UN PADRE NUESTRO LATINOAMERICANO - Mario de Benedetti

 

Padre nuestro que estás en los cielos

Con las golondrinas y los misiles

Quiero que vuelvas antes de que olvides

Cómo se llega al sur de Río Grande.

Padre nuestro que estás en el exilio

Casi nunca te acuerdas de los míos

De todos modos, donde quiera que estés

Santificado sea tu nombre

No quienes santifican en tu nombre

Cerrando un ojo para no ver las uñas

Sucias de la miseria.

En agosto de mil novecientos noventa y siete

(En el original, mil novecientos sesenta)

Ya no sirve pedirte

Venga a nos el tu reino

Porque tu reino también está aquí abajo

Metido en los rencores y en el miedo

En las vacilaciones y en la mugre

En la desilusión y en la modorra

En esta ansia de verte pese a todo

Cuando hablaste del rico

La aguja y el camello

Y te votamos todos

Por unanimidad para la Gloria

También alzó su manos el indio silencioso

Que te respetaba pero se resistía

A pensar hágase tu voluntad

Sin embargo una vez cada tanto

Tu voluntad se mezcla con la mía

La domina

La enciende

La duplica

Más arduo es conocer cuál es mi voluntad

Cuando creo de veras lo que digo creer

Así en tu omnipresencia como en mi soledad

Así en la tierra como en el cielo

Siempre.

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