NACIONALISMO ENTRE HOLISMO E INDIVIDUALISMO

¿El nacionalismo es holista o individualista? La pregunta surge en relación a la conocida distinción que hace el antropólogo Louis Dumont entre holismo e individualismo como principios opuestos rectores de la sociedades humanas.


LA BASE MATERIAL E HISTÓRICA DE LA NACIÓN EN MARX Y ENGELS

 

INTRODUCCIÓN

Marx no dejó escrita una teoría acabada de la nación desde el punto de vista materialista, desde la posición metodológica, que le es propia, consustancial con el marxismo. Incluso en temas que precisaron más su atención, como las clases sociales y el Estado, tampoco encontramos en la obra de Marx un desarrollo explícito y sistemático de los respectivos conceptos materialistas. Engels, tan preocupado por las exposiciones didácticas y sintéticas, escribía en los borradores del Anti-Dühring: "El sistematismo, según Hegel, imposible. Es claro que el mundo es un sistema unitario, es decir, un todo coherente; pero el conocimiento de ese sistema presupone el conocimiento de toda la naturaleza y la historia, conocimiento que los hombres no consiguen nunca. Por eso el que construye sistemas tiene que rellenar con sus propias invenciones las innumerables lagunas, es decir, tiene que fantasear irracionalmente, tiene que hacer idología. Fantasía racinal: alias fútil combinación" [1] Lo que sí hay en los escritos, y en la actividad política, de Marx y Engels son múltiples referencias al hecho nacional, omnipresente en la realidad política del siglo XIX, en la historia y en las relaciones sociales y económicas de aquel tiempo -y en el de hoy, aunque de forma diferente-. Nos proponemos en este trabajo localizar estas referencias, de tipo político, teórico y metodológico, por veces indirectas, ordenarlas y relacionarlas, en la medida de nuestras posibilidades y saber, partiendo de la hipótesis de que en los fundadores del marxismo tenemos elementos suficientes para aproximarnos e reconstruir el concepto materialista de la nación. Para tal fin echaremos mano de las ediciones disponibles de las obras de Marx y Engels, lamentando que, a esta altura, no esté terminada la edición de las obras completas; creemos que, en todo caso, ninguna de las obras importantes dejó de ser consultada. Como se verá, prácticamente no se utiliza la bibliografía marxista posterior, sobre la nación, de gran importancia, por la propia limitación del objeto del estudio a Marx y Engels; a excepción de algunos casos concretos, que si citamos, en relación con nuestra preocupación central: la nación desde el punto de vista materialista. Precisamente, los debates en la II y III internacionales, y en la actualidad, sobre nación y nacionalismo, requieren, para aclararlos, una mayor profundización en las aportaciones de Marx y Engels. Los textos fueron sondeados en cuatro direcciones: a) en el uso del término nación y sinónimos; b) en las manifestaciones explícitas, o directamente explicitadas, del concepto de nación; c) en las posiciones políticas, y también metodológicas de los procesos que les tocó vivir a los autores, presentes, especialmente, el artículos escritos para Nueva Gaceta Renana y New York Daily Tribune; y d) en las relaciones teóricas entre realidades nacionales y realidades económicas, estudiadas en los Grundisse y en el Capital, y en textos metodológicos como la Introducción de 1857 y las cartas de Engels en los últimos años de su vida; apoyándonos para eso en la propuesta de Borojov de partir de la noción condiciones de producción. Este va a ser el orden que seguiremos en este trabajo, con la pretensión de acercarnos a la idea que tenían Marx y Engels sobre la nación y, sobre esa base, la necesaria construcción de la noción marxista de hecho nacional. Antes de entrar en materia, debemos señalar tres consideraciones previas: Primera, entendemos que Marx es metodológicamente indivisible, es decir, no enfocaba un tema en clave materialista y otro en clave idealista; cierto que en aquellos problemas teóricos que tenía menos elaborados era más vulnerable a las concepciones dominantes, pero difícilmente las abrazaba. En el tema que nos ocupa veremos como Marx y Engels estaban en las antípodas de las concepciones idealistas que tenían de la nación los nacionalistas alemanes y la burguesía liberal, y como esto se refleja hasta en los artículos de Marx para los perdiódicos, que "le aburrían" y "llevaban mucho tiempo", separándolos de los "trabajos puramente científicos", reconoce, en 1853, en una cara a Cluss [2]. Segunda, Marx y Engels compartían un mismo enfoque teórico de la realidad social, y , también de la nación; otra cosa fueron las posiciones políticas personales, en cada coyuntura, respecto a movimientos nacionales concretos, y más allá: las simpatías (Marx y familia hacia los fenianos) y las antipatías (Engels hacia los eslavos y suizos). Tercera, siendo nuestra preocupación el análisis de una relación social, la nación [3], desde las leyes y categorías del materialismo histórico, en búsqueda de errores y aciertos en Marx y Engels cuando enjuiciaban luchas nacionales, el futuro de determinadas naciones o de nación en general, o ritmo de los procesos revolucionarios y nacionales..., tienen interés en la medida en que afectan a sus posiciones teóricas sobre la cuestión nacional. Con todo, huyamos de apriorismos que impliquen hipercriticismo hacia los escritos de Marx y Engels, que, en ningún caso, fueron o pretendieron ser profetas. Federico Engels, en el prefacio de 1874 a la segunda edición de Las guerras campesinas en Alemania, después de una crítica del libro de Zimmermann que le sirviera de base para su interpretación de la revuelta campesina de 1525, escribía que: "La culpa es de los tiempos en los que se escribió el libro. No obstante, para su época, y comparado con obras de historia idealista alemana, se destaca como escrito en una actitud muy realista" [4]. Por ejemplo, hoy la historia económica y social predomina en la historiografía; en el siglo pasado, cuando románticos, eruditos e idealistas varios, estaban en la picota, Engels se quejaba, ¡en 1894!, del "desdén imperdonable que se advierte en la literatura hacia la historia económica" [5] en Alemania, 49 años después de que él y Marx escribieran en la Ideología Alemana la crítica a Hegel y de la historiografía idealista. El influjo decisivo de los creadores del marxismo en el desarrollo de la historia económica, sobre todo a partir de 1870 [6], se comprende plenamente en el contexto del siglo XIX, no proyectando hacia atrás lo que en la actualidad sabemos. Lo que vale para los aciertos, vale para los errores: es necesario mantenerlos en su tiempo, no extrapolando al pasado el nivel de progreso material y científico del presente y, menos aún, el conocimiento de que sucedió después de la muerte de Marx y Engels, que podríamos exigir a éstos solamente al precio de considerarlos taumaturgos.

 

1. USOS DEL TÉRMINO NACIÓN Y AFINES.

Lo primero que se observa en el uso del vocabulario por parte de Marx y Engels y que nación, país, pobo, y patria son, por lo regular, voces sinónimas, intercambiables, a menudo utilizadas simultaneamente en una página, o en páginas sucesivas, para evitar repeticiones [7]. La voz pueblo y popular adquiere en otros lugares el significado (bien distinto de nación y nacional) del conjunto de clases dominadas [8]. Nación y nacionalidad: unas veces son términos equivalentes [9], y otras diferentes, compartiendo los autores la idea de que las naciones modernas se constituyen reuniendo nacionalidades diversas de origen pre-capitalista [10]. Normalmente el Estado (gobierno, administración) se distingue nitidamente de nación , sociedad civil [11]; pero en alguna ocasión parecen ter el mismo significado estado, patria y nación [12]. Por último, la palabra comunidad (Gemeinwesen), "una buena y antiguapalabra alemana que equivale a la palabra francesa ´comune´", escribió Engels [13], que tiene para Marx y Engels varios usos: comunidad de aldea, de ciudad, de clase, modo de producción comunista; asociación del pueblo revolucionario, etc. Aparece también con aplicación de comunidad nacional [14], como una forma de asociación para intereses comunes. Nación, nacionalidad, patria, país pueblo, estado, comunidad..., para Marx y Engels tienen indudablemente una acepción común, compatible con las acepciones específicas de cada vocablo. Lo que importa aquí es precisar el contenido de esa acepción común, más que tratar de delimitar el significado semántico de cada palabra. El contenido es más importante que las formas. Para identificar ese denominador común es preciso, en todo caso, referirlo a un término. Pensamos que nación es el de más aceptación y representatividad, tanto en la época de Marx como hoy. La voz nación se presta menos a la confusión terminológica que pueblo, estado, comunidad o etnia cuando hablamos de la división espacial, vertical de la humanidad. Por algo cuando se hace mención al problema nacional no se hace referencia al problema popular, estatal, comunitario o étnico, porque entonces estaríamos contemplando otra temática. Los propios autores que han denunciado en la actualidad imprecisión y fluctuación terminológica, lo hacen bajo epígrafes que contienen la palabra nación o nacionalismo [15]. Si cien años después de Marx se admite que sigue habiendo confusión de términos, la razón hay que buscarla en que están sin aclarar los conceptos. El día que se le dedique al concepto de nación tanto esfuerzo teórico marxista como al concepto de clase o de Estado, desaparecerán los solapamientos con expresiones afines. Así pasó con el concepto de clase respecto de: estamento, orden, estado, casta, grupo, estrato, etc; la tendencia actual es la absorción de estas por aquel. Los elementos descriptivos de la nación que Marx y Engels manejan son los normales en todas las definiciones, incluyendo la de Stalin: corresponden a regularidades empíricamente observables, con la salvedad de que los emplean de manera muy poco restrictiva. Reciben consideración de nacionales: A) El territorio [16]. B) La población y la raza, "la enorme capacidad de resistencia de la raza irlandesa" [17]. C) La lengua, la literatura y la cultura [18], que les sirven para definir las viejas nacionalidades de origen feudal: provenzal, alemana, eslava, escandinava. D) El carácter; escribe Engels: "por eso no podemos asombrarnos si encontramos en la descripción que César hace de los gallos una cantidad de rasgos que Giraldo atribuye también doce siglos después a los irlandeses y que, a pesar de todas las mezclas de sangre germánico, volvemos a a encontrar, todavía hoy, en el carácter nacional irlandés" [19]. E) La clase, según sea la clase dirigente se refieren a nación de capitalistas [20] y nación trabajadora [21] ; o nación de campesinos, para significar, en Irlanda, a la clase mayoritaria y sostenedora del Estado [22]. F) El Estado; "hacia finales del siglo VIII Irlanda estaba lejos de ser editada por una nación única. En la existencia de un reinado principal en toda la isla era mera apariencia [23]; poder político que aparece como el efecto que causa del proceso nacional, pero que no es condición imprescindible para la resistencia nacional.Engels destaca como después de siete siglos, a pesar de la dispersión teatral del poder político y frente al gobierno fuerte y unificado que los comandos pegar unilateral: Irlanda resiste a la eliminación, volviendo los a los extranjeros ocupantes más irlandesas que los irlandeses [24]. Engels Irlandesa. Quiere resaltar precisamente el factor subjetivo, la voluntad de suprimir coronación, que junto con factores económicos (nos perderemos más adelante), también parcialmente esforzados en su inconclusa historia de Irlanda, deciden y asegura la formación nacional de Irlanda. Concluyendo: territorio delimitado, por la acción homogénea, lengua y cultura propia, carácter específico, poder político, clase dirigente con mayoritaria, historia común (de lucha contra los extranjeros y por la consolidación de un poder independiente) y condiciones económicas particulares, son los rasgos que describe la nación irlandesa, y, en general, a toda nación, en marcas y en grandes, sin que necesariamente tendrán que darse todos ellos en todo los casos ni, de la misma de forma, en todos las épocas En el ejemplo irlandés estudiado la característica nacional se menciona para los siglos VIII, IX, XVIII e XIX [25]. Siendo los momentos más señalados: A) A principios del siglo XI, donde después de más de dos siglos de lucha, el "héroe nacional" Brian Borumha se "transforma en soberano de toda Irlanda y libra la batalla decisiva contra los normandos", mientras en el siglo VIII cuando empezaron a llegar los normandos, las "guerras internas" de los pequeños "principes locales" les facilitaron "extraordinariamente a los normandos el pillaje, el establecimiento e incluso la conquista temporal de toda la isla [26]". De nuevo Engels subraya, en primera instancia, la lucha política y militar contra los invasores por un reino unificado, nacional (condiciones subjetivas); en el contexto, en última instancia, de los siglos alto medievales, deformación del feudalismo (condiciones objetivas), en toda Europa. El resultado en el siglo XI es una nación feudal. B) Finales del siglo XVIII, "cuando surgió en Irlanda una nueva vida nacional, y con ella un nuevo interés por literatura e historia irlandesa [27]", renovación cultural nacional de impulso romántico que antecede en casi toda Europa a la creación de las naciones burguesas; estas nuevas naciones fueron realidad allá donde existía base material y fuerza política. Marx y Engels se valen del concepto de nación en las diferentes épocas históricas de la antigüedad clásica hasta el mundo contemporáneo. Para ellos existe: 1)Naciones antiguas; así más habla de naciones desarrolladas de la antigüedad, en las que incluye al griegos y romanos; de las naciones sojuzgadas por los bárbaros. [28].. 2)Naciones asiáticas; la concentración de tierra por el Estado, en Asia, es considerada por Marx en el Capital como "ase nacional. [29]". 3) Nacciones feudales; Engels pone a la nación provenzal como modelo, en la Edad Media, por razones culturales (lengua ilustrada, lírica), sociales (perfeccionamiento de la nobleza feudal) y económicas (en la industria y en el comercio no iban detrás de los italianos); Marx hace referencia en la Ideología alemana la "organización feudal de todo el país [30]". 5) Naciones burguesas; Marx explica, en el Manifiesto comunista,, como la burguesía centraliza, medios de producción y administración, "para formar una nación"; diferenciando naciones civilizadas y naciones bárbaras, capitalistas y pre- capitalistas [31]. Los fundadores del marxismo consideraban la nación como un hecho que se manifestaba en los fundamentales medios de producción, como una categoría histórica, cambiante. Las características tipológicas van a depender, naturalmente, de cada modo de producción. Marx destaca la especificidad de la nación moderna creada, sobre la disolución y fusión de las viejas nacionalidades, por el modo de producción capitalista. Es preciso entonces articular el concepto nación en un sentido amplio, histórico, y en otros estricto, moderno; diferenciando "nación moderna" de "nación general". Pierre Vilar hizo notar las dificultades de vincular la formidable estabilidad de la nación con la noción de categoría histórica reciente, ligada solamente al ascenso del capitalismo [32]. El último Poulantzas afirma que "la nación no se identifica con la nación moderna y el Estado nacional, tal como aparece en la emergencia del capitalismo en Occidente. Hay algo que se designa bajo el término de nación, es decir, una unidad particular de reproducción del conjunto de relaciones sociales, mucho antes del capitalismo [33]. Samir Amir, por otra banda, localiza la nación en los modos de producción asiático y capitalista; señalando la ausencia de naciones de Europa feudal [34]; opinión muy discutible, y rechazada en la práctica por los historiadores medievales [35]. Todo esto nos lleva a la inexcusabilidad de profundizar en la idea de la nación en general, idea que está en Marx y Engels; ahora que ya el mejor conocida la nación que creó una burguesía, hoy por lo demás en crisis. La diferencia cualitativa, que Marx ya señaló, entre naciones pre-capitalistas y naciones capitalistas, extendió (dentro del propio marxismo) una teoría reduccionista de la nación, que no compartimos, que sólo detecta la existencia de nación en época del capitalismo. Entonces se proponen nombres para las entidades pre-nacionales", para lo cual se buscan dos soluciones: 1) derivados de la palabra nación, y 2) sinónimos del termino nación. En el primer caso, nacionalidad y nacionalitario. El término nacionalidad válido como sinónimo de nación, es hijo del periodo histórico, hoy superado, de formación de las naciones-Estado en Europa, siendo ahora difícilmente recuperable para significar algo realmente distinto de la palabra madre; en España, por ejemplo, se tiende al uso de nación frente a nacionalidad en el lenguaje político. El término nacionalitario, propuesto por Rodinson para evitar la definición restrictiva de nación (Mauss, Stalin) [36] aunque válido, sinónimo de nacional nos remite al punto de partida, sin resolver la cuestión principal: explicar el concepto amplio de nación. En el segundo caso, se acude a diversas palabras (pueblo, patria, estado, reino, comunidad, etnia) para expresar la existencia de una sociedad diferenciada con cierto grado de autoconciencia a lo largo de la historia, reservando nación para tiempos contemporáneos. Los etnólogos soviéticos denominaron etnos a todas las comunidades desde la tribu a la nación [37]. El problema no es de nombres sino de fondo, de saber por qué la humanidad que siempre se dividió en sociedad de separadas que compiten entre sí, de manera que "existe una dialéctica en lucha de grupos y lucha de clases en la que convergen en la historia clásica de los reinos y las potencias y las relaciones sociales de los hombres entre sí", asegura el historiador y P. Vilar [38]. La cuestión reside en investigar cómo se forma, que características tiene, como se transforma y porque desaparece y reaparece el hecho nacional, en las coordenadas fijadas por la geografía y la historia, en cada lugar y cada modo de producción. El retraso, en este orden, es considerable; quitando, quizá, los procesos nacionales en la fase del capitalismo concurrencial, y recientes estudios sobre la construcción de nuevas naciones en el tercer mundo, ¿Qué sabemos de las peculiaridades de las condiciones de vida nacional, y de su dinámica, en las civilizaciones antiguas, Europa feudal, las sociedades asiáticas y, hoy mismo, la época del capitalismo trasnacional.? La historiografía, atenta a la historia económica, a los conflictos sociales, de historia "evenementielle", produce pocas monografía sobre fenómenos nacionales, y menos aún síntesis válidas para períodos históricos.

 

