IGLESIA ADVENTISTA DEL SÉPTIMO DÍA
La Iglesia Adventista del Séptimo Día (el nombre adventista es una referencia
a su creencia en el advenimiento, la segunda venida de Jesús), surgió entre
las décadas de 1850 y 1860 concomitantemente en los Estados Unidos y en Europa.
El Padre Jesuita chileno Manuel Lacunza que nació en 1731, escribió
un libro singular – La Venida del Mesías en Gloria y Majestad. Conocido desde
1785, el libro del padre Jesuita fue impreso en 1812. Esta publicación agitó
los medios religiosos, y fue precursora del movimiento Adventista de los que
creen en la segunda venida de Jesús.
Al inicio del siglo pasado, en el seno de las iglesias evangélicas,
el movimiento se propagó, teniendo como foco el advenimiento, o el retorno
personal de Jesús.
De ahí surgió la palabra Adventista, caracterizando una de las
creencias fundamentales de la Iglesia.
Dentro de este movimiento, le fue dada una atención especial al
estudio de la Biblia, tanto del Nuevo como del Viejo Testamento.
También surgió la comprensión de que del día de reposó Bíblico
de acuerdo con Éxodo 20, relatado en el Antiguo Testamento, es confirmado por
nuestro Señor Jesucristo en el Nuevo Testamento.
La observancia del cuarto mandamiento de la Ley de Dios como un
homenaje semanal al Creador y al Salvador que debería volver a la tierra,
caracterizó también la nueva iglesia que surgió en la mitad del siglo pasado
tomando forma legal en 1863, en los Estados Unidos.
Disculpá, no tengo información sobre la organización de ésta rama del Cristianismo.
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Biblia – es la Palabra de Dios (II Timoteo 3:16, 17), un Dios personal,
creador de todas las cosas (Hebreos 1:1-3)
. Jesucristo es el divino Hijo de Dios y nuestro Salvador (Juan 1:1-3, Hebreos
7:25).
. El Espíritu Santo es el divino regenerador (II Corintios 3:18).
. La salvación es un don de Dios que viene por la fe y no por obras (Romanos
4:3-5, Efesios 2:8-9).
. El hombre es mortal y la muerte es un estado inconsciente (Eclesiastés 9:5,
Juan 11:11-14)
. La humanidad esta envuelta en un gran conflicto espiritual entre Cristo y
Satanás (Apocalipsis 14:7-9).
. Todas las personas resucitarán un día, y los fieles recibirán la vida
eterna (Juan 5:28,29, Romanos 6:23, 1 Tesalonicenses 4:16, 17).
. La Ley de los diez Mandamientos es un patrón de justicia por el cual todos
serán juzgados (Santiago 2:10-12, Éxodo 20:3-17, Romanos 3:31).
. El Sábado es el día de reposo original y nunca fue cambiado (Génesis 2:2,
3, Lucas 23:54-56, Hechos 16:13). Guardar el Sábado, como el día del Señor.
Debe ser rigorosamente observado desde la puesta del sol del viernes hasta la
puesta del sol del Sábado.
. El regreso de Jesús esta muy próximo y será literal, personal y visible
(Juan 14:1-3, Hechos 1:11, Mateo 24:30).
. Dios creara una nueva Tierra después del fin del mundo y de los mil años de
paz (Apocalipsis 21:1-7, Apocalipsis 20:5, 6).
. El perdón de Dios esta a la disposición de todos por medio de la intercesión
de Cristo en el santuario celeste (Hebreos 8:1, 2, 1 de Juan 2:1, 2)
. Nuestro cuerpo es el templo del Espíritu Santo y por eso no debe ser
contaminado por el fumo, bebidas alcohólicas o alimentos perjudiciales (1
Corintios 3:16, 1 Corintios 6:19, 20, 1 Corintios 10:31).
. La predicación del evangelio debe ser sustentada por los diezmos y ofertas (Malaquías
3:8-11, Mateo 23:23).
