Víctor Cortés y Léider Preciado marcaron los goles
del triunfo y la clasificación, en un partido intenso y contra un
rival al que la derrota lo dejó eliminado.Independiente Santa
Fe logró un triunfo heroico 2-0 como visitante sobre el Real
Cartagena, jugó uno de sus mejores partidos del campeonato como
visitante con cinco cambios en su formación titular y así aseguró
su clasificación a los cuadrangulares semifinales en detrimento de
su rival, que resultó eliminado.
Santa Fe mostró temperamento desde el principio, hizo saber que
estaba dispuesto a no dejar escapar la clasificación frente a un
Real Cartagena con un fútbol simple y punzante en ataque,
peligroso por los costados y en los centros al área chica, aunque
especialmente decidido a conseguir la meta de estar por primera
vez en las finales de la máxima división del fútbol colombiano.
El partido fue intenso en el primer tiempo y muy luchado desde
que Santa Fe logró el 1-0, a los 19 minutos de juego, en una
acción de tiro libre por la derecha. El cobro de Pablo Pachón al
área fue cabeceado por Juan Carlos Ramírez, la pelota pegó en Juan
Carlos Toja y rebotó en la pierna derecha de Víctor Cortés y se
metió en el arco de Didier Muñoz.
Este gol, de carambola además, le vino muy bien a Santa Fe, que
multiplicó sus esfuerzos mientras Real Cartagena atacaba con
ímpetu y llenaba de centros el área visitante, aunque sin ninguna
opción clara de empatar el partido.
En la parte complementaria, el técnico bogotano Germán 'Basílico'
González ordenó el ingreso de Mario González por Toja y este
cambio, sumado al atropello desordenado en el que se convirtió el
juego del Real Cartagena, le acabaron de aclarar el panorama de la
clasificación a Independiente Santa Fe.
Así, Léider Preciado logró el 2-0 a boca de jarro sobre los 35
minutos del segundo tiempo, un resultado que confirmó la
superioridad albirroja. En los minutos finales del partido, Santa
Fe pudo ampliar la cuenta porque fue el dueño absoluto de las
acciones, mientras el Real Cartagena era presa de la impotencia y
el desorden y las graderías del estadio Pedro de Heredia se
desocupaban masivamente.