La observación de Gaia VII



Y nadie ve lo que realmente ha de ver. Nadie cree en lo que debe creer. Viviendo en un mundo creado por nosotros mismos, lleno de mentira. Muy pocos son los que realmente se dan cuenta de una decisiva parte de la realidad. Los reyes en realidad no son reyes, los dioses no son dioses. Sólo la masa ve dioses y reyes en cualquier pagano o plebeyo.
LA IGNORANCIA ES LA CEGUERA QUE NOS IMPIDE VER LA VERDADERA REALIDAD DEL MUNDO. Todos los días me hincho de ver cómo la multitud, la más ignorante, adora o ríe a líderes. Líderes poderosos e influyentes. Yo siempre sospeché de que en las cosas que veía podía haber poco de real. Y, de hecho, esos líderes adorados, esos líderes tan seguidos, no son más que viles fantoches. Y ahora me surge una nueva duda, un nuevo aspecto que ignoro: ¿porqué esa gente, multitud, adora a esos seres? Al menos puedo presumir de tener siempre un espíritu que siempre amó buscar respuestas. Esta vez la respuesta no es tan difícil. Esa multitud carece de personalidad. Necesita resguardarse en elementos que le inspiren fuerza. Pero voy a dejar a un lado la acidez contra la ignorancia de la multitud de pobre espíritu, porque es necesario observar a esos líderes. Quizá lo son porque saben que son afamados. Eso es una trampa mortal. Sabiendo que son seguidos por la multitud creen estar en el pedestal de la perfección. También en ellos veo abundante ignorancia, porque el verdadero maestro, el verdadero líder a seguir, el instruido realmente, es aquel que cree que, al menos habiendo dejado el conformismo a un lado, no es perfecto. El auténtico maestro sabe que hay una infinidad de cosas por descubrir. Es el que no cree que no hay nadie mejor que él. Es el que nunca se conformará con lo que sabe, o lo que tiene; el que siempre se preocupa por seguir aprendiendo. Veo diariamente a líderes que tratan al resto como si fueran alumnos, que piensan que todos deberíamos ser como ellos. ¡Pero qué ignorantes!:
NO HAY MAYOR IGNORANCIA QUE LA DEL QUE CREE QUE LO SABE TODO. La perfección es algo que no existe, que sólo ven los ciegos. Yo perderé mis sueños por preocuparme de desvelar las cosas que engañan mis sentidos y mis creencias, y sé que jamás lograré curarme de esa ceguera que me impide ver lo real. Quizá me equivoque, quizá no: ¿Es real la ignorancia que veo, o soy tan ignorante que ignoro la verdadera ignorancia? NO LO SÉ. Pero creo que el primer paso para conseguir aprender y salir del pozo de la ignorancia es dejar de usar la palabra IGNORANCIA para siempre, y comenzar a decir CULTURA en su lugar.

iklay
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