2. ORIGEN Y DESARROLLO HISTÓRICO DE LA NACIÓN.

Buena parte de los intentos epistemológicos en relación con la nación se concentran en encontrar una definición correcta; la de Stalin es sin duda la más difundida; sin embargo, Engels opinaba que: "las definiciones no tienen ningún valor para la ciencia porque son siempre insatisfactorias la única definición real es el desarrollo de la cosa misma, lo cual no es ya ninguna definición... En cambio, para el uso corriente puede que a menudo sea útil y necesaria una breve exposición de los caracteres más generales y, al mismo tiempo, más identificadores en una sedicente definición, y tampoco puede perjudicar si no se pide de ella más de lo que se puede decir [39]" Pues bien, ni Marx ni Engels dejaron escrita una definición vulgarizadora de nación pero si notas sobre el desarrollo de la cosa misma, o sea, la definición real. En lo tocante al origen de nación Marx escribió en la Ideología alemana: "la más importante división de trabajo físico e intelectual es la separación entre la ciudad y el campo. La oposición entre el campo y la ciudad comienza con el tránsito de la barbarie a la civilización, del régimen privado al Estado, de la localidad a la nación [40]" Explicando mas adelante como en la ciudad se manifiesta por primera vez la separación de la población en grandes clases, y que la oposición entre la ciudad y el campo sólo puede darse dentro de la propiedad privada. Para Marx la nación nace al mismo tiempo que la propiedad privada, las clases sociales y el Estado. Porqué: "la división de trabajo lleva aparejada además, la contradicción entre el interés de individuo concreto, y una determinada familia y el interés común de todos los individuos relacionados entre sí, interés común que no existe, ciertamente, tan sólo en la idea, como algo general, sino que se presenta en la realidad, ante todo, como una relación de mutua dependencia de los individuos entre quienes aparece dividido el trabajo [41]". Cualquiera que sea el lugar de los individuos en el proceso de producción, hay una interdependencia, un interés común, que nace del propio proceso de producción y separa los hombres en conglomerado pluriclasistas, sociales, que limitan, por lo regular, unos con otros. Sigue aclarando Marx como el interés común adoptada, "en cuanto Estado... una forma de comunidad ilusoria, pero siempre sobre la base real de los vínculos existentes dentro de cada conglomerado familia y tribal como la carne y la sangre, la lengua con la división del trabajo mayor en escala y otros intereses de las clases, ya condicionadas por la división del trabajo, que se forman y diferencian en cada uno de los conglomerados humamos... [42]" La división del trabajo genera, por lo tanto, además de una comunidad ilusoria, ideológica, estatal, una comunidad real, nacional, dividida en clases, y basada en relaciones de mutua dependencia: parentesco, cultura, economía... Doce años después de la Ideología alemana, Marx insiste en la idea del individuo formando parte de un todo más grande, en primer lugar, de una manera algo muy natural, de una familia y de una tribu, que es la familia desarrollada; luego de una comunidad bajo sus diferentes formas, resultando do antagonismo y de la fusión de la tribu [43]. Aquí Marx subraya el paso de la tribu a las diferentes formas de comunidad, en las que predomina la relación con el territorio por encima de la relaciones de parentesco. Engels ratifica esta idea de Marx sobre el origen de la nación, un año después de su muerte, en 1884, el escribir, En el origen de la familia y de la propina privada y del Estado, que: "en ciertas comarcas tribus parientes en su origen, y separadas después, se reunieron de nuevo en federaciones permanentes, dando así el primer paso para la formación de nación [44]". Hoy en día, otros autores han insistido en situar el comienzo del fenómeno nacional en el paso de las sociedad sin clases a las sociedades capitalistas, en el momento de superar el nivel de clanes y tribus [45]. Engels relata, en la obra que acabamos de citar [46], como las primeras naciones europeas de origen tribal: 1) Desaparecen las lenguas nacionales tuvieron que ir cediendo el paso a un latín corrupto; desaparecieron las diferencias nacionales, y ya no había galos, íberos, ligures...; todo se convirtieron en romanos. 2) No son sustituidas, la flamante ciudadanía romana conferida a todos, no ofrecía compensación; no expresaban ninguna nacionalidad, sino que indicaba tan sólo la carencia de nacionalidad. 3) Se crean condiciones existían en todas partes elementos de nuevas naciones; los dialectos latinos en las diversas provincias fueron distanciándose cada vez más; las fronteras naturales subsistirán y se hacían sentir todavía. Pero en ninguna parte asistía a fuerza necesaria para formar con esos elementos naciones nuevas. Engels tiene muy en cuenta, de nuevo, el factor subjetivo en la formación de las naciones. 4) Emergen más naciones, cuatrocientos años después de las invasiones de los germanos, estos consiguieron infundir una fuerza vital nueva a la Europa agonizante, clave de refundición y la diferenciación de la humanidad en Europa occidental para la historia futura, formando de los lodos del mundo romano, nuevos Estados y nuevas nacionalidades; nacionalidades medievales que más tarde darán pie a las naciones burguesas. La nación es para los fundadores del marxismo un hecho en continuo mutación, histórico, no transhistórico ni atemporal, muy lejos de las concepciones metafísica a las que estamos acostumbrados, que construyen, retrospectivamente una historia nacionalista donde tal pueblo aparece como predeterminado a mantener una relación de nacionalidad constante durante siglos y siglos. La realidad es que los cambios de modelo de producción, imperios y conquistas, luchas nacionales y luchas de clases, cambian a menudo las oraciones de nacionalidad, de modo que una parte de la sociedad puede cambiar de nación un tiempo relativamente breve (los gallegos que entre el Duero y el Miño después de la separación del condado Portucalense del siglo XII). Los factores nacionales de larga duración (fronteras naturales, poblamiento continuado, conexión de las sucesivas formaciones sociales, lengua, idiosincrasia y cultura) ni son eternos ni garantizan una historia nacional lineal o que equis nación no puede escindirse, incorporarse a otra, o absorber de aquella otra nación, por motivo de las contradicciones internas de la estructura económica y de las clases, y de los efectos de las conexiones internacionales. Las relaciones de nacionalidad no tuvieron nunca un valor absoluto; dárselo es caer en ilusiones con las que ambas clases teñían de patriotismo y nacionalismo sus intereses determinados [47], escribía Marx, en noviembre de 1848, comentando la situación política en Francia, pero aplicable también a la crítica de la tradición historiografía que por ejemplo, en la misma Francia, no distingue en el espacio geográfico de la Francia actual de relaciones nacionales prerromana de las feudales, y éstas de la nación moderna (ahora sí) francesa; proyectando al pasado la homogeneidad nacional del presente (relativa, como indica, el resurgir de movimientos nacionales en Córcega, Bretaña, Occitania). Engels tenía, como vimos, una visión más dialéctica. Más adelante revisaremos el caso francés. En este permanente tejer y destejer de los procesos nacionales llegamos a los tiempos más a: "en ningún país es posible la dominación de la burguesía sin la independencia nacional", decía Engels en 1893 a los lectores italianos del Manifiesto comunista; [48] pero, casi cinco décadas antes, en 1847, afirmaba ya que "la propia burguesía trabaja, mediante su industria, su comercio, sus instituciones políticas, en el sentido... de formar, partiendo de las numerosas localidades y provincias independientes entre sí hasta la fecha, una gran nación [49]", situando como ejemplo de centralización política al partido jacobino En las guerras campesinas en Alemania al repasar la situación de Alemania en el siglo XVI, argumenta como, "el incompleto desarrollo industrial, comercial y agrícola de Alemania hacia imposible toda centralización y unión de los alemanes en una nación, no permitiendo más que una centralización local o provincial". " Mientras en Francia e Inglaterra el desarrollo del comercio y de la industria tuvo como consecuencia la creación de intereses generales en el país entero, y con esto la centralización política, Alemania no pasó de la agrupación de intereses por provincias [50]". En los siglos XVI, XVII y XVIII, lo que se entiende convencionalmente por Edad Moderna, aún sin romper con el feudalismo, la burguesía a través del comercio -"el sistema de libre cambio obra en forma destructiva, desintegra las viejas nacionalidades" [51]-, y de la monarquía absoluta, crea nuevas condiciones nacionales en Holanda Inglaterra, Francia, Portugal...; Alemania, Italia y las viejas nacionalidades de la Europa central y oriental no accederán a ellas hasta el siglo XIX y las dos primeras décadas del XX, por causa del retraso y de las singularidades de la formación del modo de producción capitalista, que aclara, por otro lado, el porqué en España la superación de las viejas nacionalidades no se dio en el mismo grado que en Francia o Inglaterra (salvo Irlanda) En este período de transición del feudalismo al capitalismo, Marx tiene muy en cuenta la voluntad nacional, y su base material, de la burguesía comercial: "el carácter nacional del mercantilismo es algo más una simple frase en boca de sus portavoces..., vive en ellos la conciencia de que el desarrollo de los intereses del capital... se erigió, en la sociedad moderna, en base a la potencia nacional de la supremacía de la nación [52]" Marx como para Engels, la burguesía fabrica la nación moderna; la manufactura, "para llegar a ser la fuerza dominante de una época, las condiciones deben desarrollarse no sólo localmente, sino a una escala mucho mayor [53]", a una escala nacional. Se quiere decir que la burguesía mercantil primero, y la burguesía manufacturera e industrial después, precisaron transformar las relaciones nacionales para establecer la hegemonía del modo producción capitalista, que genera unos intereses generales, relaciones de mutua dependencia entre todos los individuos de la sociedad burguesa (civil), específicas de la nación moderna, que se diferencia de las condiciones nacionales anteriores, precapitalistas. Marx y Engels distinguen la Ideología alemana cuando el vínculo entre los individuos y la familia, patria, la tierra; es "cuando se los supone independientes unos de otros y relacionado solamente por medio de intercambio [54]". Destacando, en suma, el papel del mercado en las formaciones sociales capitalistas, lo que es especialmente cierto en el caso de la relación nacional, frente papel de la tierra (y de parentesco) en las relaciones sociales, y nacionales, precapitalistas. En el precapitalismo la tierra es el medio de producción principal y las formas de servidumbre y dependencia la norma de las relaciones de producción. En el capitalismo los medios de producción se convierte en capital, y hombres y productos concurren líbres al mercado, que relacionan las diferentes partes de la sociedad nacional, e internacional. En el Capital Marx desarrolla las siguientes ideas sobre la especificidad de las relaciones sociales capitalistas: 1. 1. Puramente económicas: cuando la relación de hegemonía y subordinación (capitalista) reemplaza a la esclavitud, a la servidumbre, al vasallaje, a las formas patriarcales, etc, de subordinación, tan sólo se opera un cambio en su forma. La forma se vuelve más libre porque es ahora de naturaleza meramente material, formada voluntariamente, puramente económica [55]. 2. 2. Voluntarias: "la continuidad de la relación entre el esclavo y el esclavista es tal que en ella el primero se mantiene sujeto por coacción directa. El trabajador libre, por contrario, está obligado a mantener el mismo la relación, ya que su existencia y la de su los suyos depende de que se renueve continuamente la venta de su capacidad trabajo al capitalista" [56]. 3. 3. Violencia excepcional: "la presión sorda de las condiciones económicas sella el poder de mando de capitales sobre el obrero. Aún se emplea, de cuando en vez, la violencia directa, extraeconómica; pero sólo en casos excepcionales [57]". 4. 4. Coacción extraeconómica, precapitalismo: sin embargo en los modos de producción precapitalista, basados en el trabajo esclavo, servil, para el Estado despótico, "sólo la coacción extraeconómica, cualquiera que sea la forma que revista, puede arrancar a estos productores y trabajo sobrante"; aquí "el imperio de las condiciones de producción sobre el productor queda oculto tras las relaciones de hegemonía y subordinación que aparecen y son visibles como los resortes inmediatos de proceso de producción [58]". 5. 5. Libertad oculta dominación: todo lo contrario de lo que sucede en el capitalismo: donde la relaciones de dominación están ocultas tras condiciones económicas, que hacen que "en apariencia... sociedad burguesa es la mayor libertad libertad, por ser independencia aparentemente consumada del individuo... El derecho sustituyó al privilegio", denuncia que Marx y Engels hicieran tempranamente en Sagrada familia, primera obra que redactaron juntos [59]. La apariencia de libertad en la sociedad capitalista tiene una base real: la dominación directa del hombre es sustituida por el trabajo asalariado libre, por una relación económica voluntaria, en principio. Ahora es posible, y necesario, reemplazar coacción por consenso en las relaciones sociales. Esto tiene dos consecuencias históricas: a) la viabilidad de un régimen político democrático que extiende las libertades, política y de conciencia a los productores directos, b) el nacimiento de unas relaciones nacionales apoyadas en un pacto, en un consenso, entre las clases fundamentales de la sociedad. Con la burguesía la nación es patrimonio de todos, ideal común, categoría abstracta [60], no discrimina hombres libres y hombres siervos, ni tiene por símbolo máximo un monarca feudal, o déspota oriental, al que los demás están vinculados por relaciones de dependencia. Con el capitalismo se desenvuelve plenamente una voluntad colectiva, una conciencia común, sentimiento nacional, que abarca no por la minoría si no a toda la sociedad. Que la burguesía hegemonice la nación no contradice la participación en la nación, de motu propio, de las clases subalternas. Si el primero tiene una causa económica, el segundo también: en la integración en la nación (siempre conflictiva) de las clases dominadas refleja el interés por la continuidad de un proceso de producción, del que se depende para sobrevivir. La relación social que nacionalidad juega un rol capital de la reproducción del sistema capitalista; de ahí su arraigo en las conciencias, en pugna., y entrelazadas, con las relaciones sociales de clase. Resumiendo: si en los modos precapitalistas de producción de las sociedades clásicas, llegaba con el poder estatal fuerte, que descansa en una comunidad nacional débil y confundida con el Estado, para hacer posible la coacción extraeconómica sobre la población trabajadora es la reproducción social global; en el modo de producción capitalista es indispensable una poderosa sociedad civil, separada del Estado, unos lazos nacionales que aten a los individuos, entre sí, al territorio, a una cultura, tradición, a unas instituciones, para asegurar, sin coacción directa, un marco estable (la nación moderna) de compraventa de fuerza de trabajo y demás mercancías, de realización de plus valía. Gramsci apuntó esta semejanza, aunque no la dedujo teóricamente de la propia naturaleza del capitalismo, sino como consecuencia del fracaso de la revolución en occidente: "En oriente el Estado en todo, la sociedad civil era primitiva y gelatinosa; en occidente, entre Estado y sociedad civil existía una justa relación y bajo el temblor del Estado se evidenciaba una robusta estructura de la sociedad civil. El Estado sólo era la trinchera adelantada, tras detrás de la cual existía una reja recia cadena de fortalezas y casamatas [61]". Ahí va clave esencial para comprender la capacidad histórica de la resistencia del capitalismo desarrollado a las ofensivas del movimiento obrero, hasta hoy. Precisamente en las crisis cíclicas del sistema, se evidencian al margen del consenso social y de hegemonía ideológica de la burguesía. Incluso cuando las cosas van mal. Margen que se deriva del sitio que ocupa, 1) de los aparatos ideológicos y 2) los intereses, y conciencia, nacionales, en la reproducción énfasis tema, por razón del carácter puramente económico, voluntario, de la nación entre los independientes agentes de la producción capitalista, en palabras de Marx citadas anteriormente. El factor nacional como factor de cohesión del cuerpo social fue subestimado muchas veces, por pensar que era de orden solamente superestructural, ilusorio o consecuencia exclusiva de la dominación de la burguesía. Pero resulta que, sin contemplar su dimensión nacional, no se entiende la robusta estructura de la sociedad civil burguesa, ni las divisiones retrocesos del movimiento obrero, y de los partidos marxistas como desde 1848, en las naciones que hicieron, en otro tiempo, la revolución burguesa por una u otra vía. Marx identifica nación con sociedad civil o burguesa ("bürgerliche gesellschaft" significa "sociedad civil" y "sociedad burguesa"), y las separaba, en el contexto capitalista, del Estado, siendo éste la expresión oficial y política de la sociedad civil, y de la nación. "Los elementos constitutivo de la sociedad burguesa se encuentran divididos en naciones, haciéndose la competencia fuera del control de Estado". La sociedad civil particular es en aquel tiempo nacional, pues "tiene necesariamente que hacerse valer al exterior como nacionalidad y vista cara interior como Estado [62]". Marx ubica estas afirmaciones en las décadas cuarenta y cincuenta del siglo pasado, estando de actualidad el libre cambio entre naciones, de lo que él era partidario, siendo contrario al proteccionismo, y la intervención del Estado, por considerarlo conservador. Para Marx un objeto social notable era la sociedad civil nacional, que parecía separado del Estado, como un "hecho moderno". La sociedad civil en el feudalismo tenía un carácter directamente político. La propiedad, la familia, la organización del trabajo eran "elementos de la vida del Estado" a través del señorío, del testamento, de la corporación gremial. De forma que en la época moderna existía "antítesis entre el Estado democrático representativo y la sociedad burguesa [63]". Marx diferenciaba tres tipos de conflictos: a) "entre los poderes gobernantes y sus súbditos, entre el Estado y la sociedad", b) "entre las diferentes clases", c) "entre las potencias [64]". C. Marx hizo estas distinciones, en 1853, en un artículo para el periódico New York Daily Tribune al enumerar los síntomas de una probable crisis comercial, financiera e industrial, que, como 1789 y 1848, habría precedido a otra época de guerras y revoluciones en Europa. Pasaron sólo seis años desde que escribiera, en su Manifiesto, que la "historia es la historia de la lucha de clases", pero, precisamente, en un texto ocasional, periodístico, teniendo que encarar la historia cotidiana, concreta, con todas sus complejidades y matices (más allá de los estudios teóricos que obligan a cierta abstracción), Marxs reconoce: contradicciones entre clases, contradicciones entre el conjunto nacional de las clases y el Estado, y contradicciones entre naciones-Estado, en definitiva, luchas de clases y nacionales, originadas las dos por una crisis general del capitalismo, que un tardaría veinte años en hacerse realidad. Parafraseando a las dos primeras líneas del Manifiesto podemos asegurar que la historia de toda las sociedades existentes hasta hoy el de historia de lucha de clases y naciones. La determinación última de las luchas de naciones por las luchas de clases no anula la dialéctica entre unas y otras, y tampoco que, a cada poco, las luchas nacionales llenen el escenario de la historia humana. Con respecto a la dialéctica nación-sociedad civil (campo de lo privado) y Estados-sociedad política (campo de lo público), en el 18 de brumario de Luis Bonaparte [65], Marx analiza como, escamoteada la revolución de febrero de 1848, con el golpe de Estado Napoleón, "le petit" lejos de ser es la sociedad quien se conquista para sí misma un nuevo contenido, parece como si simplemente el Estado volviese a su forma más primitiva, anotando que luego del 2 de diciembre, "el Estado tiene atada, fiscalizada, vigilada, y tutelada la sociedad civil". Marx califican de primitiva esta absorción de sociedad civil por el Estado por que era propia de las formaciones sociales precapitalistas. Lo que pasó después en Francia del segundo imperio, a caballo de la expansión capitalista de 1848-1873, con la relación Estados-sociedad civil se generaliza, en el occidente capitalista, en la era de los monopolios y del imperialismo. El Estado va ocupando espacios de la sociedad civil, pero sin debilitarla. La simbiosis sociedad civil-sociedad política en el capitalismo avanzado no niega, no impide, la fortaleza y el desarrollo de la primera, mientras que en los tiempos pre-modernos sucedía al revés: el poder político y religioso, la relaciones (públicas para paréntesis dependencia, ahogaban a la organización autónoma (privada) de la sociedad, dificultando un sentimiento nacional que estuviera más allá de la obediencia debida a la pirámide jerárquica. En el proceso de derrotas, 1848-1851, que llevó a la prepotencia del Estado bonapartista , Marx critica como la Asamblea Nacional rompe "fundamentalmente y definitivamente con la base de la nación" ... "nada teme tanto como que la nación se mueva". Como "sin pueblo, sin opinión pública, sin ser ya... representantes de la nación soberana... deben entregar la iniciativa al gobierno". Valorando que "en el parlamento, la nación levantaba su voluntad general a ley, es decir, levantaba la ley de la clase dominante a su voluntad general", y que "el poder ejecutivo, por oposición al legislativo, expresaba la heteronnimia de la nación por oposición a su autonomía". Quedando claro, entonces: 1) identidad nación-social civil, 2) contraposición y equilibrio inestable, nación-Estado, que se refleja, 3) en la confrontación parlamento nacional y gobierno estatal, 4) teniendo el parlamento una doble representatividad, voluntad general de la nación y ley de la clase dominante, y, 5) rematando el proceso del bonapartismo en la imposición del ejecutivo sobre legislativo, con el fin de la autonomía de la acción social civil, ahora dependiente y representada políticamente por la ley de la clase dominada expresada en el nuevo Estado burocrático. La primera revolución francesa, rerazonaba Marx, en 18 de Brumario, que continuamos citando, creó "la unidad civil de la nación", desarrollando "lo que la monarquía absoluta iniciara: la centralización... Napoleón perfección está maquinaria del Estado... todas las revoluciones perfeccionaron esta máquina en vez de destrozarla... y bajo el segundo Bonaparte cuando el Estado parece tener haber adquirido una completa autonomía... frente a la sociedad burguesa". Sobre la base de desplazar a sus anteriores representantes, ganándose el apoyo de la burguesía extraparlamentaria y representando a la clase de los campesinos proletarios, "la masa de la nación francesa". Así fue como una revolución modelo (1789) de la sociedad civil contra el estado absoluto, que reivindica la soberanía de la nación para conseguir la unidad civil de la sociedad burguesa, segregando un Estado, que, dominado por la fracción más alta de la burguesía, acaba por fusionarse con la nación, deviene un Estado intérprete de la soberanía de la nación, construyendo si la nación-Estado. Si bien, en el presente, por la macrocefalia de este conjunto de aparatos en instituciones que es el Estado (en especial a partir de la tercera década siglo XX), habría, quizás, que cambiar el orden y hablar de Estado-nación. Pero volvamos al hilo de nuestros razonamientos iniciales. "La anatomía de la sociedad civil hai que buscarla en la autonomía política", sentenciaba Marx, en el prólogo a la Contribución crítica de la economía política, de 1859 [66]. Engels remarcaría posteriormente, esta idea indicando que la historia moderna: "el Estado, el régimen político, es el elemento subalterno, y la sociedad civil, el reino de las relaciones económicas, el principal [67]". La identidad nación sociedad civil nos conduce por consiguiente, a la conclusión de que la anatomía de la nación conviene buscarla en la economía política. La representación estatal, oficial, política, de la nación es lo secundario; lo principal es la nación como reino de las relaciones económicas. La nación no cae del cielo, tampoco es un mero invento objetivo de las clases dominantes o que aspiran a serlo, tiene su explicación, según vamos haciendo de los textos de Marx y Engels que citamos anteriormente (tarea muy apurada mente, pero necesariamente), en que hay un problema: interés común, interés general, relación de mutua dependencia, comunidad real, voluntad general etc, que afecta a los individuos de una sociedad dada, independientemente de la clase social a la que pertenezca. La razón de ser de este nexo social nacional -conviene añadir para completar este primer aproximación al concepto de nación que tenían Marx y Engels-, está en la economía, en las relaciones económicas. La nación, en última instancia, es un hecho económico. Marxs y Engels explicitaron esta afirmación en el caso de la nación moderna: el modo de producción capitalista hizo la nación, pensaban, y de esto dejaron constancia en las páginas pasadas. En los últimos años otros autores aceptan, en efecto, que en Marx y a Engels, hay elementos en materia de la nación moderna [68]; pero después de estas aportaciones las preguntas siguen siendo: ¿Cómo se articula el concepto materialista de la nación con las categorías fundamentales del materialismo histórico? ¿Cómo se articula los factores objetivos con los factores subjetivos en los procesos nacionales? ¿Cómo se articula el concepto de nación en general con el concepto de nación moderna? ¿Cómo se articula las clases y la nación? A la tercera pregunta plantea un problema metodológico: ¿Qué validez histórica tienen los conceptos de sociedad burguesa?, "La anatomía del hombre es la clave de la del mono", escribió Marx en la Introducción de 1857 después de afirmar que, "La sociedad burguesa es la organización histórica de producción más desarrollada, más diferenciada. Las categorías que expresan sus relaciones y permiten la comprensión de su estructura, posibilitan al mismo tiempo, comprender las relaciones de producción de todas las forma de sociedad desaparecidas [69]." Las categorías y principios metodológico que explican la sociedad capitalista, y que nacen en su seno, son esenciales para el conocimiento del pasado. "Pero en el segundo método de las economistas que borran todas las diferencias históricas y ven la forma burguesa en todas las formas de sociedad... si es cierto, por consiguiente, que las categorías de la sociedad burguesa resultan ciertas para todas las demás formas de sociedad..., pero siempre esencialmente distintas. [70]" Por lo tanto, las nociones científicas elaboradas en y para la sociedad burguesa son válidas para las sociedades precapitalistas (no es casual que la primera sea resultado del desarrollo histórico de la segunda), pero esencialmente distintas. Válidas, pero esencialmente distintas, viene diciendo Marx, que veía ineludible establecer comparaciones que evoquen el pasado sistema capitalista: "estas evocaciones, al mismo tiempo que la correcta concepción del presente, nos proporciona la clave del pasado [71]". De acuerdo con esto, los fundamentos teóricos de la sociedad de hoy, siendo aplicables al pasado, hay que saber en qué y por son distintos (en su esencia, acordemonos) en cada modo producción comparándolos con su realización plena en el modo de producción capitalista y, añadimos nosotros, estudiandolos en cada contexto histórico. La descripción atómica del homo sapiens, ¿hace innecesaria la paleontología? No. Antropoides y homínidos tenían los mismos órganos que el hombre actual, pero con características, capacidades y funciones esencialmente distinto. Podríamos testificar, siguiendo el símil de Marx. Sin embargo, tenemos que decir que al concentrarse, sobre todo Marx, en el análisis de capitalismo, en detrimento de reconocimiento de las formaciones precapitalistas (en todo caso poco y mal estudiadas en la historiografía de aquel momento), a veces, éstas se encuentran, no tanto en su individualidad como en función de las aportaciones del mundo europeo contemporáneo, a la formación del modo de producción capitalista. Los modos de producción pretéritos necesitan herramientas meteorológicas propias, a su vez, comunes y dispares con las propias del capitalismo. Nada más usual en el método de Marx que contemplar un doble significado de las categorías: genérico y restringido, histórico y actual, acomodable a todas las formas de sociedad y a la sociedad capitalista. Pero ¿hay algo extraño en que, en lo que llevamos estudiado de Marx y Engels, encontramos la categoría de nación en un doble sentido: nación general y nación moderna? Así resulta que el tránsito de la localidad a la nación, de la barbarie a la civilización, se revela dos veces: en el momento de formación de las clases y en el momento de formación de la burguesía. Marx emplea de un modo normal esta dimensión dual de las naciones, tanto en lo que afecta a: 1) producción y relaciones económicas, como, más globalmente, 2) sociedad y relaciones sociales. En el primer grupo de categorías podemos comprobar lo que los casos: "producción [72]", "trabajo [73]", y "dinero [74]", acudiendo a esa guía metodológica que es Introducción general a la crítica de la economía política, que Marx redactó en 1857, pero que para no crea adelantar sus resultados, no público, sustituyendo la por un prólogo (1859), que también estamos manejando en este trabajo. En el segundo grupo de categorías, interesa enfocar los conceptos básicos: "clase", "nación", "sociedad civil" y "estado". Marx y Engels en la Ideología alemana, obra de ajuste de cuentas con la herencia hegeliana, escrita con el propósito de "ver claro en nosotros mismos", abordan, en páginas sucesivas [75], el desarrollo pleno de clase, la nación, la sociedad civil y el Estado como un hecho histórico moderno, simultáneo e interdependiente. Así tenemos que mientras en el Manifiesto dice que, en todas las épocas históricas, encontramos una total división de la sociedad en diversas clases, en la y Ideología alemana [76] mantiene que las clases son un producto de la burguesía, diferenciando clase de estamento: ser noble o plebeyo es una cualidad inseparable del individuo, independiente, en lo inmediato, de las condiciones económicas. Aseverando que, en la Alemania de la época, "los estamentos aún no se desarrollan totalmente hasta convertirse en clase". Pues bien, génesis de clase y génesis negación so procesos paralelos, lo fueron las primeras sociedades clasistas, y lo son en la formación de las enteramente desarrolladas sociedades de clase: "La burguesía, por ser de una clase, es no un estamento, encontrándose obligaba a organizarse un plano nacional, y no ya solamente un plano local y a dar sus intereses comunes una forma general [77]". Seguidamente Marx denota que: "el Estado cobra una existencia propia junta la sociedad civil y al margen de ella". Poniendo como ejemplo de Estado moderno a Norteamérica, donde las clases están completamente desarrolladas a diferencia de Alemania, afirmaba Marx. Por sus conexiones materiales: clases, nación y Estado, madurando conjuntamente, en época moderna, a la par de la sociedad civil, campo en el que se encuadra en clases y naciones: "El término social civil apareció en el siglo XVIII,... la sociedad civil en cuanto tan sólo se desarrolla con la burguesía; sin embargo, la organización social que se desarrolla directamente a base de la producción y de la relación, y que forma en todo las épocas de la base del Estado y que toda superestructura idealista, se designó siempre, invariablemente, un mismo nombre [78]". Invariablemente, Marx y Engels aplican, en sus textos, los nombres (y los conceptos) descubiertos de la sociedad de hoy: ora a todos las épocas (en las que existe propiedad privada de los medios de producción), ora a la época de la burguesía. Se trata de una opción no solamente terminológicas si no teórica, y bien consciente, no desde luego fruto de una ambigüedad en el uso descuidado los vocablos. Tampoco observamos variación cronológica, en la obra de Marx y Engels, y el empleo dúplice de estas nociones sociales, y de las estrictamente económicas. Dilucidar el fondo de esta sistemática distinción conceptual es de primordial interés; caben varias posibilidades: · · General/particular; la nación moderna sería un caso particular de nación que acabaría luego singularizada, y subdividida, según épocas históricas y condiciones espaciales. · · Amplio/estricto; la nación moderna sería la nación propiamente dicha, en un sentido riguroso, estricto; siendo los demás arquetipos tributarios de una concepción por extensión mas baja, amplia, y puede que menos exacta. · · General/pleno; la nación moderna sería resultado maduro de un proceso histórico. ¿Quién podría negar que la nación burguesa es fruto de un desarrollo nacional anterior?. Marx llegar más lejos, calificar este cabo de obra como nación plena (o integral) respecto de la nación en general, categoría histórica universal. Estas tres maneras de relacionar nación moderna (algo semejante acontece con las restantes categorías antes mencionadas) no son contradictorias, sino complementarias. En la tercera de ellas está el fondo la cuestión, la aportación específica de Marx que se vale de la lógica dialéctica., a fin de cuentas, para perfilar el desarrollo histórico de la nación ("el desarrollo de la cosa misma", "la definición real") mostrando estar en las antípodas de una diferenciación formal o arbitraria, de los términos: nación y nación moderna, Estado y Estado capitalista, producción y producción burguesa, etc. Vienen, a propósito de esta relación conceptual dialéctica tres precisiónes: a) la línea espimólógica conviene situarla no tanto entre naciones precapitalistas y naciones capitalistas, como entre nación y nación capitalista; el primero concepto atañe al segundo y aquellos otros ulteriores como las naciones en las realidades potcapitalistas y/o no capitalistas. B) huyamos de concederle al sentido pleno de los conceptos modernos un sentido absoluto que, cuando menos, entraría en contradicción con la historicadad del método de Marx y, pensamos nosotros, con su base materialista; negar la relatividad de los conceptos modernos, dándole un valor independiente, incondicionado (el absoluto siempre es un absoluto), supondría "ideologizar" sus contenidos. C) Además de la casuística corresponde, a la idea general de la nación, en los fundadores del marxismo, nos lleva, al cabo, a un concepto amplio y a otro concepto pleno, articulados dialéticamente; lo mismo para clase y Estado. Refiriéndose a "trabajo en general", Marx generaliza acreditando que: "Las categorías más abstractas, a pesar de su validez -precisamente por causa de su naturaleza abstracta-, para todas las épocas, son, no obstante, en lo que determinado en esa abstracción, asimismo producto de las condiciones históricas, y no posee plena validez sino para estar estas condiciones y dentro del marco de estas mismas [79]". La categoría nación es adecuada para todas las épocas por su carácter general y abstracto, que, subrayemos, sólo consigue una validez plena en las condiciones capitalistas de producción, dada la naturaleza predominantemente económica, más que corporativa o política, de la relaciones sociales burguesas. Tenemos, de esta manera, una concreción de cómo el modo de producción determina las relaciones sociales, en este caso la nación. El modo de producción capitalista introduce en la vida social, e ideal, un máximo de abstracción (separar lo general de lo individual) al considerar los hombres: cosas, efectos de trato mercantil. Creando condiciones históricas para que surja: 1) una conciencia nacional integral y 2) una teoría de la nación y el nacionalismo. Una mentalidad nacional verdaderamente abstracta, indiferente (hasta cierto punto) a las relaciones de clase y con tendencia a la larga duración, donde los hombres se abstraen de sus situaciones individuales tomando conciencia de intereses comunes frente a terceros, solo puede ser realidad plena en un modo producción en el que los hombres figuran como iguales siendo desiguales. La base material de la conciencia nacional está en que, en el capitalismo, la relaciones económicas entre los hombres adopta cabalmente la forma abstracta del general. Esto es, además de conciencia nacional, afecta a la conciencia de clase: no existen separadamente, por otra parte. Tener conciencia de los intereses comunes consiste en el capitalismo un desarrollo máximo sólo relativamente hablando, refiriéndonos al pasado, no al futuro, porque con la superación de carácter contradictorio del capitalismo se logra, en opinión de Marx, el fin de los conflictos antagónicos, entre clases y entre naciones, de la comunidad material de intereses y, en consecuencia, una conciencia comunitaria más que plena: total. Marx diferencia la conciencia y gregaria o trival, el instinto consciente, de la autoconciencia colectiva posterior, es decir, conciencia nacional en el sentido amplio; verificando que la conciencia, también la conciencia nacional, es un "producto social", "preñado de materia", que se plasma en la en el lenguaje que "es la conciencia práctica, la conciencia real [80]". Dejemos de lado, en este momento en este momento, la vertiente ilusoria y de clase de la conciencia general, y de la conciencia nacional particular. Lengua, ideosincrasia, sentimiento del grupo, conciencia de que se vive en una sociedad diferente, son elementos (ordenados según el índice subjetividad) de la cultura nacional, presentes en todos los sociedades clasistas. ¿Qué interfiere, en los modos precapitalistas de producción, el completo desarrollo de la autoimagen colectiva de la homogeneización cultural nacional? El hecho de que los hombres, además de ser desiguales, figuran como tales en las normas jurídicas y sociales: esclavos y siervos, castas y estamentos, etc. La interferencia de otros tipos de comunidades: familia patriarcal ampliada, comunidad de aldea y urbana, señorías territoriales y jurisdiccionales, etc,. La debilidad de los lazos de clase y la fortaleza de los mecanismos materiales, económicos y políticos de obediencia al Estado (monarca, Emperador...), depositario de la soberanía y vertebrador, por regular, de la voluntad nacional. La influencia de las religiones universalistas, en la antigüedad y en la edad media, debilita los vínculos ideológicos nacionales, si bien, por veces los fortalece. Al final de nuestra argumentación está en mayor o menor grado de articulación y fragmentación de las condiciones de producción, de la vida económica de la comunidad, factores determinantes in extremis de la conciencia nacional. El mercado nacional es la base material de la conciencia nacional integral; se tiene dicho, con toda razón. La nación es una categoría tan moderna como son las condiciones que engendrar esta abstracción. La nación como idea abstracta nace en el contexto del capitalismo, pero como realidad es muy anterior. Con su forma histórica burguesa, la nación produce la conciencia propia conciencia, las teorías sobre sí misma y el nacionalismo. La clase dominante presenta su propio interés como el interés nacional, construyendo unas concepciones que, sobre una base real, introducen lo ilusorio, lo irreal, la fantasía. Mientras los hombres no dominen la naturaleza, y su propia historia, habra un desfase entre lo que dicen ser y lo que realmente son. Sigamos entonces, este consejo de Marx y juzguemos a la nación más que "por su palabra, por lo que ella dice acerca de si misma y lo que figura ser [81]", por lo que realmente es, condición previa para desenmascarar la vertiente ilusoria ("en la conciencia como las cosas están puestas cabeza bajo") y de clase ("las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes [82]"), de la conciencia nacional y, con más motivo, del nacionalismo. Marx y Engels produjeron una teoría crítica de la nación, especialmente de la nación moderna, y, en general, de la sociedad contemporánea. Crítica que se resume en la denuncia, evidente, de la virtualidad alienante de la nación por su base material interclasista, de una parte, y clasista (dependencia de la clase dominante), de otra. Escribiendo, en el primer apartado de la Introducción [83], sobre la "producción en general", Marx razona de un modo perfectamente transferible a la "nación en general", a la nación sin más. De esta forma a la nación sería una abstracción, pero una abstracción razonable que pone de relieve los rasgos, las determinaciones, los caracteres comunes de la nación en todas las épocas. Así y todo habría que discernir: a) rasgos y características comunes de una (elementos distintivos) b) determinaciones comunes de otra (elementos decisorio). El meollo de la cuestión está en separar las determinaciones comunes, de contenido primordialmente material a nuestro entender, para distinguir mejor los tipos particulares de la nación. Algunos de los rasgos y indeterminaciones nacionales son comunes a todas las épocas, otros nada más que algunas. Lo mismo se podría decir de la importancia de cada elemento; por ejemplo, el Estado en los modos de producción: asiático, capitalista y del socialismo real; el comercio en la antigüedad (fenicios y cartagineses) y en la época de la burguesía, etc. Mismamente, los rasgos comunes a todas las épocas: cultura, territorio y economía..., generalizados por el pensamiento, la unidad de lo abstracto, hay que añadir la diferencia esencial de lo particular, histórica y especialmente considerando. ¿Puede una cosa es ser, al mismo tiempo, unidad y diferencia, general y particular, abstracta y concreta?. En el pensamiento dialéctico de Hegel, Marx y Engels, sí; y en la vida real también. En el segundo apartado de la introducción, Marx examina, dialecticamente, como antinomia identidad/ diferencia, la relación producción/consumo. Item mas, diacrónicamente, detalla Engels en la Dialéctica de la naturaleza: "El abstracto es el concreto. La ley general de los cambios de forma del movimiento es mucho más concreta que cualquier ejemplo concreto singular de ella [84]". La nación, abstrata, razonable es una realidad concreta, histórica; el método científico realmente correcto para reproducirla, por vía del pensamiento, viene siendo, según dice Marx en el apartado tercero de la introducción dedicado a "El método de la economía política": ir de las categorías abstractas y simples a las concretas y complejas, aunque ése no sea, en rigor, el proceso de la génesis de lo concreto [85]; interpretando abstracto y concreto, simple y complejo, no como categorías fijas sino móviles, dialécticas. El desarrollo más concreto (y en otro sentido más abstracto) y más complejo de la nación es, hoy por hoy, la nación moderna; por eso, resulta imprescindible estudiar la nación partiendo de las determinaciones comunes más simples y abstractas, que expliquen su permanencia y cambio a lo largo de la historia. En la última parte de trabajo abordaremos esta tarea. La fidelidad de Marx y Engels al método dialéctico se observa en que, al tiempo que se constata la formación de la nación moderna por el modo de producción capitalista, destruyendo las relaciones nacionales heredadas del feudalismo, menudo se destaca la destrucción de las nuevas nacionalidades creadas: "la gran industria rompe por todas partes, en general, las mismas relaciones entre las clases de la sociedad, destruyendo con ello el carácter propio y peculiar de las distintas nacionalidades [86]". Marx certifica en el Manifiesto comunista, por la "mutua dependencia general entre las naciones" y, en virtud del mercado mundial (inseparable la constitución de los mercados nacionales), una conformación cosmopolita de la producción y del consumo [87]. Idea sobre la que vuelve en Grundisse: "el capital crea la sociedad burguesa y la apropiación universal de naturaleza y de las relaciones sociales", tendiendo a superar las "barreras y prejuicios nacionales [88]". El capitalismo produce, juntamente, la nación moderna y las condiciones para su superación: estamos delante de proceso objetivo que obligaba a Marx y Engels a tomar posición subjetiva, desde el punto de vista de clase económica. Lo hacen (con un enfoque común, destacamos) en textos varios escritos antes de la revolución de 1848. "¿Qué nos importa las naciones?", se interrogar a Engels, "nos importa muchísimo". Tras denunciar el egoísmo nacional y el cosmopolitismo hipócrita de la libertad de comercio, afirma que los proletarios tienen el mismo interés en todos los países, mientras que la burguesía defiende intereses particulares, de cada país, y "jamás puede trascender la nacionalidad... sólo los proletarios puede aniquilar la nacionalidad, sólo el proletario que despierta puede hacer confraternizar las diversas naciones [89]". Opinión que Marx y Engels reiteran en la Ideología alemana: "la gran industria creaba una clase... en la que quedaba ya destruida toda nacionalidad [90]". Así llegamos al sabido texto del Manifiesto comunista, en el que nuestros autores, y respondiendo a eso de que "los comunistas querían abolir la patria, la nacionalidad", afirma: 1) "los obreros no tienen patria". 2) "el proletariado debe levantarse en clase nacional [la clase dirigente de la nación, según la edición de Engels de 1888], construirse a si mismo en cuanto nación". 3) el proletariado "es nacional, aunque en modo alguno en el sentido que le da la burguesía [91]". La contradicción entre las aserciones es solamente aparente. A Marx y Engels les importaban las naciones, pero obviamente no se sentían solidarios con la nación, y el nacionalismo, de la burguesía, "generadora de el segregaciones y contradicciones" entre los pueblos, hostilidades y explotación de de unas naciones por otras. Las fuerzas productivas estaban haciendo desaparecer estas contradicciones (lo que es una verdad parcial), y "la hegemonía del proletariado las harán desaparecer aún más". Es decir que cuando Marx y Engels hablan de destruir, aniquilar o a hacer desaparecer la nación, por parte de las fuerzas productivas de capital y de la acción unificada internacional de la clase obrera, se estaban refiriendo a los elementos negativos específicos de la nación moderna y proponiendo otro tipo de relaciones nacionales donde la fraternidad internacional sea un hecho. La clase obrera, conquistando la "hegemonía política", o sea nacional, "derroga la explotación de una nación por otra. Con la desaparición de las contradicciones de las clases en el seno interno de las nciones, desaparecerá la posición hostil de las naciones entre si [92]". De lo que se deduce que las contradicciones entre naciones tienen su origen (y son reductibles) en las contradicciones de clase, en última instancia. Los obreros "no tienen patria" porque proponen otra patria diferente. Patria ficticia versus patria verdadera, resolvería Engels al esbozar lo que sería la futura sociedad comunista. Sin ejército permanente y los miembros de la sociedad defenderían la "verdadera patria"; por contra, los ejércitos regulares franceses 1792-1799 "luchaban sólo por la ilusión, por una patria ficticia [93]". La nación moderna es 1) para las clases dominantes una base esencial para defender sus intereses y organizar su dominación, y 2) para las clases subalternos: a) una relación con objetiva, necesaria entre clases (comunidad real), b) una relación de aislamiento y dominación (comunidad ilusorio), y c) un marco para la lucha por la hegemonía nacional, y por un modelo de nación en el que los ciudadanos, además de iguales de derecho, lo sean de hecho. Cuestión en la que está objetivamente interesado, sobre todo, el proletariado. Marx y Engels estaban contra la nación burguesa en nombre de una acción proletaria, que llevaría en su interior las bases para dar a cabo a las formas de opresión nacional. Anunciaban la desaparición de un tipo particular de nación, no de la nación general. "La nación murió, viva la nación", venían a decir. Llamaban a los trabajadores a desentenderse de la nación burguesa (ficticia) para que además de constituirse en movimiento internacional, luchasen por la hegemonía política en cada país para instaurar la nación de los trabajadores (verdadera). Hagamos notar dos errores de apreciación en los textos que estamos comentando: primero, la revolución de 1848 no fue una revolución proletaria, como ellos esperaban, sino burguesa; y mientras las naciones burguesas estaban en formación, predecir un modelo más adelantado de nación, el fin de la nación moderna, era desde luego situarse avant la lettre; de hecho Marx y Engels participaran (y celebran), de 1848 en adelante, la constitución de las naciones de la burguesía. Segundo, en esa impugnación radical de la creación de ellos, de la nación de la clase dominante, con la bandera de internacionalismo proletario, hay cierta estimación en la práctica de las ligaduras de mutua dependencia (material) entre las clases fundamentales de la nación. La historia del movimiento obrero confirma a posteriori este aserto. En una "sociedad en la que la comunidad de intereses pasará a ser el principio fundamental [94]", la vertiente ilusoria de la comunidad desapareciera, junto con el Estado y con otras contradicciones de clase, y quedará a la comunidad real: el triunfo definitivo de la sociedad civil sobre el Estado. Este texto (1845) sobre la sociedad comunista, Engels se define en contra las guerras de anexión, y contempla la posibilidad de guerras defensivas contra "naciones anticomunistas". Se quiere decir que, con todo, la nación sigue siendo realidad en la sociedad post revolucionaria. La previsión de Engels para el futuro era una sociedad sin clases organizada en comunas: "todas las localidades y comunas del país [95]". Sacamos como consecuencia que las naciones sobreviven en la sociedad futura toda vez que hay contradicciones entre naciones comunistas y anticomunistas, o sea, porque la sociedad viene siendo aun parcialmente comunista; de ser plenamente comunista quedarían las comunes y desaparecerían las naciones que conocimos históricamente: comunidad de intereses comunes en conflicto con terceros. La duda está en saber si la articulación de nuevas comunidades tendría o no en cuenta las antiguas nacionalidades: nosotros nos inclinamos a responder afirmativamente, siempre dentro del desconocimiento lógico acerca de una sociedad hoy inexistente: reivindicada y entrevista por Marx y Engels como salida a las contradicciones del capital. Engels vuelve sobre el tema en 1875 en una carta a Bebel, crítica a Lassalle, después de asimilar la experiencia de la comuna de París y de que Marx elaborara mejor la idea del período de transición socialista a comunismo (dictadura del proletariado). Engels se opone a la denominación lassaellana de "Estado popular libre", pensando que el Estado obrero tendrá que someter por la violencia a los adversarios y, cuando no sea necesario, dejar de existir; proponiendo entonces que se le llame comunidad o comuna. Nuevamente: el Estado, y la nación, pensamos nosotros, sobreviven en el periodo de transición (que en el texto de 1845 se confunde con el objetivo final), pero se extingue en la sociedad comunista: quedan las comunes..., y las diferencias materiales: "De un país a otro, de una región a otra, incluso de un lugar a otro, existirá siempre una cierta desigualdad en cuanto las condiciones de vida, que podrán producirse el mínimo, pero jamás suprimirse por completo. Los habitantes de los Alpes vivirán en condiciones distintas que los habitantes de la llanura [96]". Engels contrapone "la abolición de todas las diferencias de clase" (y de la nación) a la frase lasselliana: "supresión de toda desigualdad social y política", que trata de "frase muy discutible [97]", exponiendo cómo causa materialista de pervivencia de diferencias (no antagónicas) entre naciones, tensiones y localidades, las diferencias entre condiciones económicas de vida de los diversos territorios y de las comunes autogobernadas, en resumidas cuentas. En el periodo socialista, la nación burguesa deviene en nación proletaria. Sobrevive la nación (igual que el Estado y la dictadura de clase) pero como patria verdadera, en palabras de Engels. Estableciéndose unas relaciones nacionales denegadoras de la explotación, de la hostilidad y de anexión de una nación por otra; excepto en lo relativo a la lucha contra el sistema capitalista aun s existente. En la sociedad comunista propiamente dicha, se extingue la nación conocida. La nación nace, cambia y muere junto con otras clases y con el Estado. La nación, en un sentido amplio, es inseparable de las clases sociales y de los conflictos entre clases y, por supuesto, entre naciones. Los intereses comunes, la autoconciencia nacional, serán siempre respecto a otras comunidades nacionales. Cuando la comunidad de intereses se hace de veras universal y se borran las contrataciones y luchas internacionales, ¿Qué sentido tiene seguir hablando en nación?. La plenitud de la nación moderna se convierte en total en la sociedad sin clases, al hacerse realmente efectiva la comunidad de intereses, que sufre el capitalismo la interferencia de los intereses de clase, tanto en las relaciones interiores como exteriores. Al suprimirse el valor de cambio, e imponerse el valor de uso a su dominio y eclipsar a las clases, la relación entre los componentes de la comunidad dejadas de mercantil y pasa a ser de igual a igual, ajena a cualquier discriminación, no sólo en la apariencia (como el capitalismo) sino también, por vez primera, en la realidad. La realización externa de lo que hay de abstracto en la nación es la manera que tiene esta disolverse en el comunismo. Este es el último sentido que tiene la posición de Marx y Engels sobre la desaparición futura de la nación. Sin embargo, las desigualdades económicas entre las partes de la totalidad social subsiste, así como la subdivisión de la sociedad en comunidades autoorganizadas, y las diferencias lingüísticas y culturales que presumiblemente perdonará: "comunismo significa variedad [98]" Todo esto permite entrever un nuevo tipo de comunidad, que superará dialécticamente el tipo nacional de comunidad propia de la sociedad clasista. Afirmando hasta las últimas consecuencias la asociación de los individuos para la reproducción social. Negando la naturaleza conflictiva, "ideológica" y clasista, del hecho histórico nacional, detonante de cuántas guerras hubo en el mundo. El resultado será algo bien distinto de la nación que conocemos. Así todo, guardará cierta relación de continuidad con las realidades nacionales presentes en el mundo: nada se crea ex novo.

