Querido
amigo:
Cuando
en el sendero de la vida,
Una
flor se marchite,
Recuerda
que no curaré tu herida,
Pero
aliviaré tu dolor;
No
impediré tu llanto,
Pero
compartiré tu pena;
No
lograré que te levantes,
Pero
extenderé mi mano para intentarlo.
Y
en ese intento, en ésa mi mano,
Hallarás
el calor permanente
Y
seguirás andando.