El
Greco: prisionero del delirio místico
Se exhibe en la National Gallery una retrospectiva excepcional; a último
momento fue retirada una pintura reclamada por los herederos de un coleccionista
húngaro saqueado por los nazis
LONDRES.- Antes de abrir sus puertas en la National Gallery, de Trafalgar
Square, la retrospectiva de El Greco fue noticia. En doble página
central, The Times se pregunta a quién pertenece la obra maestra
retirada de la muestra a último momento, por ser objeto del reclamo
de los herederos de un coleccionista húngaro saqueado por los
nazis en 1944.
Monte Sinaí se llama el cuadro. Es una obra temprana del ascético
Doménikos Theokópoulos, más conocido como El Greco,
que con trazo nervioso descubre el paisaje donde Moisés recibió
las Tablas de la Ley.
La historia se repite. Como ocurrió años atrás
con dos pinturas del austríaco Egon Schiele, la denuncia llegó
luego de que los cuadros fueran exhibidos en el Metropolitan de Nueva
York, punto de partida de la retrospectiva que ocupará las salas
de la National Gallery hasta el 23 de mayo.
La pintura integró la colección de Ferenc Hatvany, la
más importante de Budapest en las primeras décadas del
siglo pasado, diezmada por orden de Adolf Eichmann en 1944. Algunas
de las piezas robadas aparecieron en 1991, en Rusia, a donde fueron
trasladadas por tropas rusas tras la caída de Berlín en
1945.
Un equipo de investigadores con base en Washington DC se ocupa de detectar
y seguir los rastros de las obras denunciadas. Manejan datos con una
precisión increíble, que publican en la Guide to Provenance
Research. Saben, por ejemplo, que el señor Hatvany compró
Monte Sinaí en la galería Tannhauser, en París,
en 1925.
Mientras la Justicia monitorea de cerca el caso, la retrospectiva fue
inaugurada en la National Gallery, que suma a sus propios tesoros, como
Los Girasoles, de Van Gogh, y La Boda de los Arnolfini, de Van Eyck,
el delirio divino de El Greco. Nacido en Candia, capital de Creta, en
1541, se radicó en España en 1576, previo paso por Venecia,
donde descubrió la sensual paleta de Tiziano y del Tintoretto;
y por Roma, que le regaló el banquete del Miguel Angel pintor.
Picasso asociaba la composición de las pinturas de El Greco con
los primeros intentos cubistas de Cézanne, ubicándolo
así como un moderno avant la lettre, con tan sólo tres
siglos de ventaja. La tensión en la figuras alargadas es una
herencia del icono bizantino, influencia decisiva en la formación
del artista que terminará asimilándose al realismo severo
de la escuela española en su obra maestra El entierro del Conde
Orgaz, que se exhibe en la capilla de Santo Tomé, en Toledo.
Felipe II influirá con sus encargos en el desarrollo de la veta
religiosa, que El Greco llevará hasta el límite en una
inusual alianza entre materia y espíritu; las figuras se alargan
al elevarse hacia Dios. Esta tensión es especialmente visible
en La visión según San Juan (foto), obra que integra la
colección permanente del Met neoyorquino.
San Juan, en primer plano, clama ante un cielo amenazador y, al fondo,
un grupo de figuras exhiben su blancura lunar contra el colorido de
los paños que remedan la paleta veneciana.
La retrospectiva de la National Gallery abre una nueva oportunidad de
interpretación de la obra de El Greco, ignorando cierta información
cliché, según la cual pintaba las figuras alargadas por
padecer de astigmatismo,
Los británicos hablan de un "redescubrimiento" del
artista que fascinó por igual a Delacroix, Sargent y Jackson
Pollock. Que fue copiado por Cézanne, quien se inspiró
en La dama con estola de piel (foto), uno de sus pocos retratos mundanos.
Cuando la National Gallery compró la primera pintura de El Greco,
en 1919, Agonía en el jardín de Getsemaní, los
ingleses pusieron el grito en el cielo y abrumaron con sus críticas
al director y responsable de la compra, sir Charles Holmes, que había
causado un "shock eléctrico" a la conservadora audiencia
del museo. Pero la crítica y el tiempo le dieron la razón
a Holmes.
Charles Saumarez Smith, director actual, recuerda que Picasso trabajaba
en su obra clave Les demoiselles dÁvignon, cuando vio por primera
vez La visión de San Juan (foto). El impacto fue inmediato. Le
diría después a Zuloaga que esa obra era "la quintaesencia
de lo español y un antecedente ineludible de Cézanne y
del cubismo".
¿Por qué esa personalísima visión hizo de
la obra de El Greco un universo cerrado, revolucionario y protomoderno?
El crítico John Elliot ubica al artista en el cruce de tres civilizaciones.
Fue un hombre del Mediterráneo: latino hacia el Oeste, griego
ortodoxo hacia el Este y formado en el mundo del islam. La isla donde
nació, Creta, fue dominada por Venecia primero (1211) y por los
otomanos, despúes (1453). Finalmente, El Greco encontraría
su destino en Toledo, una ciudad católica atravesada por una
profunda fe religiosa. Allí recibió su primer encargo:
ocho retratos para la iglesia de Santo Domingo el Antiguo.
La retrospectiva de la National Gallery es la mayor muestra de El Greco
realizada en el Reino Unido. Incluye cuadros procedentes de los Museos
Thyssen Bornemisza, del Prado, de Filadelfia, de Toledo, de Edinburgo,
de Ottawa, del Bellas Artes, de Boston; de la National Gallery, de Washington;
del Louvre y del Metropolitan de Nueva York, entre otros.
(El Greco, National Gallery, Londres, hasta el 23 de mayo.)
Por Alicia de Arteaga
Enviada especial
Encuentro
de gigantes
La retrospectiva de El Greco es el resultado de un esfuerzo conjunto
del Museo Metropolitano de Nueva York y la National Gallery de Londres.
Realizada con apoyo privado, en los Estados Unidos contó con
los fondos de la Fundación Gerald Cantor, en celebración
de su 25° aniversario, mientras la exhibición británica
fue patrocinada por Glaxo Smith Kline. Acompaña la muestra un
catálogo con ensayos preliminares de David Davies y sir John
Elliott (25 libras), editado en forma conjunta por las dos instituciones
organizadoras; un video escrito y producido por Colin Wiggins, que relata
en imágenes la vida del artista que a los 26 años abandóno
su Creta natal en busca de su destino de pintor, y un libro de orientación,
con exhaustiva cronología, realizado por el curador Xavier Bray,
especialista en pintura del siglo XVII y XVIII de la National Gallery
de Londres. La entrada es gratuita, la contribución voluntaria
es de 2 libras esterlinas.
La Nacion, 22 de febrero
de 2004