LA
PREPARACION SICOLÓGICA DE LOS EQUIPOS INGLESES DE TENIS DE MESA; UNA APLICACION
ESPECÍFICA DE LAS TÉCNICAS SICOLÓGICAS
International Journal of Table Tennis Sciences, No. 1,
agosto, 1992
Por W. Maynard
Traducción, Jorge H. Arango
Generalidades
El
objetivo de este artículo es la descripción de la práctica actual en la
preparación sicológica de los equipos de la Asociación Inglesa de Tenis de
Mesa. Se hace énfasis en las técnicas y
las estrategias sicológicas utilizadas para aumentar el desempeño de los
jugadores individuales, de los entrenadores y de los equipos. El proceso comienza con la determinación de
las características mentales, la elaboración del perfil sicológico, y con ellos
se desarrollan los programas para las habilidades mentales de los
individuos. Las características
consideradas como básicas, y que fueron seleccionadas para ser desarrolladas
como objetivos centrales de la mayoría de los programas son la relajación, la
concentración, la imaginación, la planeación del desempeño y la actitud
profesional. La tercera etapa del
programa involucró una gran variedad de técnicas para reforzar las habilidades
básicas, o para aumentar la comunicación y la comprensión entre el jugador y el
entrenador, y tal vez, mejorar la cohesión en el equipo nacional.
Objetivo
del trabajo
El
programa de soporte de las Ciencias del Deporte, para la Asociación Inglesa de
Tenis de Mesa fue establecido en octubre de 1987, con base en el Instituto de
West Sussex para la Educación Superior.
La meta inicial del proyecto fue el ofrecimiento a los jugadores y
entrenadores de los equipos nacionales, de la ayuda de la Sicología Deportiva;
en el último año se incrementó, para incluir controles fisiológicos, así como
consejos sobre nutrición y regímenes de entrenamiento.
En este
artículo se hace énfasis en las técnicas y estrategias sicológicas utilizadas
para mejorar el desempeño de los jugadores individuales, de los entrenadores y
de los equipos.
El
comienzo del trabajo es el establecimiento de las características mentales y
del perfil sicológico. Se tiene un
intercambio de información entre el jugador, el entrenador y el sicólogo deportivo,
de modo que pueda establecerse un programa para cada individuo. El programa trabaja con base en que puede
ser modificado, para amoldarse a los requisitos individuales en ese momento
particular, pero dentro de un marco general.
Los
métodos de trabajo fueron las entrevistas, los cuestionarios, la observación, y
lo más importante, sesiones de consulta, en las cuales se desarrollaron
relaciones con los individuos.
La
cantidad de sesiones para los jugadores varió entre 3 y 20 por año, según la
disponibilidad y los requerimientos.
Sin embargo, un nivel consistente de adquisición de información es
siempre prioritario, para desarrollar un servicio efectivo.
Aunque
cada programa es único para un individuo, ciertas habilidades mentales
aparecieron invariablemente en la mayoría de los programas, por lo cual fueron
denominadas "habilidades básicas", y fueron ajustadas para tener en
cuenta las necesidades de cada individuo.

El
triángulo de igual experiencia. (La
comunicación, y por tanto el aprendizaje, siempre es un proceso de dos vías).
Fig. 1 - Modelo para la evaluación de las
características sicológicas
MÉTODOS:
OBSERVACIÓN- Comportamiento y comunicación, tanto en
los entrenamientos como en las competencias, del entrenador/atleta/equipo.
ENTREVISTAS- Sicólogo/atleta, sicólogo/entrenador,
sicólogo/padres (o esposos, según correspondiese), reuniones de equipo (el
atleta individual y su equipo de apoyo, o con el equipo al que pertenece).
CUESTIONARIOS- Determinación de la personalidad y del
comportamiento, es decir, TAIS, CSAI-2 (Modelo tiempo y evento), comportamiento
pre-competición/competición, etc.
