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El
terrorismo islámico en España
Por
Luis Foix
BARCELONA,
20 MAR (AIBA-La Vanguardia). La derrota del Partido Popular y la inesperada
victoria socialista en las elecciones del domingo no pueden hacer olvidar
la matanza de Madrid que costó la vida a 202 personas. Es cierto
que la opinión pública se sintió manipulada y acudió
a votar masivamente en contra de un gobierno que confundió a los
españoles atribuyendo hasta el último momento la autoría
de los atentados a ETA.
Cuando se estableció la relación entre las bombas de Madrid
y la guerra de Iraq, el Partido Popular percibió que los resultados
del domingo le podían ser adversos. En la tarde y noche del sábado
desfilaron por la televisión el ministro Acebes, el portavoz Zaplana
y el candidato Rajoy. El daño parecía irreparable. Las urnas
hablarían al cabo de unas horas.
Pero en España existe una red terrorista que pudo perpetrar la
horrible matanza de Madrid sin que el gobierno no se diera por enterado
hasta dos días después de haberse producido. Su presencia
en territorio español no es nueva. Todos los informes y libros
que han estudiado los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva
York y Washington indican que los preparativos se llevaron a cabo en ciudades
de la costa española.
El hecho de que una quincena de terroristas procedentes del fundamentalismo
islámico pudieran operar en Madrid sin que la policía los
hubiera detectado es un indicio de que la lucha contra el terrorismo no
estaba centrada en la persecución de los individuos que finalmente
asesinaron en Madrid a 202 personas.
El gobierno Aznar estableció la prioridad antiterrorista en perseguir
y acorralar a ETA. Y lo hizo con bastante éxito hasta el punto
de que en el año 2003 la banda terrorista sólo había
conseguido asesinar a tres ciudadanos. Cuando los trenes de cercanías
de Madrid volaron por los aires se atribuyó inmediatamente a ETA
la autoría de los atentados.
Ha tenido que transcurrir casi una semana para que el gobierno llegara
a un acuerdo con el PSOE para establecer una vigilancia más estricta
sobre los movimientos terroristas que operan en España. ETA es
un problema, un gran problema. Pero el terrorismo de cuño islámico
es un problema mucho mayor.
El nuevo gobierno debe seguir con la persecución del terrorismo.
Tanto el de ETA como el de procedencia del fundamentalismo islámico.
La matanza de Madrid ha demostrado que tenemos un enemigo en casa, muy
bien articulado y cuya localización desconoce la policía
y desconocemos todos.
Me parece muy bien que el gobierno en funciones se dedique a desclasificar
documentos del Centro Nacional de Inteligencia para demostrar que no manipuló
ni tampoco mintió. Me parece legítimo que no quiera pasar
a la historia como un gobierno que confundió a la opinión
pública que percibió que ocultaba información por
motivos electorales.
Pero lo que ha ocurrido esta semana ha entrado ya en el tribunal de la
historia. Lo que ahora preocupa a los españoles es la presencia
en nuestro país de una trama bien organizada de terroristas que
pueden matar masivamente como ocurrió el 11 de marzo en Madrid.
El nuevo gobierno tiene que seguir con la persecución implacable
de ETA. Pero las fuerzas de seguridad del estado tienen que trabajar con
igual eficacia para entrar en el tenebroso mundo de los terroristas islámicos
que se camuflan en nuestra sociedad. Aznar convirtió en una de
sus prioridades la lucha contra ETA. Pero se olvidó del otro gran
foco de terrorismo que finalmente ha sido decisivo para la derrota electoral
del Partido Popular. (AIBA) |