Premier de El Planeta de los Simios en Barcelona (17-8-01)

Después de pasar los dos últimos veranos en Boston la idea de pasar éste entero en casita y trabajando no nos parecía nada atractiva. Así que cuando nos enteramos que Mark vendría a Barcelona a promocionar el Planeta de los Simios no nos lo pensamos dos veces. Montamos el pollo del siglo en el trabajo para librar el día de la premier; claro, no podíamos decir a qué nos íbamos a Barcelona. Una vez allí y después de haber dormido una hora y media decidimos probar suerte con el hotel. Estuvimos dentro tomando algo y después dimos una vuelta. Al final llegamos a la zona donde estaban haciendo las entrevistas después de la rueda de prensa. Todas las habitaciones estaban vacías, menos la del cartelito de Mark Wahlberg. En esta la puerta estaba cerrada y el pilotito rojo. Mark tenía que estar dentro; y nosotras a dos metros. Por supuesto no era lo más normal que nosotras estuviéramos allí, así que no tardaron mucho en despacharnos.

Así las cosas nos fuimos a zampar y a descansar un poco, nos arreglamos y nos fuimos a la premier. No había nadie cuando llegamos y estaban montando el parapeto en la entrada. Poco a poco fueron llegando más chicas así que fuimos cogiendo posiciones. La verdad es que todo era un lío, porque no sabíamos exactamente donde debíamos colocarnos, pero lo cierto es que al final estábamos en la primera fila en la valla; aunque tampoco había tanta gente como para no estar en la primera fila. A medida que el tiempo pasaba nuestros nervios se agudizaban. Y para colmo de males todas las televisiones estaban allí grabándonos; y claro nosotras no podíamos salir en la tele porque se supone que no estábamos allí. Poco antes de que llegara Mark escuchamos a la señora de detrás decir que tenía dos entradas que le sobraban para la premier, pero nos dio cosa decirle nada. La señora era muy amable y fue ella la que nos dijo que si queríamos las entradas. Le dijimos que encantadas, que habíamos ido desde Valencia y la mujer lo flipaba. Nos preguntó que cuántas habíamos ido desde Valencia y cuando le dijimos que tres no paró hasta encontrar otra entrada. No teníamos muy claro lo que íbamos a hacer porque íbamos con más gente; pero entonces llegó Mark. Estaba guapísimo con traje y camisa blanca y sin corbata. Todas las que estábamos en la valla éramos fans de él; así que cuando llegó se puso una por una a firmar y a dar los besillos oportunos. Nosotras no acertábamos ni a hacer fotos, ni a darle lo que habíamos llevado para que nos firmara ni ná. Él estaba mucho más lúcido y todo preocupado porque nos había firmado el poster con el boli que no tocaba. Los dos besos que nos dio tardaremos tiempo en olvidarlos. Cuando nos había pasado nuestra amiga reconoció al manager y se puso a hablar con él. Éste le dijo que después lo buscáramos y nos daba entradas para la fiesta privada, que cuantas necesitábamos. Cuando le dijimos que seis puso una cara... pero después pudimos comprobar que es un hombre encantador. Una vez Mark había pasado unos chicos nos abordaron y nos regalaron otras dos entradas, de locura. El caso es que nosotras salimos diparás pa dentro. Una vez allí nos abrimos paso como pudimos porque había muchísima gente. Mark estaba solo atendiendo a los medios de comunicación. Así que nosotras nos subimos a una tarima que había para verlo mejor. Estuvo allí un ratito y ya subió por las escaleras para ocupar su lugar en el anfiteatro. Cuando estaba subiendo se giró para el lado donde estábamos nosotras. En medio de la marabunta nos vio a las dos y se puso a saludarnos con la mano; y claro nostras a cuadros que después de habernos visto dos segundos fuera nos reconociera en medio de tanta gente y tuviera el detalle de saludarnos. Estábamos flotando, ya había merecido la pena el viaje. Mark siguió subiendo y las demás que estaban en el otro lado lo llamaron, se giró y también las saludó. Debía de estar en cantado de ver fans en medio de esa marabunta de gente la mayoría de la cual no sabían ni quién era. Una vez arriba vimos al manager que se nos quedó mirando y lo saludamos, el hombre muy majo nos contestó. Entonces empezó la locura de entrar y salir y dar vueltas al edificio buscando por donde iban a salir. Finalmente se metieron en el hotel Juan Carlos I a cenar. Nosotras estuvimos un rato esperando. Pero al final decidimos ir a la discoteca donde iban a hacer la fiesta privada que estaba allí mismo. Tuvimos que esperar bastante rato pero al fin llegaron los Mercedes. Mark iba hablando por teléfono y nada más vernos empezó a saludarnos con la mano. Entonces bajó del coche el manager y nos dio siete entradas ¡qué solete! Mark volvió a saludarnos con la mano y se bajó por la otra puerta. Al final nosotras entramos y enseguida vimos al manager. Fue una mejor ocasión para darle las gracias y él nos dijo que se iban a quedar un rato por allí. Mark estaba en una especie de chiringuito al que nosotras por supuesto no podíamos pasar. Cuando lo localizamos estaba hablando con una chica y claro eso que se acercaba al oído para hablarle y nos ve allí plantás. Nosotras, claro qué íbamos a pensar que iba a reparar en nosotras a la distancia que estábamos y entre tanta gente. Pues el chico se queda mirándonos, empieza a sonreírnos y al final nos saluda con la mano. Nosotras flipando, por supuesto le devolvimos el saludo y nos quedamos más anchas que largas. Estuvimos por allí bailando, tomanos algo, porsupuesto sin perderlo de vista. Luego estuvimos más rato hablando con el manager sobre él, sobre Mark, sobre las pelis... era un hombre realmente agradable.

Al rato Mark se dispuso a marcharse. Unas chicas le suplicaron que se hiciera una foto y se la hizo. Nosotras lo llamamos, lo saludamos y pareció alegrarse de vernos, pero se estaba marchando y nos sabía mal agobiarlo pidiéndole fotos, así que lo dejamos irse. Pero entonces él se volvió, se paró y se quedó mirándonos como diciendo: me he hecho fotos con aquellas chicas y no me voy a hacer con estas que estaban en todos sitios? Pero no pudo hacer nada porque los de seguridad se lo llevaron a empujones. Nosotras pensábamos que por allí no podíamos salir y nos fuimos por donde habíamos entrado. Pero resultó que por allí no podíamos salir y teníamos que hacerlo por donde se había ido Mark. Entonces una amiga se cayó; pero fue un golpe muy fuerte. Todas nos asustamos mucho por ella, hasta el chico de la discoteca acudió enseguida para ayudarnos a levantarla. Gracias a Dios aunque todas nos veíamos terminando la noche en el hospital no le pasó nada y se repuso rápidamente. Nosotras ya salimos con tranquilidad porque hacía rato que Mark había salido y pensamos que no lo podíamos ver ni de casualidad. Cuando ya salíamos vimos a los Mercedes que iban a pasar por allí. Pero la verdad es que estábamos bastante lejos y los cohes iban muy deprisa. Así que pensamos que no podríamos verlo ni por asomo. Entonces uno de los cristales comenzó a bajar y vimos el brazo y la cabeza de Mark salir por la ventanilla. Empezó a saludarnos y a gritarnos desde el coche. A nosotras nos parecía tan surrealista que empezamos a partirnos de risa. Desde luego al chico le caímos bien. Es una pena que no tuviéramos la oportunidad de estar un ratito con él. Pero la verdad es que nos quedó un recuerdo muy bonito por los gestos de cariño que tuvo con nosotras.

 

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