LOS NIÑOS RECLUTADOS POR LA GUERRILLA

Más de 3.000 menores hacen parte de las filas de la subversión.
Los niños reclutados por la guerrilla.

MENORES INTEGRANTES de las Farc en Gutierrez (Cundinamarca). Las Farc son las que más niños tienen reclutados.

El pasado sábado, 'Tirofijo' dijo que las Farc seguirán reclutando menores de edad. Se trata de una estrategia que desconoce las normas nacionales e internacionales de protección de la niñez. Un niño que logró escapar de las Farc cuenta lo que vivió.

(Santa Fe de Bogotá, 04 de febrero de 2000 EL TIEMPO). Los hechos que marcaron los cuatro años recientes de la vida de Andrés Molina* lo maduraron a la fuerza: A los 10 años se fue de su casa y cargó insumos para el procesamiento de cocaína en una lancha en la región del Ariari; a los 12 fue reclutado por las Farc en esa área; hace un mes logró huir de la subversión y ahora anda con una sentencia a sus espaldas: Las Farc lo buscan para matarlo.

"Después de que uno se meta a la guerrilla la única forma de salirse es muerto o escaparse, pero si lo cogen, lo pelan", aseguró Molina, de 14 años. Él comprobó en carne propia que los menores son el objetivo de los planes de reclutamiento forzado de los grupos alzados en armas. Hoy, hay más de 3.000 niños en la subversión (ver cifras). El mismo Manuel Marulanda, 'Tirofijo', el máximo líder de las Farc, le dio el pasado sábado la razón a Molina.

"Nosotros tenemos una norma -precisó 'Tirofijo' - que dice que reclutamos de la edad de 15 años en adelante". Al hablar con periodistas en inmediaciones de San Vicente del Caguán (Caquetá), donde se inauguraron las negociaciones con el Gobierno, 'Tirofijo' anunció que las Farc sólo dejarán de reclutar menores cuando termine la confrontación. ¿Y qué va a pasar con esos niños? El jefe guerrillero respondió la pregunta: "¿Cómo que qué va a pasar? Pues van a estar en fila. ¡No ven que hay una norma!".

'Venga conmigo...'

Según el comandante de las Fuerzas Militares, general Fernando Tapias: "Eso es una muestra ya olímpica del total irrespeto al Derecho Internacional Humanitario y con los mismos colombianos; estos niños no conocen qué es el socialismo y ni saben quién es Marx". Para la Sociedad Colombiana de Pediatría, el reclutamiento de niños implica un desconocimiento de los derechos de la infancia. Eso fue lo que le pasó a Molina que conoció a la subversión cuando trabajó en una lancha en el Ariari. Su historia refleja lo que pasa con los otros menores reclutados por la subversión.

"Una mujer, 'Jaqueline', era la comandante del frente 44, y me dijo un día: 'Chino, venga conmigo pa' la guerrilla, allá no tiene necesidad de trabajar, no sea pendejo'. Yo le dije que no, que tenía a mi mamá y tenía que responder por ella. Me dijo que si era por eso, que ellos me daban plata", relató Molina a este diario.

Las Farc insistieron y un día lo reclutaron. "Recuerdo que íbamos a hacer el último viaje, yo tenía 12 años y se acercaba la Navidad. El dueño de la lancha dijo que luego de ese viaje nos íbamos para Villavo.

"Cuando descargamos se acercaron tres milicianos del frente 44. 'Bueno, chino, como no se quiso ir con nosotros a las buenas, entonces se va a las malas', me dijeron y me obligaron a subir en una Toyota verde y me llevaron por la fuerza para Calamar, en Guaviare".

Allí el comandante 'Franklin' le dijo: "Esta va a ser su nueva vida de ahora en adelante, tome estos dos camuflados, vaya y se viste y haga fila para el entrenamiento".

Después de tres meses, las Farc lo asignaron como miliciano en Calamar. Debía informar al campamento sobre movimientos militares. Molina no estaba a gusto con esa labor y una noche escapó, pero fue sorprendido en El Retorno. Lo castigaron 15 días aseando trincheras y le advirtieron que la próxima vez lo mataban.

La fuga

Lo enviaron a La Carpa con el comandante 'Euclides' para actividades de miliciano. Allá comprobó el cobro de impuestos por los insumos que pasaban por el río. Un año y medio después, Molina encontró la oportunidad de escapar camuflado en un camión de cerveza. "Yo -concluyó Molina - estoy contento, pero asustado porque sé que la guerrilla me está buscando para matarme".

