IV

Las hojas muertas del dolor

cubren hoy mi pobre corazón

al ver irse por el camino una sombra

y al verla bien, que era tu forma.

 

Sin despedirte de tu amor,

sin decir siquiera un solo adiós,

solamente en la mesa una carta

diciendo hasta pronto, junto a una flor.

 

Cuando abrí la carta junto a la flor

saltó en lágrimas mi corazón,

solamente me rompiste el alma

porque te irías a otra patria.

 

Yo no esperaba un beso,

un abrazo, o una canción.

Sólo quería que me recuerdes

y que vinieras a decirme adiós.

 

Noelia Soledad Demichelli.

San Justo, Buenos Aires.

Martes 17 de Octubre de 1995.

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