¿Cómo..........?

 

 

¿Cómo reducen las cabezas los jíbaros?

¿Cómo funciona la pulsera curativa?

¿Cómo se pesan los astronautas?

¿Cómo se comunican las plantas entre sí?

¿Cómo se descifra el código de barras?

¿Cómo se fabrica la voz sintética?

¿Cómo se pasteuriza la leche?

¿Cómo sueñan los ciegos?

¿Cómo funcionan las tarjetas inteligentes?

 

 

 

¿Cómo reducen las cabezas los jíbaros?

   Los jíbaros, unos indios que habitan al norte del río Marañón, en el altiplano ecuatoriano, tienen la desagradable costumbre de reducir al tamaño de una mandarina las cabezas de los enemigos muertos en combate. En una pomposa ceremonia -orquestada por el hechicero de turno- la cabeza reducida o tsantsa pasa a ser un trofeo, un fetiche de buena suerte para el guerrero que derrotó a su adversario. Según cuenta la leyenda, todo aquel que tiene en su poder una tsantsa adquiere poderes sobrenaturales, y está a salvo de los espíritus malignos.

   El proceso completo de la reducción aún es un misterio para la ciencia. Después de haber pelado la cabeza recién degollada, los indios la introducen, condimentada con extraños brebajes, en un caldero con agua hirviendo. Tras la cocción, los jíbaros extraen el contenido de la calavera y, una vez limpia, es cubierta con una mezcla de tierras y rodeada con piedras calientes. Pasado un tiempo, la desentierran y aparece una versión reducida de la faz del guerrero del tamaño de un puño, sin alterar su fisonomía. Parece ser que el secreto de esta práctica está en la composición de las pócimas que los chamanes jíbaros guardan celosamente.

 

 

¿Cómo funciona la pulsera curativa?

   También conocida como regulador biomagnético, la pulsera curativa es una especie de brazalete de metal terminado en dos pequeñas esferas. Sus fabricantes aseguran que tienen excelentes efectos sobre la salud y el nivel de energía del organismo, estando especialmente indicada para el reuma, el cansancio y el nerviosismo.

   Aunque las virtudes antirreumáticas de los brazaletes de cobre son conocidas desde antiguo, el inventor de la que ha provocado una moda de dimensiones internacionales es un español, Manuel L. Polo. Este asegura que su regulador permite a quien lo lleva descargar la electricidad estática o exceso de iones positivos y otras radiaciones nocivas que nuestras condiciones de vida nos hacen acumular.

   Si bien millones de personas en todo el mundo utilizan dicha pulsera, se ha negado que posea un fundamento científico, argumentándose que sus efectos no están refrendados por una investigación metodológica y que la mejoría experimentada por sus usuarios se debería básicamente a la autosugestión.

 

 

¿Cómo se pesan los astronautas?

   De todos es conocido que fuera del campo gravitatorio de la Tierra los objetos pierden su peso y flotan libremente. Por eso, cuando un astronauta quiere comprobar su peso necesita una balanza especial que indique su masa corporal, la cual corresponde al valor que marcaría una báscula en tierra firme.

   Esta balanza, instalada en naves espaciales como los transbordadores espaciales, se llama Body Mass Measurement Device -dispositivo para la medida de la masa corporal-. Se trata de una silla anatómica engarzada a un bastidor mediante un sistema de muelles en el que se debe sentar el astronauta firmemente sujeto con cinturones. Un mecanismo pone en movimiento la sillita, que comienza a oscilar rítmicamente. A partir de la velocidad del movimiento pendular, un ordenador deduce la masa -el peso- del viajero espacial. Durante la medición del peso el astronauta ha de permanecer con los músculos tensos, para que los líquidos del cuerpo y los órganos blandos no se muevan. Esto influiría sobre el movimiento pendular y falsearía el resultado.

 

 

¿Cómo se comunican las plantas entre sí?

   La posibilidad de que los vegetales, carentes de un sistema nervioso como el de los animales, se comuniquen entre sí ha desatado innumerables polémicas y airados enfrentamientos entre botánicos y etólogos.

