El local no pudo con un rival bien parado, con la
cancha en plena reparación, y ahora tendrá que ganar como
visitante para obtener el título. Santa Fe tendrá que echarle
tierrita al partido de anoche, tal vez de la misma que tenía la
cancha de El Campín, para olvidarse del 0-0 con Nacional y
mantener viva la opción de título.
La séptima estrella sigue ahí, a la vista de los jugadores, del
cuerpo técnico, y de los hinchas que agotaron boletas (incluso las
revendidas) y quedaron con las manos rojas de aplaudir. Todo
depende de la buena campaña que ha hecho Santa Fe por fuera de El
Campín. Allá ya sacó un punto hace tres meses, con 32.468 hinchas
en contra, con la misma lucha y las mismas ganas de gol…
El partido fue luchado, lleno de fricciones, con una cancha que
hizo sentir incómodos a los dos equipos, tanto Nacional, que apeló
al juego en corto, como Santa Fe, que tiraba pases largos. Parecía
más apta para un torneo de fútbol-playa que para la final del
fútbol colombiano.
Santa Fe parecía sentir el desgaste de los partidos anteriores,
del avión a Envigado, del bus hacia Tunja, del calor de Neiva, de
la espera por la sede del partido. Se vio lento, solo con la lucha
de Juan Carlos Ramírez y la voluntad de Luis Yánez para tratar de
romper lo que tenía completo Nacional, el módulo defensivo.
Nacional le cogió el tiro al campo en la segunda mitad, atacó y
estuvo incluso más cerca de ganar. Y cuando Santa Fe por fin
encontró el camino al arco, el portero Andrés Saldarriaga sacó dos
pelotas claras de gol y salió como figura.
El 0-0 dejó muy triste a la hinchada de Santa Fe, que llenó más
de medio estadio El Campín, comenzó cantando de alegría y terminó
con un silencio lleno de preocupación.
Santa Fe tendrá que ganar como visitante frente a Nacional para
salir campeón sin depender de los penaltis. Solo ha ganado tres
partidos en Medellín desde 1973.