Estado, Política y Petróleo

 

Autor: Heydi Cordero

 

                       

 

Controversias internacionales producto del uso del petróleo.

Las Dos Guerras del Golfo

 

En los años 80, se originó la llamada Guerra de los petroleros, la cual consistió en el ataque por parte de Irán a buques tanques de terceras naciones, entre ellas naves liberianas, saudies y kuwaities, mediante bombardeos aéreos y ataques iraníes para neutralizar las exportaciones de crudo iraquíes y las de sus aliados. La escalada que amenazaba el flujo de exportaciones de crudo a occidente llevó especialmente hacia 1986 al involucramiento de las potencias. Asimismo, los países como Kuwait se vieron en la obligación de embanderar sus buques con la insignia estadounidense para asegurar la protección de sus envíos petroleros. De igual manera, navíos británicos y franceses colaboraron en la fuerza de disuasión y la intervención rusa se limitó a arrendar buques tanques propios para garantizar la inmunidad de los envíos. Esta estrategia de ataques a blancos navales mercantes colocó a Irán en una peligrosa situación de aislamiento internacional. Sin embargo, el petróleo siguió fluyendo sin dificultades a unos precios considerablemente bajos durante la década de 1980.

 

 

                                        Soldados kuwaities en al euforia de la victoria                                                   

Tras la  guerra que enfrentó Irak a Irán, el dictador iraquí, Saddam Hussein, reclamó a las "petro-monarquías" árabes, como "precio por la sangre árabe derramada" en su lucha contra los iraníes, la condonación de su deuda externa, el aumento de su cuota de producción petrolífera y facilidades para crear un puerto de aguas profundas en territorio kuwaití.

El 2 de agosto de 1990 las tropas iraquíes invadieron Kuwait. Ese mismo día, la ONU exigió una retirada "inmediata e incondicional" y la Liga Árabe condenó la agresión. El 6 de ese mismo mes, el Consejo de Seguridad decretó un embargo contra Irak, el 25 autorizó el uso de la fuerza para hacer a Irak evacuar sus tropas y, finalmente, el 29 de noviembre, fijó el día 15 de enero como fecha límite para la evacuación de Kuwait., al esto no darse por hecho el día 16 de enero se desencadenó la operación "Tormenta del Desierto".

Causas por las cuales se originaron estas dos guerras fueron que los iraquíes acusaban a Kuwait y a los Emiratos Árabes Unidos de haber inundado el mercado del petróleo con un excedente de producción fuera de la cuota que les asignó la OPEP, lo que engendró una peligrosa caída del precio del petróleo, que a hizo que bajara a 11 dólares, es decir, a un precio por debajo del fijado por la OPEP, que es de 18 dólares el barril. Los iraquíes estimaban que cada vez que el precio del crudo bajara un dólar, ellos perderían un billón, en calidad de ingresos anuales. Además, según los iraquíes, la caída de los precios registrada entre 1981 y 1990 hizo perder a los países árabes productores de petróleo alrededor de 500 billones de dólares (de los cuales 89 corresponden a Irak).

Es por eso que Irak propuso al conjunto de países árabes productores o no de petróleo elevar el precio del petróleo a 25 dólares; crear un fondo de ayuda y desarrollo árabe, que se abasteciera con cada dólar suplementario por barril vendido por los países productores a más de 15 dólares; y resolver la deuda inter-árabe, desde una visión nacionalista y según las exigencias de la seguridad nacional árabe común. Este proyecto iraquí fue considerado por EE.UU. como una peligrosa amenaza para el futuro del capitalismo mundial.

Una solidaridad árabe en torno a este asunto del petróleo podría influir mucho sobre el curso de la acumulación del capital y, especialmente, sobre la dominante posición norteamericana y su papel de liderazgo mundial ya que el precio de producción individual del petróleo árabe, en el Golfo y en África, su costo de extracción, es considerablemente más bajo que el del crudo norteamericano, no sólo porque la calidad del primero es mejor y contiene, por término medio, menos impurezas  su costo de producción convertido en UEC es más bajo, sino también porque, teniendo como base mejores condiciones naturales (que proporcionan una renta diferencial), la perforación de crudo en el Golfo y en África lo hace brotar a la superficie más o menos espontáneamente.