   Sin embargo, en 1938, los biólogos norteamericanos Ian Balwin y Jack Schultz ofrecieron la primera prueba fehaciente de comunicación a distancia entre plantas. Balwin y Schultz descubrieron un increíble lenguaje químico entre los arces, árboles típicos de las regiones templadas. Ante la presencia de animales que pacen las puntas de los brotes tiernos de las ramas, los árboles dañados informan a sus compañeros del inminente peligro.

   La respuesta de los arces sanos es instantánea; éstos empezaban a producir grandes cantidades de taninos, sustancias de sabor desagradable que almacenan en las hojas y que son venenosas para los herbívoros. Pero, ¿cómo se establece la comunicación?.

   El zoólogo Wouter van Hoven, de la Universidad de Pretoria, en Sudáfrica, ha observado recientemente un fenómeno similar en otro tipo de árboles, las acacias. Hace algunos años, los responsables de parques nacionales y propietarios de ranchos con animales salvajes detectaron que centenares de kudús, una especie de antílope, fallecían en condiciones misteriosas durante la estación seca. Van Hoven ha descubierto que el responsable de las muertes son las acacias, que también almacenan taninos. Normalmente, la cantidad de esta sustancia en las hojas no daña a los animales. Sin embargo, cuando las condiciones ambientales se vuelven adversas, la producción de taninos aumenta espectacularmente, lo que convierte a la hoja en un veneno para el hígado de los kudús.

   Según Hoven, cuando la punta de una acacia es raída por un kudú, las hojas emiten vapores de etileno. Este alcohol parece ser la chispa que enciende la mecha; cuando los árboles los huelen en el ambiente, saben que un herbívoro no anda muy lejos e inmediatamente fabrican taninos.

 

 

¿Cómo se descifra el código de barras?

   El código de barras denominado en el continente europeo sistema EAN -European Article Numbering o Numeración Europea de Artículos- es un método de codificación que permite la identificación casi instantánea de todo tipo de productos mediante un lector especial conectado a una caja registradora informatizada.

   Las ventajas de este sistema son varias: por un lado permite a los fabricantes, distribuidores y detallistas mantener un control pormenorizado de los movimientos de sus mercancías, y por otro evitar errores de cobro e inútiles esperas del cliente ante la caja, proporcionándole además un detallado listado de sus compras. El código EAN consta de trece números sobre los cuales figura su correspondiente transcripción en forma de barras. Los dos primeros dígitos representan la asociación que asigna los códigos a las empresas fabricantes y distribuidoras. La Asociación Española de Codificación Comercial (AECOC) tiene atribuido el número 84, por lo que los códigos de todos los artículos producidos por empresas españolas empiezan por esta cifra.

   Las cinco posiciones que siguen a la clave del país corresponden al código asignado a la empresa, mientras las cinco siguientes están reservadas para designar el producto concreto, numerado por el propio fabricante o distribuidor. El último dígito es una cifra de control, que resulta de aplicar un algoritmo matemático a los otros doce dígitos.

   Si en el proceso de lectura del código de barras el número de control no coincide con el resultado de las operaciones indicadas por el algoritmo -que la caja registradora efectúa casa de forma instantánea-, esto significa que se ha producido un error y el sistema pide una nueva lectura.

   Cada uno de los dígitos está representado como un grupo de siete módulos de tonalidades claras y oscuras repartidas de manera que cada dígito está formado siempre por dos zonas claras y dos oscuras de anchura variable, según el número de módulos contiguos de un mismo tipo. Esta anchura variable es la que permite que el dispositivo lector decodifique las barras del sistema EAN.

 

 

¿Cómo se fabrica la voz sintética?

   En películas como Odisea 2001, Alien o Cortocicuito, aparecen ordenadores que hablan como los humanos. Aunque esta faceta de los engendros de la electrónica está casi dentro de la ciencia-ficción, los científicos buscan sistemas capaces de sintetizar la voz humana a partir de datos almacenados en los chips de memoria de un ordenador. Esto precisamente es lo que intenta hacer un codificador operado por la voz, también conocido como vocoder. Este dispositivo consta de un analizador electrónico de la voz, que convierte la onda vocal en varias señales analógicas simultáneas, y un sintetizador de voz, que se encarga de producir sonidos artificiales.

   Para dotar de una laringe a un ordenador, lo primero que se necesita es un codificador de análisis-síntesis, que extrae parámetros significativos de la señal de una voz.

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