 

3. PROCESOS NACIONALES EN LA ÉPOCA DE MARX.

Como es sabido Marx y Engels eran hombres de estudio y de acción, compatibilidad labor teórica con la participación personal en la lucha política, por ser consecuentes materialismo activo que propugnaba en oposición al materialismo contemplativa o de Feuerbach, objeto de sus críticas. La práctica, el subjetivo, era para ellos criterio demostrativo de la verdad objetiva. La realidad o irrealidad de las interpretaciones del mundo, aisladas de la práctica subjetiva, de la transformación del mundo, se convierten, decían, en un problema puramente escolastico [99]. Por eso que el estudio del pensamiento de Marx y Engels quedaría marcado si se excluye la acción política reflejada en los escritos de coyuntura: artículos de prensa, cartas, prólogos, etc. La acción política es la prueba de la práctica de la teoría, en caso que nos ocupa de la teoría de la nación. Marx y Engels (colonizadores del movimiento obrero internacional: "proletarios de todos los países, unidos") toman parte activa de las luchas nacionales de la segunda mitad de siglo XIX, época de cambios revolucionarios en las relaciones de nacionalidad, siempre con los criterios de que una nación que oprime a otra no puede ser libre y, claro está, de que "los comunistas sólo se diferencia" de los restantes partidos proletarios" porque "hacer valer los intereses comunes de todo el proletariado, independientemente de la nacionalidad [100]". La sensibilidad de Marx y Engels ante la opresión nacional es preciso, entonces, contestualizarla: estando en formación un nuevo sistema de grandes naciones por la vía de fusión y asimilación de las antiguas nacionalidades (el nacimiento y muerte de las naciones era un hecho cotidiano, es un todo Europa) difícilmente podía calar la idea, posteriormente defendida por Lenin de que cualquier nacionalidad, sin excepción alguna, tenía derecho a fundar estadio propio. En los múltiples, y multilaterales, conflictos de nacionalidad que vivieron Marx y Engels, ¿A quién concederle el apoyo para construir un estado y, en muchos casos, absorber a otra nacionalidad?: al movimiento nacional que más favoreciese a la revolución y al desarrollo de las fuerzas producivas, razonaban Marx y Engels. La tendencia objetiva, a caballo de la expansión del capitalismo concurrencial, llevaba a la formación de fuertes naciones estado: condición previa para el desarrollo de la gran industria, para la creación de un proletariado numeroso, firme y poderoso y para su unificación internacional [101]. La situación cambia radicalmente el final de siglo: aceptar la autodeterminación, el derecho a la secesión de la nacionalidad oprimidas y de las colonias, entonces luchar contra Estados multinacionales reaccionarios y contra el imperialismo. Aún así, en ningún Marx, Engels o Lenin le dieron un valor absoluto, ahistórico, a una comunidad nacional, sea oprimido, opresora, y cualquier otra modalidad de redacción social. El interés metodológico del análisis concretas que sobre situaciones nacionales concretas hicieron Marx y Engels, está entre otros en la combinación del enfoque subjetivo con el enfoque el objetivo. Pronto le dan la máxima importancia a uno, otro. La primacía de lo político, de lo que depende de la voluntad de los hombres, de la lucha nacional de clase; coexisten con el heredado, con económico, con el que es independiente de la voluntad de los hombres, con los elementos materiales y positivos que sirven de apoyo, impulso a limitación de los proyectos nacionales. Por otra parte, tratándose precisamente de posiciones de coyuntura tienen la mayor significación de referencias a las determinantes determinaciones materiales de los movimientos nacionales que nos han de facultar para aproximarnos a conceptos esenciales para la teoría materialista de la nación. En principio, decir que nada mejor para mí poner a prueba y un método de análisis de nación, ni una práctica política cara a nación, que los momentos de cambio de nacionalidad: inestabilidad nacional causada por el tránsito del feudalismo al capitalismo, y el ulterior avance de este, como sistema mundial, en todos los continentes. Vamos a detenernos en los casos de Francia, Alemania, Polonia, Irlanda, India, China y nacionalidades eslavas; países que protagonizaron acontecimientos que acaparado la atención política, y periodística, de Marx y Engels de 1848 a la década de los ochenta. Los ejemplos históricos que proponemos son disímiles; entregamos una tipología. En primer lugar, los modelos clásicos de formación de las naciones capitalistas, que superan dialécticamente a las nacionalidades medievales, integrando, asimilando y unificando, internamente, una sociedad civil concreta. Conviene subdividir: a) naciones que lograron una unidad nacional y estatal tempranamente, en los siglos XVII, XVIII, por medio de una revolución burguesa radical: Inglaterra y Francia; b) naciones que consiguieron independencia, y unificación, tardíamente en el siglo XIX a través de una revolución burguesa incompleta: Alemania en Italia; c) naciones que consiguieron el carácter de tales, escindiéndose de la metrópoli, sin pasar por la nacionalidad en: Estados Unidos, y también Canadá y Australia. En segundo lugar, los modelos anómalos de formación de naciones, de economía capitalista subdesarrollada, o periféricas en el sistema capitalista mundial, que sólo pueden acceder al estatuto de naciones plenas por la vía de la secesión y de liberación nacional; distingamos entre: a) nacionalidades europeas oprimidas por uno o varios Estados: Polonia, Irlanda y pueblos esclavos; b) nacionalidades extraeuropeas reducidas a colonias por el capital comercial: India y China. La diferencia que hay que un grupo de modelos otros es que en el primero de ellos, Marx y Engels conocieron el resultado final de los procesos de formación de las grandes naciones burguesas. En el segundo caso, no fue así:lLas nacionalidades europeas más atrasadas económicamente se confirmaron como Estados independientes, y las colonias rompieron con las respectivas metrópolis, en el siglo XX, tras la muerte de Marx y Engels. Tiene cierta entidad considerar la diferencia para comprender la inercia (que también influirá en los nuestros autores) de ver, mecánicamente, experiencia de las naciones adelantadas el futuro de las menos avanzadas. Formación de Francia En el debate sobre Polonia y la asamblea de Francfort el joven Federico Engels, desde la tribuna de Nueva Gaceta Renana [102], aborda el tema de la formación medieval de Francia en comparación con la situación polaca de 1848. La Francia medieval estaba dividida, principalmente, en dos nacionalidades: Norte y Sur, que no estaban más emparentada es que Polonia y Rusia a mediados de siglo XIX, comenta Engels. Los hablantes de la lengua d'occ no se consideraban franceses (tampoco los de nacionalidad bretona); nombre que concernía, ante todo, a los amantes de la lengua d'oll, herederos, en la Galia septentrional, de francos y carolingios. La noticia está en que Engels tomarse en consideración la lucha de nacionalidades para esclarecer además, naturalmente, de la historia cultural, a la historia política-económica en el marco de la antiguagalia. Aún hoy no es normal ese enfoque. De esta forma la instalación de Inglaterra (los plantagenets), y la guerra entablada con los Valois (Guera de los cien años), en territorios el rey de Francia, son caracterizadas por Engels, de apoyo a la nacionalidad provenzal contra la nacionalidad propiamente francesa; circunstancia que acabó en derrota por la "expulsión de los invasores extranjeros y con el sometimiento del sur por el norte". Del antagonismo nacional feudal, interno y externo, salió cierta unificación nacional a las puertas de la edad moderna: Juana de Arco, Luis XI, etc. Engels adjetiviza de guerras de sojuzgamiento de la nación provenzal, desde la cruzada contra la herejía albigense (1209-1229) hasta la restauración política y territorial del Luis XI (1461-1483). Monarcas despótico que, según Engels parafraseando a Ruge, interrumpió la "república nobiliar" (denominación correcta para la época de esplendor provenzal), dando un golpe de gracia a la nacionalidad d'occ. Lo que guardan ciertas semejanzas con la actuación de los Reyes católicos, al final del siglo XV, en el marco de la antigua Hispania. La descripción de la nacionalidad occitana a que hace Engels ponen el acento en la lengua y literatura provenzales y que en el perfeccionamiento de su nobleza feudal que rivalizar con los "castellanos, francesas septentrionales y normandos ingleses"; y también en el desarrollo industrial y comercial. Falta el poder político: lógicamente, ya que el ámbito de la nación d'occ estaba parcelado políticamente en tocados y contados (gascuña, Guyena, Languedoc, Provenza, Auvernia, etc.). Engels no estimaba indispensable un poder político unificado independiente, como rasgo de una nación medieval. Marc Bloch hacer notar en la misma dirección, "durante largos siglos los provenzales o gentes de Languedoc, que no poseía, de modo alguno, la unidad política, tuviesen nítidamente el sentimiento de constituir una colectividad bien aparte"; añadiendo que "nada hay más absurdo que confundir la lengua con la nacionalidad. Pero no lo sería menos negar su papel en la cristalización de las conciencias nacional [103]". Ahora bien, aunque era algo por decir: de las lenguas son un producto social; exigen un grado determinado de homogeneidad en la interrelación humana, unas relaciones sociales estables y limitadas, para hacer y conservarse. Engels polémica sobre Polonia con A. Ruge, hegeliano de izquierda, con quien Marx editó en 1844 los Anales franco-alemanes y coincidían los dos en ver la nación como una categoría histórica, destacando la "brillante imagen" de la nación polaca medieval, pero divergían (no en vano Marx y Engels rompieron con los hegelianos de izquierda, ingresando la primavera de 1847 en el Liga de los comunistas) en que Ruge veía en la supresión de Polonia un problema casi moral, "una ignominiosa injusticia", y en Engels, como materialista, además y todo, un problema económico. Engels pone encima de la mesa el caso francés, y se pregunta por qué "jamás se calificó de injusticia ignominiosa a la opresión de la Francia en su parte del francés del norte". Constata que la Convención aniquiló los restos de la independencia nacional occitana, y, por el contrario, tenemos mejores perspectivas nacionales de Polonia y la primera mitad del siglo XIX. ¿Dónde reside la diferencia entre proceso occitano y el proceso polaco?. La constatación de Engels es: en las condiciones sociales. Una nación desaparece o preaparece, no por el espíritu de raza o a la iniciativa política, sino por las condiciones sociales. Expresión que tiene aquí un carácter descriptivo, y que Marx y Engels empleo, primordialmente, para referirse a las condiciones económicas: estado de las fuerzas y relaciones de producción de una sociedad dada y (en este caso nacional), o sea, descripción de su anatomía económica. Las condiciones sociales hicieron: 1) de la nación provenzal un bastión de la reacción en la edad media (unificación nacional y centralización política eran para Engels sinónimo de progresista), y 2) de la Polonia moderna un "foco de democracia" y de la revolución europea. En la unificación nacional de Francia triunfó el feudalismo desarrollado y paradigmático de nación entre el Sena y el Loira, y perdió la nacionalidad un Midi menos feudalizado, con más campesinos independientes, resistente a la centralización. Las batallas políticas, militares, religiosas, alianzas internacionales..., de los siglos XIII, XIV y XV fueron concretando y precipitan de la asimilación de la nación d'occ que hasta casi desaparecer [104], pero la causa de fondo al que buscarla en las condiciones sociales que, en consecuencia, hacen o no viable una nación. Unificación de Alemania. El proceso nacional alemán contó con la presencia física de Marx y Engels en los años cruciales 1848-1849. Son bastantes las reflexiones escritas que dejaron, sobre todo Engels, alrededor de la unidad de Alemania, de la que era partidario de que impulsaron críticamente desde la Neue Rheinische Zeitung que publicaron en los mencionados años en Colonia. Interesa paramos en la concepción materialista que tenían de la reconstrucción nacional de Alemania y en el papel que le asignan a las clases sociales en este proceso, que tenía como modelo Francia y, en menor grado, a Gran Bretaña. Para Marx la "base real" para las gloriosas guerra de independencia de 1813, estaba en la escasez sed de azúcar y café provocada por el bloqueo de Napoleón, y prohibió que 1806 el comercio alemán y europeo con Inglaterra [105]. En la misma línea, Engels entendía que, después de la disolución del Sacro Imperio Germánico por Napoleón, la lucha por la unidad alemana "fue expresión general del descontento por el orden establecido de las cosas, maximo en los Estados pequeños", que se concretaba, sobre todo, en el "peso muerto de los impuestos [106]". La propia germanización del este europeo implicaba "un avance lento, pero seguro, de la desnacionalización que operaba el desarrollo social", de manera que "tras el mercader y artesano alemán, se establecieron en tierras eslavas el cura alemán, el maestro alemán y el savant alemán [107]". Asimilación, unificación nacional y lucha contra el invasor napoleónico, tenían, para Marx y Engels, causas socioeconómicas. Este concepto materialista de nación contrasta con el idealismo y subjetivismo dominantes en el naciente nacionalismo alemán. Nada tiene que ver con el Volksgeist de Herder, esa fuerza superior inconsciente, objetiva, impresa en el alma de los pueblos; o con el nacionalismo metafísico y místico de Ficht; y, menos aún, con las ideas acerca de la predestinación y superioridad de la raza alemán. Marx y Engels no fueron nacionalistas alemanes, criticando la opresión de otras naciones por parte de Alemania [108] y pusieron en práctica elementos de una nueva teoría de mención a contracorriente de las teorías románticas del nacionalismo alemán. La expansión de Alemania hacia el este del Elba se detenía en las fronteras de las naciones grandes: "los húngaros y, en cierto grado, los polacos". Para Marx y Engels la liberación de Polonia era un problema existencial para Alemania. Los restantes pueblos eslavos "perecieron de las primerísimas condiciones de existencia nacional, como son una población considerable y comunidad de territorio [109]". Cada nación tiene sus límites de las naciones vecinas: las naciones existen como sistemas de nación, no como entidades aisladas, como a "círculo nacional de relaciones", en expresión de Marx [110], que chocan entre sí, estableciendo relaciones que dependen del grado de desarrollo de las respectivas fuerzas productivas. Las condiciones de existencia nacional, además de internas, son externas (la política internacional tiene mayor importancia en los sucesos nacionales) y, en primer lugar, económicas. Las condiciones burguesas de producción son las condiciones fundamentales para la vida nacional de la nueva Alemania. Antes de las victorias prusianas contra Dinamarca, Austria y Francia, y de la definitiva unificación política del segundo Reich en 1871, tuvo lugar la unificación aduanera de los estados alemanes, anterior incluso a la revolución de 1848. Engels concedía al espíritu nacional un valor pequeño: "no nos apasionemos por la gloria pasada ni presente de Alemania [111]". Lo mismo pasaba con la acción individual: "Hecker lo espera todo de la acción mágica de las personalidades individuales. Nosotros esperamos todo de las colisiones que emanan de las condiciones económicas [112]". Esta subordinación a los factores objetivos económicos, la comprobamos cuando comenta las pocas posibilidades que las actividades estatales tienen de cambiar las tendencias del desarrollo histórico. [113] El ritmo, la forma de los procesos nacionales son directamente afectados por la acción humana y los elementos no estrictamente económicos; factores económicos que, por contra, deciden el contenido de la nación y su constitución ineluctable. La diferenciación forma/contenido la entendemos siempre de manera muy relativa, pues se implican mutuamente. La nación, marco obligado de existencia (por lo tanto de lucha) de clases está presente en los textos sobre la formación de Alemania. Engels relaciona la derrota de 1525 con la de 1848 razón de una incompleta constitución de las clases y de la nación. Las clases luchaban todas contra todas, formando una masa confusa, en el siglo XVI, ya que había un gran número de provincias que, a su vez, se dividían en numerosas clases y fracciones de clases. Fragmentación que estaba sin resolver totalmente en 1848, impidiendo una acción unificada, efectiva, nacional, que superase los combates ciudad por ciudad. Cada clase social actuaba políticamente y estaba interesada en la conquista de la unidad alemana, propugnando un proyecto nacional específico. Con lo que se demuestra que: 1) La nación es producto de un conjunto de clases, no sólo de la burguesía ascendente, y 2) La lucha de clases, lucha de proyectos nacionales de vida en común, decide el resultado nacional final: ritmo, límites, forma de estado, peso de las diferentes clases, relaciones con otras naciones. En 1848 la formación de la nación alemana podía frustrarse o triunfar, seguir una u otra dirección, etc; Marx y Engels intervinieron con su propia posición nacional de clase. Post festum, en 1851, Engels recordaba que en la unidad de Alemania era un problema de desunión y discordia interna, incluso de guerra civil; repasando los proyectos nacionales de las clases en pugna: burguesía, pequeña burguesía y clase obrera. La nobleza feudal era anacional; no participaba en la construcción de la nación, como no fuese defendiendo los particularismos medievales. La burguesía (la de Prusia a la del Rin, en primer término) luchaban por una Alemania sin Austria y bajo la hegemonía constitucional prusiana; luchaba por la unificación nacional para acabar con las trabas feudales y burocráticas que encadenaban su industria y su comercio; la nobleza mercantilizada hizo causa común con la burguesía. La pequeña burguesía (artesanos, comerciantes y campesinos) no tenían de entrada proyecto definido; entonces, unos reclamaron la vuelta del imperio, otros una República federal como la Suiza; luchaban contra los impuestos, las exacciones fiscales, las trabas a sus negocios, etc. El proletariado, el atrio "partido extremo", propugnaba la República alemana, una e indivisible, el fin del fraccionamiento, la "unificación definitiva de Alemania en una nación", "única forma de limpiar todos los mezquinos obstáculos heredados del pasado el marco en que medirían sus fuerzas el proletariado y la burguesía". El partido extremo exigió una Alemania unida, previo desmoronamiento de los Estados prusiano y austríaco, que combatieron contra la Vendee interior, declarase la guerra a Rusia y fuera beligerante en favor de la restitución de Polonia. Esta posición nacional de clase competía con el federalismo pequeño burgués y el prusianismo nacionalista de la burguesía. Con todo, las fuerzas nacionales, dentro de su diversidad, constituyen un frante antifeudal: "en suma, existía una masa heterogénea de elementos oposicionistas movidos por diversos intereses, pero más o menos dirigidos por la burguesía [114]". Las fuerzas sociales segregadas por el modo de producción capitalista, y con especial determinación la burguesía y proletariado, formaban parte de la edificación de la nación, por intereses inmediatos y también estratégicos (para construirse enteramente en clases), configurando para tal fin un bloque de clases heterogéneo. El proyecto nacional alemán que salió adelante fue el de la burguesía. Engels valoraba positivamente [115], en 1886, la construcción de la nación alemana (marcado por la revolución en el 1848), porque abrió paso a la gran industria y removió obstáculos: profusión de pequeños estados, restos de feudalismo y régimen burocrático. A pesar de reducirse a la alternativa adversa a la "pequeña Alemania" (sin Austria), bajo la hegemonía prusiana, forma de estado monárquica, etc.; condiciones muy diferentes a las defendidas por la Nueva Gaceta Renana, pero con semejanzas de fondo fundamentales. Marx contaba con que, siendo ya una realidad la independencia y unidad interior de las grandes naciones europeas, con excepción de Polonia, la clase obrera no encontraría un obstáculo en las complicaciones nacionales [116]. No fue así, ellos mismos lo pudieron constatar posteriormente en Alemania. Después de la revolución la burguesía se alió con la nobleza derrotada en marzo del 48. La nación y el estado modernos alemanes fueron "producto contractual: producto, primero, del contrato de los príncipes de sí y, segundo, de los príncipes con el pueblo [117]". Habría que entender, naturalmente, a la burguesía, factor esencial de la primera y segunda parte del contrato nacional. El proyecto nacional burgués, la "pequeña Alemania" inventada por los burgueses, no se estableció por la vía revolucionaria y parlamentaria, sino por la guerra exterior y el acuerdo con la nobleza [118]: Brismark significa, además de esto, un segundo pacto con el pueblo, forzado por la relación de fuerzas, pacto nacional entre burguesía, pequeña burguesía y proletariado. La guerra franco-persiana de 1770 provocó: 1) la consumación de la unidad nacional alemana, la incorporación a la Confederación de los estados del sur, y 2) la fisura que supone la oposición de Bebel y Liebknecht, del Partido Obrero Socialdemócrata que tenía la confianza de Marx, a votar los créditos de guerra. Engels saludo la negativa de proletariado alemán a dejarse llevar por el "entusiasmo nacional", exigiendo una paz equitativa y sin emisiones con Francia: "su única meta siguió siendo la liberación de todo el proletariado europeo [119]". Después de escribir esto Engels, una vez conocido el programa del Gotha para la unificación de los dos partidos obreros alemanes, critica que se denegara, por influencia de Lassalle, del principio internacionalista al cumplirse cinco años (1870-1875) de mantenerlo bajo circunstancias más duras. Estas fluctuaciones indicaban las dificultades de la clase obrera alemana para imponer la conciencia internacional sobre la conciencia nacional, que provocaban subsiguientemente, las polémicas internas entre lassallanos y eisenachinos. De 1878 a 1890 la socialdemocracia alemana resiste y combate las leyes de excepción; pero en 1914 votan, ahora sí, los créditos de guerra. ¿Qué explicación tiene este retorno constante del proletariado alemán pacto nacional por la burguesía alemana, en condiciones de subordinación?. Visto desde hoy, está claro que no es suficiente con esta argumentación de desviacionismo ideológico, reformista y chovinista. El problema es más de fondo: así como hay intereses materiales comunes entre los obreros de todos los países, hay intereses materiales comunes entre la burguesía y el proletariado de cada país. Siendo imposible entender cabalmente la preeminencia última de los intereses de clase sobre los intereses nacionales sin ahondar en el concepto materialista de nación. Marx censuraba la estrechez el punto de vista nacional de Lassalle opuesto, decía, a Manifiesto comunista; reiterando en 1875 que la lucha de clase obrera es nacional no por su contenido sino por su forma; lamentandose de que, después de la experiencia de la Internacional, siguiesen ejerciendo influencia estas ideas y la socialdemocracia alemana [120]. La verdad es que la clase obrera para ser clase necesita ser nacional, pero no sólo en la forma, también en el contenido. Forma y contenido se implican mutuamente. El contenido material del fenómeno nacional difícilmente puede aprehenderse formalmente. No vale decir "engaños por arriba, socialismo por debajo": reduciendo la independencia nacional a la mera condición previa para el movimiento internacional de los trabajadores [121]. La historia posterior de movimiento obrero, sus rupturas, las revoluciones obreras nacionales, mostraron, por la vía de la práctica, la importancia del hecho nacional precisamente por su contenido objetivo y material: la estimación de la fuerza de este vínculo de la clase obrera llevó al error de apreciación que ya comentamos páginas atrás. Restitución de Polonia. Polonia era la piedra de toque de la revolución liberal en Europa. Repartida en 1815 entre Rusia, Prusia y Austria, su unidad e independencia nacional heriría, al entender que Marx y Engels, en el corazón a la Santa alianza contrarrevolucionaria, creando condiciones para un proyecto nacional alemán realmente democrático, y para la necesaria guerra con Rusia, grande gendarme en aquel tiempo de la reacción europea. La capacidad de los polacos de sobrevivir como nación, más allá de las sucesivas y prolongadas partición de su país, y el hecho de formar, una y otra vez, en la primera linea de las barricadas contra el Antiguo Régimen, los hacía merecedores -tal fue la práctica permanente de Marx y Engels- del apoyo del movimiento obrero. En el caso de Polonia, el factor subjetivo, el deseo de ser nación, y que el vínculo entre causa nacional y causa revolucionaria, no ofrecía dudas. Si bien, en 1847, Marx proclamaba delante de un público cartista: "de ahí que a Polonia, no haya que liberarla en Polonia, sino en Inglaterra"; porque en ese país está más desarrollada la contradicción proletariado/burguesía y el triunfo del proletariado inglés sobre la burguesía inglesa será el triunfo de todos los oprimidos [122]. Por la misma época, escribía en el Manifiesto: "entre los polacos, los comunistas apoyan al partido establece la revolución agraria como condición de liberación nacional, al mismo que suscitó la insurrección de Cracivia de 1846 [123]". Se trata de un apoyo externo, en esta ocasión a la Sociedad Democrática Polaca, pero Engels van más allá a situar en los polacos no emigrados el conocimiento de las necesidades de Polonia, "país que habitan de forma continuada". La continuidad histórica de la población en un territorio contribuye configurar cierta conexión nacional que como un hilo conductor traspasa las generaciones, informando las necesidades de los que habitan el país. Engels muestra su desacuerdo cuando un orador de patadas al derecho histórico de los polacos en su territorio, argumentando "sólo los vivos tienen razón": para Engels la historia en un punto de apoyo para reivindicar la nación polaca [124]. En 1882 Engels ya no insiste en que la señal para la liberación de Polonia vendra de Inglaterra, sino de la tarea de la clase obrera, por lo que los socialistas polacos tenían que poner la liberación de Polonia en primer punto de su programa, porque para "poder luchar, hay que tener un terreno, aire, luz y margen de maniobra"; hay que tener una nación para ser clase: la nación es el marco de existencia de las clases; mientras esté dividida, y sometida, no puede desarrollarse ningún partido socialista importante en el país: "hay dos naciones europeas que tienen no solamente el derecho sino el deber de ser nacionales antes que internacionales: los irlandeses y los polacos [125]". Nuestros autores pasan así de un apoyo externo a los movimientos nacionales progresivos a la asunción interna de la lucha nacional como tarea prioritaria de la clase obrera en los países oprimidos nacionalmente y susceptibles de jugar un papel revolucionario. Volvamos a 1848. Engels de las páginas en Nueva Gaceta Renana, en el debate sobre Polonia en la Asamblea Nacional de Francfort [126], acometer la opinión allí expresada de que Polonia no subsistirá como nación, y afirma categóricamente que Polonia es una "nación necesaria" para romper la cohesión de la Santa Alianza ruso-austro-prusiana. Más allá de esto, sustenta que Polonia es, además, nada una "nación posible", pero no mecanicamente posible, siempre y cuando se luche por ella, haciendo realidad: un bloque nacional de clases y, en general, unas condiciones de liberación (o existencia) nacional, expresión utilizada por Marx de la cita de Manifiesto que te escribimos anteriormente. Las particiones de Polonia fueron realidad gracias al pacto de la gran aristocracia feudal polaca con las tres potencias aliadas. Frente a una y otras convendría, y estaba cuajando en la realidad, una alianza de la mediana y pequeña nobleza, una burguesía y de los campesinos que diese la lucha por la independencia nacional y por la reforma agraria, contra los países ocupantes y por la caída de la gran nobleza polaca, que transformaría campesinos siervos y campesinos libres -al igual que en Francia en 1789-. "No se trata de establecer una Polonia aparente, sino un estado de fundamentos viables", razona Engels en el aludido debate, refiriéndose a seguir una serie de condiciones económicas de tipo geográfico: recuperación del territorio de 1772, salida al mar Báltico y desembocadura de grandes ríos. Dentro de las condiciones de liberación nacional, que constituyen el proyecto nacional de lo que es portador el bloque de clases que constituye la lucha por la nación, son determinantes las condiciones económicas. Incluso las geográficas e históricas son relevantes en la medida en que inciden en la vida económica colectiva. Engels desenmascara la anexión de Pomerania y, en general, los litigios de Prusia con Polonia, por encubrir "intereses comerciales y de redondeo". Denuncia que los alemanes, en suelo polaco, no superaron las limitaciones de la pequeña burguesía al no reunir grandes capitales ni crear la gran industria, dificultando la centralización y desarrollo de una burguesía polaca, y, por lo demás, comprando a precios irrisorios las haciendas polacas para, con la ayuda del estado, poner las manos de la nobleza alemana, que así cpomeranizaba, no germanizaba, Polonia [127]. Polonia resistió, desde la primera petición (1772) a la asimilación que ésta no cambió elementos básicos de su estructura económica (y por tanto de subsistencia nacional), callendo más bien en el despojos y expropiación de patrimonio, particularmente la tierra, como reacción también frente a las repetidas insurrecciones. Engels fustigaba la "fraseología de los brindis y los sentimientos de generosidad", acerca de restituirla a los polacos los territorios de antes de 1772, cuando problema era intereses: "El lenguaje de la práctica fría en insensible". Quejándose de que "en la cuestión polaca casi toda la izquierda se deshace, como siempre, en declaraciones o más aun en idealizaciones fantásticas, sin entrar remotamente en el material de los hechos, en el contenido práctico de la cuestión" [128]. A partir de este punto de vista, Engels no considera el idioma como condición fundamental de la vida nacional: se opone a un tal Stenzel, para quien los judíos polacos son alemanes hablan alemán la vida familiar. El estado prusiano perturbará las condiciones sociales de la vida nacional polaca, pero no va a anularlas. En el contexto alemán, sin embargo, el estado prusiano acelerará la unificación nacional favoreciendo la formación de nuevas condiciones sociales. Tampoco Polonia, durante más de un siglo repartida entre varios estados, el Estados es condición decisiva de la existencia nacional; si fuera así, ¿sobrevivió la nación polaca, sin estado propio, desde 1772 hasta el siglo XX?. El punto de vista histórico, que para Engels legitima la lucha por la restauración de Polonia, también servía a otros intereses. Engels arremete en el debate de Francfort sobre Polonia [129], contra W. Jordan que desde una posición hegeliana justificaba la derrota de la nación polaca, y la imposibilidad de su liberación, porque este diputado, de la izquierda republicana "decidida", veía en el curso de la historia, "determinado por la necesidad", el fin inexorable de Polonia. "Eter puro de la idea que-es-en-sí-y-para-si" y "himno-histórico-universal-hegeliano". Así califica Engels de la concepción idealista de problema nacional polaco, que tenía lo que él llama el "Don Quijote parlamentario". La historia no está predeterminado por la idea: la hacen los hombres. La nación no está predeterminado por la necesidad histórica: la hacen los hombres, pero bajo determinadas condiciones. Los hombres que habitaron de forma continua un territorio, estableciendo relaciones de producción, sociales y culturales, estables y específicas, pueden recrear la nación siempre y cuando exista, o puede existir, condiciones sociales adecuadas no en todo momento y lugar, sólo por que haya alguien que lo plante. El reduccionismo subjetivista conduce al absurdo. Engels, en oposición al Sr. Jordan aplica una concepción materialista de la nación al caso polaco: "¿En qué residía la necesidad férrea e inexorable que aniquiló momentáneamente a Polonia?. En la decadencia de la democracia nobiliaria fundada en la servidumbre, es decir en el surgirmiento de una gran aristocracia dentro de la nobleza [130]". Efectivamente, las tres particiones (1772, 1793, 1795) que barrieron del mapa a Polonia, hecho que se volvió a repetir en el congreso de Viena y seguía siendo realidad 1848, tenían causa interna: un cambio en las relaciones de producción y por lo tanto en las condiciones de existencia nacional, dejó de asegurar esta en los términos normales de unidad e independencia. La república nobiliar (700.000 pequeños nobles en el siglo XVI) rompió, con la diferenciación en su seno, de una gran nobleza, incapaz de facilitar la constitución de un estado absoluto que mantuviese la independencia nacional, acabó por pactar con los absolutismos vecimos, declarándose incompatible conla nación: ahora recientemente absorbida por las clases subalternas. "¿En qué reside la necesidad férrea y inexorable de que Polonia vuelva a ser liberada? En el hecho de que la dominación de la aristocracia, que no cesó desde 1815,..., est á hoy tan superada y su acabada como la democracia de la pequeña nobleza de 1772; en la circunstancia de que el establecimiento de la democracia agraria se convirtió, para Polonia, en una cuestión vital [131]". El propio cambio en las condiciones de producción crea nuevas condiciones de existencia nacional y los agentes sociales destinados a imponerlas, superando la inestabilidad -que puede ser muy prolongada- de la relación de nacionalidad. La revolución agraria, que en el Manifiesto parecía como condición de liberación nacional, "es imposible sin una conquista simultánea de la existencia nacional [132]". Se ve aquí la interdependencia de relaciones de protección/condiciones de existencia nacional. Las relaciones específicas de producción son parte determinante de las condiciones de existencia nacional. Engels explica, en suma, la desaparición de Polonia (momentánea) no tanto por las condiciones internacionales y la debilidad de estado polaco (hechos ciertos), como por las transformaciones internas en los modos de producción (especialmente la agricultura: "fuente existencial del pueblo polaco") que inciden en la lucha de clases de naciones.Después propone una alternativa de reconstrucción nacional de Polonia especificando la base económica que haga objetivamente viable las fuerzas sociales que la lleven a la práctica. Engels objetiviza el factor subjetivo: además de querer ser nación hay que poder ser nación, o sea, disponer (o conseguir por la lucha) de condiciones económicas existencia nacional. Cualquier proyecto nacional que no contemple esto cae fácilmente en el involuntarismo, en el combate por ser una nación históricamente inviable. Hay que destacar, en la aportación hegelesiana, que destaca, simultáneamente, los factores subjetivos y objetivos:1) apuesta por la capacidad de lucha del movimiento nacional polaco, a pesar de los 76 años de derrotas y contra pretendidas evidencias de sentido común; 2) nunca pierde de vista que una nación precise, sobre todo, base material para subsistir como tal; el desarrollo de esta base, el modo de producción en una palabra, decide el nacimiento, muerte y resurrección de una nación. En el último artículo de Engels de la serie dedicada, en agosto del 48, al debate de Polonia, polémiza con RuGe, y niega que la restituación de Polonia puede producirse por acuerdo entre potencias: Alemania, Francia Inglaterra, según la idea de Ruge [133]. Dadas las condiciones de intereses comerciales y materiales, entre esos países. Ahora bien, 34 años después, visto el papel catalizador de la guerra a franco-prusiana para la reunificación de la "pequeña Alemania", pensaba que: "aún sin sublevación ninguna, por el simple juego de los choques meramente europeos, el restablecimiento de una pequeña Polonia independiente no es totalmente imposible [134]". Engels prevé una segunda vía, no revolucionaria, para la conquista de independencia nacional: en función de las contradicciones internas internacionales, consustanciales con el modo de producción capitalista. En este supuesto cuentan más, en la coyuntura, los elementos externos, objetivos, que la propia lucha emancipadora de la nación, presente, como quiera que sea, los momentos difíciles del proceso nacional. La realidad fue que la reconstrucción nacional polaca se impuso en 1919, por encima, gracias al resultado final de la primera guerra mundial, por la vía que Engels entrevió: una vez se desmoronaron los tres imperios centrales, Polonia y otras naciones en lucha devinieron viables. Polonia tuvo una salida al mar y la asamblea constituyente de 1919comenzó a resolver la "cuestión vital" de la nueva nación, la reforma agraria, y dictando una primera ley. Dos millones y medio de hectareas fueron repartidas hasta la segunda guerra mundial. Hoy en día, la resistencia nacional de Polonia sigue vinculada al pequeño campesino libre, tal como contara Engels, pero la primacía de la clase obrera es evidente. En Prólogo a la edición polaca de manifiesto, 1892, Engels recogía ya este último aspecto señalando el progreso de la industria polaca, en la Polonia rusa sobre todo, como "nueva prueba de la indestructible fuerza vital del pueblo polaco y una garantía de su inminente restauración nacional". Repasando, seguidamente, la actitud de las diferentes clases cara a la nación: 1)"La nobleza no pudo mantener ni reconquistar la independencia de Polonia"; 2)"La burguesía misma le resulta indiferente, cuando menos"; 3)"sólo la puede conquistar el joven proletariado polaco, en esas manos se encuentra a buen recaudo" [135]. De esto de decimos que el desarrollo de las fuerzas productivas, respecto de 1848, transforma las condiciones de existencia y liberación nacional. Engels propone, en las nuevas circunstancias, un bloque de clases nacionales hegemonizado por la clase obrera. La emancipación nacional ha de pasar de las manos de la burguesía a las del joven proletariado: la democracia agraria ya no es suficiente: implícitamente exige la democracia socialista como condición futura para la existencia nacional de Polonia. Liberación de Irlanda. "Aquí en casa, como bien sabéis, los fenianos son la ley suprema", escribe Marx tres años después de la Insurrección de 1867 que dio popularidad a la "hermandad irlandesa republicana", los llamados fenianos. Su hija Jenny, cuenta a Kugelmann que Engels estaba escribiendo un libro sobre Irlanda y afirma: "nosotros somos todos fenianos convencidos". Otra hija, Tussy, escribía a favor de la liberación nacional de Irlanda en la Marseillaise y el propio Marx en la Internacionale. Por iniciativa de Marx y Engels la Primera Internacional, alrededor de 1870, reivindica la amnistía y la liberación nacional para Irlanda [136]. Este posicionamiento activo por la causa nacional irlandesa es una prueba de la sensibilidad para la cuestión nacional y del anticolonialismo militante, que practicaban Marx y Engels. Marx, poniendo como ejemplos a la India y Irlanda, condena a Inglaterra "para ser libre en su casa,... debe esclavizar a los pueblos [137]". Anticolonialismo que tenía en consideración las colonias interiores de los Estados metropolitanos. Especial atención que le prestó al caso irlandés, desde su exilio en Londres, permite disponer de más escritos de Mar sobre Irlanda que sobre los casos estudiados antes. Destacamos, infra, el criticismo de Marx para el colonialismo inglés en Asia. Aunque, en conjunto, aportación puntual de Engels sobre los temas nacionales es, quizá, cuantitativamente mayor. Estudiaremos primero como aplicanen el enfoque materialista al problema irlandés, y después enfoque político del mismo. "Una revolución anglosajona está transformando radicalmente la sociedad irlandesa": Marx en una serie trabajos [138], analiza con un cambio en las fuerzas productivas inglesas -revolución industrial-presiona sobre la población, atacando las "clases y razas demasiado débiles" (irlandeses y escoceses), afectando al contenido de dominio inglés sobre Irlanda (suministrador de productos agropecuarias, y reclutas industriales y militares a Inglaterra) en el sentido de transformar las relaciones de producción,, en el campo, sustituyendo terratenientes por capitalistas. Antes de 1843 suplantaban irlandesas por colonos ingleses, ahora irlandeses por "ovejas, cerdos y bueyes". Hizo falta un millón de muertos por el hambre 1847, otro millón de emigrados a Estados Unidos y Australia, la derrota de la insurección de 1848 y la ley del parlamento que expulsa de la tierra a la nobleza irlandesa endeudada, para que el capitalismo inglés se instale en Irlanda. Demostrándose así el carácter material del dominio inglés sobre este país: la primera colonia inglesa mientras, según Engels. Dominio que provoca un cambio en las condiciones económicas (relaciones de producción) de existencia de Irlanda, a mediados del siglo XIX. Esta "fase completamente nueva" el dominio inglés trae como