UNIVERSIDAD YACAMBU
Licenciatura Virtual en Contaduría Pública.
Prof. Msc.
Carlos Rojas.
Participante: Nelson Torcate Méndez
Trabajo Nº 4: Formación Cultural.
Lara Prehispánica.
INTRODUCCION
El
presente trabajo pretende describir Cultura Pre-hispánica del espacio
geográfico llamado actualmente Estado Lara, aunque es importante señalar que la
caracterización cultural de los pueblos originarios que se presentan no corresponde exclusivamente a
este territorio, sino que se corresponde con una extensa área del territorio
venezolano
El
documento tiene el propósito de responder a requerimientos de la asignatura
Formación Cultural proporcionando información descriptiva de características de
los diferentes pueblos originarios que conformaron esta parte del territorio
venezolano.
La
estructura del documento refleja una distribución de la población indígena de
nuestro país, los períodos arqueológicos de Venezuela, una breve descripción
del Estado Lara hoy, su población originaria y una descripción de las principales
etnias que poblaron su territorio.
RESUMEN:
Ante todo, es importante definir el
término "Cultura". Este término se refiere a todo lo que ha hecho el
hombre durante su existencia en
En la época de
Los libros de historia señalan que para
el momento de la llegada de los españoles en todo el Estado Lara habían
asentamientos indígenas que prevalecían en la región y estaban divididos por
grupos, se destacaban: Los Caquetíos, tribu que ocupaba las sabanas de
Barquisimeto y el valle del Turbio. Al sureste de habitaban Los Cuibas, y al
norte Los Gayones; hacia Matatere al norte de la región junto con los Ayamanes.
En las sabanas de Carora, se encontraban los Xaguas, llamados también Achaguas
o Ajaguas; estos a su vez colindaban con los Jiraharas, Gayones y Caquetíos.
Los Jiraharas, habitaron lo que es hoy el municipio Urdaneta, específicamente
Siquisique y Baragua, también ocuparon las vertientes al sur de Barquisimeto y
lo que conocemos como Yacambú, Sabana de Guache y las proximidades de Sarare,
tenían mucha relación con los Ayamanes.
Distribución de
El hombre venezolano tiene una existencia
de aproximadamente 15 siglos, como quiera que la historia de Venezuela no
comienza con la llegada de las naves de Cristóbal Colón, sino con el arraigo
del llamado Homo venezuelanensis que ha venido evolucionando, lentamente en los
primeros años, y luego arrolladora y definitivamente incorporado al progreso y
a la civilización occidental a partir del mestizaje.
El hombre venezolano, tal como respira,
vive, siente y actúa en nuestros días, se viene formando desde el siglo XVI. La
gente de este siglo, con el desarrollo de las instituciones políticas,
económicas, administrativas y culturales, trasplantadas de España, y con la
aplicación, en cierto modo, de
El origen del hombre americano se ha
discutido durante siglos. Descartada por los científicos la teoría del
paleontólogo argentino Florentino Ameghino, que seguía la idea de que el hombre
—el hombre universal— era originario de América, lo más acertado es hablar de
un poblamiento múltiple. El hombre llegó a estas tierras desde lejos, en
oleadas sucesivas, hasta asentarse definitivamente.
Específicamente en Venezuela, la
aparición del hombre data de hace unos 15.000 años. En el estado de Falcón se
hallaron restos de animales ya desaparecidos, como mastodontes, megaterios o
gliptodóntidos. Hace unos 6.000 años aparecieron en occidente los recolectores
de conchas marinas, que luego pasarían a oriente.
1.
Guajiros,
Onotos, Motilones, Pemones. (Zulia)
2.
Bobures, Quiriquires, Timotes, Mucuchies, Migures,
Cuicas. (Zona Andina)
3.
Caquetios,
Gayones, Ciparicotos, Jirajaras, Cuibas. (Zona Centro Occidental)
4.
