| George
Soros, filántropo y financiero estadounidense
"Al público de EE UU le importa menos la verdad que al español"
George
Soros, entrevistado por Isabel Piquer para El País, afirma que
"los españoles se volvieron contra [José María]
Aznar porque intentó engañarles sobre el origen de los atentados
de Madrid. No capitularon ante el terrorismo, protestaron por haber sido
manipulados. Incluso yo desde aquí veía que había
engaño. Lo que me inquieta es que en América la gente no
está preocupada por la verdad. Todo vale si te sales con la tuya".
Desde
este verano, el filántropo y millonario estadounidense de origen
húngaro George Soros ha recurrido a su fortuna para atacar a la
Administración del presidente George W. Bush y denunciar los peligros
de la política exterior de los llamados neoconservadores. Número
28 en la lista Forbes de las 400 personas más ricas del mundo,
fundador del Instituto para una Sociedad Abierta, que promueve la democracia
en los países del antiguo bloque comunista de Europa del Este,
Soros piensa que Washington está en manos de unos extremistas que
distorsionan la realidad y han cambiado el país del que se hizo
ciudadano de pleno derecho hace más de 40 años.
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| Soros
piensa que Washigton está en manos de unos extremistas que
distorsionan la realidad y han cambiado el país del que se
hizo ciudadano de pleno derecho hace más de 40 años. |
Pregunta.
Su último libro se titula La burbuja de la supremacía norteamericana.
Tras los últimos acontecimientos en Irak, ¿cree que la burbuja
de la supremacía norteamericana ha estallado?
Respuesta.
No; no del todo. Las consecuencias son muy visibles. La situación
en Irak es tan mala como había previsto y en otras partes del mundo,
como en Afganistán, las cosas no van mucho mejor. La verdad está
ahí pero existe una maquinaria muy efectiva para distorsionarla,
y aunque la gente se ha dado cuenta de lo que está pasando no estoy
seguro de que hayan reaccionado tan contundentemente como me hubiera gustado.
También constato que a la opinión pública de aquí
le importa menos la verdad que a los españoles, por ejemplo. Los
españoles se volvieron contra [José María] Aznar
porque intentó engañarles sobre el origen de los atentados
de Madrid. No capitularon ante el terrorismo, protestaron por haber sido
manipulados. Incluso yo desde aquí veía que había
engaño. Lo que me inquieta es que en América la gente no
está preocupada por la verdad. Todo vale si te sales con la tuya.
P.
¿Cuánto se ha gastado y qué cree haber conseguido
desde que lanzó su campaña contra Bush en agosto?
R.
He gastado 12,8 millones de dólares en tres asociaciones (la plataforma
política America Coming Together, el movimiento Moveon.org y la
fundación Center for American Progress) pero habrá más.
Creo que he conseguido crear una cierta oposición al plantarme
tan públicamente. Pero mi postura también ha sido contraproductiva.
He dado a los maquinadores de la verdad una excusa para demonizarme y
movilizar a sus seguidores contra el ataque de este hombre rico y misterioso.
P.
¿Piensa ayudar directamente al candidato demócrata John
Kerry?
R.
No me importaría pero creo que puede recaudar su propio dinero.
Creo que tiene muchas posibilidades. Ha unido al Partido Demócrata,
lo que es muy importante. Me gusta su visión del mundo porque se
formó en Vietnam, lo que le llevó a la política.
Aunque al final creo que las elecciones serán un referéndum
sobre Bush.
P.
¿El hecho de que un financiero tenga que movilizar a la oposición
no implica un fallo del sistema?
R.
No estoy solo. Muchos piensan que algo ha ido mal. La escena política
está muy enfrentada y no creo que sea bueno para nuestra democracia.
Un grupo de ideólogos extremistas, fundamentalistas, se ha apoderado
de uno de los partidos, a través de una maquinaria paralela de
fundaciones y asociaciones y ha capturado el poder.
P.
Pero la gente sigue respaldando a Bush. ¿No será que la
opinión pública estadounidense se está haciendo más
conservadora?
R.
El problema con las sociedades abiertas es que conllevan incertidumbre.
La globalización ha contribuido a esta incertidumbre y la gente
se siente un poco perdida. Es muy tentador escuchar a alguien que tiene
respuestas sencillas a problemas complejos. Pero no hay respuestas sencillas.
Yo vi las mentiras del nazismo y del comunismo y está pasando algo
muy parecido.
P.
¿Está comparando a Bush con Hitler?
R.
Lo comparo, aunque sé que es algo peligroso porque luego se simplifica
y dicen que he calificado a Bush de nazi y me convierte en un extremista.
Experimenté la propaganda nazi y la comunista y por eso reacciono
de forma tan contundente porque, aunque estemos muy lejos de un régimen
totalitario, las sociedades abiertas siempre están en peligro y
siempre hay que defenderlas. |