Además, el petróleo árabe permite realizar enormes masas de sobre-ganancias, ya que para un precio medio de 10 dólares el barril de petróleo árabe, los costos de extracción representan del uno al dos por ciento del precio de mercado. Esto muestra el interés del petróleo árabe para el capital internacional, desde el punto de vista de su valorización.

Otra razón es que Irak, con su procedimiento, amenazaba reactivar la solidaridad en el seno de la OPEP y volver a poner al orden del día viejas reivindicaciones que EE.UU. siempre procuró enterrar. En efecto, desde comienzos de los años setenta, la OPEP y los países del Sur reivindican una revalorización de los precios de los productos básicos y la indexación de los precios de los productos exportados por los países del Sur a los precios de los productos manufacturados importados por ellos. Sin embargo, EE.UU. siempre consideró que estas reivindicaciones constituían amenazas que influyen peligrosamente en la reproducción del capital.

Por ende, la modificación de las circunstancias en 1990 (un 50 por ciento de las necesidades norteamericanas de petróleo bruto dependía en ese momento de la importación; una OPEP debilitada; debilitamiento y desmoronamiento del bloque socialista; una economía norteamericana fragilizada; un Irak amenazador, etc.) induce a EE.UU. y a sus aliados cercanos a optar por el uso de la fuerza militar. Esto traería la determinación de los países del Norte de defender el orden económico mundial en su esencia y sus características fundamentales, tal como éstas se derivan de las exigencias de la reproducción del capital, y que desemboca indefectiblemente en una bipolaridad excesiva entre el Norte y el Sur, provocando que se afecte un eslabón fundamental de la cadena de la dependencia, que puede poner en tela de juicio a los demás eslabones y, de este modo, modificar la reproducción del capital a escala mundial.

Entonces, para los norteamericanos, correr el peligro de un aumento del precio del petróleo de alrededor del cuarenta por ciento, tal como reivindicó Irak, vendría a ser aceptar el riesgo de que la mayor renta que de ello se deriva sea, en lo esencial, reciclada comercialmente por las economías japonesa y alemana, debido a sus ventajas competitivas, posibilitadas por su dinamismo industrial. Esto significaría la aceleración del ascenso de estas economías y la precipitación del ocaso norteamericano.

 

                                                                               

El uso del petróleo: problemas ambientales

         El incendio de los pozos petroleros, en Irak, está generando grave contaminación atmosférica, terrestre, de aguas superficiales y subterráneas.

         Los impactos sobre ecosistemas y la salud de la población son gravísimos por los niveles letales de dióxido de carbono, azufre e hidrocarburos orgánicos volátiles.

         El 46% del petróleo y sus derivados industriales que se vierten en el mar son residuos que vuelcan las ciudades costeras.

         Los derrames ocasionan gran mortandad de aves acuáticas, peces y otros seres vivos de los océanos. Esto altera el equilibrio del ecosistema y modifica la cadena trófica. En las zonas afectadas, se vuelven imposibles la pesca, la navegación y el aprovechamiento de las playas con fines recreativos.

         Uno de los problemas más estudiados en la actualidad es el que surge de la inmensa cantidad de CO2 que estamos emitiendo a la atmósfera al quemar los combustibles fósiles. Como estudiamos con detalle, este gas tiene un importante efecto invernadero y se podría estar provocando un calentamiento global de todo el planeta con cambios en el clima que podrían ser catastróficos.

         Otro impacto negativo asociado a la quema de petróleo y gas natural es la lluvia ácida, en este caso no tanto por la producción de óxidos de azufre, como en el caso del carbón, sino sobre todo por la producción de óxidos de nitrógeno.

         Los daños derivados de la producción y el transporte se producen sobre todo por los vertidos de petróleo, accidentales o no, y por el trabajo en las refinerías. 

         El uso extensivo de pesticidas sintéticos derivados de los hidrocarburos clorados en el control de plagas ha tenido efectos colaterales desastrosos para el medio ambiente.

 

 

 

 

 

Hosted by www.Geocities.ws

1