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Al temblor de la música (selección) A veces
quedamos suspendidos en la frase, en la
frase velada, en la
frase perdida o en
la que desvanece como fuga. Quedamos
suspendidos… y la
página en blanco se nos vuelve gigantesca
de vías, capaz
de albergar las
palabras todas que se han ido y
todos los silencios que guardamos. A tempo
sublima la escritura el amor, el
temor y la distancia de los
papeles ajados, para que la
danza de las horas no termine en la última
pausa de la muerte y nos
encuentre la nada, la absoluta
y vacía nada de los
cantos perdidos en la hoguera, de los
versos soñados que
escribimos con humo. ¡Aleluya!,
albada de los signos que traen
la certeza de que es
pasible la vida, de que
otros somos los mismos en los
rostros que nos dejan y en las
frases como coros que nos
pueblan desde siempre. Que
buscamos danzar entre las brumas, entre el
osado decir o el soberano callar, suspendidos…en
el aire de la lengua.
(pp.
13-14)
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