TU ERES EL PRODUCTO DE TI MISMO
No culpes a otros; nunca te quejes de nada, porque, fundamentalmente, tú has hecho tu vida.
Acepta la responsabilidad de edificarte a ti mismo, y ten valor de acusarte en el fracaso, para volver a empezar, corrigiéndote.
El triunfo del verdadero hombre surge de las cenizas del error.
Nunca te quejes del ambiente o de los que te rodean; hay quienes en tu mismo ambiente supieron vencer.
Las circunstancias no son buenas ni malas según la fortaleza de tu corazón; aprende a convertir toda situación difícil en un arma para triunfar.
No te quejes de tu pobreza, de tu salud o de tu suerte; enfréntate con valor y acepta que de una u otra manera son el resultado de tus actos.