consecuencia el nacimiento del feminismo (1858), movimiento de las "clases bajas", de tendencia socialista: "desde 1846 la opresión, aunque menos brutal por su forma, es aniquiladora por su contenido, y no permite otra salida que la emancipación voluntaria a Irlanda por parte de Inglaterra o la lucha a muerte". El cambio de contenido (material) que la dominación cambia después de las condiciones de liberación nacional: por una banda, estaban los fenianos que se distinguían de los movimientos anteriores en que no estaban dirigidos por aristócratas, burgueses o curas católicos; por otra, las condiciones objetivamente necesarias para la existencia nacional de Irlanda, que para Marx eran, en 1867, tres: a) independencia, b) revolución agraria, y c) proteccionismo frente a Inglaterra. Las dos últimas están encaminadas a garantizar la viabilidad económica de la futura nación irlandesa. La acción solidaria y política sobre Irlanda y ningún momento le hacían olvidar a Marx su concepción materialista del hecho nacional: junto con los factores subjetivos de las (fenianismo), hacía pesar los factores objetivos (contenido del dominio inglés y condiciones económicas de liberación nacional); creados ambos por el proceso económico e histórico: "las condiciones objetivas tanto como las subjetivas, no son más que dos caras opuestas de esas mismas condiciones". Las condiciones objetivas y subjetivas son las dos caras opuestas de las condiciones de existencia nacional. En la obra de juventud, Crítica de la filosofía del derecho de Hegel, Marx aborda ya subjetivamente este tema: "La revoluciones necesita un elemento pasivo, una base material. Un pueblo sólo pondrá por obra de la teoría cuanto ésta representa la realización de sus necesidades... no basta con que el pensamiento apremio su realización; la realidad misma tiene que requerir el pensamiento [139]" Pensamiento que vale tanto para las revoluciones sociales como para las nacionales y los procesos de liberación y reconstrucción nacional. En 1848 Engels escribía que camino de la liberación de Irlanda estaba en apoyar el movimiento democrático británico, las clases trabajadoras y los cartistas, en particular [140]. Marx tenía principio la misma opinión: "durante mucho tiempo creí que era posible derribar el régimen irlandés mediante ascenso de la clase obrera. Siempre sostuve esta opinión en el New York Tribune. Un estudio más profundo me convenció de lo contrario. La clase obrera no conseguirá nada hasta que no se libre de Irlanda. Hay que poner la palanca en Irlanda [141]". A partir de la Insurrección feniana de 1827 se produjo un cambio radical en la actitud de Marx y Engels sobre Irlanda; consideraban ahora inevitable su separación de Inglaterra. El punto más débil del sistema inglés, donde había que dar golpe decisivo, decían, está en Irlanda [142]. Este cambio tenía una motivación inmediata de tipo político: la voluntad reaccionaria manifestada por el pueblo irlandés frente al amodorramiento y falta de progreso de la lucha de clase en Inglaterra [143]. Sólo conociendo las esperanzas de Marx y Engels y movimiento obrero del país en que mejor esabas instauradas las condiciones materiales para la revolución social, se puede entender la amargura de Engels y las dos últimas décadas de siglo: "Usted me pregunta qué piensan los obreros ingleses sobre la política colonial. Pues exactamente lo mismo que piensan acerca de la política en general: lo que piensa el burgués. Aquí no hay partido obrero; sólo hay conservadores y radicales liberales, y los obreros participan alegremente en el festival de monopolio ingles sobre el mercado mundial y colonial". "No se me ocurrió suprimir del texto las muchas profecías que me inspiraba entonces mi ardor juvenil, en especial la de una revolución social inminente en Inglterra... Lo sorprendente es no que tengan fracasado tantas de esas profecías, sino que se hayan cumplido tantas de ellas [144]". La idea de que la palanca hay que situarla en Irlanda, de que la dinamización de la lucha de clases en Inglaterra sería consecuencia de la liberación nacional de Irlanda no es tanto fruto de una constatación táctica, política, como resultado de un "estudio más profundo" (obligado por los acontecimientos políticos), de la base material del problema nacional irlandés, que sirve de base para la nueva preocupación estratégica que Marx y Engels en favor de la causa nacional de Irlanda. El interés que puedan tener hoy las razones de Marx para trasladar la palanca de la revolución del centro la periferia del sistema inglés y el sistema europeo en general, puesto que Marx y Engels 1832 prevén la posibilidad de que "la revolución rusa sea la señal para una nueva revolución proletaria en occidente, de modo que las dos se complementen"; cometido catalizador que Marx entrevé en 1853, y Engels asegura en 1894, en relación con China, como veremos más abajo. El interés -decíamos- está en que supuso una anticipación de lo que aconteció en el sistema capitalista mundial en el siglo XX, proceso aun inacabado. Lenin generalizaría a la posición de Marx sobre Irlanda a todas las colonias y naciones oprimidas. La complementaríedad que sugería Marx de las revoluciones en occidente y oriente, en el centro y en la periferia, elucida que sea también, en las décadas y ochenta y noventa, cuanto Engels aventura: 1) que Inglaterra la revolución social podría implantarse mediante medidas pacíficas y legales, claro que "no era de esperar que la clase dominante inglesa se sometiese..., sin una rebelión proesclavista"; o, revisando críticamente la revolución de 1848, 2) que habria que pasar, en Europa, de la revolución minoritaria a la "revolución de la mayoría", apreciando que los "elementos subversivos" prosperen más por los medios legales que ilegales (Alemania): "no tendrán más camino que romper ellos mismos esta legalidad tan fatal para ellos", apostilla en Engels [145]. Engels no fue menos consecuente que Marx que la asunción estratégica de la lucha nacional irlandesa; el 14 de mayo de 1872, toma la palabra en el Consejo General de la Internacional para defender apasionadamente la independencia orgánica de la sección irlandesa, respecto del Consejo Federal británico: "en un caso como de los irlandeses, el verdadero internacionalismo debe fundarse necesariamente en una organización nacional autónoma [146]". En la "comunicación confidencial" del Consejo General de la Internacional al Consejo Federal suizo del 28 de marzo de1870, y en la carta de Meyer a Vogt de 9 de abril de 1870, [147] Marx expone que la liberación de Irlanda es "condición previa de la emancipación de la clase obrera inglesa", concluyendo que "el pueblo que subyuga a otro pueblo se forja sus propias cadenas", porque:1) la cuestión agraria en Irlanda, cuestión de subsistencia para la mayoría del pueblo, además de una cuestión económica es una cuestión nacional: los terratenientes son ingleses, lo que multiplica la potencialidad revolucionario del pueblo; y 2) gracias a la explotación y dominación de Irlanda, la burguesía inglesas dispone de mano de obra barata, baja los salarios, divide la clase obrera, mantienen ejército permanente, con el pretexto de la rebelión irlandesa, que echa, cuando es necesario, contra los obreros ingleses, condenados, en ese contexto, a la impotencia como clase... Esta impotencia que era grave ya que Inglaterra "en virtud que su dominio de mercado mundial, es el único país donde cualquier revolución en lo económico tiene que repercutir inmediatamente al resto del mundo". Inglaterra era, a su vez, la palanca para revolución mundial. Para Marx "el secreto que explica la impotencia de la clase obrera inglesa, a pesar de su organización", está en el antagonismo entre obreros ingleses e irlandesas: "es el secreto por el cual la clase capitalista conserva el poder". Esta función de los obreros ingleses, como miembros de la nación dominante, de instrumentos de la política colonial inglesa, que Engels ratifica cuando se opone a que representen a los irlandeses en los órganos de la internacional o cuando pone en evidencia la participación de los obreros (no sólo de una aristocracia obrera, sino de toda la clase) en el festín de los beneficios del comercio y del colonialismo inglés, nos conduce a concluir que: la clase obrera forma parte de la nación burguesa, de una manera consciente, alienante y conflictivo, a través de un contrato nacional implícito no sólo ideológicos sino económico, que se fortalece en momentos de auge económico y actua como colchón de las tensiones sociales en momentos de recesión económica. En esto, como otros temas, conviene alabar la capacidad crítica (y autocrítica) del último Engels que, en 1885, muy lejos de subestimar la intromisión del hecho nacional en la acción de las clases, y estudiando la actuación de las clases inglesas en 1848 es la domesticación ulterior del proletario inglés, llega a la siguiente conclusión: "la burguesía jamás puede lograr el pleno dominio social y político sobre la nación sin el auxilio de la clase obrera [148]". Colonización de la India. En dos artículos de 1853 para el New York Daily Truibune Marx estudia las causas y efectos de la dominación británica de la India [149]."¿Cómo pudo establecerse la dominación británica la India?", se pregunta Marx. La respuesta es doble: primero, por la fragmentación en múltiples estados en lucha todos contra todos y, segundo, porque las condiciones sociales de producción indias por un incapaces de asegurar una existencia nacional propia. Relaciones de producción de (comunidades de aldea, Estados despóticos) y fuerzas productivas (torno de hilar, telar de mano, obras públicas), fueron destruidas por los británicos, que abandonaron las obras de irrigación y acabaron con la producción doméstica textil, inundando el país de productos manufacturados baratos de la metrópoli. Marx pensaba que, además de una misión destructora, Inglaterra tenía otra regeneradora en la India, transmitiéndole la civilización occidental. Las condiciones de regeneración de la India, que preveía Marx, facilitadas por la dominación británica como la otra cara de la moneda, eran: unidad política, ejército nativo, medios de transporte y comunicación, industria moderna. La unidad política fue, de entrada, obra, efectivamente, de la administración colonial, aunque después de la independencia musulmana e hindú se dividiese en dos Estados. El ejército cipallo fue protagonista de la rebelión nacional de 1857. La India llegó a tener la red ferroviaria más densa, fuera de Europa y Norteamérica. Sin embargo, la industrialización como efecto de la colonización era un aidea equivicada de Marx: ele lugar de la India en el sistema colonial era de importadoras de manufactura inglesas y exportador de productos agrícolas; si bien más tarde ,hubo cierto desarrollo fabril. En este tranplante de modelo de industrialización europeo a las colonias, alatía en Marx una idea que eurocentrista según la cual los países atrasados podía seguir, en lo esencial, los pasos de los países capitalistas adelanados; o sea, la "naciones civilizadas" transferir a las "naciones bárbaras", además de miseria y opresión, la civilización y el capitalismo en su faceta progresivo. No sucedió exactamente de esta forma, pero ¿Cómo negar que la incorporación de los países del tercer mundo a sistema capitalista significó, en el fondo, el acceso de éstos a una vida nacional social "civilizada", aunque por vías distintas a las europeos, vías de Marx presintió?. "Todo cuanto se vea obligado a hacer en la India la burguesía inglesa -matizaba Marx- no emancipará a las masas populares ni mejorará sustancialmente su condición social, pues tanto uno como otro depende no sólo del desarrollo de las fuerzas productivas, sino de que el pueblo las posea o no". En esta cita, Marx hacer referencia control de las fuerzas productivas no tanto por parte de una clase como de un colectivo nacional. "Los indios no podrán recoger los frutos de nuevos elementos de sociedad -continua Marx-, que plantó entre ellos la burguesía británica, mientras en la propia Gran Bretaña las actuales clases gobernantes no sean desalojadas por el proletariado industrial o mientras los propios indios no sean lo bastante fuertes para acabar de una vez para siempre con el yugo británico". Marx remarca el cometido antipopular de la burguesía inglesa en la India: se induce un avance de las fuerzas de producción y por causas objetivas. La burguesía inglesa no liberará al pueblo indio. En aquel tiempo (1853) consideraba la revolución proletaria inglesa como una posibilidad que inmediata No ocurrió así y la lucha por el control de las condiciones nacionales de producción siguió la segunda vía: los indios se liberaron por sí mismos en el contexto de la segúnda post-guerra. Gandhi, reivindicando en torno de hilar y los oficios antiguos, destruidos por los ingleses, logró apropiarse de las modernas fuerzas y relaciones de producción, que los ingleses ayudaron a crear, para dar una base material a la moderna nación india. Cuatro años después de estos dos artículos, en otro trabajo para New York daily Tribune [150] Marx celebraban un discurso de Disareli, sobre la sublevación india de 1857, donde este caracterizaba el motín de " rebelión nacional", reacción frente a la política ingresan de "destruir la nacionalidad": anexiones de los territorios de los príncipes nativos, robos de haciendas, intromisión en la religión del pueblo, etc. Marx coincide en esta apreciación, viendo en los cipallos el instrumentos de una rebelión nacional. Rebelión que él defiende con sus artículos, recordando los lectores que las "enormidades, por simple diversión,", de la soldadesca inglesa en la primera guerra china, "las violaciones de mujeres, el empalamiento de niños, el incendio de aldeas"; como contrapunto de las noticias que venían de la India sobre los atropellos cometidos por los cipallos sublevados, atropellos que eran "reflejo, en forma concentrada, de la propia conducta de Inglaterra en la India [151]". Mucho más tarde, en 1882, Engels afirma, que la India y demás países colonizados "deben ser tomados por el momento por el proletariado y conducidos con toda rapidez posible hacia la independencia [152]". De una manera otra, conforme avanza el siglo, Marx y Engels saltan del apoyo externo a la labor dirigentes del proletariado en los movimientos nacionales: Irlanda, Polonia, colonias..., Engels consideraba además ahora que cuando la clase obrera sustituirá a la burguesía en las antiguas metrópolis, acabaría con toda suerte de presiones e imposiciones nacionales, porqué es depositaria de relaciones entre nación basadas en la fraternidad: " sólo una cosa es segura: el proletariado victorioso no puede imponer la felicidad a ninguna nación extranjera sin socavar su propia victoria. Lo que, por supuesto, no excluye de modo alguno a las guerras defensivas de diversos tipos... [153] ". Colonización de China. La colonización europea de China no necesito, como la India, de la imposición de una administración colonial. La dinastía manchú siguió gobernando hasta 1911, fecha en la que se proclamó la república. El libre comercio con China lo consiguió GranBretaña por un sistema de tratados que fueron consecuencia de dosguerras: la primera Guerra del Opio, 1841; la segunda en 1857, con ayuda de Francia. Para el control de las condiciones de producción de un país no era imprescindible su gobernación directa por parte de la metrópoli. Marx y Engels caracterizar una rebelión de los Taipings de 1850 de "guerra popular por la consecución de la nación china", deshecha por los efectos disolventes del comercio europeo y de la guerra del opio. Engels señala que el pueblo chino no participó en la lucha contra los intervencionistas en la guerra del opio; sin embargo, la segunda guerra "las masas populares desempeñen papel activo y, más aún, fanático, en la lucha contra los extranjeros". La "manufactura nacional " China cayó ante la inundación de mercancías baratas inglesas; los gobernantes manchues perdieron toda autoridad; China salió de un aislamiento secular, abriéndose una crisis social y nacional que, siendo anterior a la presencia europea, fue impulsada y catalizada por la intervención coloniales. Marx y Engels se posicionan en favor de la guerra nacional popular China, contra manchues y extranjeros, "con todos estos abrumadores prejuicios, estupidez, docta ignorancia y barbarie pedante, si se quiere, pero, aún así, una guerra popular". Constatado que moría la vieja China y amanecía "una nueva era para todas ellas [154]". En esta acertaron nuestros autores: las sucesivas guerras contra potencias europeas y limítrofes fueron el contexto favorable para, pasando el tiempo, la fundación de China como nación moderna en manos de Sun.Yat-sen y Mao Tse Tung. La extraordinaria convulsión social de la revolución Taiping de 1850 -se calcula en 20 millones de muertos- tenía necesariamente que afectar a las tensiones revolucionarias de Marx, que estaba viviendo la secuelas de la derrota de la revolución europea de 1848. En un artículo, "la revolución en China y en Europa", de1853 [155], Marx sin dejar de ver en Europa la palanca de la revolución, llama la atención sobre la paradoja de que la próxima revolución europea dependa de lo que estaba sucediendo en el celeste imperio. Marx preveía que la revolución china repercutiría en Europa, a través Inglaterra, acelerando la inminencia de una crisis económica, por la contracción repentina del mercado chino. La revolución Taiping fue reprimida, con ayuda de los ingleses, así que esta perspectiva no se consumo: aunque este tipo de presiones de los mercados coloniales o sobre las economías desarrollada fue, y sigue siendo, realidad. Pero hay más: Marx comprueba -se lo comunica al Engels en una carta del 8 de octubre de 1858 - que, verdaderamente, el mercado chino era muy pequeño: Las exportaciones chinas iban por delante de las importaciones de productos ingleses; además estaba el retraso en organización socio-económica China, etc: "lo difícil para nosotros es esto: en el continente la revolución es inminente, y asumirá inmediatamente un carácter socialista. ¿No estará destinada a ser aplastada en este pequeño rincón, teniendo en cuenta que en un territorio mucho mayor en movimiento de las sociedades burguesa está aun en ascenso [156]". De esta reflexión conviene subrayar: a) que en1858, para Marx, la palanca y estaba en el centro más que la periferia; b) El error de apreciación de considerar inminente a mediados del siglo XIX la revolución socialista en Europa, c) la idea parcialmente equivocada de que la burguesía iba a repetir ern las colonias el modelo de desarrollo europeo (en el análisis de la India ya detectamos algo esto); y, como resumen, d) El temor de que el mundo subdesarrollado, dirigido aun por la burguesía, ahogara a una Europa dirigida por el proletariado: la situación de hoy, si alguna relación tiene con este esquema, es, precisamente, dándole la vuelta. En el marco de cambio de actitud, de Marx y Engels, en el último tercio del siglo XIX acerca del papel revolucionario que deberían jugar, en determinadas condiciones, las naciones oprimidas y las colonias, Engels, comentando las consecuencias de la guerra chino-japonesa de 1894, subraya que la implantación del capitalismo en China: ferrocarril, máquinas vapor, electricidad, etcétera, "es ahora una necesidad, aunque sólo sea por razones de defensa militar", concluyendo que la "conquista de China por el capitalismo proporcionara, al mismo tiempo, el impulso para el derrocamiento de capitalismo en Europa y Norteamérica" [157]. La exportación de capitales (de 1895 adelante) extranjeros a China, invertidos en fábricas, ferrocarriles, minas y bancos, incrementó un proletariado chino que tenía políticamente un gran valor. La burguesía nacional, nacida en los años setenta el siglo XIX, sería la base del nacionalismo chino. Las dos clases creadas por capitalismo en China marcarían la ruptura, en el siglo XIX y XX, de este país con el colonialismo primero y con el capitalismo después, dando entrada en escena política a las masas campesinas, a la mayoría de la población china. Cierto que en este hecho, previsto y directamente por Engels, no proporcionó el impulso necesario para el derrocamiento del capitalismo en Europa y Norteamérica; pero cierto también que el proceso de rupturas, en la periferia del sistema capitalista mundial, resultó interrumpida (desde 1917) y, por lo que se ve, inacabado. Engels y los pueblos eslavos Los trabajos de Engels que utilizaremos en este apartado son: 1) artículos de la Nueva Gaceta Renana de 1848 y 1849; 2) artículos publicados de 1851 a 1852 en Nueva York Daily Tribune con la firma de Marx y editados luego con el título "Revolución y contra resolución en la Alemania"; 3) trabajos posteriores, y desvinculados a la revolución de 1848, como artículo para la Commonwealth de 1856 y una carta de Engels a Kautsky del 7 de febrero 1882. Marx encargaba Engels escribir sobre la cuestión eslava; este nunca ocultó su fobia antieslava (también hizo notar su antipatia hacia los rizos por su anticentralismo, espíritu contra revolucionario, atraso económico...)."Quizá se le ocurra preguntarme si no tengo ninguna simpatía por los pequeños pueblos y restos de pueblos esclavos...-escribía a Kautskyen la citada carta-, en realidad, terriblemente poca [158]". Por lo que llevamos estudiados acerca de la posición de Marx y Engels sobre los problemas nacionales del siglo XIX, sabemos que la actitud política general es de compromiso militante con los procesos nacionales más importantes de unificación y liberación: Alemania, Italia, Hungría, Polonia e Irlanda. ¿porque Engels hacia una excepción con los pequeños pueblos eslavos? Engels se guiaba, en primer térnmino, por un criterio diferenciador político: naciones revolucionarias/naciones contrarrevolucionarias; y, en segundo término, por un criterio teórico naciones viables/naciones no viables. El "principio de las nacionalidades", el derecho de cada nación, grande o pequeña, a la independencia estatal, no tuvo vigencia política y aceptación en Europa hasta la primera guerra mundial. En el tiempo de Marx y Engels este principio democrático, en un contexto de mayor movilidad nacional, fue manipulado por Napoleón III y la Rusia zarista en función de intereses de potencia. La asimilación de unas nacionalidades por otras era en aquel tiempo un hecho normal. Las anexiones de Texas por Estados Unidos, y de los Dos Ducados por Prusia fueron recibidas positivamente por partes y Engels como pasos hacia la formación de acciones en Norteamérica y el alemán. El talante de Engels hacia los eslavos, el final fue, fue en la práctica diverso: hostilidad hacia Rusia, guardián de la contrarevolución europea. Apoyo a la liberación de Polonia, calzo revolucionario entre Rusia, Prusia y Austria. No apoyo hacia los pueblos eslavos que se encontraban bajo la dominación de los pueblos austrohúngaros y otomano. Engels saluda en junio de 1848 el levantamiento de Bohemia, reconoce el intenso sentido nacional eslavo, pero acusa a estos pueblos de traición a la revolución por la independencia nacional (que no alcanzan), de prestarse a reprimir los levantamiento y revolucionarios de 1848, de atarse a carro de Rusia con la bandera paneslavismo (Rusia, por ser el único estado eslavo independiente, utilizó en su beneficio las ansias nacionales de pequeños pueblos esclavos); en suma, de ser efectivamente contrarrevolucionarios, que que "aún pretendiendo luchar por la libertad, cayeron invariablemente -excluyendo a los demócratas polacos- en el bando del despotismo y la reacción. Así ocurre en Alemania, Hungría... [159]". Engels adopta a postura hacia los eslavos del Norte y otro diferente hacer los eslavos del sur. Preconizaba la germanización de los checos (igual que alemanes y franceses fueron asimilados por Suiza), puesto que un estado eslavo contra revolucionario, checo y/o eslavo, entre Alemania, Polonia y Hungría sería mortal para la revolución europea. Sin embargo, prevé la independencia de búlgaros y yugoslavos (serbios, croatas y eslovenos) una vez caído el zarismo y liberadas de la tenaza reaccionariapaneslavista insiste: "entonces seguro que seis meses de independencia serán suficientes para que los eslavos de Austria-Hungría imploren de nuevo su integración" [160]. Es decir, que más allá de unas fobias encontramos una posición política: los intereses de una revolución europea. Pero más allá aún de la política internacional encontramos una posición teórica: La inviabilidad de unos proyectos nacionales, según Engels; aquí está el fondo del problema. "Con excepción de los polacos, los rusos y sobre todo los eslavos de Turquía, ningún otro pueblo eslavo tiene futuro, por una sencilla razón: la falta de las más elementales condiciones históricas, geográficas, políticas, industriales para ser independientes y aptos para la existencia [161]". Para Engels, tanto galeses, bretones, vascos, hispanos y franceses en Estados Unidos, como los eslavos, no tenían futuro a mediados del siglo XIX: "carecieron de las primerísimas condiciones de existencianacional, como son una población considerable y comunidad de territorio" [162]. Engels critica la exaltación romántica nacionalista de Bakunin, en los primeros meses que siguieron a la revolución de 1848 (que desencadenó las ansias de las grandes y pequeñas nacionalidades de toda Europa)., porque en el programa del paneslavismo democrático que había redactado: "ni una palabra sobre los obstáculos que en esta liberación general puede encontrar en la realidad; ni una palabra sobre los niveles de civilización completamente diferentes de cada pueblo, y de sus necesidades políticas -tan distintas- que esto da lugar" [163]·. Esta exigenciaa de condiciones materiales de existencia nacional para los esclavos explica la razón de fondo de la actitud de Engels para estos pueblos. Toda nación necesita una base material para existir: enfoque materialista que, como vimos, Marx y Engels a aplicaban a todos los movimientos nacionalistas. ¿Es que este criterio de objetividad niega el valor de la voluntad nacional?. No, siempre y cuando -pensaba Marx y Engels- la lucha nacional fuera lucha revolucionaria. Después de insistir en que serían inviables los pequeños Estados eslavos, separados de Austria-Hungría, Engels continua: "sin embargo, todo esto no sería decisivo. Sí, en un momento cualquiera de las de su esclavitud, los eslavos comienzan una nueva historia revolucionaria, habría dado pruebas de su vitalidad. Desde ese momento, la revolución tendría interés en su liberación... [164]".Verdaderamente no podía ser de otro modo: la primera condición de liberación que ponía Engels para las naciones eslavas [165] era la revolución agraria, un cambio radical en las condiciones de producción en el campo, y esto sólo en factible en el marco de la revolución democrático-burguesas por la que luchaban los revolucionarios de 1848. Históricamente, todas las naciones eslavas las que se refería a Engels se consolidaron como naciones modernas realizando una reformas agraria. [166] Roman Rosdolsky, en su ensayo sobre Engels y el programa nacional en la Nueva Gaceta Renana [167], despues de alertarnos sobre el defecto de medir los programas de Bakunin y Engels "según las ideas de la época actual" en que el derecho a la autodeterminación nacional "se convirtió en una obviedad", resume su estudio diciendo que uno y otro se equivocaron, pero que se trata trataba de errores "necesarias" (limitaciones de la época). En paneslavismo ilusorio e irreal de Bakunin estaba equivocado (aunque desde la perspectiva de hoy parezca más justo): la crítica que hace Engels era correcta, nos viene a decir Rosdolsky. Pero Marx y Engels cometieron un "error de ritmo" de ver la revolución socialista como tarea inmediata en Europa de mediados del siglo XIX: las pequeñas nacionalidades de centro-Europa, manipuladas por la reacción, recibirían como compensación de su prevista inviabilidad la liberación social de mano de las grandes naciones socialistas revolucionarias, en las que quedaría integrada. Este "error de ritmo" fue reconocido, por otra parte, por Engels y la Introducción de 1895 a La lucha de clases en Francia, el año de su muerte, y trabajos anteriores, argumentando que en 1848 el desarrollo económico, no estaba maduro para el socialismo, ya que el capitalismo disponía aún d e una gran capacidad de expansión [168]. El error de apreciación de Marx y Engels sobre la revolución de 1848 no excusa una valoración de las previsiones de Engels acerca de los esclavos desde la óptica del siglo XX, toda vez que conocemos los resultados finales después sus procesos nacionales. La independencia estatal de las nacionalidades eslavas resultó efectivamente inviable (el hecho de que tuviese o no "historia" era menos relevante para la caracterización de Engels, basada en la viabilidad o inviabilidad de los proyectos) hasta que se desmoronaron los tre imperios que las oprimian, en su opinión, gracias a la derrota en 1918 de los imperios austriaco y turco, y de la reproducción rusa de 1917, en el contexto de la Gran Guerra. Después de la cual los eslavos del Norte fundaron Checoslovaquia, los del sur Yugoslavia, etc. Pero además, las dos naciones que faltaban, en opinión de Marx y Engels, Polonia e Irlanda, naciones revolucionarias, para completar el sistema europeo de naciones estado, sólo fueron factibles en el contexto, también, de la primera guerra mundial y de su desenlace. La guerra que Marx esperaban de Alemania contra Rusia, tuvo lugar; también Inglaterra entró en guerra, pero no contra Estados Unidos: al final, la guerra interna imperialista adquirió unos contenidos, formas y proporciones que Marx y Engels no podían imaginar, fue una de sus consecuencias la viabilidad, entonces, de múltiples naciones en la Europa central y oriental. El acuerdo (y contradicciones) entre potencias, como ya adivinaron nuestros autores para Polonia y a finales de siglo, jugó un importante papel en la constitución de los nuevos estados. También cambiarlo, de 1890 en adelante, las condiciones materiales de la existencia nacional: la división internacional del trabajo de la época del imperialismo hacían inecesario un gran territorio y una gran población para fundar la nación, si se tenían otros recursos económicos agrarios, mineros...; el capital industrial dejó de ser, por otro lado, occidental, extendiéndose al este, etc. Después de la segunda guerra mundial se creara se crearon bases materiales, voluntad política y contexto internacional para el nacimiento de naciones, esta vez en Asía (India,1947; China,1949) y África. Esta tercera generación de naciones preciso una base material y adoptó una forma nacionales diferentes de la segunda (Europa central y oriental), y las los siguieron procesos nacionales muy distintas de las grandes naciones occidentales. El contenido económico-social y la forma de ser nacional varia según el tiempo (nivel de las fuerzas productivas) y el espacio (población que habita continuamente en un territorio): Marx y Engels, organizadores y dirigentes del movimiento obrero internacional de la segunda mitad del siglo pasado, dejaron una muestra de como intentar aprehender ese contenido material de la nación y como impulsar las formas nacionales más liberadoras para el hombre, sin escaparse del tiempo y espacio que les tocó vivir. 4. BASE MATERIAL DE LA EXISTENCIA NACIONAL. Rene Gallissot, en "Nación y nacionalidad en los debates del movimiento obrero", opina del materialista Ber Borojov: "uno de los primeros, o tal vez el primero, en intentar ligar, como marxista, los dos extremos de la cadena, o sea, explicación de las clases y la explicación de los hechos comunitarios [169]". El mérito de Borojov consiste en que intenta relacionar la nación con el proceso de producción y con las categorías centrales del materialismo histórico. Habría que preguntarse por qué "tal vez fue el primero" y tuvo tan pocos seguidores, incluso después de su recuperación tras el período estalinista, si, como vamos comprobando, el paralelismo entre su método y el que Marx y Engels es idéntico, aunque no total. La aportación de Borojov tiene una serie de limitaciones objetivas: poca extensión de su obra, desconocimiento de textos importantes Marx y Engels que, en vida de Borojov, permanecieron inéditos, como La ideología alemana, los Grundisse, la Dialéctica de la naturaleza, cartas, artículos, etc, material este último importante para conocer el pensamiento en curso de elaboración Marx y Engels con sus intentos frustrados variaciones y divergencias. También vamos a mencionar las limitaciones subjetivas: precisamente la cuestión de la relación clase y nación, que llamó la atención a Gallissot, pensamos que está mal resuelta. La elaboración de Borojov, en la Rusia de 1905, da elementos útiles para una concepción histórica materialista, es decir, marxista, de la nación, sobre todo en la obra: "Los intereses de clase y la cuestión nacional", condicionada por la batalla política de su partido (Partido Obrero Socialdemócrata Judio) con el Bund, y en favor de una base territorial para por pueblo judío en Palestina. Borojov murió, a los 36 años, en diciembre de 1917. La mayoría de los marxistas judíos rusos, bundistas y sionistas, se integró posteriormente en el partido bolchevique que forma el buró del comité central de las secciones judías (levsektzya) después de la revolución de octubre; y funda en 1988 en Birovidjan (los Rusia asiática), una República autónoma judía soviética; en suma, una solución territorialista. La propuesta teórica de Borojov podemos resumirla así [170]: 1. "LA HUMANIDAD ESTÁ DIVIDIDA EN SOCIEDADES". "¿Cómo explicarlo en el lenguaje materialista, sin ninguna desviación antimaterialista (como suele ocurrir en ciertos marxistas) y procurando las causas fundamentales de toda manifestación social en la vida económico-material?". " Toda sociedad está dividen clases. Pero de dónde proviene la diversidad de sociedades, que, en que a fin de cuentas, es la causa principal de toda la cuestión nacional... ". 2. "EN EL CONCEPTO DE CONDICIONES DE PRODUCCIÓN TENEMOS UN FIRME PUNTO DE PARTIDA para construir una teoría puramente materialista de la cuestión nacional". La humanidad se agrupa de dos maneras: a) "según la diferencia las condiciones de la relativamente separada producción, reciben el nombre de sociedades", b) "según su diferente participación en el proceso producción, según su diferente relación con los medios de producción, se llaman clases". Las condiciones de producción son de dos tipos: condiciones naturales, no sociales, que influyen en las fuerzas productivas a comienzos de la historia, y condiciones históricas, sociales, que van adquiriendo, por la acción del hombre, una mayor influencia que los naturales. Unas y otras presionan "desde el exterior" sobre la base económica que, de esta manera, "adopta diversas formas según la diversidad de condiciones de producción". 3. "UNA SOCIEDAD DADA..., NECESITA, AMPLIÁNDO LA ESFERA DE LAS CONDICIONES DE PRODUCCIÓN, CONQUISTAR CONDICIONES AJENAS... UNOS BUSCAN LA CONQUISTA, OTROS BUSCAN DEFENDER... TIENE LUGAR LA LUCHA NACIONAL". Así como la lucha de clases es producto de un "conflicto entre el desarrollo de las fuerzas productivas y el estado de las relaciones de producción", "el problema nacional en consecuencia debe ser subrayado como conflicto de las fuerzas de producción y el estado de las condiciones de producción". Ampliamos y verificamos ahora, asumiendo críticamente, las tesis de Borojov, tomando como referencia las obras económicas y metodológicas de Marx y Engels, y adelantando dos vacíos que encontramos en la teoría de Borojov que reducen la eficacia de sus proposiciones: a) no considerar la base económica como parte fundamental, "desde el interior", en las condiciones en producción, e) olvidar que las condiciones de producción son también de reproducción social. Nación, totalidad social. Ya nos hemos referido, en otra parte de este artículo, a la identidad nación/sociedad civil concreta, para Marx y Engels: "los elementos constitutivo de la sociedad civil se encuentran divididos en naciones [171]". Engels, recordando al final de siglo la necesidad inexcusable que el capitalismo inglés de una continua expansión, así como la imposibilidad de esta, afirma: "o bien la nación rompe en mil pedazos, o bien la producción capitalista. ¿Cuál de ambas habrá de perecer [172]?". Este lugar privilegiado de la nación como sujeto social que destacado seguidamente: "una gran clase, lo mismo que una gran nación, jamás aprende con mayor rapidez que por medio de las consecuencias de sus propios errores [173]". Sujeto social que pueda romper..., y morir: "cualquier nación moriría de hambre si cesara en ella el trabajo, no digo durante un año, sino incluso durante unas pocas semanas [174]". Marx, aquí no habla de una superestructura o de un invento "ideológico" de una clase dominante, habla de la misma organización de los hombres ensociedad, en un espacio y un tiempo determinados. En el Capital, libro 2º, por ejemplo, Marx emplea tanto de "nación" como "país" para referirse a una sociedad dada y circunscrita [175]. También son de uso corriente en los Grundisse y en el Capital expresiones como "producción nacional", "medios de producción de la nación", "capital nacional", "jornadas nacionales de trabajo", "diferencias nacionales de trabajo", "riqueza nacional", "renta nacional", etc [176]. Que estén presentes no como concesiones literarias a científicas, o por acomodación terminológicas críticas a los economistas clásicos, sino por la conciencia que tenía Marx de que la sociedad concreta es nacional. En el prólogo a la primera edición del tomo uno del Capital, Marx dice que para "descubrir la ley económica que preside el movimiento de la sociedad moderna", tiene que investiga el lugar clásico del capitalismo, Inglaterra, sabiendo que en Alemania, Francia y demás países civilizados irán inevitablemente por el mismo camino; interesa, por tanto, el estudio de la legislación fabril inglesa "las naciones pueden y deben escarmentar en cabeza ajena". La necesaria abstracción con que Marx estudió el capitalismo inglés no le ocultó el hecho de que trataba acerca de un ejemplo nacional, y que había otras sociedades nacionales menos "aclimatadas" a las relaciones capitalistas: una cosa era la sociedad capitalista abstracta y otra las sociedades concretas, las naciones, incluyendo su modelo inglés [177]. Condiciones de producción. La producción es la apropiación de la naturaleza por los individuos, en el interior y por medio de una determinada forma de sociedad, para satisfacer las necesidades de existencia humana. En la producción social de su existencia, los hombres contraen determinadas relaciones, necesarias e independientes de su voluntad, entre propietarios de las condiciones de producción y productores directos. Relaciones de producción que corresponden a una determinada fase de desarrollo de las fuerzas productivas: hombres y medios de trabajo, habilidad técnica y nivel científico, cooperación y división social de trabajo... Las fuerzas productivas se desarrollan dentro de las relaciones sociales de producción. Las relaciones de producción se encuentran íntimamente unidas a las fuerzas de protección. Fuerzas y relaciones de producción definen el modo de producción, que es tanto relación mutua entre los individuos como relación entre estos y la naturalezainorgánica. Las distintas combinaciones entre trabajadores y medios de producción distinguen los diversos modelos históricos de producción. El modo de producción de la vida material determina el proceso de la vida social, política y espiritual en general. En todas las formaciones sociales se encuentra un modo producción que condiciona, como un éter especial a las demás formas de producción presentes [178]. "Son los mismos hombres los que hacen su historia, aunque dentro de un medio dado que los condiciona". De estas "condiciones muy concretas", son las económicas las que deciden en última instancia. En conclusión, Engels define la economía política como "ciencia de las condiciones y forma bajo las cuales las diversas sociedades humanas produjeron [179]". Marx y Engels, en la Ideología alemana (1845), exponen que lo que son los individuos coincide "con su producción, tanto con lo que producen, como con el modo como produce. Lo que los individuos son depende, por tanto, de las condiciones materiales de su producción". Estos "límites, premisas y condiciones materiales" bajo las cuales los hombres producen son "independientes de su voluntad [180]". Más tarde (1867) Marx en el tomo 1 del Capital, matiza: "lo que distingue las épocas económicas y otras no es lo que se hace, sino como se hace, con qué instrumentos de trabajo se hace". La dependencia del tipo de productos, primero de las condiciones naturales, pero luego de modo de producción y cambio, es clara: en Alemania el cedro y el café o el azúcar en las Indias occidentales, no son productos naturales, si no importados por obra "del comercio y por medio de esta acción de una determinada sociedad en una determinada época [181]". Para delimitar unas condiciones generales de producción puede ser suficiente con responder como se produce (modo de producción), que implica responder a qué marco social (relaciones de producción) y con qué medios (fuerzas productivas). Sin embargo, si contemplamos unas condiciones particulares de producción, los interrogantes anteriores carecen de sentido si no se sitúan en el espacio (donde se produce) y en el tiempo (cuando se produce). En uno u otro supuesto, sobre todo en el segundo, tienen especial interés, además de las condiciones de