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Mano
derecha de Hassan II en materia de seguridad durante casi tres décadas
Driss Basri: «El 11-M fue concebido en Marruecos,
donde había un medio favorable»
A
sus 65 años de edad y después de más de tres décadas de servicio al fallecido
Hassan II como ministro del Interior, Dris Basri es seguramente uno de los
personajes con más experiencia sobre la evolución política en el mundo árabe
y sobre la lenta, pero al parecer imparable, deriva hacia el radicalismo
islamista.
Por
ENRIQUE SERBETO
ABC (30/05/04, 09.02 horas)
-¿Qué
opina, desde su amplia experiencia, de esta efervescencia islamista? ¿Qué
ha podido llevar a ciudadanos marroquíes a cometer los atentados de Casablanca
y, después, a marroquíes emigrados a perpetrar los atentados de Madrid?
-Los que han tenido esta idea lo han concebido en Marruecos, donde han
encontrado un medio favorable, pero las razones se pueden encontrar en
lo que pasa en Oriente Próximo. El tema más importante en realidad -no
hay que darle muchas vueltas- es lo que pasa en Palestina. Y mientras
no se arregle este problema, veremos en el mundo árabe musulmán fenómenos
como este. Las otras motivaciones no tienen tanto peso. ¿Cómo se ha podido
llegar a esto? Hoy en día no hay que sorprenderse mucho de que aparezcan
candidatos al suicidio terrorista, no necesitan mucha técnica o información
y toda la necesaria circula por internet libremente.
-En 1994 hubo en Marraqech un primer atentado islamista que pretendía
inflamar Marruecos, como estaba pasando en la vecina Argelia. Al parecer,
hay una diferencia enorme con lo que está sucediendo ahora...
-Mucha. Marraqech fue producto de una infiltración extranjera, mientras
que en Casablanca era una cuestión entre marroquíes. En Casablanca, la
revelación fue que Marruecos se encuentra infectado, enfermo, por esa
fiebre que viene de Oriente Próximo. En sus tiempos, Hassan II le dedicaba
mucha importancia a la búsqueda de soluciones para Palestina, presidía
el Comité Al-Qods, organizaba grandes gestiones diplomáticas y la población
confiaba en él, esperaban resultados, aunque no vinieran. Ahora lo que
sucede es que el mundo árabe, y muchos de sus dirigentes árabes, han perdido
influencia frente a la importancia enorme que ha tomado Estados Unidos,
que se ha alineado ya de forma flagrante e insolente al lado de Israel.
-Está
el factor religioso, la política hecha desde las mezquitas, que condiciona
el sentir de la calle...
-Es decir, el terreno favorable para el reclutamiento y adoctrinamiento
de los candidatos. Son gente modesta, que no tiene medios de vivir ni
de sobrevivir, que se enredan fácilmente en el misticismo musulmán y que
están dispuestos a todo porque les prometen el paraíso. Es así de fácil.
En España es la misma prolongación. El rostro internacional desde el punto
de vista del dinero, medios de transporte, explosivos, reclutamiento,
eso se encuentra fácilmente. La única complicidad es el secreto y la convicción
religiosa de ir al paraíso.
-¿Cree que controlar las mezquitas es útil para contrarrestar el fenómeno
islamista?
- Hay un riesgo de que la gente sea adoctrinada en las mezquitas. Pero
es muy difícil controlar a los que van y vienen y lo que hablan privadamente
dos o tres fieles. Hay además un fenómeno religioso de por medio que hace
imposible que se traicionen entre ellos. En Marruecos, el Gobierno ha
tratado de controlar las mezquitas, de cerrarlas a ciertas horas del día
o de noche, pero no dio muchos resultados. La única posibilidad es estudiar
lo que dice el imán desde el punto de vista religioso, ver si es un mensaje
ortodoxo o si es extremista, pero eso no lleva tampoco muy lejos a las
autoridades en sus investigaciones...
-¿Puede llegar a ser el islamismo militante un riesgo para la democracia
en Marruecos? ¿Es cierto que en las últimas elecciones habían ganado las
corrientes islamistas?