Guamonteyes,
Betoyes, Otomacos, Yaruros, Taparitas, Guahibos, Guamos, Achaguas,
Chiricoas. (Llanos Occidentales)
5.
Caracas,
Mariches, Teques, Palenques, Tamanacos. (Llanos Centrales , Litoral Central,
Región Capital)
6.
Guaiqueries, Cumanagotos,
Píritus, Pariagotos, Chaimas. Zona Nor- Oriental)
7.
Guaraunos,
Guapaunos (Zona oriental y sur del país)
Periodos Arqueológicos de Venezuela:
El poblamiento del territorio fue hecho
por diversas oleadas. Mientras en algunas regiones, había tribus dé una cultura
avanzada, en otras sus habitantes eran mas rudimentarios. El grado de
desarrollo estaba determinado por la creación de herramientas de trabajo para
el cultivo de la tierra y para asentarse en un determinado suelo.
|
PALEOINDIO |
Se calcula que en esta etapa se inicio
el poblamiento de nuestro territorio. Los primeros grupos humanos procedían
del Amazonas, los Andes y el Caribe, y se dedicaron a la caza, la pesca y la
recolección. Estos pueblos eran nómadas y vivían en cuevas. Sus instrumentos
de caza eran fabricados con piedra, huesos y conchas marinas. |
|
MESOINDIO |
Durante este periodo, los aborígenes se
asentaron en aquellas regiones donde podían obtener más provecho de los
recursos naturales mediante el trabajo comunitario, como las riberas de los
ríos Orinoco y Amazonas y en los llanos, Algunos grupos aborígenes comenzaron
a practicar el cultivo de maíz y yuca de manera itinerante. |
|
NEOINDIO |
Se caracterizó por la organización de
los grupos humanos en aldeas cuyas viviendas eran muy variadas. Estos grupos
estaban dirigidos por una máxima autoridad: “el cacique”. Cultivaban
tubérculos como la yuca y la papa. La agricultura avanzó a tal grado que se
han hallado vestigios de obras de calzadas en los llanos y de almacenamiento
en los Andes. Practicaron la navegación en canoas, lo que les permitió el
intercambio de productos. |
|
INDOHISPANO 1500 HASTA NUESTROS DÍAS |
Comprende la etapa que se inicia con el
contacto entre los aborígenes y los españoles hasta nuestros días. La mayoría
de la población la conformaban los caribes, quienes se localizaban en las
áreas costeras. Con |
El Estado Lara Hoy, características
Generales:
El
Estado Lara se localiza en la región Centro occidental de Venezuela, cuenta con una superficie oficial de más de
19.800 km2. Limita por el norte con el
estado Falcón, por el sur con Portuguesa y Trujillo, por el este con Yaracuy y
Cojedes, por el oeste con Zulia y Trujillo.
Su división político territorial consta de 9 municipios a su vez
divididos en 57 parroquias. Su Capital
es la ciudad de Barquisimeto, que para el año 2000 contaba con una población superior a 840.000
habitantes
Mas
del 80 % de su superficie corresponde con el paisaje de montañas y colinas
entre las cuales se localizan el pie de monte, valles y depresiones fértiles, posee una diversidad de
climas, condicionados fundamentalmente por la diversidad de zonas altitudinales y efectos del paisaje.
Predominan Hacia el centro y norte los ambientes áridos y semiáridos,
entretanto al sur y este, aquellos
subhúmedos y húmedos.
La
hidrografía del estado Lara es muy extensa. Un conjunto de cuencas drenan al
mar caribe por intermedio del Río Tocuyo,
Otras al Apure por intermedio del
Turbio- Cojedes, Sarare , Acarigua y Portuguesa; y un
conjunto menor drena hacia la cuenca del Lago de Maracaibo. En orden de importancia por su dimensión en
términos de la superficie drenada y cantidad de tributarios destaca la cuenca
del Río Tocuyo.
