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Preludio al sol (1994-95) (…) “Estos poemas son retazos del espectro solar, buscan ser fugitivas escenas de lo cotidiano mediante el uso de la coloración, una serie de ensueños que transitan el arcoiris a través del libre exceso imaginario. Las palabras corporizan los colores sirviéndose de la imagen cromática y con distintos enfoques de visualización”. (…) N.M. Contratapa de Nené D’Inzeo (frags.)
“Poemas viajeros por dimensiones presentidas, acusando formas y escenarios enmascarados de ayeres que nos trasladan hacia el recodo de la comprensión.(…) En esta sinfonía de diferencias y aproximaciones, la palabra se deleita en su propio ritmo, “suma de luz estalla en las esferas diminutas”,y gozosa brinca por los estadíos de la belleza”. (selección)
Preludio
al sol (…)
Algunas nubecillas desmigajan
después del llanto cósmico,
cuando los arcos infinitos se suspenden del cobalto a pleno.
Dios ha echado pinceladas al aire enloquecido
con firme dedo traza el claro sideral
por donde habrán de circular los filamentos.
Es
día domingo
y entonces arde el pincel en fuego
para que violentos carmesíes hieran
la comba transparente, el casi velo del mundo;
vuelve otra vez lunes siguiente
pero a mezclar en cuenco de ámbar la rotonda
del segundo pincelazo que es ascua todavía;
en un tercer apronte de inspiración arcana
el rayo embiste atomizando la luz
que el martes delira embelesada por la tela;
luego el pintor reposa sobre la hierba feble
el manojo de alegría
con cuya savia ha de verter el miércoles el cuarto ramazón;
ora brilla inmaculado
pincel que el jueves bebe en lo sublime
un quinto envión de cielo;
pero el viernes las gamas se atolondran
y el arco tiende
hacia la zona oscura
así, en melancólicas tintas,
un gesto diseñaba curvas postreras
y sin querer…sabiéndolo…Dios nos pintó la muerte.
El resol de puntillas se dispersa.
Suyas las lunas que sueltan los muros,
los gorjeos del árbol, el rocío débil
y el iris del gato en que celebra el rito;
vuelto prisma generoso
borda enigmas donde el tronco aéreo
en busca de rizomas planetarios. (pp.16-8)
Rubíes
del alba
El pájaro en los vados picotea,
el río se llena de espirales,
el junco apenas si las quiebra.
Calma del cauce adormecido
que en instante de caricias grana
trema su lomo de lunas fugitivas.
Echando vuelo hacia el abra
las plumosas alitas se sonrojan,
el tictac menudo apremia
batiendo la inmensidad rubilina y callada. (p. 23)
La sibila
Divina adivinadora,
si fuese el mercado un prisma
la luminosa arista serías entre las tiendas
con tus faldas de lama,
pulsera latosa y rosario al cuello.
Divina
embaucadora,
si no hubiera tinglado en las callejas
canastos, baratijas o fritangas,
no estarías sentada como en trono
sobre el tablón parduzco de la esquina
para calarnos sendas en la carne
e infundirnos temor con tu agorero relato.
Divina sahumadora,
si nos dijeras fábulas del viento
también te creeríamos
cautivos por tu verba acidulada;
nos robaríamos el saco de tus dátiles,
los amuletos lustrados, las estampitas santeras,
las cuentas de los misterios,
el ágata indagante de tu mira
quitándonos la incertidumbre…
si fuese el don posible de robarse. (pp. 33-4) |