ESTACIÓN

Todos sabemos que fue
un verano descalzo y rubio
que arrastraba entre los pies
gotas claras de mar oscuro.
En el pecho dos médanos eternos
y en los ojos un cielo transparente
que miraba tras del sol
serena y furiosamente.

Quizás sepan que tenía
una eterna compañera
que reía y se entregaba
desnuda sobre la arena...
que volaba cuando estaba en algún sueño,
para despertarse dentro de su dueño,
al que le daba su amor
hermosa y salvajemente.

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