. El bautismo debe ser realizado por inmersión. (Marcos 1:9, Romanos 6:3-5).
. Las ceremonias de la humildad y de la Santa Cena simbolizan el sacrificio de
Cristo (Juan 13:4-17, 1 Corintios 11:23-26).
. Esta Iglesia cree en los dones espirituales, incluyendo el don de la profecía
en la Iglesia remaneciente (Efesios 4:8, Apocalipsis 12:17, Apocalipsis 19:10).
. La verdadera iglesia es identificada por la fe en Cristo combinada con el
acatamiento de los diez Mandamientos (Apocalipsis 14:12).
. El cristiano debe tener una vida moral ejemplar, no como un medio de salvación,
si no, como un fruto natural de la salvación concedida por Cristo (Romanos
12:1, 2).
Interpretación
de la Muerte:
Los Adventistas del Séptimo Día creen que las personas, cuando
mueren, no van al cielo, ni para el infierno o al purgatorio, mas permanecen en
un estado de completa inconsciencia hasta el día de la resurrección. La base bíblica
para este concepto es encontrada (1) en el relato de la creación, donde el ser
humano es descrito no como poseyente de un alma si no como siendo una «alma
viviente» (Génesis 2:7); (2) con la certeza de que el «alma» muere sin jamás
reencarnarse (Ezequiel 18:4; Hebreos 9:27); (3) en las descripciones de la
muerte como un «sueño» (Salmo 13:3; Mateo 27:52; Lucas 8:52-53; Juan
11:11-14; 1 Corintios 15:6, 18 y 20:51; Efesios 5:14; 1 Tesalonicenses 4:13-16);
(4) en los textos que hablan de los muertos como en estado de completa
inconsciencia (Salmo 6:5; 115:17; 146:4; Eclesiastés 3:9, 20; 9:5, 10); bien
como (5) en las alusiones a la resurrección del cuerpo como la única condición
para que los justos muertos reciban el don de la inmortalidad (Job 19:25-27;
Juan 5:28, 29; 1 Corintios 15:1-58; 1 Tesalonicenses 4:13-18).
Los Adventistas también creen que el don de la «vida eterna» será
concedido apenas a los justos, al paso que los impíos finalmente dejarán de
existir. Está posición es justificada bíblicamente con la base (1) en la
distinción entre la «resurrección de la vida» y la «resurrección de la
condenación» (Juan 5:29); (2) en la declaración de que la «vida eterna» es
concedida apenas a aquellos que están en Cristo «1 Juan 5:11-13); (3) en los
textos que hablan que el castigo de los impíos será directamente proporcional
a sus obras (Lucas 12:47-48; Apocalipsis 20:11-13); bien como (4) en las
declaraciones de que todos los impíos finamente serán destruidos (2
Tesalonicenses 2:8; 2 Pedro 3:7, 10), sin que sobre «ni raíz ni ramo» (Malaquías
4:1).
Ya la teoría del «tormento eterno» de los impíos en el «infierno»
es considerada por los adventistas, no apenas como incompatible con el carácter
amoroso de Dios (1 Juan 4:8), pero también como un castigo desmedido para la
corta existencia humana (Salmos 90:10). Las alusiones bíblicas al «fuego
eterno» son extendidas no solamente como el castigo de los impíos por toda la
eternidad, si no como un fuego que no se apagará mientras no haya cumplido
cabalmente con su propósito destruidor, y cuyas consecuencias serán eternas e
irreversibles.
En todo culto son leídos versículos bíblicos, acompañados por predicaciones
y de los libros de cánticos y devocionales y corales. También generalmente se
incluyen las Oraciones del Pueblo, Penitencia, Lecturas de los Salmos y la
Palabra del Ministro basada en los versos leídos.
Además del Bautismo y de la Santa Cena, También se ministran
otros ritos tales como el Matrimonio, la Oración por los Enfermos y las
Sagradas Ordenes.