del campeonato.
El juego se inclinó rápidamente para Santa Fe gracias a dos
hechos puntuales: el primero, la expulsión de Diego Toro a los 12
minutos del primer tiempo, por doble amarilla, y el segundo, el
penalti que le cometió Hugo Tuberquia a Víctor Cortés, siete
minutos después. El ex delantero de Envigado cobró duro, al
centro, y puso en ventaja a su equipo.
Después de darle buen manejo al partido durante el resto del
primer tiempo, Santa Fe dio otro golpe certero cuando el segundo
tiempo apenas recorría los primeros segundos. El defensa Ánderson
Paredes rechazó mal un saque largo del arquero Fabián Carabalí y
dejó a Luis Yánez listo para anotar el segundo.
El panorama era todo rojo, pero un cambio que parecía ayudar a
mantener el 2-0 resultó dándole alas al Pasto: Óscar Darío
Martínez reemplazó a Raúl Marín. Sin él, Santa Fe perdió la marca
y la pelota y los visitantes se envalentonaron. El portero
Carabalí respondió y todo quedó en una anécdota.
El ingreso de Mario Gómez y Óscar Rueda bajó la temperatura del
juego y Santa Fe pudo terminar tranquilo su fiesta en casa
prestada.