El
Estado Lara juega un rol fundamental en la estructura de centros poblados de
Entre
las causas que condujeron a los modos de poblamiento del estado Lara, destacan las actividades
económicas florecientes en
La
actividad cafetalera, que fue poco a poco ocupando las tierras altas y el
desarrollo de las vías de comunicación, entre ellos la construcción del
ferrocarril centro occidental, contribuyó a la situación que actualmente
tenemos.
Las
actividades asociadas a las industrias básicas del hierro, aluminio y petróleo no han tenido impacto directo en el
estado, por su parte la industria
manufacturera ocupa un lugar privilegiado en las economías de las principales
urbes larenses.
Lara
ha operado históricamente y en la actualidad opera, como encrucijada de
occidente. Una trama de accesos viales por el modo carretero que agrupa casi
mil kilómetros de vías de la jerarquía Troncal y local, La presencia de un
aeropuerto Internacional en
La
actividad agrícola, tercer mayor empleador,
muestra ciertas singularidades.
Se mantiene la hegemonía de
algunos rubros como el Sisal,
Por
último es preciso destacar la riqueza de la entidad en manifestaciones
culturales. Las artesanías, La música, las danzas, el teatro, las artes
plásticas, son algunas de las
manifestaciones culturales que ubican al estado Lara en un sitial de honor a
escala Regional, Nacional e internacional, que deben ser valoradas
adecuadamente y apoyadas desde todas las ópticas, ya que son la proyección de nuestros antepasados y representan tanto
la oportunidad de reencuentro con nuestras raíces como la exploración de nuevas
dimensiones.
Población Originariaria:
Los libros de historia señalan que para el momento de la llegada
de los españoles en todo el Estado Lara habían asentamientos indígenas que
prevalecían en la región y estaban divididos por grupos, se destacaban: Los
Caquetíos, tribu que ocupaba las sabanas de Barquisimeto y el valle del Turbio.
Al sureste de habitaban Los Cuibas, y al norte Los Gayones; hacia Matatere al
norte de la región junto con los Ayamanes. En las sabanas de Carora, se
encontraban los Xaguas, llamados también Achaguas o Ajaguas; estos a su vez
colindaban con los Jiraharas, Gayones y Caquetíos. Los Jiraharas, habitaron lo
que es hoy el municipio Urdaneta, específicamente Siquisique y Baragua, también
ocuparon las vertientes al sur de Barquisimeto y lo que conocemos como Yacambú,
Sabana de Guache y las proximidades de Sarare, tenían mucha relación con los
Ayamanes. Dedicados a la siembra de maíz, yuca, batata y a la cacería. Axaguas,
ocuparon lo que es hoy el municipio Torres, cerca de las planicies que rodean a
Carora, dedicados más a la caza que a la agricultura. Ayamanes, ocuparon los
municipios Iribarren y Urdaneta, eran de baja estatura. Cuibas, se encontraban
alrededor de Barquisimeto y al nor-este de Quibor. En algunas narraciones de
cronistas españoles se nombran otros grupos indígenas como: Cuarariguas,
Atariguas Chipas, Quibures, Tocuyos, Humocaros, Terepaimas, entre otros.
Arawacos:
Los arauak
o arawaco, también conocidos
como arawak o arhuacos o aruacos son amerindios denominados así por sus vecinos, los caribes, quizás con el significado de
dóciles o derrotados. Se dice que eran arawak los indígenas amigables, se
ubicaron en la región sur y norte-occidental de nuestro país, en donde se
destacan las tribus de Baniba, Guaipunabis y Caberres en el sur (Guayana); los
Caquetíos desde las costas de Falcón hasta los Llanos occidentales y por
último, los Guajiros en la península Guajira.
El grupo hablaba lenguas de la familia arawakana, que
originaria del este de Brasil, se expandió por
Este grupo indígena cultivaba y obtenía diversas
cosechas en el conuco, un
montón grande que fue inventado sobre todo para la agricultura. Ellos embalaron
el conuco por hojas para prevenir la erosión y plantaron una variedad grande de
productos para asegurar que algo crecería. La mandioca (la yuca) era
fundamental en su dieta y crecía fácilmente en un clima tropical. Ellos también
usaron sus barcos grandes, estables, lentos para comerciar con las tribus
Centroamericanas (aztecas, Mayas, etc.)
