| Editorial
del IRI (*)
Atentados
terroristas en Madrid
"El
terrorismo actúa como la heroína: las dosis han de ser cada
vez más fuertes para que el efecto se mantenga". Amos Oz
LA
PLATA, 11 MAR (Especial para AIBA). Nuevamente tenemos que dirigir nuestra
atención hacia el terror y la muerte.
Esta
vez la víctima es España, aunque en realidad todos lo seamos
de una forma u otra: la violencia terrorista atenta contra la existencia
misma de valores que defendemos tales como la paz, la democracia, el respeto
por el disenso y, por supuesto, la calidad única e invalorable
de cada vida.
Es
bueno recordar aquí lo que afirmábamos en el editorial de
nuestra revista "Relaciones Internacionales" Número 7
(segundo semestre de 1994) en ocasión del atentado a la sede de
la AMIA en la Argentina: "todos somos argentinos, todos somos la
humanidad", hoy bien podemos afirmar que todos somos españoles.
En
esta oportunidad no esta claro aún el nombre del asesino, triste
confusión que nos recuerda el estado del mundo en el que vivimos,
y aún existen dudas sobre si el atentado proviene de la ETA o de
alguna organización extremista musulmana, si los asesinatos estarán
disfrazados de acciones por la independencia del país vasco o de
parte de una lucha por liberar al mundo de la tiranía de los Estados
Unidos y sus aliados.
Sea
cual fuere el responsable, los blancos elegidos demuestran claramente
la sed asesina de la organización: explosiones combinadas en diferentes
estaciones ferroviarias de Madrid, entre ellas Atocha, la más importante
y concurrida de la ciudad, en un horario en que las mismas están
repletas de gente que va hacia sus trabajos, como lo hace cualquiera de
nosotros todos los días.
Acertaron
en su locura: ya son más de 180 los muertos y más de 800
los heridos, con lo que es de esperar que el número de víctimas
fatales se acreciente en las próximas horas.
¿Qué "razones" pudo haber tenido ETA para realizar
una acción así? Aunque sólo la pregunta pueda parecer
un insulto a la inteligencia de cualquiera ya que no hay justificación
posible para este acto, podría pensarse en la proximidad de las
elecciones en España –a realizarse el 14 de mayo—,
en la necesidad de demostrar su capacidad en un momento en el que parecía
desdibujarse y hasta en la necesidad de dar un "salto cuantitativo"
en su modus operandi (ETA declaró en una oportunidad que cuando
quisieran negociar pondrían "cien muertos sobre la mesa")
¿Cuáles
pudieron ser los "motivos" del extremismo musulmán? En
principio el extremismo no necesita de motivos, se basta por su propia
locura, pero hechas las mismas salvedades que frente a la pregunta anterior,
podemos pensar en la posición tomada por España ante la
invasión norteamericana en Irak y en la presencia actual de fuerzas
españolas en ese país.
En
un tiempo en que la política de algunos de los Estados más
poderosos del planeta se revuelve sobre su propia incapacidad de entender
al "otro", en que ser parte de una cultura diferente puede ser
"peligroso", en un tiempo en que las diferencias han dejado
de ser un factor de enriquecimiento para convertirse en un riesgo permanente,
el realidad planteada por quien sea haya cometido estos actos, vuelve
a enrostrarnos las consecuencias de seguir el camino de las verdades absolutas,
de las demonizaciones, de la muerte como argumento y del abandono del
respeto por la vida.
Mañana,
como siempre lo ha hecho, el pueblo español marchará por
las calles llenándolas de gritos contra la violencia, la muerte
y el terror, y alzará sus manos, y expondrá sus palmas limpias
de sangre. Es más de lo que pueden mostrar algunos líderes
del mundo.
(*)
Instituto de Relaciones Internacionales - Universidad Nacional de La Plata |