El Baile
 

 

 

 


(Artículo resumido de la RA, edición de abril de 1998)

 

¿Habrá un tipo de baile aceptable para el cristiano? ¿Por qué no podemos bailar? Si David bailó delante de Jehová, ¿por qué no podemos hacerlo nosotros? La Iglesia Adventista del 7° Día tradicionalmente a enseñado que el cristiano no debe bailar, debido a que con esto se puede menoscabar y destruir la vida espiritual. Sin embargo, muchos se han hecho las preguntas antes mencionadas, y aún sabiendo lo que la iglesia enseña, ponen en duda la base bíblica de dicha enseñanza.

En las versiones castellanas de la Biblia, la palabra baile o danza se menciona un poco más de veinte veces. Hay 27 pasajes referidos al baile o danza en la versión Reina-Valera Revisada (RVR) del año 1960. En el texto original, de un total de 139 veces que se usan estas palabras, no alcanzan a 30 las veces que se pueden traducir como baile o danza.

 

BAILES O DANZAS CON FINES RELIGIOSOS O DE DIVERSIÓN

 

En la antigüedad muchos pueblos vecinos de Israel practicaban el baile o la danza con fines de culto idolátrico u orgiástico, o la danza fúnebre acompañando las ceremonias mortuorias. Pero los israelitas fueron diferentes. No practicaban el baile con fines sensuales, ni tampoco en danzas fúnebres. Por el contrario, según la Biblia, el baile o la danza eran manifestaciones de júbilo, la mayoría de las veces relacionadas con la alabanza a Dios.

Un buen pasaje para comenzar este estudio acerca del baile se encuentra en el capítulo 3 de Eclesiastés. Aquí Salomón ilustra poéticamente el principio de que “todo tiene su tiempo”. Para ello se vale de una serie de contrastes hermosamente arreglados en pares paralelos. En el versículo 4 dice que hay “tiempo de llorar y tiempo de reír; tiempo de endechar y tiempo de bailar”. La idea es clara: bailar es una expresión de alegría en contraposición de endechar, así como reír denota gozo en contraste con llorar. La palabra hebrea que aquí se traduce como “bailar” (raqad) significa básicamente “saltar”. En realidad en nuestra cultura actual es muy común la manifestación de alegría mediante pequeños saltos. Esto se puede ver, por ejemplo, al observar a los niños cuando reciben una buena noticia o un adulto celebrando un gol en un partido de fútbol. Otros textos bíblicos similares son Salmos 30:11 y Lamentaciones 5:15.

El Antiguo Testamento presenta varios ejemplos de manifestaciones de alegría valiéndose de esta expresión. Veamos algunos de ellos:

Jueces 11:34                   La hija de Jefté, al recibir a su padre victorioso expresa su júbilo brincando inocentemente.

1 Samuel 18:6                 Las mujeres de Israel salen a recibir a Saúl y a David cantando y danzando para festejar el triunfo sobre Goliat y los filisteos.

Exodo 15:20,21              Las mujeres israelitas expresan su gozo por la liberación milagrosa en el Mar Rojo mediante cantos y danzas. En este caso el canto y la danza fueron una manifestación de gratitud y alabanza a Dios.

 

Contrariamente a lo que ocurre en la cultura occidental, la danza en los tiempos bíblicos estaba estrechamente asociada con la adoración y la alabanza a Dios. Un ejemplo muy conocido de esto es el de David encabezando la procesión que llevaba jubilosamente el arca a Jerusalén. En 2 Samuel 6:14 se lee: “David danzaba con toda su fuerza delante de Jehová”. Esta frase se puede entender mejor al leer el versículo 16 en donde dice que David “saltaba y danzaba delante de Jehová”. Se presenta la danza, entonces, como una manifestación física de alegría mediante saltos. Efectivamente, el relato enfatiza que el traslado del arca se realizó con gran alegría y júbilo (vers. 12, 15)

Es en este contexto que se aclara el sentido de las invitaciones del salmista a alabar a Jehová con danza, registradas en Salmos 149:3 y 150:4. Si bien no se puede tomar en forma literal todo lo dicho en los últimos capítulos de Salmos, estas expresiones referidas a la danza como parte del culto divino eran perfectamente normales para la mentalidad oriental. “La danza en los tiempos bíblicos era una manifestación externa de gozo santo, que se realizaba con el mismo espíritu con que se elevaban cantos de alabanza u oraciones de agradecimiento” (CBA T1, p. 584; ver también T2, p. 626).

 

CARACTERÍSTICAS DE LAS DANZAS BÍBLICAS

Del análisis de los textos bíblicos surgen claramente dos características del baile o la danza tal como la practicaban los israelitas en tiempos del Antiguo Testamento.

PRIMERO            Nunca bailaban en grupos mixtos.

Danzaban las mujeres solas (Exo. 15:20; Jue. 21:21,23; 1 Sam. 18:6,7; 21:11; 29:5).

La hija de Jefté sola (Jue. 11:34).

