LLORABA EN MIS BRAZOS VESTIDA DE NEGRO

 

Lloraba en mis brazos vestida de negro,

se oía el latido de su corazón,

cubríanle el pecho los rizos castaños

y toda temblaba de miedo y de amor.

¿Quién tuvo la culpa?. La noche callada.

Ya iba a despedirme. Cuando dije "¡Adiós!",

ella, sollozando, se abrazó a mi pecho

bajo aquel ramaje del almendro en flor.

Velaron las nubes la pálida luna...

Después, tristemente, lloramos los dos.

1