Los juegos y la artesanía
ocupaban también buena parte del tiempo. Uno de estos juegos se parecía mucho
al fútbol y era llamado batú. Los arawuacos dedicaron su energía a actividades
creativas como la cerámica, el tejido de cestas, el tejido de algodón,
instrumentos de piedra y la escultura. Los hombres y mujeres pintaban sus
cuerpos y llevaban joyería hecha de oro, piedra, hueso y cáscara. Ellos también
tenían tiempo para participar en banquetes informales, y bailes llamados
"areytos". Bebían el alcohol hecho de grano fermentado y también
usaron el tabaco en cigarros.
A nivel religioso creían en
los espíritus del bien y del mal, que podrían habitar tanto cuerpos humanos
como objetos naturales. Ellos procuraron controlar estos espíritus por sus
sacerdotes o chamanes llamados "bohíques". El sistema político de los
arawuacos era jerárquico, estaban
organizados y gobernados por jefes conocidos como caciques. Las provincias
fueron a su vez fraccionadas en distritos dirigidos por un subjefe y cada
pueblo fue gobernado por una especie de alcalde.
La figura de un
hombre con rostro de pájaro proviene de la cultura de los arawacos, Sus tallas
de madera pulida, altamente estilizadas, no se parecen a las de otras culturas
prehispánicas.
El territorio que hoy ocupa la población
de Quibor fue ocupado en la época prehispánica por la nación arawaca. La región
geográfica donde se ubica el Valle de Quibor parece haber sido asiento, desde
períodos tempranos de su historia regional, de diversas sociedades aborígenes
que introdujeron en la región el modo de producción tribal, basada en la
producción de alimentos, teniendo como rasgo dominante la agricultura bajo
riego donde utilizaban diques para represar agua y distribución del agua por
canales secundarios y taraceo, tal como se evidencia en hallazgos arqueológicos
de Poa Poa y Puraylimpia.
De la sociedad arawaca se conoce la
implementación de la agricultura de conuco, recolección y domesticación de
plantas comestibles, medicinales y de uso industrial, sistema de conservación
de alimentos que incluía la fabricación de sal de tierra, practicaban la pesca
y la industria del tejido con técnicas de confección y el cultivo de plantas de
uso textil, utilizaban las técnicas de pintura en telas y en la industria del
barro que ha perdurado hasta nuestros días.
Hoy creemos que los Arawacos consideraban
este valle como sagrado, esto se evidencia por la presencia de una gran
variedad de cementerios indígenas de diferentes pueblos y épocas descubiertos
hasta ahora, donde enterraban a los miembros prominentes de la sociedad e
iniciados en el aspecto votivo, además las piezas encontradas en las
excavaciones son de carácter religioso usados para rituales, funerarios
exclusivamente.
Caquetíos:
Grupo indígena venezolano que habitaba
en la costa noroccidental de Venezuela en el territorio situado entre el actual
estado Falcón y el lago de Maracaibo, alcanzando en ocasiones zonas del Estado Lara hasta las riberas del río
Yaracuy. Desde aquí se extendieron hacia las islas de Curacao, Aruba y Bonaire.
Los caquetíos vivían en chozas y tenían
una agricultura algo desarrollada: cultivaban principalmente el maíz, la yuca y
la batata (Boniato) con un avanzado sistema de riego.
Dominaron siempre los territorios
llanos, sin acceder a los montañosos. Eran de gran estatura y buen parecido,
“de color algo blanco”, y las mujeres sobresalían por su belleza. Al llegar los
españoles encontraron que esta tribu indígena estaba gobernada por el cacique
Manaure, llamado ‘el señor de Paraguaná’. Desde un principio mostraron una
actitud amistosa con los conquistadores y evangelizadores.
