PADRE
NUESTRO
Jesús nos enseño a orar así:
Padre nuestro que estás en el cielo, Santificado sea tu nombre; Venga a
nosotros tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy
nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden; No nos dejes caer en tentación y líbranos
del mal.
Si reflexionamos lo anterior:
No debemos decir Padre; si no nos comportamos como hijos.
No digamos Nuestro; si vivimos aislados en nuestro egoísmo.
No digamos que estás en el Cielo; si solo buscamos las cosas terrenas.
No digamos venga a nosotros tu Reino; si solo deseamos el éxito económico y
material.
No digamos hágase tu Voluntad; si no la aceptamos cuando es dolorosa y difícil.
No digamos danos hoy nuestro Pan; si no nos preocupamos por la gente con hambre,
por los necesitados de vivienda y de tantos hermanos que viven en el mundo en la
miseria absoluta.
No digamos Perdona nuestras ofensas; si no perdonamos a todos aquellos que nos
deben algo y verdaderamente no pueden pagarlo, o si guardamos algún rencor a
nuestro prójimo.
No digamos no nos dejes caer en Tentación;
si no tenemos intención de dominar nuestras pasiones desordenadas, nuestra
envidia y la soberbia.
No digamos líbranos del Mal; si somos indiferentes y no hay una lucha continua
para hacer el bien, y tomar en serio las palabras de:
EL PADRE NUESTRO.