-Tal como están actualmente los partidos políticos marroquíes tradicionales,
socialistas, tradicionalistas o liberales, tal como está la economía,
tal como está de degradada la situación social, el voto va automáticamente
a los islamistas, sea a los moderados o a los radicales. No sorprende
a nadie que los islamistas pudieran tener una gran mayoría. Afortunadamente
son gente prudente y se pusieron de acuerdo -cosa sorprendente- entre
ellos y con el Gobierno para no presentarse en todas las circunscripciones
electorales. Pero donde se presentaron, ganaron ampliamente. Está claro
que la tendencia política mayoritaria en Maruecos va hacia los islamistas
y eso durará algún tiempo. En la época de Hassan II ya empezamos a integrarlos
a la vida política normal en el Partido de la Justicia y el Desarrollo
y estaba previsto hacerlo con los radicales de Abdesalam Yasin cuando
le sorprendió la muerte al Rey. ¿Cuál es la solución? Por un lado tenemos
un problema internacional que es el de Palestina y que no depende de los
marroquíes; y otro, que es interior y común a todos los países musulmanes,
es el económico y social. Ahora el problema de Irak hace incluso que ese
fenómeno sea todavía más importante ¿ha visto lo que han hecho en Nayaf
y Kerbala los americanos?
-¿Qué se puede hacer entonces para combatir el terrorismo islamista
internacional desde la Unión Europea?
-Hay medios de prevención, pero son muy limitados. Con la cooperación
policial, con el intercambio de información, etcétera, se pueden impedir
algunos atentados. Pero esa no es la solución final, porque los terroristas
pueden estar por todas partes, viven normalmente, clandestinamente, hasta
que dan el golpe.
-Usted, que conoce a fondo la importancia de las relaciones hispano-marroquíes
para los dos países, ¿cree que en tiempos de Hassan II, es decir, en los
suyos, podría haberse producido una crisis como la que se desencadenó
con el incidente de la Isla de Perejil?
-Los dirigentes deberían hacer prueba de sentido común. Lo que ha pasado
en los últimos dos o tres años con España, creo que fue fruto de muchas
incomprensiones. Personalmente no deseo entrar en detalles, pero entiendo
que cuando uno es un dirigente político debe desembarazarse de cualquier
consideración y ponerse a la altura del entendimiento. Y con España, más
que con cualquier otro país, mejor que con Francia o aun más que con los
Estados Unidos, Marruecos tiene los medios más fiables y sólidos para
entenderse con nuestros amigos españoles.
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| Mohamed
VI prefirió prescindir d elos servicos de Basri como ministro
del Interior, porque este se había vuelto demasiado poderoso. |
-Persisten,
entre Madrid y Rabat, los mismos contenciosos de siempre...
-El asunto del Sahara existe todavía, pero ha pasado por la «Marcha Verde»,
el acuerdo de Madrid y actualmente está en las manos de la ONU. Incluso
en este problema, a Marruecos le interesa mucho entenderse con España.
Sobre Ceuta y Melilla, lo que pedía Hassan II era una reivindicación de
principios, decir que están sobre territorio marroquí, lo cual es evidente,
y la creación de aquella comisión de reflexión para resolver los problemas
concertadamente y, no diré el día, ni el año o el siglo que sea, cuando
llegue el momento, encontrar una solución, porque esa no es una cuestión
vital ni para España ni para Marruecos. Hay más cosas que nos unen de
las que nos separan. Desgraciadamente, este periodo ha sido malo, pero
ya ha pasado. Yo lo he lamentado personalmente, porque España tiene un
magnífico Rey, Juan Carlos, que ama a Marruecos y es un hombre sabio,
un gran soberano. Ahora se tiende a echar todas las culpas sobre los hombros
de José María Aznar, pero yo creo que ha sido un gran presidente del Gobierno
que trabajó bien por su país. La pesca, incluso el problema de aquella
roca, fue muy desgraciado, ¡una roca! Honestamente yo creo que no hay
solución europea para los problemas de Marruecos si no es a través de
España. Hassan II lo sabía muy bien.
-Con la vecina Argelia, sin embargo, no logran entenderse. Es un problema
ya endémico entre ambas naciones. La frontera que usted mandó cerrar sigue
cerrada.
-Los marroquíes tenemos los mejores sentimientos hacia el pueblo argelino
y sus dirigentes.