producción identificados directamente con el proceso de producción, aquellas condiciones materiales sin las cuales el proceso de producción "no podría ejecutarse o solo podría aejecutarse de una manera imperfecta", bien sean condiciones naturales (la tierra como lugar de estancia del trabajador y campo de acción del proceso de trabajo), bien sean condiciones históricas, debidas al trabajo del hombre: locales, calles, canales, etc. [182]. Los factores que condiciona en el proceso de producción se dividen, entonces, en ínmanentes al mismo (condiciones de producción en un sentido estricto) y coadjuvantes (condiciones de protección en un sentido amplio). Las dos, condiciones inherentes al resultado de una acción exterior, conviene tenerlas en cuenta en un sentido pleno de la noción "condiciones de producción". La distinción no es gratuita; Marx precisa que trabajo libre y capital "representa las condiciones fundamentales del modo de producción burgués [183]". Las restantes condiciones, que actúan desde la naturaleza y a través de la historia, o que corresponde a fases del proceso de producción y de intercambio menos decisivas (para Marx la circulación no entra dentro de las condiciones fundamentales, aunque es condición necesaria) no son fundamentales, pero necesarias. Recordemos, en vez más, estas divisiones metodológicas son conceptualmente útiles si se aceptan de manera fluida, sin muros que las separen, en su interpretación dialéctica. A las condiciones fundamentales de producción se refiere Marx en el Prólogo de 1859 cuando identifica "base económica", "condiciones económicas de producción", "que pueden apreciarse con la exactitud propia de las ciencias naturales [184]". En el tomo 3 del Capital, después de reseñar que la base económica es la base oculta de toda la construcción social, afirma: "La misma base económica -la misma, en cuanto a sus condiciones fundamentales- puede mostrar en su modo de manifestarse infinitas variaciones y graduaciones debidas a distintas de innumerables circunstancias empíricas, condiciones naturales, factores étnicos, influencias históricas que actúan desde el exterior etc [185]". Queda clara la distinción entre condiciones económicas fundamentales y condiciones naturales e históricas concretas, "que actúan desde el exterior": Marx, en este texto, pone el acento en las segundas. Borojov, apoyándose en esta cita, identifique estrictamente a las condiciones de producción con las condiciones naturales e históricas, alejando la misma base económica, contenido esencial del concepto. Entonces, siguiendo a Marx, conviene discernir en el conjunto de las condiciones de producción, tres aspectos (condiciones naturales, condiciones económicas y condiciones históricas de producción), a efectos metodológico, como partes de un todo único. Es muy normal que Marx maneje el término "condiciones de producción" como sinónimo de "condiciones económicas", materiales o fundamentales; en especial cuando estudia los modos de producción en abstracto, sin considerar las particularidades nacionales; procediendo a una restricción opuesta a la hecha por Borojov. En los Grundisse y en el Capital Marx acredita como condiciones básicas, del proceso inmediato de producción burgués, el trabajo asalariado y el capital, que, según el punto de vista, puede ser consideradas como 1) factores de producción (elementos que intervienen en el proceso), 2) relaciones de producción (entre propietarios y productores directos) o 3) condiciones de producción (premisas del proceso): materias primas, instrumentos, cooperación, condiciones tecnológicas y científicas, etcétera, son parte integrante de las condiciones básicasde producción [186]. En los modos de capitalistas de producción también relaciones y fuerzas de producción integran las condiciones de producción: la comuna (apropiación colectiva de los medios de producción) en los modos comunitarios; el estado como propietarios supremo en las formas asiáticas. En los regímenes de esclavitud y servidumbre el hombre no es condición económica directa, como en el capitalismo, sino condición natural de producción, apéndice de la tierra [187]. Marx, describiendo las "condiciones sociales"de la India pre-colonial, nombra el torno de afilar, el telar de mano, y las comunidades de aldea, la unión agricultura-industria doméstica, de las obras públicas del estado despótico... En conclusión: las fuerzas productivas y las relaciones de producción específicas del País indio son las condiciones (nacionales) de producción más importantes [188]. En estos ejemplos históricos, que analizamos supra, las primeras condiciones económicas de existencia nacional (condiciones nacionales y producción) que esgrimen Marx y Engels hacen referencia a los componentes concretos del modo, o modos, de producción. Una condición natural de producción puede transmutarse en condición económica de producción, integrándose de proceso de producción: la tierra, una vez roturada, pas a ser un medio de producción no producido por el hombre y, al revés, el resultado del proceso de producción puede integrarse en sus condiciones naturales: el cambio de paisaje agrario por la importación de semillas. Muestras del efecto de los factores naturales sobre la producción [189]: a) "La cuna de capitalismo no es el clima tropical, con su vegetación exuberante, sino la zona templada... la necesidad de dominar socialmente una fuerza natural..., desempeñó un papel decisivo en la historia de la industria"; b) La diferencia entre tiempo de producción y tiempo de trabajo en la agricultura debido a los condicionamientos de la naturaleza, que impone interrupciones en la continuidad del proceso, para sembrar, etc; c) La ausencia de propiedad privada de la tierra en oriente como consecuencia del clima, que hace preciso el riego artificial y las obras públicas a cargo de un poderoso estado patrón [190]. Las condiciones naturales influyen en el proceso y modo de producción, y viceversa: la acción humana cambiar paisaje, el clima, las plantas, los animales y al hombre mismo, nos explica los Engels en la Dialéctica de la naturaleza, donde denunció el peligro, y las causas, del deterioro ecológico: "No debemos, sin embargo, alegramos demasiado de nuestras victorias humanas sobre la naturaleza. Esta se venga de nosotros por cada una de las derrotas que le inferimos..., el hombre no domina, ni mucho menos, la naturaleza a la manera como un conquistador domina a un pueblo extranjero, es decir, como alguien que es ajeno a la naturaleza, sino que formamos parte de ella... allí donde la producción y el cambio, corren a cambio de capitalistas individuales que no perciben más fin que la ganancia inmediata... sin que les preocupe lo más mínimo... Las consecuencias naturales de estos actos... [191]". Engels combate en la Dialéctica la "concepción naturalista de la historia" y asegura que son "las condiciones naturales las que condiciona siempre y en todas partes el desarrollo histórico"; señalando que frente a los cambios producidos por la acción del hombre sobre naturaleza, son "incalculablemente pequeños, insignificantes, los que durante estos siglos se manifestaron en la naturaleza de Alemania sin intervención del hombre". Las relaciones de los hombres con la naturaleza, y de los hombres entre sí, está determinada por el modo producción, a fin de cuentas. La preponderancia de las condiciones materiales, constitutiva de proceso de producción, sobre las restantes condiciones que relacionan el proceso de producción con su medio ambiente tanto natural como social, es incompatible con cualquier clase de determinismo geográfico. Marx y Engels estuvieron siempre en las antípodas del naturalismo, pero le concedieron en sus obras un valor a la naturaleza, al espacio, al medio ambiente, en relación con la economía, por lo regular poco estimado y conocida. Malamente podía verse afectados por el determinismo geográfico si F. Ratzel público a sus libros, Antropofagía, Geografía política, etc. después de que Marx muriera y Engels redactara Dialéctica de la Naturaleza. Sin embargo, el territorialismo político de Borojov, y la separación que practica: fuerzas y relaciones de producción, por una banda; condiciones (naturales y históricas) de producción, por otra; hace posible una lectura naturalista-determinista esta de sus posiciones. Acerca del territorio, Borojov nos ofrece dos posibles postulados [192]: 1. 1. "La más importante de las condiciones materiales de producción es el territorio". Tesis incorrecta en que en un párrafo anterior, dedicado al término condiciones de protección, Borojov no afirma tan rotundamente. Las más importantes condiciones materiales de producción son las intrínsecamente económicas, que acaban por imponer su ley al territorio y al conjunto de las condiciones naturales y sociales. Otra cuestión que debe tenerse en consideración sería la de la función diversa de la tierra en cada momento histórico de producción: la tierra, y el territorio, es, después de hombre, el condicionamienr natural más importante del proceso de producción. 2. 2. "El territorio, además, es la base sobre la que se encuentran todas las otras condiciones de producción", tesis correcta que más adelante ilustra Borojov detallando el significado del territorio para las diferentes clases de una nación: propiedad y punto de apoyo del poder político, para los terratenientes; mercado y punto de apoyo para el mercado mundial, para la burguesía; lugar de trabajo para el proletariado... En Marx [193] cada modo de producción, cada formación social concreta, requiere un espacio especifico. Cuando la población supera el espacio disponible, en unas circunstancias económicas dadas, sobrevienen las migraciones de pueblos en la búsqueda de nuevas condiciones naturales de producción: caso de los pueblos pastores y cazadores de los altiplanos asiáticos. En el capítulo XI, "Cooperación", del tomo 1 del Capital, Marx apunta que la aplicación esporádica de la cooperación a gran escala en la sociedades pre-capitalistas (antigüedad, Estados asiáticos, etc), se convierte en una peculiaridad de proceso capitalista de producción, haciendo el espacio el rol de soporte y marco ("esfera de trabajo", "zonas de producción", "campo geográfico de producción", "órbita de producción") del proceso de producción. Pero, esta no es la relación clave espacio-modo de producción capitalista; capital se impone sobre el espacio ("el capital tiende, por su propia naturaleza, a superar todo el límite de espacio... rompe las barreras del espacio por medio de tiempo"), transforma el espacio (la manufactura "acorta la distancia geográfica entre las diversas fases de producción del artículo"), engloba en el proceso de producción y cambio "a la condición espacial, es decir, al transporte de producto al mercado". Hoy en día pasamos de producir cosas en el espacio a producir el espacio mismo, del espacio natural al espacio social, que contiene las relaciones de producción y reproducción social [194]. Cuando añadimos a "relaciones sociales", "condiciones sociales", "condiciones naturales", o "condiciones históricas" la palabra "producción" por medio proposición "qué", se produce un cambio semántico. Ciertamente, Marx y Engels intercambian con gran fluidez unos términos por otros en sus escritos, por causa de interrelación dialéctica que hay entre ellos y de los diversos sentidos que le asignaban; también porque su status teórico podía estar aún en fase de elaboración y de decantación, caso de la sustitución que "trabajo", "fuerza de trabajo". No es ésta la circunstancia de las categorías que acabamos de apuntar: el añadido "de producción" restringe sus significados a que tenga que ver con el proceso de producción, a la dimensión económica del concepto, tanto en sentido inmediato como mediato (distribución, cambio de consumo). Marx específica, por ejemplo, en ciertas condiciones naturales son más favorables que otras para la producción [195]. Una cosa son las "condiciones naturales" de un país, otra las "condiciones naturales de producción". Por eso Engels incluye la base geográfica y el medio ambiente en que las relaciones económicas, y conceptua la raza como un factor económico, procediendo de la misma manera hacia lo que conocemos como "condiciones históricas de producción", factores supraestructurales de los que destaca su efecto económico, su incidencia sobre las condiciones económicas estrictu sensu [196]. Engels comienza su Historia de Irlanda con el capítulo "Condiciones naturales" y analiza los efectos económicos de éstas, especialmente en relación con la isla vacina de Inglaterra. El canal constituyó un serio obstáculo para el dominio de Irlanda, hasta que apareció la nave de quilla. La falta de carbón provocó un subdesarrollo industrial, que los ingleses hicieron permanente. La mayor fertilidad natural del suelo y el clima húmedo, favorecieron la producción de pastos y de cereales, pero es la sobreimposición histórica del capitalismo inglés (condiciones económicas de producción dominante) la que transformó tierras de labor en praderas, obligando a la población campesina a una emigración masiva [197]: el modo de producción se sobrepone a las condiciones naturales de producción. "De qué manera las condiciones históricas generales afectan a la producción y cuál es la relación de la producción con el movimiento histórico general", se pregunta Marx en la Introducción de 1857, añadiendo que "la cuestión pertenece evidentemente a la discusión y análisis de la producción misma". El alcance del asunto se ve cuando en el Capital alega que sólo bajo "condiciones históricamente dadas" la fuerza de trabajo y sus medios de producción son capital, y los metales preciosos que revisten el carácter de dinero, y éste el de capital-dinero. En este contexto, las condiciones históricas y económicas del capitalismo forman un todo. Una muestra de esta simbiosis económica la tenemos en la Ideología alemana; Marx encadena las condiciones histórico-económicas precisas para el paso de la manufactura a la gran industria en Inglaterra así: siglo XVII, revoluciones políticas imponen la libre concurrencia; siglo XVIII, mecánica newtoniana y creciente demanda mundial de productos ingleses. La misma formación de gran industria es una fase nueva, intrínseca del modo capitalista des producción. Lo mismo ocurre, por ejemplo, en un borrador para Anti-Düring sobre el pensamiento y el ser, donde Engels separa condiciones naturales de "condiciones histórico materiales [198]". Esta es una opción metodológica legítima: las condiciones económicas son siempre históricas, pero poco ayudar a responder a la pregunta de Marx con que iniciamos el párrafo, especialmente a ver la acción de la súperestructura histórica sobre la base económica (menos dependiente del arbitrio humano que la política y la cultura); para eso conviene alejar, efectos de análisis, los dos niveles. Veamos dos ejemplos [199] de como Marx y Engels practicaban esa distinción. En el Capital se dice: "en la fórmula trinitaria de capital-ganancia, tierra-renta del suelo y trabajo-salario..., se consuma la místicaficación del régimen de producción capitalista, la materialización de las relaciones sociales, el entrelazamiento directo de la relaciones materiales de producción con sus condiciones históricas". En una carta a Danielson, Engels explicaba el desarrollo de las condiciones capitalistas en Rusia por las condiciones históricas creadas por la guerra de Crimea, la reforma agraria de 1861 y el estancamiento político de toda Europa [200]. Dentro de las condiciones históricas en producción -"empleando la palabra y histórico como síntesis de político, jurídico, filosófico, teológico, en una palabra, de todos los campos que pertenecen a la sociedad, y no sólo a la naturaleza [201]"-, el Estado ocupa un puesto central: sea en favor del desarrollo económico, sea en contra, en este caso tarde o temprano, cae el poder político; "sin distracciones e inflexiblemente, la revolución económica se abrió camino [202]". En el primero de los casos, Marx situaba a los gobiernos ingleses que Enrique VII, Enrique VIII, etc, como una de las condiciones históricas de existencia del capital; valoraba como crucial la función (que variaba de un país a otro) del estado nacional en la acumulación originaria, y en la transición del feudalismo y capitalismo, caracterizando la violencia política como potencia económica [203]. Lo que interesa de los hechos históricos, y de las instancias políticas y ideológicas, para el concepto que estamos estudiando, es su vertiente económica, igual que cuando examinamos las condiciones naturales: "si Barth cree que nosotros negaremos todas y cada una de las repercusiones de los reflejos políticos, etcétera, del movimiento económico sobre este mismo movimiento económico, lucha contra molinos de viento [204]". En la acción y reacción: economía-historia, base-súperestructura, están en presencia fuerzas desiguales, Engels detalla como el acontecimiento histórico surge del resultado de un grupo infinito de paralelogramas de fuerzas de todo tipo, de las cuales el vector decisivo viene por lo regular de las fuerzas económicas; ironizando acerca de la pretensión de explicarlo todo económicamente..., como los orígenes de las permutaciones de consonantes en el alto alemán [205]. En síntesis, las condiciones de producción son factores naturales, económicos, políticos y culturales que forma parte y/o influyen en el proceso producción. Las condiciones en que tiene lugar un proceso de producción son: 1) intrínseca: los requisitos fundamentales para la realización del proceso, que varían según el modo de producción y la formación social; 2) extrínsecas: el entorno espacial e histórico-social en el que, obligatoriamente, los hombres asociados reproducen su existencia. La implicación mutua consiste en que: las condiciones generales de un modo de producción son una abstracción; en todos los casos el espacio y tiempo introducen la variedad. Por otro lado, las condiciones naturales e histórico-sociales pueden intervenir en el proceso de producción hasta el punto de interrumpirlo o alterar su forma. Transcribimos textos de Marx y Engels que hacían notar la implicación de la naturaleza en el proceso productivo. La lucha de clases y la lucha de naciones ofrecen mil modelos de intromisión de la historia en el proceso de producción, en su continuidad, aniquilado y desarrolando las fuertas productivas, proporcionando los precios y las relaciones de producción, etcétera. Todas las premisas -y condicionamientos- que la producción son naturales, económicas e históricas: naturales, porque los hombres y las relaciones sociales y económicas -productos históricos de su actividad- constituyen la parte subjetiva de la naturaleza. Económicas, porqué lo que se está destacando es especialmente la dimensión económica de todas las condiciones de producción: un dato geográfico o histórico, en la medida en que afecte al proceso productivo, recibe la consideración de condición de producción. Históricas, porque la misma naturaleza cambia a lo largo del tiempo, aunque despacio respecto a la economía y la sociedad. La identidad entre aspectos en que desdoblamos la noción condiciones de producción no es óbice para su individualización, según la forma que presentan de entrada: condiciones naturales, económicas o históricas de producción; que corresponden, según el conocido símil, a estructura geográfica, estructura económica y su estructura político-ideológica. Simil simplificador que se presta a menudo a una lectura antidialéctica, estructuralista. La pertinencia de colocar los elementos políticos y culturales, la lucha de clases y la lucha nacional, el estado -propios del nivel superestructura-, en las condiciones históricas de producción, se acredita por ser aquellos los productos históricos por antonomasia, los resultados sociales del al albedrío humano por excelencia. En contraposición con la naturaleza inorgánica y sus leyes inmutables, y con la economía y sus leyes cuasi naturales, como gusta de anotar Marx: en la acción política, ideológica, estatal, el hombre hace su propia historia, aunque dentro de límites y condicionamientos naturales y materiales. De ahí que los factores subjetivos, las luchas de clase y nacionales, incidan en su cara opuesta: los factores objetivos (en las condiciones económicas de producción, sobre todo), como condiciones históricas de producción. Cabe, por último, trazar otra línea divisoria, a efectos de método, en el conjunto de las condiciones producción: condiciones subjetivas (luchas de clases y de naciones) y condiciones objetivas (base productiva y geográfica), conforme al grado relativo de supeditación a la voluntad del hombre organizado socialmente. Condiciones nacionales de producción Hasta ahora examinados la categoría condiciones producción, el general: veamos seguidamente que ámbitos de aplicación práctica tenía en Marx y Engels. En la Introducción de 1857 [206] Marx indica que existe: 1) producción en general, y por tanto unas "condiciones generales de toda producción"; 2) producción particular, ramas, como la agricultura, a las que corresponden indudablemente condiciones específicas de producción; y 3) totalidad concreta de producción, que corresponde a "un cuerpo social dado, un sujeto social, que ejerce su actividad en un agregado más o menos considerable de ramas de producción". La totalidad concreta, el sujeto social, que aparece mayoritariamente en la Introducción como ámbito de producción y consumo, como protagonista de los acontecimientos históricos y, en fin, como objeto de estudio, en el punto de vista de la economía política, es la nación y sinónimos (pueblo, país, sociedad). Aunque en alguna ocasión deduce el ámbito de referencia al individuo aislado o lo amplía a la humanidad en abstracto. Sin embargo, los estudios económicos de Marx fueron en otra dirección: el punto de partida no fue "un país determinado", su población, sus clases, sino que ambicionaba reducir el concreto mediante determinaciones abstractas. Consecuentemente, en Capital estudió la mercancía, el dinero, la plusvalía y el capital; categorías abstractas y simples con las que apropiarse después de las categorías concretas y complejas: las sociedades nacionales en primer lugar, y las clases, el estado... Las categorías abstractas investigadas en el Capital incumben a un ámbito de aplicación homogeneo: modo de producción capitalista. Dentro de las delimitaciones posibles del proceso de producción, Marx y Engels priman frecuentemente el marco histórico y el marco nacional: "La producción de medios materiales inmediatos de la vida, o lo que es lo mismo, el grado de progreso económico de cada pueblo o de cada época, la base sobre la que más tarde se desarrollan las instituciones del estado [207]". Cada época histórica, dicho con otras palabras, cada modo producción, tiene sus propias condiciones educación (comunitarias, esclavistas, feudales, asiáticas, burguesas...), que pueden también corresponda a formas menores de producción que coexisten con varios modelos históricos de producción, como la pequeña producción de campesinos y artesanos y las comunidades de aldea. En el primer caso: los productores directos son propietarios "de sus condiciones y producción"; en el segundo, la comunidad es la principal condición previa de producción y reproducción [208]. Igual que la Introducción, el oscuro diese Marx pasa de las condiciones generales (nacionales) de producción a las individuales, y viceversa. El apartado referido a las "Diferencias entre las condiciones generales es las condiciones particulares de producción", se dice: "Las obras de interés general, que aparecen así como condiciones generales -y no particulares de tal o cual capitalista- de la producción... hará (el capitalista particular) que todo el país sufrague los gastos de las condiciones generales, consideradas como necesidades nacionales [209]". Asimismo, pasa de las condiciones nacionales de producción a las universales: mercado mundial. Engels detectaba al final de siglo la nivelación de las "condiciones económicas de todos los países": se estaban decantando unas condiciones mundiales de producción de un modo de producción, el capitalista, que es, por vez primera en la historia, esencialmente universal [210]. La dicotomía general/particular, referida a las condiciones de producción, es situada por Marx en diversos contextos, siendo los más significativos a nuestro entender: toda la producción/modo de producción, universal/nacional, modo de producción/formación social nacional, nacional/individual. Por lo tanto, en el capitalismo existen condiciones de producción individuales, nacionales, mundiales y las generales de modo de producción consideradas abstractamente. El grado de abstracción siempre relativo ("respecto a la"): modos de producción clásicos como el esclavista, el feudal o el capitalista supusieron, en su origen y evolución, tiempos históricos y areas geográficas concretas. Incluso, esa abstracción razonable de la "producción en general" implica condiciones, afirma Marx en la Introducción, el hombre (sujeto) y a la naturaleza (objeto), pero el hombre tiene que estar biológicamente desarrollado como tal y establecer una relación de producción con el ecuméne: nos encontramos también con coordenadas espacio-temporales, extensas pero precisas. La intención que Marx manifiesta, en la Introducción de 1857, es de estudiar las realidades sociales concretas: "La población, la nación, el estado, varios estados", después de elaborar las nociones abstractas: las condiciones generales del modo producción capitalista e, igualmente, las categorías centrales del materialismo histórico, o sea, fuerzas productivas, relaciones de producción, modo producción, formación social... En los Grundisse pone en práctica, a modo de borrador -carácter de estos materiales preparatorios del Capital-, esta orientación metodológica, en un texto [211] crítico a Malthus, indagando una respuesta materialista al problema de la superpoblación. En definitiva, aborda el primer "conjunto vivo", la población, que apuntaba la Introducción. ¿Cuál es la explicación que proporciona sobre el exceso de población?: "las condiciones de la comunidad", las "condiciones producción", no son compatibles, a veces, más que con una massa determinada de población. Las condiciones de producción y reproducción determinen los niveles de los límites, el nivel y el carácter de la superpoblación, y fijan la población activa correspondiente a una base productiva y un espacio dado, en cada situación histórica. "Cada modo que producación -afirma Marx- tiene sus propias leyes crecimiento de la población y de la superpoblación... estas leyes se traducen, pura y sencillamente, al comportamiento determinado del individuo vivo con respecto a sus condiciones de producción y de reproducción, tanto que miembro de la sociedad". Las leyes generales de población del modo de producción no resuelven el problema de aquí y ahora. Para averiguar la relación concreta operación/sociedad Marx acude al concepto condiciones de producción, porque, a diferencia del concepto abstracto (y fundamental) modo de producción, aquel permite mejor: a) inventariar la base productiva de la comunidad o ámbito escogido; b) introducir el medio natural en las categorías económicas, factor inexcusable para establecimiento de si la base de la que si la comunidad adolece o no de superpoblación para el espacio disponible, y para fijar la relación población/recursos naturales ;c) introducir la relación (histórica) de los individuos con su base material de reproducción, para deducir los presupuestos históricos del problema demográfico y sus resultados: migraciones, guerras, mendicidad, población parásita etc, que a su vez actúa sobre las condiciones deproducción; d) relacionar, en suma, el objeto de investigación, la población, con las "condiciones reales en las que los hombres se produce y se reproducen históricamente" -entre las cuales está la propia población, no lo olvidemos-, o sea, con los fundamentos productivos, espaciales e históricos, contemplados como un todo, de una comunidad nacional, de la humanidad en general o de otro ámbito espacio-temporal. La nación es una categoría histórica íntimamente conectada con la distribución social y espacial de la humanidad, por lo que difícilmente se puede superar la simple definición descriptiva sin conseguir el objetivo de articular conceptualmente fundamentos ambientales, económicos, políticos y culturales (observables empíricamente), entre sí y con las categorías centrales del materialismo histórico. Por razones semejantes a las enumeradas en el caso de población, herramienta teórica adecuada para una aproximación al concepto de nación en la noción de "condiciones de producción". Marx y Engels no que se plantearon, ya lo dijimos en la Introducción, de modo explícito y sistemático, construir una teoría de nación. Dentro de las consideraciones implícitas y asistemáticas, pero de sobra significativas, que nos legaron, detengamonos, en este momento, en las que hacen referencia a las condiciones de producción de las naciones burguesas: Alemania, Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos. Marx y Engels traducen (y enlazan) diferencias nacionales (papel internacional de cada país, grado de desarrollo y peculiaridad de modo puntuación capitalista, especificidad nacional de la lucha de clases) por diferencias en las condiciones de producción. Alemania tuvo la primacía económica en Europa a principios de siglo XVI y protagonizó la primera revolución burguesa (la Reforma) gracias a diversos factores, pero el "el último elemento motor" fue la producción de oro y plata de 1470 a 1530 [212]. Las remesas de la América española de materiales preciosos desplazan después a las de origen europeo. Las minas son una condición natural de producción que consiguiera el relieve coyuntural económico en el contexto de determinado nivel y forma de relaciones de producción y circulación: los primeros pasos de la economía-mundo capitalista. En el prefacio a la segunda edición de Las guerras campesinas en Alemania, Engels anuncia que en intención del libro es, "presentar el resultado de la lucha como algo determinado por las condiciones histórico-sociales de vida,..., y pretende probar que las teorías políticas y religiosas no fueron las causas y si no el resultado del diferente desarrollo de la agricultura, industria, las comunicaciones, el comercio y las finanzas que entonces había alcanzado en Alemania. Esta concepción, que es la única concepción materialista de la historia, no es una contribución mía, sino de Marx [213]". La derrota de éste prematura revolución burguesa tiene mucho que ver con el estado de las condiciones de producción en el ámbito de la Alemania del siglo XVI. Ámbito nacional como marco coyuntural de lucha de clases, más que como relación social homogénea y estable. La fragmentación social y estatal es la causa inmediata del fracaso de la lucha antifeudal de 1525, dispersa en localismos; dentro de los límites alemanes: "cada clase se oponía por su cuenta a la evolución nacional [214]". En 1848 la situación tuvo ciertas semejanzas con de 1525. La segunda mitad del siglo XIX, no obstante, se da un progreso serio en las condiciones de producción capitalista: industria, comercio, ferrocarriles, teléfono, etc. Pero, "la desgracia de la burguesía alemana es llegar demasiado tarde... El periodo de su ascenso coincide con la época en la que otras burguesía en Europa occidental entraban decadencia [215]". Conjuntamente con el nivel de las condiciones burguesas de producción de cada país, hai que valorar su tiempo, el ritmo de desarrollo en relación con las condiciones nacionales de los países más avanzados de Europa con los que Alemania tiene "relaciones de creciente interdependencia", asegura Engels en 1874, mencionando a Francia y Gran Bretaña [216]. Marx, en el borrador de "Resultado del proceso inmediato de producción", del capítulo inédito del libro uno del Capital, bajo el epígrafe "Diferente centralización de los medios de producción en los diversos pueblos" [217], compara Francia con Inglaterra y resuelve en a consecuencia de "circunstancias históricas", que influyeron en la concentración de los medios de producción: "las fuerzas productivas y el modo capitalista de producción general alcanzan estadios de desarrollo muy diferente". Utilizando los informes de los inspectores de fábrica francesas, Marx comprueba como la fuerza productiva del trabajo industrial es menor en Francia (que en Inglaterra), porque predominan los establecimientos manufactureros pequeños, muchos de los cuales depende de trabajo animal y manual más que de la energía hidraílica y de la máquina de vapor. Primera conclusión: la diferencia nacionales de producción más notables son las correspondientes a los componentes del modo de producción, fuerzas productivas y relaciones de producción (pequeña o gran producción). El modo de producción capitalista en concreto es igual de un país a otro. Estas peculiaridades del modo capitalista de producción en Francia son "consecuencia del sistema de tenencia de tierra". La forma de producción parcelaria traba el desarrollo de la producción capitalista, retarda la extensión de las manufacturas, ata a la población a la producción agrícola, favorece el atesoramiento y no la formación de capital, margina el uso de la maquinaria en las manufacturas y favorece la proliferación de los pequeños talleres. Segunda conclusión: las condiciones económicas de producción de una nación implican varios modos producción estándar articulados entre sí. El modo dominante de producción se ve afectado, en sus contenidos concretos, por un modo de producción subordinado, pero social y cuantitativomente mayoritario en la Francia de mediados del siglo XIX. El campesinado parcelario engendrado por la revolución de 1789 acabó por atrancar la formación originaria del capital en Francia. Mientras en Inglaterra una violenta expropiación de los productores directos y de las comunidades campesinas dió lugar históricamente a una gran acumulación originaria de los medios de producción, del capital y de la liberación masiva de la fuerza trabajo. Tercera conclusión: las condiciones históricas, subjetivas, resultado de la lucha de clases, intervienen en gran medida en la definición no solo de la forma, sino también del contenido, de las condiciones económicas de producción de la nación que abarca: todos los modos de producción presentes, las características específicas de cada uno, las relaciones entre ellos y con los otros países, etc. Marx reivindica la trascendencia de los "medios históricos" en la formación económica de un pueblo o de una época, oponiéndose, en una carta a la redacción de una revista rusa, a que se interpreteel Capital como una "teoría general de filosofía de la historia", donde sí indicara que todos los pueblos tienen que pasar "fatalmente" por el camino europeo occidental -sobre todo inglés- de acumulación originaria y formación del capitalismo. Diferenciando leyes generales de funcionamiento del capitalismo en todos los paises y leyes -inexistentes- ahistóricas que transmutan el general por el idéntico. Proponiendo, como método, estudiar los "procesos históricos por separado y compararlos luego entre sí", si la "clave universal de una teoría general ", para así dilucidar lo que hay de ley general y de circunstancias específicas en cada proceso: metódo histórico versus metódo suprahistórico. Cuestiones éstas que Marx trae a colación en el debate acerca de futuro de la comunidad de aldea rusa en el contexto de la génesis del capital [218]. El economista norteamericano Carey basa su crítica de David Ricardo en las economistas clásicos ingleses, en la peculiaridad nacional del capitalismo de Estados Unidos. Marx en los Grundisse crítica, a su vez, la pretensión de Carey de contraponer el carácter natural, armónico, del capitalismo norteamericano con un capitalismo ingles distorsionado y falso, acudiendo para eso no sólo a los conceptos modo de producción y formación social, sino el de "condiciones de producción de naciones muy diferentes". En esa antinomia "condiciones americanas contra condiciones inglesas", ¿Cómo define Marx las condiciones nacionales de producción norteamericana?. Significando que Estados Unidos 1)"la sociedad burguesa no surgió del feudalismo, sino que parte de la propia burguesía"; 2)"asociando las fuerzas productivas del viejo mundo a las gigantescas fuerzas nacionales de un mundo nuevo"; 3) Los colonos europeos comenzaron -escribió anteriormente Marx en la Ideología alemana mismo tema- una "una forma de relación más desarrollada". En resumen, todo paradigma de las condiciones nacionales de producción como combinación original en irrepetible de condiciones naturales (gigantesca), condiciones económicas (las fuerzas y relaciones de producción más avanzadas) y condiciones históricas (si la traba de las "estructuras nacionales anteriores") de producción [219]. Naturalmente, el desarrollo natural del capitalismo parte de las contradicciones de las condiciones de producción de feudalismo europeo, que así pudo exportar su modo de producción a América del Norte (y Australia y Nueva Zelanda). Esta consecuencia de la colonización europea hizo concebir en algunos momentos a Marx la idea de que las colonias asiáticas continentales también el comercio europeo destruiría los antiguos modos de producción, allanando el terreno a la implantación del capital; lo que no sucedió, como vimos en el caso de la India. En las colonias inglesas, que no se fundamentaban en la importación masiva de colonos de la metrópoli, el modo de producción capitalista entrelazazó sus elementos, en una combinación específica de cada país, con modos de producción coloniales: las condiciones nacionales de producción resultantes, con sus contradicciones -nuevas y viejas-, fueron el punto de parttida de los procesos de liberación nacional respectivos. El salto de las categorías simples y abstractas a las categorías complejas y concretas; del modo de producción (referencia teórica esencial y general) a las totalidades concretas ricas en determinaciones y relaciones, hizo necesario reconstruir algunos conceptos usados por Marx, por lo regular con gran elasticidad: tales el caso de la noción formación social. En los textos de Marx y Engels leemos, "formación económica", "formación económico-social", "formación social", y " forma social"..., términos que corresponden a contenidos diversos. La reconstrucción apelar a prima a posteriori de la categoría formación social coincidió y, por lo común, líder de que: "una formación social se caracteriza por: a) inventario de los diferentes modos de producción articulados con ella; b) la estructura de esa articulación y ante todo la dominante [220]". En la formación económica capitalista existen diversos tipos de formaciones sociales en opinión de R. Gallissott entre los que conviene destacar nación [221]. Ahora bien, es insuficiente y restrictiva la determinación de una nación, o formación social nacional, como una estructura articulada de modos de producción; conviene "concebir el mundo real -la naturaleza y la historia- tal como se presenta [222]". Es decir, que no podemos reproducir el concreto nacional por la vía del pensamiento sin integrar en nuestras herramientas teóricas la naturaleza y la historia. Conviene descartar reducir a una óptima estructura sincrónica que omita de alguna forma que todo proceso de producción es consecuencia también de las relaciones de los hombres con la naturaleza, no sólo de las relaciones de los hombres entre sí. La articulación jerarquizada de los modos de producción de una nación -condiciones económicas de producción- es preciso igualmente articularla con el medio geográfico, no sólo con los elementos naturales productivos, con todo el medio ambiente natural susceptible de implicaciones económicas o político-económicas. Entrelazamiento dialéctico que, diacronicamente, hay que discutir concretamente en las condiciones de producción de cada formación social nacional. Dialéctica de las condiciones de producción. De la palabra "condiciones" se presta a varios usos, de los que Marx y Engels se sirven: "condiciones de vida", "condiciones de trabajo", "condiciones de producción", "condiciones sociales", "condiciones campesinas", "condiciones francesas", etc. ¿En qué sentido se emplea el vocablo?. 