Los caquetíos adoraban el Sol y
Los Caquetios, muy posiblemente de lengua Arawak;
se pueden dividir en dos grupos principales: los Caquetíos de la costa y los Caquetíos del valle de Barquisimeto, que posiblemente se
encontraban asentados en el valle de Quibor. Estos dos grupos poseían
organizaciones políticas distintas, que podemos distinguir como jefaturas de paz y jefaturas de guerra. Para los
primeros, se caracterizan por ser una sociedad jerarquizada, con un líder
central, que también cumple el papel de "gran sacerdote" o Diao, y que se va a encargar de
distribuir los tributos que ha recibido de sus contribuyentes; estos grupos Caquetíos
realizaban alianzas, principalmente a través del matrimonio con otros grupos; o
por vía de celebrar grandes fiestas, donde las bebidas alcohólicas hechas de
maíz o yuca eran esenciales. O por otras vías como el comercio inter-grupal de
bienes exóticos; estas estrategias promueven la paz entre los pueblos; aunque
no podemos descontar que entre ellos no existían relaciones tensas o bélicas
entre grupos; lo que queremos decir es que la manera, general de resolver esos
conflictos era a través de estrategias de alianzas o pacificación, siendo muy
pocas violentas.
Al parecer, estos grupos costeros
vivían en asentamientos no nucleados o dispersos; contrario a lo que pasaba con
los grupos del valle de Barquisimeto, que eran asentamientos muy nucleados con
poblaciones bastante grandes y con sistemas de defensa o
"fortificaciones"; esto se debe a que sus relaciones con otros grupos
e inclusive entre ellos (esto es para la época de las narraciones de
Federmann); eran violentas; estos grupos vivían en las zonas de tierras bajas,
expulsando a otros grupos a las regiones montañosas (así como los Caquetíos
costeros, con la excepción de que estos no expulsaban de sus tierras a otros
grupos). Así es como Oliver ha llamado a los jefes de estos cacicazgos del área
de Barquisimeto y sus alrededores como jefes de guerra, siendo la estrategia
política de estos pueblos, muy distinta a los Caquetíos de la costa. Se puede
decir que poseen un sistema que contrasta entre jefe de guerra y jefe de paz;
el primero tiende a acumular todos los bienes otorgados por sus
"súbditos"; y es básicamente un jefe militar, sin otros poderes. Estos
grupos se encontraban rodeados de otros grupos enemigos, en la época del relato
de Federmann (1530-1).
La situación política y social de estos
grupos tardíos era bastante compleja, pero nos encontramos en una ventaja al
tener algunos documentos escritos que las describen, sin embargo ese no es el
caso de sociedades más antiguas y no menos complejas, las cuales no pueden ser
extensión de los relatos históricos, ya que las sociedades son dinámicas; por
lo tanto debemos atenernos a este tipo de interpretación; y no podemos guiarnos
solamente de estos documentos al estudiar sociedades indígenas ya dentro del
período hispánico; debemos tomar otro tipo de evidencias (lingüística,
botánica, arqueológica); para una profunda interpretación de estas sociedades.
La politeia de los Caquetíos
de Barquisimeto alcanza también una población muy alta, así como la
densidad de sus asentamientos. Pero en lugar de tratarse esta nucleación de
asentamientos de un proceso de urbanización y de centralización de recursos y
de poder, los Caquetíos no
presentan una autoridad central. Oliver propone una estructura dual para esta politeia caquetía: un jefe de paz (es decir, de tiempos de
paz) y un jefe de guerra (es
decir, de tiempos de guerra). Con el primero identifica aquella figura buen
productor y buen redistribuidor, resultando ser que en los tiempos de paz la
solidaridad intragrupal es reforzada y por lo tanto la jerarquía es
horizontalizada (por lo tanto, no entendemos por qué se mantiene el uso del
término “jefe”). Este jefe de paz no es nunca el mismo que el jefe de guerra,
ya que en tiempo de crisis estos Caquetíos son capaces de reunir a una gran
cantidad de efectivos, verticalizándose la jerarquía social. Tampoco creemos
que se del todo apropiado asimilar la idea de una “jefatura” a esta
verticalización militar coyuntural. Mecanismos similares han mostrado grupos
Arawak del Amazonas colombo-venezolano-brasileño (y se trata de sociedades de
linajes con marcada desigualdad entre las fratrías.