David solo (2 Sam. 6:14,16,21; 1 Cró. 15:29).

La única excepción se encuentra se encuentra en Exodo 32:17-19 donde el culto al becerro de oro estaba acompañado de cantos (que de lejos parecían “alaridos de pelea”) y danzas. El baile que usaban los israelitas en esta ocasión era indecente y sensual e iba acompañado del más grosero libertinaje. Según el versículo 6, los israelitas, que estaban con los sentidos embotados por la ingesta de bebidas alcohólicas, se entregaron a una orgía desenfrenada. Dios dijo, entonces, que el pueblo se había “corrompido” (vers. 7). El Señor tenía sobrados motivos para desaprobar enérgicamente este único caso que se registra en la Biblia de un baile realizado por hombres y mujeres juntos.

SEGUNDO            El baile o la danza no se realizaba como una diversión sensual sino como una expresión de gozo o una manifestación de alabanza y adoración a Dios.

No existe pasaje bíblico que insinúe una connotación sexual para la danza. Por otro lado hay suficientes indicaciones en cuanto a la forma como se bailaba o danzaba en Israel como para descartar por completo todo propósito lujurioso. Las palabras hebreas dan la idea de saltos y movimientos circulares, ya sea en rondas o en forma individual, o como parte de la procesión religiosa. Tampoco hay referencias a bailes realizados de noche, sino de día y al aire libre.

Por todas estas características es evidente que el baile o la danza de los tiempos bíblicos no era una diversión licenciosa. El único caso de baile excitante y sensual mencionado en la Biblia es el de la hija de Herodías, quien bailó seductoramente para el rey Herodes y sus huéspedes en el día de su cumpleaños (Mat. 14:6; Mar. 6:22). De hecho, no es este un ejemplo digno de imitar.

 

SI LOS TIEMPOS CAMBIARON NO DEBERÍAN CAMBIAR LOS PRINCIPIOS

Alguien podría preguntar: ¿No podríamos hacer bailes religiosos, como en los tiempos del Antiguo Testamento? La respuesta es negativa por varias razones:

v                                         Vivimos en una cultura diferente a la del Antiguo Testamento. Para la mentalidad israelita, el baile tenía un sentido muy diferente del que tiene la sociedad contemporánea occidental.

v                                         Mientras que la danza se relaciona con el culto más de una vez en el Antiguo Testamento, no ocurre lo mismo en el Nuevo Testamento, que no contiene ninguna referencia al baile como parte de la adoración.

v                                         El baile se menciona solamente en los tres primeros Evangelios, y está totalmente ausente del resto del Nuevo Testamento.

v                                         Los apóstoles se refirieron a la organización de la iglesia y la forma de realizar el culto, pero no dijeron ni una palabra acerca de la danza como parte integrante del culto.

v     El baile o danza tampoco se menciona al describir la tierra nueva ni al detallar la adoración futura de los redimidos en el cielo.

 

¿QUÉ DICE EL ESPIRITU DE PROFECÍA?

A principios de siglo hubo un grupo de creyentes que procuraron introducir el baile en el culto. Elena de White escribió que las reuniones de este grupo se realizaban con “mucha excitación, con ruidos y confusión”, mientras muchos de los presentes “saltaban, danzaban y gritaban” (Mensajes Selectos, T2, p. 38). Más adelante ella advirtió: “Esas mismas cosas que habéis explicado que ocurrían en Indiana, el Señor me ha mostrado que volverían a ocurrir justamente antes de la terminación del tiempo de gracia. Se manifestará toda clase de cosas extrañas. Habrá vocerío acompañado de tambores, música y danza... Y a esto consideran como la actuación del Espíritu Santo. El Espíritu Santo nunca se manifiesta en esa forma...” Y agregó: “No debería estimularse esta clase de culto” (Ibid., pp. 41, 42). Basado en el principio de Filipenses 4:8, el baile no es una actividad pura y de buen nombre, dado que busca esencialmente la excitación sexual mediante el contacto físico y movimientos insinuantes y provocativos. “La diversión del baile como se practica actualmente, es una escuela de depravación, una terrible maldición para la sociedad” (Mensajes para los jóvenes, p. 397).

 

FUENTES SANAS DE ESPARCIMIENTO

La gran mayoría de los adventistas no asistimos a los bailes; pero quizá no huimos totalmente de la tentación, y nos detenemos a mirar como otros bailan, ya sea personalmente o, lo que es más común, a través de la televisión.

Tenemos una gran cantidad de recreaciones sanas a las que podemos acceder y que nos pueden dar mucho más que el baile. Al profundizar nuestra amistad con Cristo, vamos aprendiendo a encontrar recreaciones en las que él puede participar. Nos acostumbramos a preguntarnos si El se sentiría cómodo de acompañarnos en tal o cual diversión. Y nos habituamos a gustar más y más de lo que El puede aprobar.

La verdadera felicidad no se logra mediante placeres como el baile, sino mediante la comunión con el Señor.

 

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