Un solitario gol de Juan Carlos Ramírez le dio la
victoria a los locales, en una de sus peores presentaciones del
año. No va a quedar mucho para recordar de esta noche. Los 4.500
espectadores que llegaron al estadio El Campín despidieron con
gestos de desaprobación a los dos equipos, pero sobre todo a Santa
Fe, que, sin contar el clásico con Millos, no liga un partido
redondo en casa.
Si frente al Unión Magdalena y al Bucaramanga el equipo pecó
por falta de definición, esta vez las opciones de gol fueron
escasas. Aldo Ramírez apenmas duró 45 minutos en el campo, Víctor
Cortés corrió por todas partes, pero en ninguna encontró la pelota
como para hacer daño, Léider Preciado solo apareció en el ánimo de
los hinchas y a esta hora todavía queremos saber si Juan Carlos
Toja es el mismo que deslumbró en el Suramericano Sub-20 o si se
trata de un homónimo. Lo más grave es que Santa Fe tuvo un jugador
más desde los 39 minutos del primer tiempo, cuando salió expulsado
Claudio Hernández.
Chicó no se encerró en su campo, pero aparte de las ganas y de
la claridad que le aporta Wason Rentería (ese sí, el mismo de la
selección juvenil), poco mostró. Quedó clarísimo por qué este
equipo es el colero del campeonato.
Así salió la noche de fútbol en El Campín: un partido flojo,
dos equipos que vieron pasar los minutos con pocas emociones y un
único gol que le dio a Santa Fe un premio que de pronto no
merecía: un tiro de esquina que cobró Aldo Ramírez, en su única
jugada importante en el juego, y un cabezazo de Juan Carlos
Ramírez. Y para completar el triste panorama, el árbitro Albert
Duarte se unió al dejar de sancionar un penalti de Adelmo
Vallecilla a Víctor Cortés y Eduardo Pimentel aportó un carrerón
desde su banco hasta el centro del campo para protestarle.
“El equipo no jugó bien con la pelota, pero tácticamente fue
muy ordenado”, fue la reacción del técnico de Santa Fe, Germán
González, quien por lo menos puede decir que tiene tres puntos
más, lo único que se podría rescatar de una noche para el olvido.