Los goles del conjunto bogotano los marcaron Léider
Preciado, en dos ocasiones, Carlos Ortiz y Nelson Flórez.
Independiente Santa Fe metió anoche un gran zarpazo en su ambición
de pelear el título del torneo Apertura 2005 y rugió como el rey
león en la victoria 4-2 sobre el Atlético Huila, en el partido con
el que abrió su participación en los cuadrangulares.Las
imágenes del zarpazo victorioso todavía se mezclan frescas y
radiantes: el poderoso remate de Nelson Flórez a los 40 minutos
del segundo tiempo que significó el 4-2, las dos conquistas de
Léider Preciado (una de cabeza y otra de carambola), la carrera
rauda y atrevida de Carlos Ortiz que produjo el 2-1 parcial en el
último minuto del primer tiempo...
También están ahí, al acecho, otras imágenes triunfadoras: la
actitud del equipo a lo largo de los 90 minutos, la capacidad para
reponerse de la breve angustia cuando el brasileño Marcio Cruz
-que llevaba dos minutos en la cancha- puso el 3-2 a los 18 y le
dio ímpetus al Huila, los cambios acertados del técnico Germán
‘Basílico’ González y el toque para acá y para allá, con los lujos
de Mario González, para adueñarse de los tres puntos como si se
tratara de un trofeo...
Santa Fe le metió cuatro goles a la defensa del Huila, que era
la mejor del campeonato, y obtuvo sin duda su mejor victoria del
Apertura, porque ya es un equipo convencido de lo que debe hacer
en la cancha, de cómo tiene que salir a buscar los puntos. En
lenguaje leonino, ya aprendió cómo salir a cazar...
Claro que no todo fueron virtudes. El Huila no defraudó las
expectativas del equipo ordenado, fuerte y con variantes tácticas
del que nos hablaron con elogios desde Neiva y no fue en ningún
momento fácil para Santa Fe.
Tampoco podemos dejar que dos imágenes malas se pierdan entre
todas las buenas: el error grosero de Francisco Nájera que supuso
el 1-1 parcial a los 26 minutos del primer tiempo con el gol de
Iván Trujillo, y el de Juan Carlos Ramírez que significó la
anotación de Marcio en el segundo tiempo.
Ojo, león rojo, que no todos los partidos van a salir tan
redondos para ganar, para dar semejantes zarpazos como el que, con
placer, significó el de anoche.