1º) sentido descriptivo, indicando naturaleza o estado, implica inventarios de propiedades o elementos que constituyen el objeto: condiciones capitalistas, condiciones inglesas, etc. 2º) sentido circunstancial, indicando los factores que influyen de alguna manera en lo objeto: condiciones naturales y culturales de producción por ejemplo,.3º) sentido causal, indicando que el condicionamiento es determinante y provocó un defecto dado en el objeto: una relación capitalista de producción es determina que un medio de producción se conviertan en capital.4º) Sentido diacrónico, indicando la evolución en el tiempo de los condicionamientos en su relación dialéctica con el objeto. Estas acepciones, en principio complementarias, están presentes en el concepto condiciones de producción, pero la eficacia metodológica de este depende de la justeza con que se defina desde el punto de vista dialéctico. Si no fuese así, recuperaríamos una noción de Marx y Engels, pero incorporada a las analogía mecánicas ("estructura", "niveles", "articulación...) en que nos movemos usualmente: difícilmente serviría para captar las realidades espacio-temporales, para captar lo verdadero, en expresión de Engels: "Lo verdadero, situado ya ciertamente por Hegel en el espacio y el tiempo llenos, en el proceso de la naturaleza y en la historia. Ahora, toda la naturaleza se disuelve también en historia, y le historia solo se diferencia de la historia de la naturaleza en cuanto proceso de desarrollo de organismos conscientes de sí mismos [223]". La virtud dialéctica con el concepto condiciones de producción, tal y como lo manejan Marx y Engels, consistente en: a) va más allá de la mera descripción; b) explica las características del proceso de producción anotando, además de los factores determinantes, los factores ambientales; y c) inserta el tiempo como elemento definitorio del concepto. Engels diferencia la causa de la condición; entiende que cada factor histórico repercute "sobre lo que lo rodea, incluso sobre sus propias causas"; fustigando la "representación vulgar antidialéctica de la causa y del efecto como dos polos fijamente opuestos, en un olvido absoluto del juego de acciones en reacciones". "de lo que adolecen todos estos señores es de la falta de dialéctica. No ven más allá causas aquí y efectos allí... en el mundo real estas antítesis polares metafísica no existe más que en momentos de crisis en que la gran trayectoria de las cosas discurre toda ella bajo forma de acciones y reacciones -aunque de fuerzas muy desiguales, la más fuerte, más primaria y más decisivo de las cuales es el movimiento económico- [224]*. Este juego múltiple de acciones y reacciones, decsorias unas veces, otras no, exige contemplar los elementos en presencia como condiciones de un medio, como un ecosistema histórico en que el sujeto es la sociedad humana. Hay que tener en cuenta todas las condiciones que afectan al proceso de producción, entendido éste de manera inmediata o que manera mediata, indirecto, global. En cada ámbito de producción, el proceso requiere unas condiciones fundamentales, necesarias y suficientes, y otras que simplemente condicionado el resultado final. Todas las condiciones económicas, naturales y históricas de producción son suficientes, puesto que produce un efecto, cualquiera que sea el grado de necesidad de este para la realización de proceso. Algunas son necesarias: el dinero, la circulación, el comercio son condiciones necesarias (pero no suficientes) del modo de producción capitalista. Otras son necesarias y suficientes, como capital y el trabajo asalariado en el modo capitalista de producción: de ahí su carácter fundamental. Veamos entonces como se inscribe el tiempo en la difícil dialéctica de condiciones de producción: "La producción tiene condiciones y presupuestos que constituyen sus momentos", aclara Marx en la Introducción de 1857, para seguir argumentando que un factor natural aparece como presupuesto natural del proceso en un momento, y como resultado histórico de este en la fase siguiente [225]. Por ejemplo: la semilla comparece y de proceso productivo agrario no como condición natural, sino como condición económica, como producto histórico de la acción humana anterior. La apropiación de la naturaleza para satisfacer las necesidades de la sociedad humana es necesariamente un proceso continuo. Esta "continuidad del proceso de producción o flujo constante de producción", constituye una invariante que conlleva que el proceso de producción sea también de reproducción, volviendo a producir sus propias condiciones, previas en una fase y resultantes en otra: "en cada forma de producción, el trabajador debe cambiar su producto por medio de producción, si quiere volver a producir..., y esta renovación -reproducción- debe efectuarse siempre simultáneamente [226]". Esta simultaneidad, conviene interpretarla lógicamente de modo no matemático, está destinada a destacar que producción y reproducción corresponden a un proceso único, coexisten en el espacio y en el tiempo, por mucho que acercándonos más distingamos, en cada momento, el anterior y posterior. Una condición nacional de producción de génesis del capitalismo es que "exista una masa de dinero suficiente para la circulación": "esta premisa es histórica, aunque no debe interpretarse la cosa como si primero se formase una masa suficiente de dinero y luego se desarrollarse la producción capitalista. Esta se desarrolla, en realidad, a la par (simultáneamente, en la traducción de Manuel Sacristán) con el desarrollo de sus condiciones, y una de ellas es la afluencia de metales preciosos en cantidad suficiente [227]". En el tránsito del feudalismo al capitalismo podemos, metodologicamente, separar en momentos lo que acontece en un tiempo común; por ejemplo, la transformación del dinero en dinero-capital: al principio el dinero es condición previa, histórica, necesaria; después el dinero-capital es condición resultante, económica fundamental, necesaria y suficiente, del proceso capitalista de producción. Siguiendo a Braudel podemos concebir un proceso de producción de duración corta, media o larga, que en función de los ámbitos cronológicos empleados por Marx, se traduciría en un tiempo inmediato, un tiempo generacional y un tiempo correspondiente a toda una época histórica marcada por un modo producción. Vamos a abordarlos este mismo orden. En el tomo 1 del Capital vemos como en la producción capitalista los productos no son solamente el resultado, sino que son, en su tiempo, la condición de proceso inmediato de trabajo: "los productos existentes no son solamente resultados de procesos de trabajo, sino también condiciones de existencia de este [228]". En el modo comunitario a las condiciones de producción... "se modifican, sólo gracias a la caza una región se transforma en terreno de caza de las tribus; sólo gracias a la agricultura la tierra se convierte en prolongación del individuo [229]". Una condición previa -natural- se convierte en un resultado -económico- del proceso inmediato de producción. Esta dinámica premisa/resultado, condición anterior/condición posterior, viene siendo consustancial en todo proceso de producción, cualquiera que sea la duración de este que se estime. En la sucesión de la producción cambian constantemente las condiciones en que ésta tiene lugar, empezando por el propio hombre, sujeto al cambio generacional, si nos remitimos ahora a un periódo histórico medio: "La historia no es sino la sucesión de las diferentes generaciones (...); en cada una de sus fases se encuentra con un resultado material, una suma de fuerzas productivas, una actitud históricamente creada de los hombres hacia la naturaleza y de los unos hacia los otros, que cada generación transfiere a la que sique [230]". Cada generación se ve influida, en sus condiciones de vida, por las condiciones materiales heredadas -fuerzas productivas y formas de relación social en primer lugar- y modifica a su vez éstas, prosiguiendo después la actividad productiva en condiciones distintas: "Las circunstancias hacen al hombre en la misma medida en que éste hace las circunstancias [231]", asevera Marx. Quien en la Miseria de la filosofía define que, mediante un movimiento histórico, "las generaciones sucesivas transforman los resultados conseguidos por las generaciones que les precedía [232]". Por la misma época Marx, en una carta a Annenkov, añade que los hombres no son libres árbitros de sus fuerzas productivas, "base de toda su historia", pues son producto de la generación anterior: "El simple hecho de que cada generación posterior se encuentre con las fuerzas productivas adquiridas por la generación precedente, que le sirven de materia prima para la nueva producción, crea en la historia de los hombros una conexión, crea la historia de la humanidad [233]". Nos interesa retener este idea de la existencia de una conexión material entre las federaciones, basada en la continuidad y renovación permanente de las fuerzas de producción. La reproducción del hombre es el primero y más importante componente de esta sucesión de fuerzas productivas, que produce la historia de la humanidad, y la historia nacional en particular. La conexión sucesiva de fuerzas y relaciones de producción de la formación social, sobre un territorio, depara como resultado el hecho nacional: población que habita y reproduce su existencia continuamente sobre un territorio. Esta, conexión nacional hizo a nuestros autores hablar en alguna ocasión de "suelo histórico". Hay una conexión material entre los hombres que, en un momento determinado, se organice en una sociedad nacional: la estructura económica de esa ciudad relativamente separada. Pero también existe una conexión económica asincrónica, cierto hilo conductor -fuerzas productivas heredadas/fuerzas productivas producidas- que, como veremos en breve, atraviesa los modos de producción formando y variando la relación de nacionalidad. Lo que llamamos historia nacional es, o debe ser más bien, la historia de esta colección material. La renovación y reproducción de las fuerzas productivas, además de cuantitativo, es cualitativa: "las fuerzas económicas bajo las que los hombres producen, consumen y cambian, son transitorias e históricas. Al adquirir nuevas facultades productivas, los hombres cambian su modo de producción, y con el modo de producción cambian todas las relaciones económicas" "podemos designar como otras tantas épocas progresivas de la formación económica de la sociedad, el modo de producción asiático, el antiguo, el feudaly el moderno burgués [234]". Como ya destacó Luporini [235], en este caso para Marx "formación económica de la sociedad" es un continuo que atraviesan los modos de producción. Quiere decir que la sucesión de generaciones implica en determinados momentos históricos la sucesión de modos de producción. Cuando los hombres vuelven a producir sus condiciones de producción introducen variaciones cuantitativas o circunstanciales en ellas, y/o alteraran radicalmente la forma en que el proceso de producción se realiza. La conexión/transición de un modo de producción a otros supone cierta continuidad/discontinuidad de todas las relaciones sociales, también de la relación de nacionalidad. Pero ¿Cuántas veces en el devenir histórico, el tránsito de un modo de producción a otro, vemos lo que se modifica de las condiciones de producción pero no lo que permanece?. El enlace, en suma, entre condiciones previas y condiciones resultantes. "estas diferentes condiciones que primeramente aparecen como condiciones del propio modo de actividad propia y más tarde como trabas a el, forman a lo largo de todo el desarrollo histórico una serie coherente de formas de relación, que tiene una conexión que consiste en que la forma anterior a la relación se convierte en una traba, y es sustituida por otra nueva, más a tono con las fuerzas productivas desarrolla [236]". La producción y desarrollo de las fuerzas productivas, originan una crisis interna de las condiciones de producción por el desequilibrio fuerzas de producción/relaciones de producción: las contradicciones de estas condiciones fundamentales de producción originan una sucesión coherente de relaciones sociales de producción. Sumando entonces a la sucesión de las fuerzas de productivas la sucesión de las relaciones de producción tenemos, por consiguiente, dos modos históricos de producción y de las formaciones sociales concretas. ¿En qué ámbito y cómo se suceden los modos de producción? En su desarrollo espontáneo (no subordinado un plan conjunto) de los individuos organizados socialmente, el desarrollo de las fuerzas productivas "parte de diferentes localidades, tribus, naciones, ramas de trabajo, etcétera, cada una de las cuales se desarrolla con independencia de las otras y sólo muy despacio entra en relación con ellas", nos dice Marx en la Ideología alemana [237]; para después continuar, ya en el ámbito nacional de producción, argumentando como un interés social derivado de una relación de producción anterior puede enquistarse largo tiempo en el poder estatal, "poder al que en última instancia sólo puede poner fin a una revolución": expresión política de la crisis interna de las condiciones nacionales de producción. Siguiendo el texto, Marx revela que la peculiar convención histórica de las condiciones de producción en Estados Unidos, lo mismo que en otras colonias en diferentes épocas históricas, y que determinados casos de conquista de una nación por otra, depende de las características de la conexión con las condiciones nacionales anteriores; cuando éstas, por su atraso, por haber sido destruidas, no lo obstaculizan, se implanta sin obstáculos el modo de producción más avanzado: el capitalismo europeo en Estados Unidos, feudalismo normando en Ingleterra y Nápoles, etc. Los motos de producción se suceden en el ámbito nacional por la crisis interna y/o de las condiciones de producción, de manera que los modos previos de producción se transmiten por mediación de la crisis (revolución, colonización conquista, etc), y de su resultado final, su especifidad a los modos resultantes de producción. El tipo de articulación y de desarrollo de los primeros condiciona los segundos. La relación nacional que sustentan los unos esta encabezada por la relación nacional que sustentan los otros: existen, por lo demás, elementos nacionales comunes de larga duración. Marx, estudiando el modo capitalista de producción, diferencia condiciones de génesis, condiciones de realización y condiciones de superación. El capitalismo, "lo mismo que cualquiera otro régimen de producción", presupone como 1) condición histórica una determinada fase de las fuerzas productivas, que es su vez condición resultante en el proceso anterior, etc. [238]; después están 2) Las condiciones inmediatas de producción capitalista que devienen con el tiempo en 3) condiciones históricas de un nuevo modo de producción: igual que cualquier otro régimen de producción, el capitalismo es histórico y transitorio, contiene las condiciones de su disolución. Las condiciones de génesis del capital (previas) se transforman en condiciones de realización de capital (producto), pero sólo en el segundo caso impera en el modo producción capitalista, después de someter "todas las condiciones a su producción", particularmente a las "formas de producción y productos" precedentes [239]. En el primero, no; la mercancía, el comercio, la circulación monetaria, son "premisas, puntos de partida de la formación de capital", condiciones de tipo histórico que "pertenecen a forma de sociedad preburguesas", para devenir después en "resultados inmediatos del proceso capitalista de producción". Esta distinción entre condiciones previas precapitalistas y condiciones resultantes capitalistas lo vemos, asimismo, en el paso de la acumulación originaría a la acumulación capitalista, la liberación de la fuerza trabajo al trabajo asalariado, del dinero a capital, etc. Marx crítica a los economistas burguesas por hacer de las condiciones de génesis del capital las condiciones de su realización, porque de esa manera considera al capital como una forma de producción externa y natural (y no histórica)"; frente a esto Marx reivindica existencia de una "historia real de las relaciones de producción" [240]. La crisis de las condiciones previas de un nuevo modo producción, "que elimine la forma antagónica del modo capitalista de producción, y eche de esta suerte la base material... de una formación social nueva". El capital produce "las condiciones materiales de su disolución [241]": la otra cara de la moneda -condición subjetiva- depende de la lucha de clases. Si en la crisis de las condiciones de producción predominen los elementos externos (lucha entre naciones) también podrá pasar que el modo de producción previo (el de la nación conquistada) sea diferente del modo de producción resultante (el de la nación conquistadora o fusión de los modos de producción en contacto) [242]. La dinámica de las condiciones de producción de una nación burguesa aclara el porqué de su nacimiento, vida y muerte. Hay una correlación evidente entre condiciones de génesis, realización y disolución del capital, y condiciones de génesis, realización y disolución de las naciones capitalistas, puesto que las condiciones de modo de producción son las fundamentales dentro de las condiciones nacionales de producción (que también denominamos condiciones económicas de existencia). De la crisis de las primeras se derive la crisis de las segundas; la crisis del capital es la crisis de la nación moderna. Igual pasa con cualquier otro modo producción: la continuidad y crisis del proceso y modos de producción inducen a la continuidad y crisis del proceso de formas de nación. La sucesión de condiciones de producción, de generaciones, de modos de producción, en un ámbito territorial, dan lugar a una sucesión nacional: la nación como categoría histórica. Concluyamos esta parte recapitulando, Marx y Engels se valen del concepto condiciones de producción dialéticamente, de manera que en el proceso de producción y reproducción: las condiciones naturales y históricas se convierte en condiciones económicas estrictas; las condiciones ambientales (geográficas histórico-sociales) se convierte en condiciones determinantes; las condiciones anteriores se convierte en condiciones posteriores, en cada intervalo significativo de proceso de producción. Metamorfosis reversibles todas ellas inherentes tanto al proceso normal de producción como a sus momentos críticos; tanto si lo contemplamos sincrónicamente, en la simultaneidad de sus momentos, como diacrónicamente, la continuidad y sucesión temporal de sus momentos. Reproducción social de la nación. Los hombres, al producir sus medios de vida, producen, indirectamente, a su propia vida material, su existencia física: la primera de las condiciones de producción. Por eso todo proceso de producción es, enfocado como conjunto, un proceso de reproducción. Ninguna sociedad puede de dejar de consumir, ni puede tampoco, por tanto, deja de producir. Reproducir y producir las condiciones de producción, transformando condiciones previas en condiciones resultantes, que su vez son premisas de la siguiente fase productiva. La continuidad del proceso de producción, la renovación simultánea de sus condiciones, define el proceso de reproducción, y su coexistencia con el proceso de producción, cualquiera que sea el modo de producción [243]. . Marx distinguen reproducción simple y reproducción ampliada. Reproducción simple es la "simple repetición de proceso de producción en la misma escala". Reproducción ampliada es la repetición de proceso de producción escala ampliada, o sea, la acumulación. La reproducción se desarrolla en forma circular en el primer caso, y en forma de espiral siempre creciente en el segundo [244]. ¿Qué es preciso reproducir para garantizar un proceso continuo de producción?. Primero, la fuerza de trabajo: los hombres, sus medios de vida y el conjunto de las necesidades humanas creadas históricamente. Reproducir biológicamente el hombre significa reproduce su familia, "que el principio constituye la única relación social [245]"; significa producirlas sucesión generacional. Segundo, los medios de producción: "ninguna sociedad puede producir constantemente, es decir, reproducido, sin volver a convertir constantemente una parte de sus productos en medios de producción", trasmutando los resultados del proceso por condiciones previas de una nueva producción [246]. Tercero, las relaciones de producción: "El proceso capitalista de producción, enfocada en conjunto como proceso de reproducción, no produce solamente mercancías, no produce solamente plusvalía, sino que produce y reproduce el mismo régimen de capital: de una parte capitalista y otra el obrero asalariado [247]". Cuarto, las clases sociales: "El capitalista considera la existencia de una clase obrera diestra como una de las condiciones de producción de su pertenencia", insiste Marx después de decirnos que "la reproducción de la clase obrera incluye, además, la tradición y acumulación de destreza para el trabajo de generación en generación". Cuestión ésta que es que viene a cuento porque, en 1863, la burguesía inglesa prohibió a emigrar a los obreros del algodón, en paro, con el argumento de que sería "debilitar la nación, exportando a sus mejores cbreros familias", porque sería suicida para "todas las clases del país". De todo esto Marx saque como conclusión que "el obrero pertenece al capital antes de venderse el capitalista [248]". Quinto, las relaciones de dominación. El proceso capitalista reproduce, eterniza las condiciones de explotación del obrero; reproduce las relaciones de distribución (que determina la proporción en que los individuos participa de los productos) que le son propias. "también el capital -bajo una forma mediante- reproduce una relación de dominación", asevera Marx [249]. Hagamos notar que el proceso de producción y reproducción puede ser inmediato, o mediato, según la menor o mayor cercanía, en el tiempo y en el espacio, del objeto. El capital reproduce también en las mediciones sociales, en este caso, las relaciones sociales (económicas, políticas y biológicas) de la dominación. Sexto, la relaciones sociales en general: "Las relaciones sociales, y por ende la posición social de los agentes de producción entre sí, la relación reproducción mismas son producidas, son resultado, incesantemente renovado, del proceso [250]". Las relaciones de producción son una parte de las relaciones sociales. La reproducción, entendido de forma de medieta, social y globalmente considerada, produce y vuelve a producir la familia, las clases, la nación, toda la sociedad humana. Marx observa circunstancias en las que se da la pérdida o la inmutabilidad de las condiciones de reproducción. Los campesinos, propietarios de sus condiciones de reproducción, pueden perderlas por cazas causa de una mala cosecha, en la guerra, el hambre o de un incidente fortuito (como la muerte de la vaca), no pudiendo reponer la semilla y demás condiciones previas para reiniciar producción [251]. En las formaciones precapitalistas, esta pérdida supone a menudo la entrada en dependencia del campesino libre: después de las condiciones de reproducción pierde las condiciones de producción; en el capitalismo, esto supone la entrada en la clase de los trabajadores asalariados. La inmutabilidad, la verificamos en del modo producción asiático que "descansa en condiciones de producción se reproducen con la inmutabilidad de las condiciones naturales". Las comunidades de aldea indias que, "se bastan a si mismas, se reproducen constantemente en la misma forma que desapareceren fortuitamente, vuelven a restaurarse en el mismo sitio y con el mismo nombre, nos dan la clave... de la inmutabilidad de las sociedades asiáticas, que contrastan de un modo tan sorprendente con la constante disolución y transformación de los estados de Asia y con su incesante cambio de dinastía. A la estructura de los elementos económicos de la sociedad no llegan las tormentas en basadas en la región de las nubes políticas [252]". Un modelo de cómo el cambio o no-cambio de una forma social depende de sus condiciones básicas de producción más que de sus condiciones naturales históricas, coyunturales y/o superestructurales. En este caso la comunidad, la dependencia del individuo de la comunidad, la unión agricultura y manufactura, la autosuficiencia de la unidad de producción, etcétera, son las condiciones fundamentales y producción [253]. También las condiciones de reproducción de una nación puede permanecer inmutables, o entrar en crisis. Hasta el punto de desaparecer la nación por pérdida de sus condiciones de reproducción social. Entre una y otra hipótesis están los infinitos casos de cambios nacional: Engels y Marx enfocaron los que le tocaron vivir, consecuentemente, según pudimos comprobar la parte histórica de este trabajo: estudiando el estado de las condiciones materiales de reprodución nacional, y valorando qué posibilidades tenía la acción del hombre para desarrollarlas y crearlas. Los ámbitos de aplicación del concepto condiciones de reproducción viene siendo, por supuesto, los mismos que para las condiciones de producción. Si éstas se constituyen históricamente (trabajadores virtualmente libres y capital)en el seno de una nación, asimismo, la reproducción alimenticia del trabajador y de la familia, la reproducción del capital y de la plusvalía, etcétera, tienen lugar en el nacional [254]. Esto, en lo tocante a las condiciones fundamentales de reproducción de la nación; después tenemos las condiciones generales de producción nacional, donde, "en vez fijamos en un solo capitalista, en un solo obrero, nos fijamos en la totalidad de la clase capitalista, de una parte, y otra en la clase obrera [255]". La "totalidad" es en el siglo XIX, ante todo, la nación, contexto prioritario del proceso de acumulación. Las clases existenen primer lugar, comoclase nacionales, y como tales, tienen que dedicar parte del "trabajo sobrante... a la satisfacción de las necesidades generales de la sociedad [256]". El capital debe producir los medios de comunicación y transporte para llevar los productos al mercado. Los caminos, canales etc, representan condiciones generales de producción, o porque facilita la circulación (y hasta hace posible) o porque aumentan las fuerzas productivas. La construcción de rutas corresponde, como todas las obras generales, a "necesidades nacionales", y al "sobreproducto colectivo de la nación", precisó para cubrir este objetivo, "es una porción de trabajo necesario para su reproducción (del individuo) en tanto que miembro de la comunidad y para la reproducción de esta en tanto que condición general de su actividad productiva [257]". La reproducción de la nación como sujeto social requiere satisfacer las necesidades inmediatas de la reproducción humana, y un excedente para reproducir todos los presupuestos de su vida económica, tanto generales como particulares, y sus relaciones sociales y estatales específicas. Los medios de comunicación y transporte constituyen una condición económica de reproducción de la comunidad, que hay que añadir a las condiciones básicas de reproducción (trabajo asalariado y capital) de la totalidad nacional. En el textode los Grundisse, que acabamos de citar, Marx está hablando de la ruta es como condición de reproducción de naciones antiguos, asiáticas y capitalistas. Marx aplicaba la noción de reproducción, simple y empliada, a todos los modos históricos de producción: "en los más diversos tipos económicos de la sociedad nos encontramos no sólo con la reproducción simple, sino también, aunque diferente proporción, con la reproducción en escala ampliada [258]". En el capitalismo, los ferrocarriles son la coronación de la obra del modo de producción capitalista; igualmente los barcos de vapor y el telégrafos, medios de comunicación adecuados a los modernos medios de producción de capital. El ferrocarril nacional, organizado por el estado, crea y acrecienta una "superestructura capitalista" que acelera la imposición del modo de producción capitalista, incluso donde los modos tradicionales abarcan la mayoría del cuerpo social, que impulsa el comercio interior y exterior [259]. Las condiciones generales de reproducción reafirman y extiende las condiciones fundamentales de reproducción; porque las primeras crecen más de prisa, convirtiéndose en potentes palancas de reproducción ampliada. Del mismo modo que la centralización de capitales (término diferente concentración, o acumulación), por medio de la concurrencia y de crédito, formando monopolios nacionales, complementa, amplia y acelera la acumulación de medios producción. La centralización de los capitales existentes en unarama industrial, o varias, va por delante y tira de la concentración normal de capital [260]. Monopolio, ferrocarril, medios de comunicación,..., constituyen condiciones de reproducción ampliada de la nación moderna. Hay en aspecto propio del proceso de reproducción, más que de proceso de producción: la procreación del hombre, que posibilita plantear una relación conservación/destrucción como efecto de la reproducción sobre las condiciones anteriores. La progresión de la población desequilibra la fuerza prototipo humana respecto de las demás condiciones de producción y reproducción, pudiendo llegar a la destrucción de estas, las condiciones anteriores pueden conservarse igual o quedar destruidas y abrir paso a otras condiciones, bajo una nueva forma. Asunto al que ya hicimos referencia al escribir sobre la dialéctica de las condiciones de producción. Marx pone ejemplos (el paso de la naturaleza salvaje a la tierra cultivable, de la aldea a la ciudad) de como "La conservación se cambia en su contrario", por motivo del incremento demográfico, la consecuencia del proceso del producción: "así, así la simple progresión de la población se opone ya a que cada individuo poseía una extensión dada de tierra. Para vencer este obstáculohabra que colonizar, lo que implica guerras de conquista... [261]". La contradicción población/recursos naturales es una contradicción interna de las condiciones de producción y reproducción, que provoca la crisis de éstas y una lucha por las condiciones de producción con las comunidades vecinas. El crecimiento de las fuerzas productivas, humanas en este caso, acaba por cuestionar la estabilidad de la nación, generando la lucha de naciones. En el crecimiento demográfico nos encontramos el primer efecto (y canal) de la reproducción ampliada, puesto que "crea en uno de los polos más capitalistas o capitalistas más poderosos y en otro más obreros asalariados". En la acumulación de capital supone un aumento del proletariado: "un país será tanto más rico cuando cuanto más proletarios tenga [262]". Otras vías para esa nueva creación de asalariados son la incorporación de la mujer, y de los niños, a la producción y la incorporación de ramas productivas de burguesas al dominio del capital -habría que añadir la inmigración-. La rellación capitalista de producción "se produce bajo condiciones cada vez más propicias para una de las partes, los capitalistas, y más desfavorables para la otra, los asalariados [263]"; pero, entra en crisis cuando la oferta de trabajadores asalariados supera a las posibilidades productivas del capital: la lucha nacional por los mercados es una de las consecuencias de esta crisis interna de las condiciones capitalistas. Examinamos en otro lugar que Marx y Engels señalaron como la burguesía fabrica la nación moderna, y que la nación (su unidad e independencia nacional) es condición previa para la "riqueza nacional" y para la dominación de la burguesía [264]. La nación forma parte de las condiciones inmediatas y generales de producción capitalista como condición previa/condición resultante de proceso de producción. Reproduciendo las condiciones nacionales de producción, tanto las privadas e individuales, como las públicas y generales, se reproducen la nación como totalidad social, se reproduce su población y sus clases, sus fuerzas productivas y relaciones de producción e intercambio, su relación con el medio geográfico, sus relaciones con las naciones vecinas, su conciencia como un derivado de unas condiciones comunes de producción, etcétera. Reproducción social de la nación sujeta, naturalmente, a las contingencias de conservación /destrucción, continuidad/discontinuidad..., inherentesa todos los procesos de producción y reproducción social. ¿Porqué la nación es una condición de dieta de producción?. La relación nacional entre los hombres no se forma, o renueva, en el momento mismo de la producción, sino mediatamente después. Marx comenta que Malthus "relaciona mínimamente pobllación con alimentos, sin considerar que entre los dos están la "mediación social", que vincula a los individuos con sus productos [265]. Esta mediación social son las fuerzas y relaciones de producción de intercambio. La nación es una mediación social más amplio; atañe a las relaciones de los hombres entre sí y a las relaciones de los hombres con la naturaleza. Este segundo tipo de relaciones puede no ser, sin embargo, necesario para definir las clases sociales. Ya estudiamos la nación como cierta conexión material que atraviesa los modos de producción, alterando su contenido y su forma. Añadir que esa "conexión materialista de los hombres entre sí,... también vieja como los hombres mismos", que mantienen unidos a los hombres, es una relación social, es decir, una "cooperación de diversos individuos, cualquiera que sea sus condiciones [266]". En la sociedad de clases siempre una relación de nacionalidad entre los hombres. Esta necesaria relación social es bastante más que un marco o perímetro formal de diferenciación social, es un nexo interno: la relación social que mantienen unidas a las clases sociales, pese a sus contradicciones antagónicas, para asegurar la continuidad de proceso de producción circunscrito a un medio natural en histórico. La nación como totalidad social articulada expresa la cooperación de los individuos, cualquiera que sea su relación con las condiciones básicas de producción, para dominar la naturaleza, y para hacer la historia. Por eso, cuando reproducimos las clases, reproducimos el nexo material que les une: la nación como articulación de un conjunto de clases. Marx deja muy claro que el capital y el trabajador: "se reproduce cada uno a si mismo al reproducir el otro, su negación... El capitalista produce al obrero, y el obrero al capitalista [267]". Ahora bien, esta reproducción -simultánea- de las condiciones económicas fundamentales, trabajo asalariado y capital, no acontece en el aire, solamente es posible sobre una base espacial, elevando determinadas fuerzas y relaciones de producción y en sociedades relativamente separadas entre sí: es decir, solamente se realiza en un contexto nacional. Lo que separa a las clases y lo l que las mantienen unidas: las condiciones de producción y reproducción. La lucha por éstas conducen a la lucha de clases y en la lucha nacional. El hecho de que la relación social entre las clases sea de explotación no excluye su necesidad frente terceros ni debilita su fuerza: las clases sólo pueden vivir en la vinculación mutua. El incremento de capital (reproducción ampliada) incrementa por igual capital constante (medios y producción) y capital variable (fuerte trabajo) [268]. Para Marx la relación mercantil, obrero-capitalista es tan sólo "forma mediadora" del sojuzgamiento del primero por el segundo [269]. En la tesis que estamos proponiendo la nación, en lo que tiene que "comunidad ilusorio", sería la forma mediadora ante ese juzgado miento de una clase por otra, encubriendo bajo la apariencia de una relación de igualdad una relación realidad desigual entre las clases; mistificación ideológica que se apoya en la "comunidad real" de unas condiciones de producción contradictorias pero comunes. Tema este que ya desarrollamos páginas atrás. Efectivamente, Borojov no tienen en cuenta que las condiciones de producción son también de reproducción social; esto le dificulta dos cosas: a) a abordar la dialéctica de la nación, y su devenir, a partir de la renovación constante de su base económica, de las condiciones de producción; b) entender que la lucha por las condiciones de protección ajenas no es una acción casual o voluntaria- "puede no obstante ansiar,... conquistar condiciones ajenas [270]"-, sino una necesidad hija de la reproducción ampliada de las formaciones sociales que limitan entre sí, y que tienen como base de unas condiciones de producción aún poco desarrolladas y, desde luego, finitas. Poulantzas ya se refirió a la nación como una unidad particular de reproducción del conjunto de relaciones sociales, mucho antes del capitalismo [271]".Gallissott hizo notar, a su vez, que la nación que es una "comunidad de reproducción"; criticando a Borojov por no "razonar en términos de reproducción social", pero subestimando también las aportaciones del marxista ruso al enfoque materialista de la cuestión nacional [272]. Luchas por las condiciones en producción. La lucha entre formaciones sociales por las condiciones de producción y reproducción es un hecho empiricamente observable en todas las épocas históricas. Los hombres, de diferente e incluso antagónica clase social, se unen frente a terceros para defender o ampliar las condiciones comunes reproducción. Esta lucha de naciones se da bien en periodos de estabilidad, tanto como en otros de inestabilidad. En el primer supuesto la lucha es consecuencia directa de la dinámica normal de las condiciones de producción y reproducción de la nación; en segundo supuesto la lucha es consecuencia de la crisis de estas condiciones nacionales, por causas endógenas o exógenas. Evidentemente, las contradicciones latentes en las condiciones de producción original las crisis: La inestabilidad nace de la estabilidad. Conozcamos cómo trataba Marx y Engels los luchas de nación en el modo comunitaria de producción, y el capitalismo y singular interés que mostraron sobre las conquistas de unas nociones sobre otros. Para Marx, la guerra y la conquista representó una de las principales bazas económicas de la comuna. La condición natural de producción, la tierra, podía ser y era desatada por otras comunes. Cuando la reproducción ampliada de la población entraba en contradicción con la disponibilidad de la tierra, sobrevenía la crisis y la lucha entre las diferentes tribus. Los conflictos entre las comunidades, al dilatarse éstas, provocadas por sumisión de unas por otras, el intercambio, la división de trabajo en las relaciones de interdependencia [273]. Para Engels, cada tribu se consideraba en estado de guerra con toda otra tribu con quien expresamente no conviniera la paz: "La guerra está en antigua como la existencia simultánea de varios grupos sociales en contacto [274]". La guerra era tan antiguo como la necesidad del hombre de producir para reproducirse en existencia social; la organización de sociedades separadas, también. Pero conviene diferenciar los conflictos esporádicos entre grupos sociales pre-clasista, acosados por naturaleza prepotente, de los conflictos entre sociedades organizadas en clases, naciones y Estados, que comienzan a dominar la naturaleza circundante, que luchan por unas condiciones de producción mínimamente desarrollados, que disponen de un excedente económico colectivo que les posibilita constituir una comunidad nacional superadora de los colectivos tribales de recolectores y cazadores. Conclusión: la lucha por las condiciones de reproducción, y por tanto la dimisión de la humanidad en colectivos sociedades relativamente separadas que contienden entre ellas, es un hecho tan antiguo como el hombre mismo, se da -aunque de manera distinta- y tanto el convencionalmente conocemos como prehistoria como la historia. ¿Es necesario negar que conflictos, guerras y conquistas atestiguan la presencia de la lucha nacional, por la tierra y por los hombres, por las condiciones de producción, en todos los modos capitalistas de producción?. En el Capital, Marx relata la batalla por las condiciones necesarias para la producción capitalista, entre las naciones europeas, en la fase de acumulación originaria, el tránsito del feudalismo al capitalismo. El centro de la acumulación originaria pasando de un país a otro: España, Portugal, Holanda, Francia e Inglaterra. El saqueo de las condiciones de producción tuvo lugar en América (metales preciosos), en África (esclavos) y de Asia (materias primas). Las guerras comerciales fueron detrás: la secesión de los Países Bajos, Inglaterra contra la Francia jacobina, la guerra del opio etc. Proteccionismo y sistema colonial acompañaron el paso de la manufactura a la gran industria [275]. El capital comercial, que impera en esta fase sobre capital industrial, significa saqueo de condiciones de colocación ajenas, despojos, piratería. Lo mismo pasó en Cartago y Roma, decía Marx, anotando el hecho de la "rivalidad entre las naciones europeas en su afán de apoderarse de los productos de Asia y de los tesoros de América [276]". En los siglos XVI y XVII y XVIII el trasfondo de la lucha de naciones es la lucha por las nuevas condiciones de producción. Disponer de las condiciones históricas que génesis del capital, equivalía a disponer de las condiciones necesarias para formarse como naciones modernas. Aquellos países que no consiguiesen la unidad nacional (Alemania, Italia) quedaban fuera de esa carrera: la nación es, como sabemos, también condición previa para la acumulación primitiva del capital. En los períodos de inestabilidad, de crisis del modelo de producción, en este caso el feudal, las luchas y procesos nacionales se agravan, se aceleran. Se deduce independientemente de las clases que detentan la nación, la propiedad de las condiciones de protección, estas componen el patrimonio nacional: "medios de producción y de vida de la nación [277]". Engels, en el debate sobre Polonia en Francfort, apreciaba que las haciendas polaacas "siendo propiedad de la nación polaca", fueron robadas por el estado prusiano, que intentó sobornar a los polacos "con su propio dinero [278]". Borojov trata también de las condiciones de producción como "patrimonio material de la nación [279]". La relación de las clases respecto las condiciones de producción es diversa: el proletariado está desposeido de la condiciones objetivas de producción y reproducción; la burguesía se apropio de estas condiciones objetivas -los medios de producción- y controla así las restantes condiciones nacionales de producción. ¿Puede extrañar a alguien que el proletariado, organizado autonomamente partido de clase, sienta que la patria, edificada sobre sus condiciones de la burguesía, no es suya? Dar fin de la propiedad privada de los medios de producción quiere decir que se nacionalice la nación, que las condiciones de reproducción sea efectivamente todos, que el patrimonio nacional sea efectivamente nacional, que la "patria ficticia" se cambie ya