-Cuando Argelia ardía por el terrorismo, el Gobierno de Argel acusó
a Marruecos de dejar pasar a su territorio a los terroristas para descansar
después de cometer sus atentados en suelo argelino. ¿Era cierto aquello?
-Sí, estábamos al corriente , pero no podíamos hacer nada. Esos maquis
atraviesan la frontera, para ver a sus parientes, y no siempre sabíamos
quiénes eran. Aun si lo hubiéramos sabido, si no cometen ningún acto delictivo
en nuestro territorio no teníamos motivos para intervenir. Ni los argelinos
mismos los podían identificar claramente como terroristas. En la franja
fronteriza, en cualquier frontera, pasan cosas que son ilegales a uno
u otro lado. Lo grave habría sido si Marruecos hubiera ayudado con armas
o con campos de entrenamiento. Pero éste es un problema cerrado. El general
Lamari, el jefe del Estado Mayor argelino, ha reconocido que no tenían
absolutamente nada que reprochar a Marruecos en este campo.
-¿Quién tiene las llaves para abrir la frontera?
-Los dos países. Yo creo que la separación ha durado demasiado tiempo
y personalmente lo deploro. Desgraciadamente, Hassan II murió en el momento
en que en Argelia era elegido como presidente Abdelaziz Buteflika, que
es un hombre que conoce bien a Marruecos. Los problemas entre los dos
países se agravaron en 1975 con el problema del Sahara. Ahora que el asunto
está en manos de Naciones Unidas, no deberíamos dejar que esta cuestión
afecte a nuestras relaciones bilaterales.
-Sobre el contencioso del Sahara Occidental, aunque el Rey Mohamed
VI dijo hace dos años que el asunto ya estaba resuelto, parece que aún
queda mucho camino por recorrer.
-Se ha producido la ultima resolución del Consejo de Seguridad de Naciones
Unidas, en el que están presentes la mayor parte de los países interesados,
que ha sido aprobada por unanimidad y que aprueba a su vez el plan Baker,
que preconiza una etapa de cuatro años de amplia autonomía a favor del
territorio y la población del Sahara Occidental, con el final de solución
en el referéndum de autodeterminación, en el que debe optar por una integración
o una independencia total. Marruecos dice que en esta autonomía hay cosas
que no encajan, que superan sus líneas rojas y que después de la autonomía
no cabe la autodeterminación.
-Pero el Consejo de Seguridad de la ONU dice que es un plan a tomar
o a dejar.
-Ahora hay un embrollo monumental en el que se encuentra todo el Consejo
de Seguridad. Es desolador para las Naciones Unidas jugar en este asunto
a la ambigüedad y a la geometría variable: una autonomía provisional y
un referéndum de autodeterminación, sin saber quién es la población del
Sahara. Fue malo decir que el plan de Pérez de Cuellar y de Butros Gali
era inaplicable. Los otros han cogido el fin de aquel plan, que era la
autonomía, y lo han convertido en una etapa, con la autodeterminación
al fondo. Los argelinos están cómodos. España no ha cambiado nunca su
posición, hasta ahora lo ha hecho de manera muy inteligente, sin enfrentarse
directamente a Marruecos pero diciendo que mantiene un afecto especial
hacia el pueblo saharaui.
-¿Ve alguna novedad en la actitud de España en torno al Sahara?
-Zapatero ha dicho que iba a cambiar, pero ¿qué se va a poder cambiar
si hay ahora unanimidad en el Consejo de Seguridad? Y de todas maneras,
tuvo que enviar a Argel al ministro Moratinos para asegurarles que España
no cambiaba. Chirac había propuesto una reunión a cuatro entre España,
Francia, Argelia y Marruecos, en la Costa Azul, pero los argelinos no
han querido. Ahora haría falta una sacudida para comenzar de nuevo o para
ver nuevas posibilidades, pero no es algo que sea fácil. Los americanos
nos presionan para que aceptemos el plan de paz elaborado por James Baker,
pero eso sería un crimen para nuestros intereses.
-¿Cómo salir de esta situación de bloqueo, una situación que dura
ya demasiado tiempo?
-El Rey Mohamed VI ha dicho que ya tenía el tema resuelto, por tanto ya
debe saber qué hacer al respecto. Yo tengo confianza en su perspicacia
para encontrar la solución.
Periodistadigital.com,
30
de mayo 2004
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