DIARIOS
Y LIBRETAS DE ANOTACIONES-
Informes propios (Análisis objetivo, pensamientos, sentimientos, emociones y
desempeño).
INFORMES
DE ENTRENADORES-
Fortalezas y debilidades – Áreas críticas.
REUNIONES
INFORMALES-
"Ver el punto de vista del otro".
Las
habilidades básicas se implementaron como habilidades específicas del tenis de
mesa, siempre que fuera posible. La
relajación somática específica del deporte utilizada en la situación del tenis
de mesa se basó en "Relajación Aplicada, Ost, 1988). Una componente crítica de lo anterior, para
los jugadores de tenis de mesa, ha sido la etapa del Relajamiento Diferencial,
la cual se desarrolló como un procedimiento de juego de sombras.
Para
ayudar a disminuir la ansiedad cognoscitiva, y por tanto aumentar la confianza
en sí mismo, se utilizaron varias formas de reestructuración cognoscitiva. Por ejemplo, las afirmaciones positivas o
las frases contrarrestadoras fueron utilizadas por muchos jugadores, para
ayudar a tratar con el efecto de los pensamientos negativos, antes o durante la
competencia. Para contrarrestar las
acciones negativas, se les enseña a los jugadores a que sean más conscientes de
sus pensamientos; cuando se reconocen los pensamientos negativos, se reemplazan
y se contrarrestan con uno positivo.
La
imaginación se utiliza para practicar la técnica, la táctica, y principalmente
como una herramienta de mejoramiento de la confianza. El sicólogo persigue ayudar al jugador a desarrollar imágenes
multi-modales, las cuales se controlan rápida y fácilmente. Se presentaron algunos problemas a causa de
que algunos jugadores tuvieron dificultad con ciertos modos sensoriales o con
el control de su imaginación.
Dificultades tales como esas fueron tratadas con el desarrollo de un
programa basado en las fortalezas del individuo. Para el jugador que tenía problemas para controlar su
imaginación, (en este caso, tenía dificultad para terminar las secuencias), se
decidió no avanzar más con la técnica.
El mejor desempeño en la imaginación se encontró que era muy productivo
para el mejoramiento de la confianza en sí mismo. En tal situación, el jugador se imaginaba a sí mismo jugando al
máximo de sus capacidades, pero de una manera realista. El entrenamiento de la concentración se
centró mucho en la utilización de técnicas de reenfoque; si los jugadores
sentían que se habían desconcentrado, hasta un nivel inapropiado, en la
situación de desempeño, inicialmente fueron animados a reconocer tal hecho, y
luego, a regresar ellos mismos al punto apropiado, por medio de un artificio
desencadenador de acción (trigger = gatillo).
Acciones
desencadenadoras, tales como secarse la palma de la mano en la superficie de la
mesa cercana a la malla, tocar con la raqueta la línea central de la mesa,
mirar la marca de la raqueta en el mango de esta o la de los cauchos, se
utilizaron en esa forma. En cada caso,
la acción fue, tanto como fuese posible, una extensión de los hábitos naturales
del comportamiento de los jugadores.
Las
palabras desencadenadoras se utilizaron también como medios de reenfocar la
atención. Tales palabras se utilizan
para animar a los jugadores a que expresen una orientación de proceso, lo contrario
de una orientación de resultado, en la situación del juego. Muchos jugadores tuvieron problemas para
permanecer "en el presente", pues o tendían a lamentarse acerca de
los puntos malos que habían acabado de hacer, o pensaban en futuros puntos importantes. Este enfoque inapropiado, obviamente
menoscababa el desempeño. Para
enfrentar este tipo de dificultad, los jugadores identifican palabras que ellos
consideran que son apropiadas e importantes para el "proceso" de
jugar tenis de mesa. Al prestar
atención al significado de la palabra desencadenadora, el jugador puede
reenfocarse en lo importante en "aquí y ahora".