Los Caquetíos vivían en chozas construidas sobre
pilas en tierra. La mayor parte de las referencias indican que los Caquetíos
habitaban en ranchos o bohíos, hechos de estacas y bejucos, cubiertos de ramas
y pajas. Ello revela que los Caquetíos habían llegado a concebir y fabricar su
propia vivienda, semejante a las que aún se observan en el medio rural
venezolano.
Procedían de un tronco anawaco que
proviene quizás de las altiplanicies “andinas”.Se considera a la familia como
la unidad económica de este pueblo. Se adapta la producción a las necesidades
del clan, con el padre como autoridad; el grupo familiar era mucho más grande
que el actual en nuestra sociedad, ya que incluye a todas las personas con un
antepasado común. El padre de familia es el centro de todo quehacer humano,
rige la división del trabajo y lo distribuye a toda la familia, asignando
tareas de acuerdo al sexo, la edad, la fuerza, aptitud, etc.
La propiedad de la tierra es comunitaria
a la familia. La escasez de alimentos rara vez se daría ya que tenían una
economía de superabundancia.
A los Caquetíos les agradaba usar muchos
zarcillos, en sus orejas, boca, y tabique nasal, los lucían combinándolos con
collares de conchas marinas muy finas y hasta de oro, lo que despertaba los
sentimientos ambiciosos de los conquistadores.
El Cacique utilizaba llamativos plumajes
en su cabello. Los Caquetíos vivían en chozas pequeñas, con una sola entrada,
dentro tenían hamacas que fabricaban perfectamente; algunas de estas
comunidades alcanzaban la denominación de ciudad o villa, las cuales han
desaparecido, pero muchas reaparecieron con el mismo nombre y en el mismo
lugar.
La población Caquetía tenía rasgos
característicos que gracias a los historiadores, hoy en día los conocemos; los
hombres eran de cuerpo robusto, bien desarrollados, fuertes, de mediana
estatura, aunque se podían encontrar de tallas muy grandes. los
conquistadores se toparon con algunos de ellos en Curazao, es por ello que la
denominaron
Los Caquetíos andaban regularmente
desnudos pero se cubrían sus órganos genitales utilizando guayucos u otras
envolturas, se hacían señales en la piel con pinturas para distinguirse de una
clase a otra. Colocaban trozos de cuero de tigre en su cabeza como simbolizando
su jerarquía.
Les gustaba usa collares de hueso muerto
como especie de posición militar importante, además se cubrían de varias
pinturas, de manos a cabeza de acuerdo a las hazañas vividas y combates.
Los Caquetíos guardaban, para la época de
lluvia, trajes y trueques, pescado salado y carne ahumada, entre otras; luego
eran repartidas de acuerdo a las necesidades del grupo. Canjeaban maíz y oro
por sal y tabaco.
En las excavaciones realizadas, se
encontraron figuras talladas y collares de conchas y cuarcitas, lo que muestra
que sus objetos personales eran enterrados junto al cadáver.
Entre las cualidades morales de los
Caquetíos, se destacan: amistad, generosidad y hospitalidad, respeto,
obediencia pacífica, despreciaban el engaño y la traición, ya que eran muy
leales en todo. Siendo estos defectos castigados con azotes y hasta la muerte,
durante las cacerías no era permitido disparar o atacar a un animal dormido
pues era considerado como traición.
Los Caquetíos no tuvieron códigos
formales, pero sí se regían por ciertas normas que conducían su vida y se
resumen en: “no matar a otro de la misma casta, no negar los bienes que se le
pidan, no tomar las cosas ajenas, no desear las mujeres de los demás, tener paz
y amistad con los otros, dar de comer a los visitantes”.
