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Algo
muy fuerte tuvo que haber sacudido el espiritu de esta gente reunida en
silencio, apenas susurrando, con sus velas encendidas.
Habia
algo de sobrenatural en ese silencio, frente al templo, mientras los pinos
arrojaban sombras crepusculares sobre aquella gente exactamente a las
7 de la tarde del jueves 1 de abril.
Y
habia algo de reconfortante el ver que, por propia iniciativa, cumpliendo
a un llamado interior, esta gente, vencidos tontos prejuicios e indiferencias,
se hacia presente alli, en la plaza, sin conocerse unos con otros para,
en nombre de otros muchos y acompañando a muchos mas, compartir
ese momento de luto, dolor y recogimiento junto a padres y familiares
victimas de la violencia.
Y,
por supuesto, advertir a los responsables por impedirla, la necesidad
de cumplir con sus obligaciones.
Mas
de 200 personas, en silencio y respetuosamente, entonaron el Himno Nacional
y siguieron atentamente el acto en un calido crepusculo iluminado por
las titilantes velas. Vecinos, comerciantes, concejales y ex funcionarios,
participaron de una -para General Rodriguez- extraordinaria convocatoria,
en cuanto a voluntariedad espontanea sin incentivos politicos, que, segun
muchos, no se veia desde la movilizacion vecinal conocida como "el
rodrigazo" del 1 de octubre de 1971 que impidio a Ignacio S. Lorenzo
-un "forastero"- asumir como intendente designado por el Ejecutivo
de la provincia.
Ni
siquiera el 21 de diciembre convoco a tanta gente, cuando apenas se congrego
una docena, y la mayoria perteneciente a partidos politicos.
Apenas
unos dias atras, el viernes 19 de marzo, durante una emision del programa
"Despierta Rodriguez!" se comentaba el brutal asesinato de una
persona discapacitada y altamente apreciada por sus vecinos.
Se trataba de un nuevo homicidio sumado a las violaciones de menores que
vienen sucediendose.
"Cruce
de rutas" se dijo entonces durante el programa. La 'privilegiada'
ubicacion geografica del partido decisiva para su desarrollo economico
puede -tambien- convertirse en su pesadilla mas temida, cuando, al extenderse
el superpoblado 'Conurbano' funde un nuevo y, por cierto, poco agradable,
"cruce Castelar".
Sin
patrulleros, sin la cantidad necesaria e indispensable de efectivos, de
los cuales la mayoria esta destinada a tramites administrativos, traslados
y custodias, la situacion, deciamos aquel dia sin lugar a dudas empeoraria,
y poco y nada podria hacerse al respecto.
Desde
la proliferacion de robos y asaltos, saqueos a viviendas, comercios incluyendo
micros y colectivos hasta obligar a modificar cambios de habitos, amen
de respirar un constante y agobiante clima de panico empujo a la gente,
a congregarse voluntariamente uniendose en un solo y silencioso clamor.
Apenas
una semana despues, el sabado 27 de marzo la vida de Raul Oscar Cesar de 64
años se detuvo brusca y violentamente al ser interrumpida por dos jovenes
que ingresaron en su pequeño y modesto kiosko del Barrio Guemes ubicado
en Libertador al 3800 del barrio Guemes. En pocos minutos, en la placidez
de otra mañana cotidiana, mientras tomaba mate, dos salvajes lo asaltaron,
lo estrangularon con una camisa, le quebraron el cuello y le destrozaron el
craneo con un hierro para huir con una caja de galletitas y algunos paquetes
de algodon. De la vida de Raul Oscar Cesar apenas quedo un inmenso charco
de sangre como testimonio de que alli, habia habido una vida.
Es el
sentirse en una lugubre "lista de espera"; es el sentirse desprotegido
y sin amparo; es el percibir que el divorcio entre los politicos y la gente
aun continua insalubremente vigente y es el hartazgo de una situacion lo que
impulsaron a estas personas en General Rodriguez, en las comunas vecinas,
provincias y Capital Federal a congregarse y exigir simplemente lo que toda
comunidad civilizada merece: vivir en paz.
Diario Accion, lunes 5 de abril
de 2004 |