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Blumberg:
Uno de los nuestros
Una
muerte podria ser un punto de inflexion determinante en el gobierno de
Kirchner, asi como lo fue en el De la Rua: Favaloro y Blumberg fueron
dos 'sacudones' sufridos por la sociedad y significaron el brusco cambio
de popularidad, impresion y expectativas esperables del gobierno respecto
a la opinion publica.
Si la muerte de Favaloro, significo sentirse vencido
ante un Estado cruelmente ausente, impulsando a una de las personalidades
mas apreciadas, respetadas y queridas por el pais a la eleccion del suicidio.
El asesinato del joven Axel Blumberg acaso tenga circunstancias aun mas
dramaticas y significativas: una muerte joven, de ningun modo elegida
en el marco de un Estado que insiste en su cruel ausencia y que la empeora
al desentenderse de un clamor publico que conmovio y movilizo al pais,
por sus profundas connotaciones.
Ausencia fisica y espiritual de un gobierno que,
desconcertado, asiste alarmado a una 'manifestacion' popular no prevista,
no planeada en los gabinetes de trabajo de la Casa de Gobierno; que no
es 'utilizable' como medio para algun fin.
Es
este emerger potente, unanime y masivo de centenares de miles de personas
en todo el pais lo que asusta a los lucidos gobernantes de hoy... el fantasma
del 20 de diciembre estremecio los muros de la Casa Rosada haciendo recapacitar
a sus pulcros, doctos y virtuosos pobladores que nada es seguro en esta
hermosa tierra y menos aun, que nadie tiene comprada la voluntad y simpatias
populares, al menos por mucho tiempo. Aunque se llamen Nestor y Cristina.
Fue
esta especie de 'Golem', de monstruo surgido inopinadamente, vengativo
y amenazador y no del laboratorio kirchnerista, lo que asusto a autoridades
y funcionarios.
Pues, si son comprables (y controlables) algunos miles de 'revoltosos'
y pueden darse algunas satisfacciones a otros, sin riesgo ni compromiso,
¿como controlar y satisfacer a cientos de miles? ¿como tomar
las medidas mas efectivas y mas sabias? ¿como tener el valor de
tomarlas? Esto es lo que asusta al Gobierno, el dramatico momento -que
siempre llega- de sentirse entre la espada y la pared; el momento en que
la realidad los cachetea brutalmente y los sincera de sus tapas de diario
con buenas noticias; el momento en que la ilusion de una Argentina ficticia
y de laboratorio soñada por algunos es rota en mil pedazos.
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| Doctor
Rene Favaloro. Su suicidio el 29 de julio de 2000 conmovio a la
opinion publica y fue considerado como punto de inflexion de un
gobierno que ya tempranamente exponia sus incapacidades |
¿Que
actitud asume el Gobierno en semejantes circunstancias? Torpemente, como
si la soberbia impermeabilizara contra recientes experiencias pasadas,
se aleja, se desentiende ante un fenomeno que percibe pero ante el que
la duda paraliza el entendimiento y comprension y es, repetimos, porque
no ha sido 'planeado', porque no ha sido pensado y diseñado. Esta
multitud quiebra algo mas que lo prolijamente predictible.
Torpemente
irrita aun mas a la opinion publica con poco inteligentes maniobras: censura
el acto, lo fragmenta a su modo y conveniencia. Lo manipula (en realidad
censura y manipula arbitrariamente la expresion de centenares de miles)
desde el canal oficial, cuando apenas poco tiempo atras, y contrariando
leyes vigentes que impiden la difusion de actos partidarios, dedica horas
de programacion al acto fundacional del "Frente para la Victoria",
movimiento oficial que responde al presidente con los completos discursos
de los oradores que insisten en "una Argentina distinta".
"Privilegio"
que poco y nada democraticamente se extiende hacia las demas expresiones
politicas, si es que -para el presidente y su equipo- existen.
Semejante
exhibicion de fuerza confunde y aturde al gobierno que prefiere, dado
que es un tema insoslayable, invitar a su organizador, el Sr. Blumberg
a una mas dulcificable, contenedora y tranquila entrevista en el canal
oficial.
Aunque, simultaneamente, el ingenio siempre despierto del sesudo equipo
presidencial se ocupa -al dia siguiente- de distraer al 'alborotado rebaño'
con un estupido escandalete judicial.
Esta es la unica reaccion que pudo tener el gobierno en su deplorable
y minusculo grado de inteligencia.
Confiable,
honesto, sincero, proponiendo ideas y proyectos concretos, Blumberg, encarno
al hombre del comun, al "uno de los nuestros", que contiende
y ubica a la casta politica en la realidad cotidiana y que no solo les
exige soluciones inmediatas sino que hasta los 'amenaza' con uno de los
actos democraticos por excelencia: la publicidad de sus nombres y sus
posiciones luego de las votaciones del Congreso.
Si
Kirchner, desde un principio, en momentos de alta sensibilidad y peligro
social se encargo de sembrar discordia por doquier, arrastrando a la opinion
publica a discusiones academicas y esteriles, Blumberg la ha unido, ante
'los otros': la minoria alejada espacial y temporalmente de la realidad
y ajena a las urgencias y necesidades cotidianas para las que parece haber
gobernado el presidente.
Un
presidente que, ante una situacion imprevista, desmesurada y potente,
se aleja, volviendo a exhibir pese a las alharacas cuando se enfrenta
solamente un microfono, una lastimosa muestra de debilidad institucional
y falta de capacidad y decision para timonear situaciones no previstas
y cuyos resultados, para la seguridad que otorga el poder, son desconocidos.
Diario Accion, lunes 5 de abril
de 2004
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