En un
intento para evitar o disminuir el efecto de muchos de los problemas
relacionados con el juego, experimentados por el jugador, se dedicó mucho
tiempo al desarrollo del calentamiento integrado específico del jugador. El objetivo es el de producir una rutina
consistente que los jugadores puedan seguir en la constitución de su juego. Al incluir componentes físicas, técnicas y
sicológicas, los jugadores hallaron que podían producir más consistentemente el
correcto estado físico y sicológico, antes del juego, lo cual es entonces más
fácilmente sustentado durante el desempeño.
La
tercera etapa del programa involucró una amplia variedad de técnicas para
reforzar las habilidades básicas; estas son estrategias específicas
individuales, que pueden utilizarse para aumentar la comunicación y la
comprensión entre el jugador y el entrenador, y posiblemente, mejorar la
cohesión dentro del equipo nacional.
Con
base en el cuestionario "Escala de liderazgo en los deportes",
diseñada por Chelladurai (1978), se evaluaron los estilos de liderazgo y las
formas de dirigir los entrenamientos.
Se les pidió a los entrenadores que evaluaran la manera como se
percibían a sí mismos, y cómo les gustaría entrenar, en una situación
ideal. A los jugadores también se les
pidió que evaluaran a los entrenadores según el estilo como éstos conducían los
entrenamientos, y luego, sobre cómo les gustaría ser dirigidos, en una
situación ideal. Si la percepción de un
entrenador difería entre la real y la ideal, se celebraba una reunión con el
sicólogo, para determinar las estrategias que pudieran ser benéficas. Igualmente, si se encontraba una diferencia
entre las percepciones de los jugadores y las de los entrenadores, nuevas
reuniones se realizaban, para resaltar cualesquiera áreas problemáticas, e
idear estrategias apropiadas, para mejorar la situación.
La
comunicación entre los jugadores y los entrenadores en situación de uno a uno,
fue enfatizada, con la introducción del perfil del jugador. Cada jugador realizó una evaluación de los
aspectos técnicos, tácticos y físicos de su juego, e igualmente el entrenador
le hizo la misma evaluación. En una
sesión en que mediaba el sicólogo, las diferencias que hubiese entre las dos
percepciones, se discutían. Este
procedimiento también establecía una base de conocimiento, de la cual se
identificaban metas a corto plazo para los jugadores. La estrategia anterior permitió que los entrenadores adoptasen un
acercamiento más personal, con los jugadores.
Se
comenzaron varias técnicas y estrategias para aumentar los aspectos cohesivos
del equipo nacional. Por ejemplo, una
forma de entrenamiento de simulación, con base en la racionalización de
situaciones potencialmente catastróficas, fue efectiva en situaciones de grupo,
que comprendían a los jugadores, y a los jugadores y entrenadores, y en el
desarrollo de los entrenadores con poca experiencia. En cada caso, se hizo énfasis en un proceso de racionalización,
hasta que se lograba un satisfactorio consenso. Otros tópicos tratados en las situaciones de grupo incluyeron
habilidades motoras, y habilidades de equipo.
Tópicos para consideración futura incluyen ejercicios de Jugador Modelo,
Equipo Modelo y de Entrenador Modelo.
En tales situaciones de grupo, se establecieron reglas básicas para
promover discusiones con mente amplia y conducentes a resultados.
Muchos
de los jugadores involucrados en una base individual en el programa de
entrenamiento de habilidades mentales lograron un gran avance, como resultado
del trabajo. En forma similar al
entrenamiento físico, fue evidente que aquellos que se adhirieron al programa
de habilidades mentales, con mayor cuidado, y practicaron regularmente las
habilidades, fueron los que obtuvieron los mayores progresos para controlar su
estado sicológico, tanto antes como durante el juego.
Los
entrenadores nacionales han considerado que la Ciencia Deportiva ha sido un
factor importante en los recientes éxitos del equipo inglés de tenis de
mesa. Se espera que en el futuro este
tipo de soporte pueda aplicarse a los equipos juveniles e infantiles.
Nota de
JHA. Se omite la lista de referencias.