en "patria verdadera". La lucha de clases obrera por el control de las condiciones de producción (de todos) es 1) una lucha nacional para cambiar la forma nacional de reproducción; y también 2) lucha internacional : las condiciones mundiales de producción deben someterse al "control común de los pueblos más avanzado", el proletariado debe apropiarse de manera colectiva y universal de las condiciones de producción y reproducción de la sociedad [280]. Aunque se empleen indistintamente "control" y "apropiación", corresponde a diferentes contenidos. En el supuesto de control de condiciones ajenas: "se exige, además, que los países en que no se desarrolló el régimen capitalista de producción consumen y produzcan en el grado que convenga a los países de producción capitalista [281]". De modo parecido, el capital impone su interés a los modos precapitalistas de producción en el interior de cada nación. El propio trabajador no es propiedad del capitalista, pero éste lo controla como fuerza de trabajo desposeída. En realidad, a la nación no es jurídicamente propietaria de la clase dominante- Los medios de producción que son condiciones básicas de la producción nacional, sí- ,pero esta controla el conjunto de las condiciones económicas de existencia y reproducción nacional. Dicho de otro modo, la nación es una mediación social que le permite al capital asegurar su control, su hegemonía, queriendo que aseguran también a la reproducción del conjunto de la sociedad, y la defensa de ésta cuando entre en confrontación con otra sociedad nacional. En el feudalismo y las formas asiáticas y se confunde control y propiedad, perdiendo la nación gran parte de su carácter mediador, y mixtificador, que solamente en la nación burguesa se desarrolla plenamente. Mientras el desarrollo y control, colectivo y universal, de las condiciones de producción no sea realidad, los hombres se asocian para producir, para dominar las condiciones promoción, estableciendo la causa de ese objetivo relaciones de hegemonía y subordinación a las unidades sociales: clases y naciones. La lucha social por las condiciones de producción es un todo con sus momentos, nacional e internacional, según el punto de vista sea interior y exterior a cada nación. Marx constata, en la década de los años veinte del siglo XIX, como la lucha de clases entre capital y trabajo aparecía relegada a un segundo plano, desplazada políticamente por la lucha nacional de la Santa Alianza contra liberalismo, y económicamente por el pleito entre capital industrial y propiedad de señorial, que adopta en cada nación un carácter específico [282]. Todas estas luchas, ubicadas en primer plano, son repercutibles a una lucha de clases: la Santa Alianza contra liberalismo era la lucha de clases feudales contra lo que por burguesía-pueblo. El conflicto interno fuerzas productivas/relaciones de producción desencadenan las guerras "entre las distintas clases de una nación y las distintas naciones" [283]: se trata de un mismo conflicto, desdoblable en momentos. Marx esperaba que la crisis de las condiciones capitalistas de producción agrabaría al mismo tiempo los conflictos, internos y externos, de clase, nacionales e internacionales, creando condiciones para la revolución y para la guerra [284]. Nos explicamos así que nuestros autores afirman que el fin del antagonismo interno sería el fin del antagónico externo: "La victoria del proletariado sobre la burguesía es, al mismo tiempo, la victoria sobre los conflictos nacionales e industriales que enfrentan hostilmente entre si, hoy en día, los diversos pueblos [285]". Marx y Engels hacían depender tanto la estructura interna de la nación como la relaciones entre una y otra nación, de sus fuerzas productivas, de su trato interior y exterior, de las condiciones nacionales de producción [286]. El interior se reproduce en el exterior: "Los fenómenos destructivos que genera la libre competencia en el interior de un país se reproduce, en proporción más gigantesca, de mercado mundial", dirá Marx en 1848, relacionando el enriquecimiento de clase expensas de otra, dentro de un mismo país, con el enriquecimiento del país expensas en otro [287]. De ahí que afirme en los Grundisse: "son las relaciones internas las que produce la dominación inglesa en el mercado mundial [288]". Veamos ahora lo contrario: como el exterior se reproduce en el interior, cuando un país domina y ocupa otro. La conquista es el resultado pacífico o violento de urna relación conflictiva entre naciones que tiene como objetivo la apropiación y/o control de las condiciones de producción de un país derrotado, y acaba, a menudo, por modificar el modo producción de la nación conquistada. Paradigma de la lucha nacional por las condiciones en producción, el fenómeno de las conquistas -y por extensión de las guerras- preocupó a Marx y Engels, que lo estudiaron en la Ideología alemana, en la Introducción de 1857, en textos metodológicos..., porque aparentemente contradecía las leyes del materialismo histórico: la lucha de clases de naciones se sobreimponía a la lucha interna de clases, incluso alterando cualitativamente la base económica de la sociedad. "A toda esta concepción de la historia parece contradecir la el hecho de la conquista", señala Marx, poniendo como ejemplo la conquista de Roma por los bárbaros y del imperio bizantino por los turcos, que acabó en la creación de una "nueva estructura de la sociedad". La expansión de los pueblos conquistadores era fruto de la necesidad de "nuevos medios de producción" creado por el auge demográfico: desequilibrio en las condiciones de reproducción ampliada. La crisis de Roma es fruto de la concentración territorial, de la reducción de tierra cultivada en beneficio de los pastos de la crisis de la esclavitud y de la relación exclusivamente política con las provincias, o sea: de la crisis interna de su modo de producción. En uno y otro caso el origen del conflicto está en la respectivas condiciones nacionales de producción, está especialmente en las condiciones básicas de producción, lo que contradicen la "idea usual de que la historia,..., todos se redujo a la conquista". Por lo tanto, también en el caso de las conquistas, el interior se reproduce en el exterior, la dinámica de modo producción determina estos acontecimientos históricos, pero de una manera más compleja que en el caso de las revoluciones sociales en el interior de cada nación. Que un pueblo conquistador se apodere de las condiciones de producción ajena es significa que quede condicionado por ellos: el dinero de un banquero -papeles- de nada valen sin el contexto de un modo producción capitalista. La nación victoriosa acabo por asimilar, total o parcialmente, el modo de provocación de los sometidos para poder seguir reproduciendo en las nuevas condiciones del país sojuzgado: así el modo de producción feudal surgió de una síntesis entre germanos y romanos, entre vencedores y vencidos [289]. En la Introducción 1857 Marx vuelve sobre el tema, insiste en que las condiciones de producción aisladas de nada vale: las esclavos robados de nada valen si no se crea un modo producción que corresponda a la esclavitud; y avanza una tipología de las conquistas: 1) se impone el modo de producción del pueblo conquistado ("Los ingleses en Irlanda, en el siglo XIX, y, en parte, en la India"); 2) que impone el modo de producción de pueblo conquistado (romanos y turcos sólo exigían tributo a las naciones sometidas); 3) se impone una síntesis entre los dos, resultando un nuevo modo de producción (caso de las conquistas germanas): "en todos los casos en modo producción..., es excesivo para la nueva distribución que se establece". Conclusiones importantes porque en estas y otras circunstancias "la producción parece estar organizada y determinada por la distribución [290]". El acontecimiento histórico de conquista transforma las diversas condiciones previas y producción en condiciones resultantes: Los modos previos de producción imperantes en las naciones implicadas, además de explicar la actuación de éstas, condicionan el modo de acción resultante, causa de las nuevas relaciones sociales. Engels camina en la misma dirección cuando explica que si el poder político se opone al desarrollo económico, sucumbe, pero hay excepciones: un poder político conquistador puede destruir la población y las fuerzas productivas, o no utilizarlas: Las obras de irrigación de la España musulmana, después de la conquista. Ahora bien, la nación dominante más atrasada acabar siendo asimilada por la situación económica más desarrollada de la nación sometida, teniendo incluso que "adoptar su lengua en la mayoría de las veces". La imposición de las condiciones económicas trae consigo, por lo regular, la imposición de las demás condiciones de existencia nacional. Contemplamos el conflicto nacional desde el ángulo de los conquistados: Engels distingue conquistas que no cambiar el modo de producción y conquistas que si lo cambia. En la primera circunstancia tenemos la conquista de Grecia por Macedonia y, más tarde, por Roma. Las contradicciones de la producción basada en la esclavitud anquilosan "las comunidades fundadas en ella", que son sometidas por otras más fuertes; pero, como estas se organizan también por medio del voto esclavista de producción, la cosa queda en el desplazamiento del centro de problema ó bloque "que se repite a un nivel superior, hasta que (Roma) se produjo finalmente la conquista por una nación que pone en lugar de la esclavitud otra forma de producción [291]". El cambio del modo producción puede ocurrir cómo ha resultado una ruptura interna que se produce exteriormente a través de guerras nacionales (la revolución de 1789 y las guerras de Convención y napoleónicas), o de una ruptura exterior que se reproduce interiormente modificando radicalmente las clases y relaciones, las conquistas que analizaron Marx y Engels. Por todo esto la historia es la historia de la lucha de clases y de naciones. En la lucha por las condiciones producción y reproducción no esta en juego sólo las fuerzas productivas, sino también las relaciones de producción, el modo de producción -que son objeto de apropiación o imposicióón por parte de comunidades en lucha-, así como las condiciones naturales de producción (la salida al mar de Polonia, por ejemplo) y las condiciones históricas de producción que (la lengua de los sometidos, el derecho romano o la administración inglesa en la India). La propia existencia nacional es objeto de expropiación, o conservación, como condición de producción: pensemos en las particiones de Polonia y su reconstrucción al final de la Gran Guerra, ambos frutos de conflictos internacionales en los que se dirimió su patrimonio nacional, entre otros. Viene siendo difícil robarle a un pueblo su patrimonio nacional, las condiciones de su reproducción, sin que se revele o parezca: por eso en tantas ocasiones la lucha por una vida digna es una lucha por la liberación nacional. Por contra, la sustracción de condiciones de producción ajenas (y puede incluso mejorar el nivel de vida de los trabajadores del país expansionista) dio pie a los mayores genocidios que se conocen la humanidad. No olvidemos que nazismo, imperialismo, colonialismo, tuvieron, tienen, una base nacionalistas expansionista. Clases y naciones. Volvamos a las tesis de Borojov: 1) La humanidad está dividido en naciones: sociedades relativamente separada. 2) las naciones están divididos en clases, de modo que la distribución de la sociedad es bilateral: diferencia las condiciones de producción definen las naciones; la participación en el proceso productivo y la relación con los medios de producción define a las clases. 3) El conflicto fuerzas productivas/relaciones de producción da lugar a la lucha de clases; el conflicto fuerzas productivas/condiciones de producción de lugar en lucha naciones. Se deduce de los razonamientos Borojov la distinción, apoyándose en Marx, entre relaciones internas y externas, de forma que, situados en una unidad nacional dada, la lucha de clases es sobre todo interior, y la lucha de naciones es sobre todo exterior [292]. División de la humanidad de naciones. La sociedad civil se divide en naciones. Marx, analizando el origen de la división del trabajo, escribió: "Diversas comunidades descubren en la naturaleza circundante diversos medios de producción y diversos medios de sustento. Por tanto, su modo producción, su modo de vivir y sus productos varían. Estas diferencias naturales son las que, al entrar en contacto unas comunidades con otras, determina en el intercambio... no es el cambio el que crea la diferencia entre las diferentes órbitas de producción; lo que produce el cambio es relacionar estas órbitas distintas unas con otras; convirtiendolas así en ramas de una producción global de la sociedad unidas por lazos más o menos derechos de interdependencia. Aquí, la división social del trabajo surge por el cambiante órbitas producción originariamente distintas e independientes las urnas las otras [293]". Los hombres entran en la historia, en rigor, no como una sociedad humana única, sino como grupos sociales diferenciadas. La distribución desigual de las condiciones de producción organiza a los hombres en sociedades nacionales distintas, relativamente separadas, pero interdependientes. Primero son las condiciones naturales de producción las que determinan esta diversidad nacional; despues es la división de trabajo entre las comunidades u órbitas de producción, en un sentido estricto, quienes motivan la división nacional. Para Marx la variedad de condiciones de producción es también variedad de modo de producción y de vida: atañe a las condiciones fundamentales de producción como acabamos de ver. Necesidad de administrar las condiciones comunes de producción crea "desde principio cierto interés común": son "los comienzos del poder estatal", que se hace más imprescindible "a causa de la multiplicación de los conflictos con otros grupos [294]". Conforme los hombres van dominando la naturaleza, la causa de la desigualdad de las condiciones de producción se va desplazando de la naturaleza a la economía: el modo de producción ahora quien mas reproduce la diferencia de las condiciones y producción y, por lo tanto, las naciones y la lucha de naciones. El capitalismo, el primer modo universal de producción, agrava hoy el carácter desigual de su desarrollo, reproduciendo el fenómeno nacional, al compás de la internacionalización de las puertas productivas y demás condiciones de producción. Desarrollo desigual que, aunque perdiendo sus características antagónicas, permanecerá en una hipotética sociedad comunista, al entender de los nuestros autores, si bien esta nacería una nueva identidad nacional de tipo universal: el "género humano" de que habla la estrofa de la Internacional. La razón última de porque hoy en día estamos lejos de esa nación-humanidad, y existen bloques y naciones en lucha, reside en que los hombres están lejos de: 1) un desarrollo de las fuerzas productivas que equipare el nivel de las condiciones de producción en el mundo; 2) un control colectivo y racional de éstas y de la sus efectos en la sociedad y en la naturaleza. División de la nación en clases. Estamos estudiando qué la nación en su conjunto de clases la sede (marco y relación) de la existencia y lucha de las clases. El interés material común que mantienen unidas a las clases, pese a su carácter antagónico, en el proceso de producción, engendra la nación como suma y unidad de los contrarios. La conexión material nacional de las clases pone en claro lo que hay de necesario de este pacto, contrato, o bloque social para la convivencia nacional que observamos en la historia. Pacto que se explícita y decanta en los procesos de formación nacional, y que se reformula o se rompe en los momentos críticos. Mediando a menudo las luchas interclasistas e internacionales. El proceso de reproducción social incapaz aún de organizarse en una órbita planetaria, lo hace círculos excluyentes que limitan entre sí. Cierto que, en las puertas del siglo XXI, la concomitancia de la unificación y diversificación de las nuevas condiciones de producción está haciendo desarrollar naciones en círculos inclusivos: lo normal es que una nación sea subconjunto de otra comunidad de tipo nacional. La superposición de comunidades nacionales trae como consecuencia la doble o triple nacionalidad del individuo. Si bien este proceso unificador-diversificador esta en su origen. El problema teórico más importante en el tema que nos ocupa es precisar una teoría unificada de la nación y de la clase. No hay manera de conseguir una teoría unificada de los objetos sociales, si no se acude a una óptica materialista, en las nubes político-ideológicas es precisamente donde se manifiestan más las apariencias. Borojov define clases y naciones como cosas diversas sin concretar claramente sus relaciones y sobre todo las base material común. La conclusión viene de la intrincada discusión por parte de Borojov de las condiciones económicas fundamentales en la definición del concepto condiciones de producción. Así se explica que diga que las clases son la relación con los medios de producción, y las naciones la relación con las condiciones de producción, cuando las primeras son parte esencial de las segundas. La nación y las clases son, en cierto sentido, caras opuestas de las mismas condiciones de producción: 1) La nación es producto de la comunidad de condiciones de producción; 2) Las clases son productos de la contradicción de las condiciones de producción. Los hombres se organizan para producir en naciones porque comparten unas condiciones de producción determinadas con exclusión de terceros. Además de eso, los hombres se organizan para producir en clases, porque parten de manera desigual la parte de las condiciones en producción y por participar de manera diversa en el proceso de producción nacional. Podemos entonces explicarnos tres hechos históricos: 1) la evolución histórica interdependiente de las clases y de la nación. Formación, realización, cambio y desaparición, son fases sincronizadas de la dinámica de clases y de las naciones. Inferimos unas bases materiales íntimamente conectadas. 2) resultado de la anterior, la madurez simultánea de la clase y de la nación como categorías plenas, en la sociedad civil moderna. Inferimos que la íntima conexión material entre clases y nación, incorporadas a ambas en la sociedad civil (reino de las relaciones económicas, en palabras de Engels), incluye una base material común: La anatomía económica de la sociedad civil, en la época de la burguesía consigue su autonomía, y también plenitud, escindiéndose del estado. 3) la ambivalencia de la nación, trampolín tanto de lucha de liberación como de conquistas, guerras y opresión. Muy pocas veces se asumen ambas caras del fenómeno nacional, único en su esencia, se transgrede de este modo un criterio común a todas las ciencias: la generalidad del objeto. La ambigüedad de la nación hace que se preste a las hegemonía de clases, y orientaciones ideológicas y políticas más contradictorias. Es suficiente decir que en la conciencia nacional vive siempre la comunidad de intereses sobre la contradicción de intereses, y ahí la peculiaridad de su dimensión alienante: la nación como falsa conciencia. En cambio en la conciencia de clase prima, acordemos que el punto de observación está en el interior de una nación, la separación sobre la unión intereses opuestos. Por esta causa Marx confronta, a veces, conciencia de clase/conciencia real con conciencia comunitaria/conciencia ilusorio; esto es cierto según la clase de la que se trate, según las circunstancias históricas concretas y siempre y cuando se tenga en cuenta que toda conciencia nacional comprende elementos reales y objetivos que reflejan la comunidad de condición de producción. La nación moderna se funda en una paradoja: crecimiento de las diferencias entre las clases y fortalecimiento del entronque nacional de estos. En este contexto contradictorio cualquier extrañamiento e irracionalidad colectiva es posible. La nación se transforma, igual que la mercancía, en un fetiche, en la forma fantasmagórica (independiente de los hombres) de una relación social. Vale contemplar la nación con una relación de alienación: la nación, uno de los resultados del proceso de producción y reproducción social, se torna una fuerza ajena y hostil -escondiendo la situaciones reales- mientras los hombres no controle en las relaciones entre sí y con la naturaleza [295]. La cualidad interclasista de la nación nos conduce, en definitiva, a pensar que su base material es común a las clases pero de naturaleza diferente. De nuevo, la unidad de los contrarios: la nación expresa la unidad y complementarios de las condiciones de producción; las clases expresan la división y el antagonismo de las mismas condiciones de producción. Marx y Engels emplean junto con el término condiciones de existencia nacional, el término condiciones de existencia de clase, en uno y en otro caso el fundamento de la existencia social son las condiciones de producción, concepto que tenemos aplicados a las órbitas individual o nacional de producción, entre una y la otra podemos ubicar las clases. Marx se refiere el Manifiesto comunista a las condiciones de producción, trabajo asalariado, capital y relaciones de propiedad privada, como condiciones de existencia y dominación de la burguesía. También podemos afirmar que son, a su vez, las condiciones de existentes y explotación del proletariado: El "modo de producción era la condición primordial de la existencia de todas clases industrial". La burguesía es incapaz de imponer a la sociedad las condiciones existenciales de su clase cuando es incapaz de asegurar las condiciones de existencia del proletariado, función específica de la clase dominante. Por otro lado, las condiciones existenciales del proletariado (las mismas en Francia, Alemania, Norteamérica) aniquilar las condiciones asistenciales de la antigua sociedad burguesa [296]. En resumen, las condiciones existenciales de las clases, burguesa y obrera, revelan el antagonismo de unas condiciones de existencia de origen común e íntimamente conectadas. La conexión y antagonismo es, en primer término, la formación social nacional, organizada en clases y fracciones de clases dominantes y dominadas, siendo obligación de las primeras garantizar la reproducción social de todas ellas, de toda la nación. Cada clase supone unas condiciones comunes una reproducción [297]: "estas condiciones de existencia solamente son, naturalmente, las fuerzas productivas y las formas de relación existentes, en cada caso [298]". La base común de las condiciones de existencia de las clases, y de la nación, son las condiciones específicas del modo de producción. Si afirmamos que las clases manifiesta la contradicción de las condiciones de producción y la nación la comunidad de las condiciones de producción, ¿cómo se articulan estas dos polos?. Engels nos dice que, en cada país, el adelanto y un retroceso y de las condiciones existencia del proletariado "va paralelo al desarrollo de las condiciones de existencia" de la burguesía: "el criado es como el amo [299]". Las clases fundamentales son más fuertes en la medida en que la comunidad nacional de las condiciones de producción se desarrolla. Engels insiste en este tema en el Anti-Düring, pero desde otro ángulo: la clase dominada reacciona con entusiasmo, satisfacción u oposición ante el modo de producción (y ante el modo de instrucción correspondiente) según se encuentre en su rama ascendente, normal o descendente [300]. Ahora fija su atención en la dicotomía contradicción/comunidad de intereses para concluir que la contradicción se manifiesta, sobre todo, cuando la comunidad falla. El pacto nacional puede entonces reformularse o romperse, sobrepasando la lucha de clases el umbral normal, o sea, compatible en el consenso nacional habitual de las clases. La nación por ser comunidad contradictoria, asociación de una clase contra otra clase, es también tener una relación social alienante: "La aparente comunidad en que sea asociaron hasta ahora los individuos cobró siempre una existencia propia en independiente frente a ellos y, por tratarse de asociación de una clase en contra de otra, no sólo era..., una comunidad puramente ilusoria para la clase dominada, sino también una nueva traba [301]". Pero esto afecta también "la relación de comunidad en que entran los individuos de una clase", que cobra "existencia propia e independiente" frente a ellos [302]. Las clases son, asimismo, un poder extraño que se impone a los hombres siendo como son producto de su actividad. No obstante, el individuo es consecuencia de las relaciones de clase, "aunque subjectivamente se considere muy por encima de ellas", argumenta Marx en el primer prólogo del Capital después deadvertir que "nos referimos a las personas en cuanto personificación de categorías económicas, como representantes de determinados intereses y relaciones de clases [303]". Difícilmente diría Marx que los individuos personifiquen intereses y relaciones de nación: la clase es una relación de producción, la nación no, en todo caso es un conjunto articulado de relaciones de producción, no existe la nación uniclasista. Esta función determinante de las relaciones de clase sobre los individuos, es, en general, sobre todo las relaciones sociales: actua también sobre poblaciones nacionales. En la idea de Marx y Engels, el proletariado al emanciparse como clase liberará a la humanidad y los individuos: de las clases, de las naciones, del estado, de todas las mediaciones sociales alienantes. El grado de mediación, por tanto de alienación, es mayor en el caso de la nación que en el caso de las clases: fuerzas sociales que interviene directamente en el proceso de producción. Más adelante asistiremos en las que. En la Ideología alemana, Marx y Engels precisan que la diferencia de clase "sólo se pone de manifiesto en contraposición con otra clase"; la comunidad de clase son los "intereses comunes frente a un tercero": "Los diferentes individuos sólo forma una clase en cuanto se ven obligados a sostener una lucha común contra otra clase, pues de otro modo ellos mismos se enfrentan unos con otros, hostilmente, en el plano de la competencia [304]". Las clases se forman como clases "para así" en y por la lucha de clases. Algo semejante se puede asevera, en nuestra opinión, de las naciones: una nación se pone de manifiesto en contraposición con otra nación. De no darse esta comunidad nacional de lucha frente a terceros, la contradicción entre sus partes, la competencia hostil de las clases, acabaría por romper con la necesaria asociación de clase en el proceso de producción social, asociación que -por lo de ahora- requiere el vínculo productivo y social de la nación. Así se equilibran clases y naciones, conjugando intereses comunes e intereses contradictorios, bajo el imperativo de asegurar la reproducción (en las formas que permite el nivel de desarrollo material) del cuerpo de la sociedad: "dentro del cual coexisisten simultáneamente toda la relaciones soportandose unas a otras [305]". Las clases, de relaciones diversas de los hombres con los medios de producción, vertebración interna de las más señaladas condiciones naturales de producción, son por ello los soportes sociales más importantes de la nación. La nación relaciona, globalmente, a las clases entre sí, con la naturaleza y con las restantes totalidad de sociales nacionales: la nación es la mediación social más importante de una clase. La nación proviene de una doble mediación: entre individuos entre sí, y entre estos y la naturaleza. Porque, "para producir los hombres contraen determinados vínculos y relaciones de través de estos vínculos las relaciones sociales, y sólo a través de ellos, es cómo se relacionan con la naturaleza y como se efectua la producción [306]". El rasgo que conviene subrayar es entonces la nación como mediación de entre las clases sociales; el papel de vínculo intermediario entre proletariado y burguesía, en la época moderna ¿Por qué?, porque la nación es más relación directa entre clases que relación directa entre individuo. Los individuos participan en la producción nunca como individuos aislados: siempre integradas en un todo más grande y organizados en clases productivas. En la vida social, política e ideológica, los mismo: a los individuos participan en la nación sobre todo vertebrados en clases, otra cosa es lo que dice, claro, la ideología dominante. El "contrato social" es para Rosseau un pacto entre individuo y la comunidad, pero -aclara Marx- la asociación de los individuos gracias de la división del trabajo no es "de ningún modo arbitraria, a la manera de que se nos pinta, por ejemplo, en el contrato social, sino necesario [307]". Esta asociación necesaria fruto de la decisión de trabajo es, en primer lugar, la clase; y en segundo lugar a la nación y demás relaciones sociales. El contrato social nacional es un pacto de clases, tanto si consideramos la nación como órbita de producción o, globalmente, como totalidad social. Resulta que, así como la persona "se encuentra condicionada determinada por relaciones de clase muy concretas [308]": La nación se encuentra condicionada indeterminada poblaciones de clase muy concretas, por las relaciones de hegemonía y subordinación que establece entre sí sus soportes fundamentales. En la medida en que el todo condicionadas las partes, la nación y las luchas internacionales, influyen en las clases y lucha de clases, hasta el punto de actuar como causa próxima de los conflictos sociales como vimos en el caso de las conquistas, pero la causa primera de estos conflictos este en el interior de cada comunidad, en las contradicciones de las condiciones de modo de producción, en las clases y en lucha de clases. Al final son las partes las que acaban por determinar el todo: en esa relación desigual clases y naciones, deciden las primeras. Las clases y la nación son ambas condiciones de producción, pero las clases, trabajo asalariado y capital en la época moderna, son condiciones inmediatas y esenciales de proceso de producción, sin las clases ésta no existe; mientras que la nación es condición media y por tanto menos fundamental, pero necesaria para la reproducción social, cuestión ésta que ya exponíamos anteriormente. Para Marx "constituye una abstracción falsa, en primer lugar, considerar una nación, que tiene un regimen de producción basado en el valor y que además se encuentre privada capitalistamente, como un organismo colectivo que trabaja pura y exclusivamente al servicio de las necesidades nacionales [309]". Las necesidades nacionales en la medida en que trasciende el individuo personificación de las relaciones socio-económicas, son las condiciones generales de producción (medios de comunicación, obras públicas, etcétera) y las condiciones naturales, políticas y culturales de producción -internas y externas- precisas para que fuuncione el organismo colectivo": todas estas condiciones comunes de producción son imprescindibles para la existencia efectiva de la nación, pero no (en el mismo grado al menos), para la existencia de las clases. Para la caracterización de las clases como calses "en sí", trabajadores asalariados y capitalistas, podemos, de primeras, abastecernos de los condicionamientos más generales y digamos externos de proceso de producción, que son de todo punto necesarios para delimitación del total nacional. En las cita que transcribimos, Marx viene a insistir en que el capital, el valor, las condiciones económicas en suma, constituyen la esencia de la nación: las clases, derivación directa de las condiciones económicas, son entosces las partes de la totalidad socialnacional. Marx distintas clases en sí y clase para sí: "Las condiciones económicas transformaron la masa del país en trabajadores,. La dominación de capital creó en esta masa una situación común, intereses comunes. Así, está masa resulta ya una clase frente al capital, pero no aun para sí misma. En la lucha..., esta masa se reúne, constituyendo así en clase para si misma [310]". Esta lucha empieza por la coalición obrera que " tiene siempre una doble finalidad: la de hacer cesar la competencia entre ellos, para poder hacer la competencia general contra el capitalista [311]". Depende de cada país y cada momento histórico la importancia relativa del factor objetivo y el factor subjetivo la formación de una clase social. Lo mismo podemos asegurar de la nación. También hay una nación objetiva, basada en unas peculiares condiciones de producción, y una nación subjetiva, construida en la lucha contra terceros. Borojov trató este tema proponiendo "pueblo, a la nación como objeto y " nación", cuando exista la auto conciencia, a la nación como sujeto social [312]. Desdoblamiento terminológico que confunde, siendo en cambio atinada la idea de discernir naciones en sinaciones para si. La autoconciencia nacional es precisamente consecuencia de la lucha histórica común de un bloque de clases con el enemigo exterior, y a veces contra el enemigo interno partidario de otra forma de relación nacional. Las elaboraciones de Marx y Engels sobre procesos nacionales concretos, o los posicionamiento sobre la viabilidad económica y/o política de la anción, implica una toma de posición previa sobre la importancia relativa que, en cada caso específico y en aquel contexto, se le concedía la nación en sí y a la nación para sí, a los factores objetivos y a los subjetivos. Retomemos ahora el tema de la naturaleza diferente de la asociación clase y de la asociación-nación. La clase se constituye plenamente cuando en la lucha común, se superan las contradicciones entre individuos que tienen en lo esencial, independientemente de su voluntad, una situación común en el proceso de producción. La nación se constituye plenamente cuando, en la lucha común contra otras naciones, se superan las contradicciones entre clases y individuos que tienen en lo esencial, objetivamente, una situación antagónica en el proceso de producción. La superación supone ciertamente, la aceptación del sistema nacional de clases dominantes y dominadas. Sin embargo, la superación de la competencia entre individuos de una misma clase económica no significa perentoriamente integrar y articular posiciones antagónicas. Se demuestra de esta manera porqué ambivalencia y alineación se dan en la mención de un grado cualitativamente distinto que la clase, porque la conciencia nacional está obligaba a esconder las relaciones sociales reaesl -excepto los casos y circunstancias que vayan parejas-, y a a ocultar las grandes contradicciones de clase. Lucha de clases, lucha de naciones. La lucha de clases y la lucha nacional tiene un origen común: la lucha por las condiciones de producción. En las sociedades clasistas, la pugna de las "sociedades relativamente separadas" por la propiedad y control de las condiciones de producción, lucha de naciones, siempre es relativamente irreductible a una lucha de clases, pugna en el interior de esas sociedades nacionales por el control último de las viejas y nuevas condiciones de producción y reproducción. Escribimos " relativamente" porque, en realidad, la reducción de las dinámica nacionales a las dinámica teclas no puede ser absoluta, dependiendo de la nación con un tercer nivel de análisis: La dialéctica de las condiciones de producción, fundamento de todos los tipos de conflictos sociales. Habría entonces que proponer que: 1) La lucha nacional siempre es, desde luego, traducible a una lucha de clases, y al revés; 2) siendo, de uno a otro modo, las dos reductibles al nivel básico de lucha por las condiciones de producción; 3) La primacía de la lucha de clases sobre la lucha de naciones, de las luchas interiores sobre las exteriores, viene dada por que la dialéctica objetivo de las clases expresa lo más contradictorio, por tanto lo más dinámico y real de la dialéctica de las condiciones de producción.. Las contradicciones importantes de unas condiciones de producción dadas son interiores: son contradicciones inherentes de las condiciones fundamentales de producción (las fuerzas y relaciones de producción) y suponen, de inmediato, contradicciones de clase, en otro momento posterior contradicciones nación. Marx y Engels consideran la contradicción como el más profundo plenamente esencial, como la raíz de todo movimiento y sinónimo de ser vivo: criterio que viene de Hegel [313]. Por tanto, en el ser socilal lo esencial y verdadero es la lucha de contrarios, la lucha de clases: expresa la contradicción principal del proceso de producción y reproducción. La lucha de naciones significa una contradicción que puede convertirse dialécticamente en principal, en un momento y lugar determinados, pero subordinada por lo regular, en último grado, a las condiciones inmediatas de producción, a las luchas de clase. Sin olvidar que clases en naciones corresponden a esferas sociales cualitativamente distintas, sujetas a dinámica sociales entroncadas, pero relativamente autónomas: clase y nación coincide con momentos y niveles sociales diferentes. La determinación de clase de las luchas nacionales será efectiva "cuanto más largo sea período en cuestión y más extenso el campo que se estudia [314]". Podemos decir parafraseando al viejo Engels en esta cita, donde puntualizar de manera de intervención de la " última instancia " económica. Marvin Harris porfía, en 1968, en el mismo asunto: " Engels empleó a la expresión en última instancia para cualificar la influencia selectiva del modo producción sobre la ideología, lo mismo que hoy en día procuraremos cualificar cualquiera enunciado determinista con las expresiones probabilistas: dado un número de casos suficiente y a la larga [315]". Para Engels la historia real era historia de la lucha de clases, que se sobre imponía a las otras formas de lucha por las condiciones de producción: "La concepción de la historia como una serie de luchas de clases es mucho más rica en contenidos y más profunda que la simple reducción a las diferentes fases, poco variadas entre sí, de la lucha por la existencia [316]". En unas notas sobre biología, Engels parte del concepto darwiano de "lucha por la vida ", aplicado a la sociedad, es decir, lucha por los medios de vida, disfrute y de desarrollo producidos por la sociedad: luchas por las condiciones de reproducción, en el presente capitalista -añade Engels- reviste: "la siguiente forma: proteger los productos y las fuerzas productivas producidos por la sociedad burguesa contra la acción destructora y devastadora del mismo orden social capitalista, arrebatando la dirección de la producción y de la distribución sociales en manos de la clase capitalista [317]". La primacía de la lucha de clases por el control de las condiciones producción, hace que quede en un segundo plano la competencia, por ese mismo objetivo, entre individuos una clase o entre naciones, o grupos de naciones, luchas reales pero que indican contradicciones menos principales y, en palabras de Engels, "poco variadas". Puede que, actualmente, sin menoscabo de la centralidad de las condiciones intrínseca del modo de producción, tengamos que destacar todos sus efectos, y todas las demás contradicciones. Las guerras entre naciones, por ejemplo, ciertamente no varían mucho, de un modo de producción a otro, pero están omnipresente en la historia y hoy en día puede conducirnos a la destrucción de las condiciones naturales de producción en el planeta. Que las luchas nacionales sean consecuencia de los desequilibrios, tanto secundarios como mediatos de otros principales no significa que no se transformen, por veces, en el aspecto principal y eficiente de la lucha de clases. Ejemplos históricos: Irlanda y Polonia en el siglo XIX, donde los obreros tenían la obligación de ser "nacionales antes de internacionales"; la caída del imperio romano,y en general, la conquista como aspecto principal de las contradicciones internas de los modos nacionales de producción. Después de insistir en la traducción de lucha nacional en lucha de clases, vayamos entonces en la dirección contraria, ¿cómo se traduce en las luchas de clase obrera y de la burguesía en lucha nacional?. Los proletarios modernos, opina Marx en el Manifiesto, pueden gracias a los modos de comunicación "centralizar las numerosas luchas locales, de igual carácter por doquier, y convertirlas en una lucha nacional, y una lucha de clases [318]". Ya mencionamos anteriormente esta cuestión: la identidad aquí reflejada clase-nación contradice la afirmación que sigue sobre que la lucha de proletariado nacional no por su contenido, sino por su forma, puesto que a renglón seguido Marx alega que "es natural que el proletariado de cada país debe acabar en primer término con su propia burguesía [319]". Una lucha de clases que revolucionar el modo de producción en el ámbito nacional, no actúa sobre la forma solamente sino sobre el contenido: significa la ruptura del pacto nacional y un cambio cualitativo en las condiciones fundamentales de producción. El problema reside en la referencia que se adopte: a) si la referencia es el modo de producción capitalista en general, la lucha obrera es nacional en la forma en internacional en el contenido; b) si la referencia es el capitalismo nacional -articulado con otros modos de producción-, la lucha de clases es nacional en el contenido e internacional en sus consecuencias formales. La lucha de clases de la burguesía "al comienzo, contra la aristocracia; después, con aquellas partes de la propia burguesía intereses contradictorios con el proceso de la industria; y siempre contraria a la burguesía de todos los países extranjeros. Todas esas luchas se