Lo que le pasó a Molina en las Farc es una situación que atenta no sólo contra los derechos de los niños, consagrados en la Carta Política, sino que viola la Convención sobre los Derechos del Niño, la Convención Americana sobre Derechos Humanos, conocida como el Pacto de San José de Costa Rica; tratados internacionales contra tratos crueles y tortura; así como todas las normas derivadas del Derecho Internacional Humanitario.

No obstante, el futuro de los niños que logran escaparse de la subversión es incierto y el Estado aún no ha definido un programa integral y actualizado de tratamiento. "El Código del Menor no se redactó previendo situaciones de conflicto armado permanente con alta involucración de los niños", explicó el abogado Carlos Tejeiros, director de la cátedra Ciro Angarita, que estudia temas de la niñez. Por lo pronto, lo que los defensores de familia y de los derechos humanos esperan es que el tema del reclutamiento de menores por parte de la subversión sea discutido en breve plazo en las mesas de negociación con las Farc.

*Nombre ficticio.

El itinerario de su participación

Aunque la participación de los niños en la guerra ha sido permanente en la historia colombiana, la preocupación por el tema empezó hace apenas tres años, luego de la celebración del Año Internacional del Niño (1979).

El sociólogo Carlos Eduardo Jaramillo, en Los guerrilleros del novecientos, afirma que durante la guerra de los Mil Días (1899-1902) los niños cumplían las mismas labores que en el conflicto actual: espías, informadores y mensajeros. También servían como ordenanzas y combatientes.

En este último caso, con obligaciones y deberes militares permanentes o como parte de organizaciones paramilitares que combatían esporádicamente.

A sus jefes les impactaba su agilidad, viveza, acatamiento de las órdenes y, especialmente, la impavidez frente al riesgo y a la muerte. Los mismos rasgos que hacen que hoy los incorporen al conflicto y al sicariato. En la guerra de los Mil Días, los niños militaban en ambos bandos y hubo batallones conformados por menores.

Igual que ahora, muchos padres entregaban a sus hijos a las organizaciones armadas, por patriotismo o por incapacidad económica. Pero también hay que tener en cuenta que el concepto de niñez cambia según el lugar, la época y la cultura.

En las zonas campesinas, que es donde tienen mayor influencia las Farc, un menor de 18 años trabaja a la par con los adultos y en algunas ocasiones ya es jefe de hogar.

Además de que el concepto de niño varía, según Jaramillo, la visión de la guerra en el siglo pasado era diferente, pues la guerra era aceptada como forma de conseguir modificaciones en la estructura social del país o de defender el Estado en el que se encontraba.

"No eran partidos al margen de la ley y cuando la guerra se acababa seguían haciendo la vida social y económica del país. La situación de hoy es distinta, pues hay un ejército profesional que confronta a quienes están en contra del establecimiento", dice este investigador.

Radiografía

Un informe del Ejército calcula que de los cerca de 17.000 hombres en armas que conforman la fuerza efectiva de la subversión, más de 3.000 son menores de edad. Solo en el primer mes de este año, trece niños murieron durante combates en diferentes regiones del país. En el mismo período, otros siete chiquillos fueron capturados.

Los estudios explican que el fenómeno se presenta, principalmente, por la apariencia inocente y frágil que proyectan los menores, lo que facilita su empleo en actividades de infiltración e inteligencia.
 
 

El asalto a Mitú, capital del Vaupés, ocurrido en noviembre de 1998, fue ejecutado con base en la inteligencia que aportaron algunas menores durante las fiestas populares celebradas en el pueblo. Una situación similar ocurrió en agosto de ese mismo año en la toma de Miraflores (Guaviare). Igualmente, las Farc obliga a los menores entre los 12 y los 15 años a transportar explosivos y a salir en primera fila durante los combates.

Los niños de la guerrilla. De los 17.000 subversivos en armas, más de 3.000 son menores de edad y la mayoría hacen parte de las Farc, según el Ejército. Se trata de niños reclutados a la fuerza y sometidos a entrenamientos de tres meses. Y mientras 'Tirofijo' dice que las Farc seguirán reclutando menores, uno, que logró escapar, relata lo que vivió. ¿Qué va a pasar con estos niños?.
 
 
 

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