En el Diario LAS ULTIMAS NOTICIAS de Santiago de Chile - Sección EDITORIAL
En la Edición del día Viernes 26 de Noviembre de 1999
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LA AMENAZA DE LOS CELULARES
EDITORIAL
A estas alturas ya nadie osaría dudar del papel fundamental que los computadores y teléfonos celulares juegan en la actualidad, por los continuos cambios que generan en las costumbres domésticas, la rutina laboral y, en general, en la actividad productiva.
Pero la adaptación a estos elementos que tan familiares nos resultan hoy podría ser más costosa de lo que aparenta.
Según el biofísico francés Maurice Fillion, director del centro de investigación Tecnolab Center de parís, la exposición prolongada a las ondas electromagnéticas que estos artefactos emiten pueden causar al ser humano lo que han denominado "estrés biológico".
Los muy útiles aparatos que han caracterizado a estos últimos años del siglo generan ondas de hasta 300 hertz, una intensidad excesiva para lo que el cerebro humano puede procesar en estado de reposo.
Este ataque electromagnético es capaz de atravesar vidrios, cemento, plástico y, por supuesto, la piel. Una vez que afecta al organismo, sus efectos se manifiestan a través de sintomas como dolor de cabeza y espalda, depresión, irritación ocular y descenso de la capacidad laboral.
El peligro también está presente en los videojuegos, que en el último tiempo se han convertido en una verdadera adicción para los menores.
Y como dos horas de exposición diaria durante un mes son suficientes para empezar a tener problemas, no es difícil imaginar los perjuicios que los menores podrían sufrir por culpa de su afición.
La raíz del problema radica, según ha explicado el profesor Fillion, en que estas tecnologías no son biocompatibles con el ser humano. Por ello, la exposición al electromagnetismo puede llegar a deprimir el sistema inmunológico u hormonal de quienes se someten a ella.
Sin embargo, la vida moderna nos obliga a permanencer gran parte el día en íntima conexion con estas tecnologías, de las que somos cada días más dependientes.
Aparte de los adictos a Internet y la informática, hay un creciente número de personas que sacían su hambre comunicacional a través de la telefonía celular. Lo que entre paréntesis, suele resultar tan incómodo para quienes rodean al usuario, que en los recintos públicos de algunos países ya se han habilitado sectores especiales para los habladores compulsivos.
El profesor Fillion recomienda interrumpir el contacto con el electromagnetismo haciendo varios descansos a lo largo de la jornada y aconseja que las personas se aseguren de contar con suficientes cables a tierra en la instalación eléctrica. Además, desarrolló una antena que ayuda a desviar radiaciones.
Pero, independientemente de las soluciones ofrecidas por este científico, el tema merece ser permanente objeto de estudio. Sólo la investigación continua permitirá prevenir cualquier daño que la hasta hoy aparentemente inocua tecnología nos depare.

Los computadores y teléfonos celulares parecen no ser tan inocentes como los creíamos