ven forzada a apelar al proletariado, a recurrir en su auxilio arrastrandolo así hacia el movimiento político [320]". Tenemos entonces un cuádruple dimensión nacional, con tiempos que no siempre coinciden con la lucha de la burguesía: a) en la lucha contra la nobleza la burguesía encarnar proyecto moderno de nación; b) La lucha entre facciones de clases burguesas de un país es una lucha nacional; c) La lucha entre burguesía nacionales es por definición internacional: la nación es también mediación externa entre clases; d) en todos los casos, bloque nacional proletario-burguesía, y entrada del proletariado en la política nacional, de la mano de la burguesía, que acaba por volverse contra ella misma. La clase que ahora representaba la nación "jamás pueda cada conseguir el pleno dominio social y político sobre la nación sin el auxilio de la clase obrera [321]". Este pacto de cooperación -desigual- de clases se da en la vida productiva y en todo asistencia de reproducción social, política y cultural, de la nación. La determinación que ejerce el modo de producción sobre los procesos sociales, según las proposiciones del materialismo histórico de Marx y Engels, se efectuó a través de las contradicciones internas de aquél, especialmente por el choque de las fuerzas productivas con las relación de producción: "al adquirir nuevas fuerzas productivas los hombres cambian su modo de producción, la manera de ganar su vida, cambian todas sus relaciones sociales. "Las fuerzas productivas ya adquiridas y las relaciones sociales existentes no pueden coexistir unas al lado de otras. De todos los instrumentos y producción, el mayor poder productivos es la misma clase revolucionaria [322]". Los instrumentos que expresan la crisis de las condiciones fundamentales de producción son las clases, creadas, potenciadas o relegadas por el progreso de las fuerzas de producción: a las clases que representan en un momento dado. La manera que tienen las clases progresistas del luchar por las condiciones de producción es defender estas frente a relaciones de producción y formas sociales obsoletas, desfasada respecto de las nuevas fuerzas productivas, reales y potenciales [323]. Esta lucha de clases por las condiciones de producción es el motor principal de la historia, las restantes forma que adquiere la pugna por las condiciones de producción o juegan un papel menor y/o son derivados de aquella. Marx pone como ejemplo de efectos del desarrollo de las fuerzas productivas sobre las condiciones de producción y las relaciones sociales: la invención del arma de fuego que cambiaó las relaciones internas y la organización del ejército, y también "la actuación entre los distintos ejercitos [324]". Identificando como "el gran movimiento histórico que brota del conflicto entre las fuerzas productivas ya alcanzadas por los hombres y sus relaciones sociales, que ya no corresponden a estas fuerzas productivas": las guerras "entre las distintas clases de una nación y entre las distintas naciones [325]". Las luchas de clases y de naciones se originan en los desequilibrios internos de las condiciones económicas de producción. Borojov se equivoca cuando separa lucha de clases económicas (conflicto fuerzas productivas/creación de producción) de lucha nacional (conflicto fuerzas productivas/condiciones producción) [326]. Las relaciones de producción y las fuerzas de producción que actúan en su seno, constituyen las condiciones fundamentales de producción; el conflicto entre unas y otras desencadena una crisis interna de las condiciones producción [327], que se manifiesta en las relaciones exteriores de la nación. Si repasamos casos de luchas nacionales por condiciones ajenas de producción: tierra, metales preciosos, esclavos, materías primas, mercados etc; ¿Que encontramos? Un encadenamiento de causas. Una causa primera que tiene que ver con la dinámica y articulación de las fuerzas productivas y relaciones de producción y una causa segunda más próxima y específica. Ejemplos históricos: El desfase tierra/población (causas 2ª) en el contexto de una limitación ejercida por las relaciones de producción (causa 1ª), desencadena el conflicto con las comunidades vecinas, Guerras de conquistas; la colonización de América, África y Asia por el capital, con las guerras nacionales subsiguientes, fue resultado de la carencia de determinadas condiciones de producción y circulación en contraste con la expansión de las restantes condiciones capitalista de producción Europa; las guerras comerciales entre naciones capitalistas son derivación de las crisis internas de sobreproducción. La lucha por las condiciones de producción no consiste solamente la protección y control de las ya existentes, consiste en la conservación o destrucción de las adquiridas y, sobre todo, en su progresión o estancamiiento, puesto que son insuficientes para cubrir las necesidades humanas. Esta lucha cualitativas decisiva por las condiciones de producción que es, por regular, una lucha de clases. El poder productivo que (decía Marx) pueden asumir las clases en lucha sólo encontramos en la nación revolucionaria que combate por liberar las fuerzas a productivas de las viejas relaciones nacionales de producción, pero en este caso es el bloque social de clases que está debajo de la razón de la fuerza nacional. El desarrollo desigual en la historia y en el espacio, de las condiciones de producción produce la base material de las naciones. Ante todo son las fuerzas productivas y la relaciones de producción quienes adquieren un carácter específico en cada nación. La regresión o progresión de la nación depende de las condiciones de su modo hegemónico de producción, de la lucha de clases más de la lucha -internacional- por las condiciones de producción. La apropiación del control de las condiciones de esta producción - lucha de naciones- estar siempre subordinada la existencia de unas condiciones propias de producción fundamentales, sin las clases las primeras no pueden realizarse, es decir, relaciones de producción y las fuerzas productivos correspondientes: el soporte social de estas condiciones fundamentales las clases. La acción de las clases decide el carácter de las condiciones de producción del país; cosa que no no sucede necesariamente cuando es sustraída unaparte-cuantitativa- de patrimonio nacional o cuando éste resulta engrosado por la lucha victorioso contra otra nación. Ahora bien, la lucha de naciones puede concluir con la imposición de un nuevo modo de producción (cambio cualitativo de las condiciones nacionales de producción), pero siempre con la mediación decisiva de las clases. El modo feudal de producción surgió de la fusión de las condiciones nacional de producción de germanos e indigeno-romanos, porque unos y otros se fusionaron horizontalmente, después de escindirse Las naciones, invasores e invadidas, en clases: el producto fue una nueva nación y un grupo de producción dominante. En conclusión, el nivel de mediación social decisivo son las clases sociales. La nación nace y muere según el apoyo de clases de que disponga. Una variación sustancial de las clases se produce un cambio total de la nación; al contrario no siempre es cierto: la pérdida de una parte de las condiciones nacionales de producción no tiene porqué suponer alteración significativa de las clases que la forma. La lucha de clases es el momento capital de la lucha general-individual, clasista, nacional, universal- por las condiciones de producción, ya que determinada la cualidad de éstas. La lucha de clases y la lucha nacional tienen un origen común, la lucha por las condiciones de producción, pero no alcance diferente: las clases pueden cambiar la base económica de la socieda, las condiciones de producción, las naciones también, pero a través de las clases. La primacía de las clases se deduce también de la propia delimitación que hace Marx de las condiciones de producción de las sociedades burguesas, sea nacionales sea en general, trabajo asalariado y capital, en suma, clase obrera y capitalista; y de la afirmación: historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases. Siendo esto verdadero en esencial, quedaría infravalorado el nivel de la nación, órbita autónoma de producción y reproducción social, relación del conjunto de las clases con el conjunto de condiciones de producción, nudo del acontecer histórico, si de espaldas a la realidad social redujeramos, como una caricatura, su análisis a un análisis de clase, sin más. Cierto que la lucha de naciones acaba sirvienda a menudo a los intereses concretos de clase, pero las dinámicas diferentes y autónomas, nos hacen asegurar, en rigor, que la historia de la humanidad es historia de la lucha de clases y de naciones, es la historia universal por las condiciones de producción y reproducción social. CONCLUSIÓN Pretendimos estudiar los textos de Marx y Engels con el método que Marx y Engels, en la búsqueda de los elementos precisos para teoría materialista, es decir marxista, de la nación. El método de Marx, empleado en la crítica de la economía política es el hipotético-deductivo, va de lo general a lo particular; método lógico pero que "necesita ilustrarse con ejemplos históricos, mantenerse en contacto constante con la realidad [328]". Para analizar la nación podíamos comenzar por lo que está a la vista: lengua, territorio, carácter, conciencia, voluntad política, etc.; por esta vía inductiva, ¿qué conseguiríamos?, una descripción -caótica-de la multiplicidad de indeterminaciones y relaciones que inciden en el hecho nacional, sin aprehender su mecanismo interno. Conviene llegar al fondo del problema, descubriendo las determinaciones esenciales y comunes, más simples y abstractas, que expliquen las naciones concretas, diversas y complejas. Estas determinaciones comunes son económicas: las condiciones de producción. Considerando como económicas no solamente las relaciones de producción [329], sino todos los elementos naturales y sociales, en la medida en que afecten a proceso de producción. "La economía no trata de cosas, sino de relaciones entre personas, y, en última instancia, de clases [330]". La nación como relación económica de las clases entre si, en del conjunto de las clases con la naturaleza, coincide con un enfoque objetivo de la nación, que choca con la opinión quizás predominante de la nación como entidad no-económica, subjetiva, política. Una y otra versión son ciertas, siempre que se ubiquen, relacionen y jerarquicen correctamente la nación-objeto y la nación-sujeto, y siempre que no se excluya a la nación de la relaciones sociales determinadas, directa o indirectamente, por la economía. El método descriptivo consiste en generalizar los rasgos distintivos de las naciones, observados empiricamente, yendo de lo particular a lo general, fue seguido como es sabido, por Stalin. Así nació su definición de nación, destinada a tener gran difusión: "Nación es una comunidad humana estable, históricamente formada surgida sobre la base de la comunidad de idioma, de territorio, de vida económica y de psicología, manifestada esta en la comunidad de cultura.... sólo la presencia conjunta de todos los rasgos distintivos forma la nación [331]". Engels que le negaba valor científico a las definiciones y entendía el método correcto exponer el "desarrollo de la cosa misma", aceptaba la utilidad de una definición siempre y cuando no se pidiera de ella "más de lo que puede decir [332]". La utilidad pedagógica y política de la definición staliniana fue muy importante, durante décadas, para el movimiento obrero y de liberación nacional, tuvo un gran "valor político, pero quizás ni teórico ni científico [333]". La cuestión fue que de la definición de Stalin se pidió mas de lo que se podía decir: apareció toda una teoría de la nación, hegemónica (también durante décadas) entre los marxistas, extendiendo su influencia más allá del marxismo. La elaboración de Stalin tuvo lugar en una coyuntura política: la batalla por un POSDR único, con autonomías territoriales para las socialdemocracias nacionales, contra el federalismo del Bund, y contra la reivindicación de autonomía cultural-nacional por parte de los nacionalistas judíos y de un sector de los socialdemócratas caucasianos, "que no pudieron resistir a la epidemia nacionalista [334]". Por estas razones políticas Stalin ataca en su obra el austromarxismo:"La autonomía cultural-nacional de Springer (Karl Renner) y Bauer es una sutil variedad del nacionalismo", oponiéndose a la propuesta de Otto Bauer, "evolutivo-nacional", de "adaptar la lucha de clases de los obreros a la lucha de naciones [335]". Para aplicar la política del POSDR que propugna el derecho a la autodeterminación (más radical que la autonomía cultural-nacional) para todas las naciones en imperio ruso, que era suficiente con definir estas como una "suma de rasgos": Polonia, Ucrania, Cáucaso, Georgia, Lituania, Letonia, Armenia..., disponían, en opinión de Stalin, de todos esos rasgos distintivos. La comunidad que quedaba excluida de la definición de Stalin eran los judíos. Descartadas la unión cultural-nacional que reivindicaba el.Bund (Bauer consideraba al pueblo judío, nación), y las autonomías regionales (previstas para las naciones que aceptarán formar parte del nuevo estado multinacional ruso), a los judíos se les reconocía la libertad de culto y enseña. El concepto condiciones de producción está ausente del los análisis de Bauer y de Stalin. Otto Bauer que entienden la nación como "comunidad de carácter" sobre la base de una "comunidad de destino", afirma que destino, cultura y carácter nacionales están determinados por las condiciones de producción: "Las condiciones en que los hombres producen su sustento vital y reparten el fruto de su trabajo determinan el destino de cada pueblo; sobre la base de determinado tipo de producción el reparto del sustento vital surge también determinada cultura espiritual [336]". No obstante, para Bauer "la cuestión de la nación sólo puede ser desarrollada a partir del concepto de carácter nacional [337]". La historia de la nación es la historia de una comunidad cultural y de carácter. La función (determinante) de las condiciones de producción queda al margen de las preocupaciones de Bauer. Stalin critica a Bauer por considerar el carácter como "único rasgo esencial de la nación"; insite por su banda en el carácter nacional, "reflejo de las condiciones de vida..., el medio circundante"; pero acaba relegando las "condiciones económicas" a un rasgo más de los que definen la nación: cualquiera de ellos puede destacarse sobre los demás, según la nación de que se trate [338]. En la última década se inició una renovación de la teoría de marxista de nación: 1. 1. Enfocado los procesos nacionales no sólo desde el punto de vista internacional, desde fuera, sino desde su interior, como una lucha de clases por la hegemonía, en la línea de Marx y Engels que en 1848 luchaban por un proyecto nacional alemán del proletariado, en 1867 apoyaban el fenianismo ("de tendencia socialista") en la lucha por la independencia de Irlanda, y en 1892 escribían que sólo el joven proletariado polaco podía conseguir la restauración nacional de Polonia. 2. 2. Pierre Vilar es de los primeros que intenta superar las limitaciones de la definición de Stalin: la completa con un artículo de 1964, en que la nación aparece en distintas épocas históricas y sirviendo intereses de clase diversos [339]. La nación como hechos de larga duración, categoría histórica y de bases clásicas diversas, corresponde con el pensamiento original de Marx y Engels como vimos en los tres primeros apartados de este trabajo. Vilar, con todo, no valora debidamente la relación razones políticas que llevan a Stalin en 1913 (El marxismo y cuestión nacional) a reducir la nación a la época del capitalismo ascensorial, y la lucha nacional a una lucha burguesa [340], contradiciendo el evolucionismo-nacional y la adaptación lucha de clases/lucha de nación que pretende Bauer, e incluso la idea con el propio Stalin tenía en 1904. La cuestión es que la teoría que se difunde, que se transforma en práctica política, es la de 1913. 3. 3. E. Terray adopta, en 1973, una posición más beligerante con la aportación de Stalin, calificando su definición de simplismo, arbitrariedad en el número y asociación de rasgos inventariardos, exclusión de las naciones que no cumplen los siete criterios distintivos y, su método, asegura que la definición de Stalin conduce a definir la nación como una esencia, permanente, transhistórica, proponiendo una primera forma de romper con este esquematismo: "reintroducir en la definición de nación la distinción de los factores objetivos de los factores subjetivos", caracterizados en la definición dialéctica, potenciando entonces la idea de la nación como sujeto social: bloque de clases que constituye la nación en un momento dado [341]. Los estudios sobre la revolución francesa revelaba una coalición antifeudal de clases, elegido por la burguesía, que funda de nuevo la nación; Terray se basa en ello para "introducir" el factor subjetivo en el desarrollo de la teoría de nación. Justamente, se trata de una reintroducción, Marx y Engels destacaron la presencia de bloques de clases pro nacionales en los procesos alemán y polaco, y su ausencia en el caso de los pueblos eslavos, en el contexto de las tareas de revolución democrático-burguesas. La falta de proposición de E. Terray no está en lo que dice, sino en lo que deja de decir: ¿cuál es la base material de esa alianza de clases que constituye la nación?, ¿Por qué el bloque de clases continúa siendo "nación fuerte y estable", después de la revolución?. Poner el acento en el momento subjetivo de la nación, en el momento político de la lucha por la construcción o reconstrucción nacional de un poder político, económico, y una cultura específica [342], es necesario hacia la acción política, especialmente en los momentos de transición, pero no es suficiente, por el momento objetivo, pasada la coyuntura política, acaba pasando factura, y por qué el etimológicamente conviene no restringir la nación como fuerza histórica a la corporación; en el tiempo corto los hombres olvidan con más facilidad que ellos hacen la nación, pero en determinadas condiciones... Conviene, por tanto, retomar los planteamientos de Marx y Engels en toda su plenitud y complejidad superando el esquematismo descriptivo de Stalin y cualquier tentación de historicismo o subjetivismo. Las condiciones de producción son las determinaciones comunes de la nación en todas las épocas, "válidas en esencialmente distintas", porque cambian, con el modo producción, las condiciones fundamentales de producción. La esencia "realidad verdadera" de la nación son las condiciones de producción que ni son entidades temporalesni marginan la lucha de clases [343]. "Vínculo económico interno", "comunidad de vida económica", "ligazón económica", "condiciones económicas" de la nación, términos usados por Stalinr en que habría que sustituirla por "condiciones nacionales de producción", en la época del capitalismo ascensorial no se pueden, claro está, reducir las condiciones nacionales de producción al mercado nacional [344]. Las condiciones nacionales de producción contienen las connotaciones económicas de las condiciones naturales (territorio, población), culturales (idioma, psicología, cultura) e históricas de existencia nacional, enumeradas por Stalin. Si para Bauer el rasgo esencial de la nación es el carácter nacional y para Stalin todos ellos y ninguno, para Marx y Engels el rasgo esencial son las condiciones económicas de existencia nacional o condiciones nacionales de producción, según nosotros entendemos. Hay tres aspectos de las condiciones de existencia nacional a los que dedicamos menos atención: condiciones subjetivas, condiciones no económicas y condiciones externas de existencianacional. Las características y el objeto de este trabajo hizo que nos detuviéramos más en las condiciones económicas y en los puntos de vista objetivo e interno. Sin embargo, aquellos tres aspectos son de gran importancia: no solamente por la incidencia, a veces decisiva, sobre la base material de la nación, sino por que representan la dinámica autónoma del hecho nacional. La explicación de por qué la nación se manifiesta como "reino independiente" (esfera autónoma respecto de la lucha de clases): está en las con aplicaciones de su "base tarrenal [345]"; ¿donde se concreta entonces la comunidad de unas condiciones de producción antagónicamente contradictorias?. Donde las clases se unen para actuar como sujeto nacional, participan de un paisaje, instituciones y cultura comunes o entran en contacto con las otras naciones. Porque en el proceso inmediato de producción se manifiestan más directamente las contradicciones de clase. Los factores nacionales de larga duración, reutilizados a través de las generaciones y de los modos producción, son principalmente condiciones no-económicas de existencia nacional: territorio y demás condiciones naturales en sus relaciones ideológicas (espacio mental), culturales y políticas con la población; lengua, cultura, idiosincrasia y sentimiento nacional; elementos simbólicos y jurídico-institucionales, etc. La conexión nacional implica más continuidad en los niveles superestructurados citados en el campo de las condiciones de producción de la nación: hogar donde se suceden fuerzas productivas, relaciones de producción, relaciones económicas espaciales y estatales, etc., sin que por eso varía (sustancialmente) el lenguaje, el territorio a la bandera nacional. La permanencia de condiciones de existencia nacional, a menudo las más visibles, a través de la sucesión generacional, dilucida por que la nación se muestra por lo regular como una instancia ajena que, en apariencia, siempre estuvo en el mismo sitio y de la misma forma. La diferencia con lo que acontecía con las comunidades que aldeas indias (en el tiempo de Marx), la inmutabilidad coincide ahora con los elementos más formales de la nación y el cambio con su contenido económico. ¿Puede extrañar entonces que se proponga interesadamente las condiciones no-económicas de existencia nacional como fundamentales, o al mismo nivel que éstas?. Por ejemplo, en el tiempo actual, ¿No es más fácil para un emigrante la integración económica que la cultural?. Todo lo que estamos diciendo destaca el papel fundamental de la lucha de clases por la hegemonía ideológico-cultural y política nacional [346]. En nuestro estudio predomina el punto de vista interno, desde el interior de una unidad nacional; la relación de nacionalidad observada en el exterior, ¿qué rol juega?. Marx y Engels entrevieron a partir de la formación de la pequeña Alemania de Bismarck (guerra de los Dos Ducados, guerra con Austria y tguerra franco-prusiano: condiciones coadyuvantes de la unificación del segundo Reich), el posible papel del contexto internacional en la constitución de una Polonia libre. La realidad fue más allá: acontecimientos internacionales constituyeron una condición coyuntural clave -mayor aún en el caso alemán- de existencia nacional para Polonia, Irlanda, naciones eslavas, después de la primera guerra inter-imperialista, y para las colonias asiáticas, después de la segunda guerra mundial. La nación se forma en la lucha contra otras naciones, que puede estar representada por un enemigo interior. A veces una nación, o la guerra contra otra, es condición externa de existencia para una tercera: Polonia independiente y la guerra con Rusia eran condiciones externas en el proyecto de unificación alemana defendido en 1848 por Marx y Engels. Las naciones limitan, estableciendo relaciones de hegemonía y subordinación, entre sí. Las acciones se organicen en un sistema de círculos de relaciones que cuando se estructuran, sobre todo por medio de guerras, sobredetermina las condiciones internas de existencia de todas las naciones implicadas, aunque sea indirectamente. El hecho de que las condiciones externas vengan de las contradicciones internas, no disminuye la eficacia de la acción de aquellas incluso decisiva en coyunturas inestables de relaciones internacionales. La nación refleja la comunidad de las condiciones internas de producción, pero el carácter contradictorio de éstas se reproduce, a un nivel superior, como contradicciones entre naciones, dando lugar a las condiciones externas de producción -división del trabajo, de relaciones comerciales, etc-, y a los conflictos internacionales por la apropiación y control de las condiciones producción. En definitiva: las condiciones externas de asistencia nacional, económica sobre todo pero también políticas culturales, intervienen automáticamente el desarme interno de nación, que son resultado del desarrollo desigual, y contradictorio, del sistema de nación. Las condiciones de producción son la determinación común de las naciones en todas las épocas: deciden en última instancia el contenido específico de la nación, o sea, su movimiento -nacimiento, cambio y disolución, mucho connotaciones, etc-, el desarrollo de la cosa misma, en el decirle Engels. Razonamos la nación como efecto del desarrollo desigual, espacio-temporal, de las condiciones de producción. Interesa precisar más este para evitar una versión mecánica, meramente cuantitativa, de la desigualdad de este desarrollo. El desarrollo de las condiciones de producción significa contradicción interna, no desarrollo líneal: crisis de las condiciones de producción consistente en el desequilibrio entre una de ellas y las restantes. Cuando tiene lugar este desfase entre las fuerzas productivas y relaciones de producción: el desarrollo nacional también cambia de forma, por mediación de la lucha de clases, dando un salto cualitativo. El crecimiento de las fuerzas productivas posibilita que las órbitas de producción incidirán cada vez círculos nacionales más extensos, y por otra parte superpuestos. La propia nación como condición general de producción y reproducción entrar en un momento dado en conflicto con las fuerzas productivas, que son el factor más dinámico del conjunto de las condiciones nacionales de producción. La desigualdad de las condiciones de producción simplificar diferencia cualitativa, no sólo diferente nivel, ritmo. Cada nación es producto social original y irrepetible porque en es: a) combinación particular de trabajadores y medios de producción (trabajadores asalariados y capital en la nación moderna), en suma, especificidad del modo proporción, y diversidad (nacional) de fuerzas y relaciones de producción incluso en el seno de un modo (abstracto) de producción común; b) combinación particular de varios modos y formas de producción bajo la dominación de una de ellas; c) combinación particular de las condiciones económicas con la naturaleza; d) relación particular con otras órbitas sociales de producción; e) precipitado particular de los resultados históricos de la lucha de clases, y de las naciones. La proposición del concepto y formación social, desde una óptica estructuralista reduce la base económico-social al punto b, subestimando los demás. El desarrollo desigual de las condiciones de producción, en el tiempo y en el espacio, sin embargo, produce además del hecho nacional, todos las otras formas de diversificación, en las diversas épocas históricas, de los hombres en ramas productivas y sociedades relativamente separadas; por ejemplo, campo y ciudad. Las sociedades capitalistas estaban organizadas separadamente en función del desarrollo desigual en las condiciones de producción, que, por otra banda, está presente también la sociedad sin clases que preveían Marx y Engels. Los efectos de este desarrollo desigual varían según las épocas históricas, naturalmente. La nación nace de la escisión de la sociedad en clases. En el momento en que los hombres se dividen en poseedores de condiciones de producción y desposeídos, surge la necesidad de mantener la cooperación y vinculación mutua de comunidad de proceso productivo, y también frente a terceros. En las fuerzas productivas -acción agrícola, etc-, introducen el antaagonismo en el modo comunitario de acción, basado en la propiedad y control colectivo de las condiciones de producción y las relaciones de parentesco dando lugar: propiedad privada, las clases dominantes, relación de territorialidad, nación y Estado. Las nuevas condiciones de producción exigen órbitas nacionales de producción y distribución más amplias que la tipo (familia ampliada). La lucha por las condiciones de reproducción, que en las sociedades pre-nacionales eran más bien con la naturaleza, y ahora entre los hombres, luchas de clases y de naciones. Las naciones son inseparables de las clases: la nación es un fenómeno derivado de las clases que subsistirá mientras clases existan. El desarrollo desigual de las condiciones de producción produce las naciones precisamente cuando adquiere, el tránsito a sociedades de clases, un carácter contradictorio y cualitativo. En la época histórica en que las contradicciones se hace más netas, alcanza toda su plenitud los conflictos de clase y la comunidad de nación, las comunidades de clase y los conflictos de nación: paradoja de la nación moderna. En el tránsito a la sociedad sin clases, la pérdida del carácter antagónico del desarrollo de las condiciones de produción y la desaparición de las diferencias cualitativas entre las condiciones de producción de las naciones, disuelve la nación como fenómeno conflictivo, negativo: nacionalizar la nación. El desarrollo de las fuerzas productivas y su control colectivo y universal hace innecesaria la lucha por las condiciones de producción. En la sociedad comunista permanecerá la comunidad -la nación como fenómeno positivo- como auuto-organización de la sociedad a los niveles espaciales, que adoptará formas que tal vez hoy difícilmente podríamos adivinar. Queda referimos a la nación como condición general de producción, como parte integrante de las condiciones de producción, puesto que siendo el resultado de proceso de producción es, asimismo, condición previa y externa de éste. Condición general respecto de las condiciones particulares de las clases sociales, o de los individuos que personifican las clases. La función de la condición nacional es garantizar la relación social con el conjunto de las condiciones (nacionales) de producción, y la reproducción global del sistema. La comunidad, o comuna, en las sociedades pre-capitalistas era la acción de producción (condición fundamental de producción), al escindirse la sociedad en clases, éstas son las nuevas relaciones sociales de producción, pasando la nación a ser órbita social de producción, condición mediata (necesaria pero no suficiente) del proceso de producción, pero objeto también de lucha -interna y externa- por las condiciones de producción. La nación como condición general de la reproducción acelera la renovación de las condiciones fundamentales de producción, trabajo asalariado y capital en la nación moderna de manera que cada vez hay más obreros y la situación es más favorable para el capital, bien el número de obreros excede de la capacidad productiva de capital (sobre-población) bien la producción excede la capacidad adquisitiva de los obreros (sobre-producción). En los dos casos (estudiados por Marx) de crisis de las condiciones capitalistas de producción, la nación, condición global, procede a restablecer la producción estable en la sociedad civil. Hacia el exterior: conquistando mercados, organizando la emigración, etc. Hacia el interior como marco de la lucha de clases subsiguiente. Junto con la clase dominante, principal beneficiaria y responsable de la reproducción de todos las condiciones de producción (y de las clases) de la nación, interviene con su propia postura en la búsqueda de salidas a la crisis la clase obrera por medio de los sindicatos, etc. El resultado final puede llegar a ser el cambio en el modo de producción y, por consiguiente, el contenido de la nación y demás condiciones de producción. "Me permito rogarle que estudie usted esta teoría [materialista de la historia] en las fuentes originales y no de las obras 2ª mano; es, verdaderamente, mucho más fácil", afirmaba Engels [347]. Considerando el objeto de nuestro trabajo avanzar hacia una concepción materialista de la nación, verdaderamente fue más fácil y fructífero, pensamos nosotros, leer directamente a Marx y Engels que investigar -tarea imprescindible, por otra banda- en las obras de los marxistas posteriores, considerando que en la mayoría de las ensayos sobre el problema nacional de Marx y Engels, predomina el enfoque puramente político. Más allá de esto consideramos necesario, en la tesitura actual del marxismo, renovar su identidad y riqueza teórica y metodológica haciéndolo sin sus filtros posteriores, invertidos por las coyunturas políticas, incluso por las modas intelectuales (esto último que se escribió es lo más importante). En este sentido la pesquisa que acabamos de hacer, alrededor del contenido material de la nación, muestra las posibilidades de encontrar en lo que llamamos clásicos respuestas que tienen los vacíos teóricos que dejaron- si Marx y Engels tuvieron que elaborar todo lo que decimos que falta en su obra, un tendrían que seguir viviendo hoy...-, y sobre todo, que tiene las carencias teóricas del marxismo de hoy. En la cuestión que nos ocupa la práctica por delante de la teoría: la asunción por parte de los partidos marxistas de la defensa de los intereses nacionales en el este y el oeste, norte y sur, de la lucha por la hegemonía y los procesos de liberación de reconstrucción nacional, de la lucha ideológica contra los nacionalismos de las clases poseedoras, la aproximación al marxismo del nacionalismo popular, etc, continua, hoy por hoy, apoyándose en gran medida en la teoría de Stalin, pese a la renovación teórica sobre la nación produjo el marxismo en la década de los setenta. Esta práctica sin teoría marxista adecuada -es decir, materialista- de la nación, condujo ora a subestimar el carácter material de esa relación social que es la nación (Marx y Engels que abordaron el tema de la nación de manera circunstanciales y sistemática, lo que no quiere decir alegremente; no estuvieron al margen de la infravaloración de permanencia de su base material); ora al dejarse llevar por una práctica que colaboración nacional de clases que puede contradecir las necesidades estratégicas del movimiento de la clase obrera. Así fue como se escindió el movimiento obrero europeo durante y después de la I Guerra Mundial, en el contexto de cierta incomprensión teórica (pero no política) de lo que estaba paseando, de la relación oculta entre el hecho de clase y el hecho nacional. Hecho de grandes proporciones por las condiciones de producción. La diferencia teórica que apuntamos coincide con una casualidad múltiple, pero que pero su prolongación hoy, ¿Qué indica?. Pensamos que cierto olvido por parte del marxismo actual de que: "El estado, el régimen político, es el elemento subalterno, y la sociedad civil, el reino de las relaciones económicas, el principal [348]". Dentro de la sociedad civil está la nación y las clases. Estaríamos satisfechos si con nuestra aportación -que profundiza en la hipótesis de Borojov- sondeando, de nuevo, los textos dispersos de Marx, contribuyésemos a demostrar la viabilidad de la reconstrucción de una teoría materialista e histórica de la nación que no tiene, claro está, porque caer ni en materialismo vulgar ni en el economicismo; Marx y Engels en directo es el mejor antídoto hacía una vida reduccionista, hacia su contraria. Nuevos estudios más amplios, sobre las obras completas de las lenguas originales, de Marx y Engels, seguro que afectaría más las conclusiones que nosotros llegamos siguiendo el consejo de Engels: "le ruego que no me tome al pie de la letra cada una de mis palabras sino que se fije en el sentido general, pues recientemente no disponía de tiempo para exponerlo, todo con precisión y claridad... [349]" Coger el sentido general de los textos, sobre todo si los recolectamos desconectados y en diversos contactos -si bien la unidad conceptual y metodológica escritos, acerca de la nación, que analizamos es muy notable-, implica una interpretación propia, más que "eliminar" lo que realmente "quisieran decir los autores desaparecidos, implica hacer una lectura de Marx: "pero como mi no me gusta dejar que ni nadie adivine lo que pienso, voy a expresarme sin rodeos [350]". El propio Marx se oponía a que se intentase "descubrir" lo que "realmente" pensaba. Lectura si cabe más motivada vista la autocrítica del último Engels: "El contenido nos hacía olvidar las formas..., con ello proporcionamos a nuestros adversarios un pretexto para sus errores y que tergiversaciones... en los comienzos, se descuida siempre la forma, para atender más el contenido. También yo lo hice... [351]". El concepto amplio de nación nos remite a un problema de contenido, de contenido material, no sólo de forma, que por lo demás se trasmuta directamente en contenido: con más razón después urge completar el y ampliar el pensamiento de Marx y Engels alrededor del contenido del hecho nacional. Una teoría científica de la nación tiene que cumplir los requisitos de ser deductible, verificable y generalizable. Las conclusiones que nosotros sacamos parten de la categoría general y abstracta de la nación para poder deducir los casos particulares y concretos. La verificación tendría que seguir la vía de comprobar la lógica formal interna de la lectura de Marx que proponemos, constatar esta con la realidad histórica y empírica -Engels animaba a los jóvenes del partido socialdemócrata alemán a estudiar "de nuevo toda la historia, huyendo de las construcciones a la manera del hegenialismo [352]"-, y contrasta también los resultados de nuestra investigación con las otras lecturas de programa nacional en Marx y Engels, y con otras teorías de nación. Razones de espacio impiden ahora hacer la discusión de las tesis que propugnamos con las aportaciones de Bloom, haupt y Weill, Momsen, Davis, Levrero, Lefevre, Rodinson, Bourque, Claudin, Recalde etc. Autores actuales de abordar la cuestión de la nación en Marx y Engels, aunque raramente con el objetivo que Borojov se fijaba, y que nosotros seguimos. Razones de tiempo nos impiden desde luego la segunda y más amplia via de de confrontación. Empezando trabajo hicimos cuatro preguntas: "¿Cómo se articula el concepto materialista de la nación con las categorías fundamentales del materialismo histórico? ¿como se articulan los factores objetivos con los factores subjetivos de los procesos nacionales? ¿cómo se articula el concepto de nación en general un concepto de nación moderna? ¿cómo se articula las clases y la nación?". Consideramos que, si no completamente, los elementos que fuimos adelantando perfila una respuesta, respuesta que es deudora también d e un Hegel prolongado -e invertido- a través de Marx y Engels. Las categorías fluidas de Engels (oposición a las categorías fijas), en las que un pueblo está contenido en otro, convirtiéndose en el al llegar a cierto punto las contradicciones progresivas [353]; viene de la lógica hegeliana y son indispensables para entender lo que estamos diciendo sobre la nación. Interior/exterior, forma/contenido, mediación/inmediación, objetivo/subjetivo, etcétera, son dicotomías que supone: 1º un punto de referencia, por lo normal implícito, que deciden de primeras, ya que una cosa pueden ser tesis o antítesis según el punto de observación; 2º momento dialéctico -"principio de todo movimiento, vida y actividad [354]"- el tránsito de un pueblo a su contrario. Un buen ejemplo tenemos, en el apartado acerca de la "liberación de Irlanda", en la transformación de las condiciones objetivas de existencia nacional en subjetivas (fenianismo), por motivo del cambio en el contenido económico de la dominación inglesa , en la tentativa política de transformación de las condiciones subjetivas de existencia nacional (fenianismo) en objetivas por la vía de la lucha por la imposición de determinadas condiciones de liberación nacional (reforma agraria, independencia nacional, etcétera). La problemática objetivo/subjetivo está muy presente en la obra de Marx y Engels con esta formulación y en relación con otras: teoría/practica, necesidad /libertad, etc. El término condiciones tal y como asustado por Marx y Engels tienen un doble origen: 1. 1. Hegeliana, en el sentido de la dialéctica condiciones previas/resultantes, "este es el cambio que contiene la noción de condición... tal y como el processus de la realidad... cuando todas las condiciones se encuentran reunidas, las cosa debe realmente existir. Pero la cosa es que ella misma una condición, o, en cuanto a su interior, tampoco es ante todo una presuposición [355]". 2. 2. Derivadas de las ciencias naturales y de Darwin, como condoción-medio ambiente [356]. Por lo demás, la influencia de Hegel, en Marx y Engels, sobre la problemática que tocamos aquí la vemos que el concepto de dialéctico de nación: "de los pueblos se suceden, surgen y desaparecen... El espíritu del pueblo es un individuo natural, como tal florece, madura, decae y muere [357]". Para Hegel el pueblo-nación era "portador del concepto supremo", que transitaba "de un espíritu de un pueblo a otro [358]".La diferencia con Marx no estaba solamente la teoría idealista de la nación de aquel si no en que para Hegel el sujeto fundamental de la historia son los pueblos, las naciones, como soportes de la idea universal; para Marx el objeto fundamental de la historia son, ante todo, las clases sociales, que emanan de las condiciones en que se realiza el proceso de producción y reproducción de la existencia humana.


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