LA MUERTE DE LOS ARTISTAS
¿Cuántas veces habré de agitar mis cascabeles
y besar tu frente ruin, triste caricatura?
¿cuántas flechas he de malgastar, oh carcaj mío,
para dar en ese blanco de místico carácter?.
Emplearemos nuestra alma en sutiles intrigas,
y demoleremos más de una pesada armadura,
antes de contemplar a la gran Criatura
¡cuyo infernal deseo nos llena de sollozos!.
Hay quienes nunca conocieron a su Ídolo,
y a esos escultores condenados y marcados por el oprobio,
que se golpean la frente y el pecho,
no les queda otra esperanza, ¡extraño y sombrío Capitolio!
sino que la Muerte, cerniéndose como un nuevo sol,
¡haga que se abran las flores de su cerebro!.