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El
día 20 02 2002 tras una sorpresiva y corta dolencia, abandonó
definitivamente la numismática y se ausentó de éste
convulsionado planeta José Raúl Betancur Mesa. Dedicó la
mitad de su vida a las monedas, su estudio, su comercio. En
los casi 30 años de trabajo numismático continuo no dejó
rincón del territorio patrio sin “esculcar”.
Ni distancias, ni trochas, ni incomodidades le impedían
visitar el más remoto pueblo o caserío en que fuera posible
encontrar “algo”. Recorrió las carreteras del país por
todos sus puntos cardinales; al avión le tenía pavor y solo
últimamente y por seguridad usaba ese medio de transporte.
Inteligente y extrovertido. Comerciante nato poseedor de una
memoria envidiable. Pocos serán los coleccionistas
colombianos, medianos y avanzados a quienes no suministró
piezas. En sus miles de correrías adquirió monedas
excepcionales que reposan en grandes colecciones privadas o en
la del Banco de la República. Pocos poseen el conocimiento
que Jorbem acumuló especialmente de las monedas coloniales y
de Colombia de los Siglos
XVIII y XIX.
Disfrutó de su soltería y vivió sin ataduras de ninguna
clase. Hasta hace poco fue “hijo de familia” pues vivía
en familia y compañía de sus hermanas y sobrinas. Le conocí
en 1975 iniciándome como coleccionista. En 1977 me dediqué
exclusivamente al estudio y comercio numismático; pude
conocerlo muy a fondo y por muchos años fuimos amigos entrañables
y confidentes. Su presencia en cualquier evento numismático
de tipo social o didáctico, la delataba su sonora risotada.
Comprar y vender desde “chatarrita” hasta fenomenales
piezas era su fuerte; poco amigo de transmitir sus
conocimientos, solo lo hacía con un puñado de amigos muy
cercanos. Nunca escribió un renglón sobre sus experiencias y
conocimientos, pero fue el doctor Jorge Emilio Restrepo quien
logró con gran aporte de Raúl, elaborar los más serios Catálogos
de Monedas de Colombia en todas sus épocas históricas.
Por
razones de “procedimiento” nos distanciamos dos o tres años,
aunque el respeto siempre estuvo presente. Hace algo más de
un mes acudió a mi oficina que no visitaba hace dos años.
Premonitorio y sorprendente, pues con su sencillez característica
y en un acto que no es común en los seres humanos, me expresó
su deseo de refrescar la amistad y le perdonara si en algo me
había faltado u ofendido.
Ha perdido pues la numismática colombiana a uno de sus
mejores conocedores y los coleccionistas a un proveedor
excepcional. Sabía casi de memoria qué faltaba a sus
clientes, qué les había vendido y por que valor. Jamás
aceptó organizar un negocio u oficina; prefería visitar a
sus clientes y viajar, viajar.
Afiliado en todas las entidades numismáticas del país,
pagaba su pequeño aviso de
“JORBEM”
Compro-Vendo, que se lee en todas las publicaciones numismáticas
nacionales.
Perteneció
al Club Notafílico desde su fundación en 1984. Jamás aceptó
un cargo directivo en alguna asociación de coleccionistas.
José Raúl Betancur Mesa, “JORBEM”,
“Carnudito”: hombre sencillo y dicharachero que no se le
escondía al guarito. Serio en sus negocios, cumplido y
honesto. Descansa en paz.
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