Como en toda tribu no faltaban los
vicios, la embriaguez con zumos de bebidas fermentadas que producían el maíz y
otros. El inicio de la sodomía era castigado severamente, haciendo que los
hombres se vistieran de mujeres y obligándolos a prestar servicios domésticos,
como barrer, cocinar, lavar y de esta manera ridiculizándolos en público.
Los Caquetíos creyeron en los “CAPU”,
quienes eran seres sobrenaturales, además rendían culto al alma de sus
difuntos. Algunos cuentan que creían en un Dios llamado Zuhe o Zenu, que eran
supersticiosos y que les gustaba la magia. Hacían sacrificios individuales y
colectivos como el ayuno en grupos, exceptuando los niños de corta edad.
Realizaban ceremonias donde dejaban secar
los muertos a la intemperie o los colocaban a fuego lento hasta moler sus
huesos y bebérselos en chichas conjuntamente con orgías, en las cuales se
contaban las acciones del difunto.
La cultura de los Caquetíos se considera
superior a la de las otras tribus, ya que utilizaban el lenguaje de los
petroglifos de diferentes maneras, para expresar sus inquietudes, contaban con
los dedos de las manso y de los pies, medían el tiempo con los plenilunios para
los meses, la carrera del sol indicaba las horas y la proyección de la sombra
de su cuerpo, determinaba la hora.
Se organizaron como nación caquetía,
donde la autoridad suprema la ejerció el Cacique Manaure y en él se concentraba
el poder militar, político, administrativo, religioso y médico.
El hombre: Era el eje del grupo y practicaba la
pesca, caza y fabricaba artefactos para estas faenas; hechas de piedra,
cuchillos, raspadores, lanza, arco, flechas, etc. También era guerrero, pero no
se ha encontrado ninguna referencia con respecto a la guerra en el periodo de
contacto con el europeo, dado que habían alcanzado una cultura que los hacía
domésticos.
La mujer: Se encargaba de las faenas del bohío,
elaboración de alimentos, siembra de conucos y productos como: ajos, auyama,
maíz, patata, yuca, tabaco, piña, etc. Cubría la parte de cestería y tejía
hamacas de algodón y guayucos. Era una experta en la cerámica.
El niño: Ayudaban a sus madres en la recolección
terrestre y marina de frutos y moluscos, había una relación estrecha entre
madres y ancianos con respecto a los niños; aprendían sobre diferentes materias
gracias a los ancianos que contaban con su gran experiencia. Los varones eran
diestros en el uso del arco, flecha y lanza.
La pesca: Faena exclusiva del hombre. Por habitar
en Paraguaná, la pesca constituyó el principal recurso de alimentación. Cuando
la pesca era abundante, consumían numerosas especies marinas: carite, tortugas,
raya, róbalo, bagre, crustáceos y moluscos. Esto se confirma al encontrar
restos de almejas, caracoles de manglar, chipichipi y ostras, collares de
conchas marinas y las puntas de las flechas y lanzas eran confeccionadas con
huesos, dientes de pescados y uñas de raya.
La caza: Totalmente reservada a los hombres. Para
la época se habla de la existencia de armadillos, conejos, dantas, gatos,
monos, osos hormigueros, perezas, pericos, puercos de monte, tigres, venados.
Dentro de las aves se relaciona la acumulación económica de palomas, que eran
guardadas para temporadas de escasez; además de las codornices y perdices. Es
importante la abeja tronconera que pone la miel en el suelo, y consumirla
beneficia a la fertilidad de la mujer. Empleaban el arco, la flecha y la lanza,
estos eran alternados con hachas líticas y cuchillos. La caza era realizada en
grupo y de una manera muy hábil, sobre todo con los grandes animales; aplicaban
el método del acoso y el fuego. El Caquetío al alejarse de su poblado llevaba
enrollado alrededor de su cuerpo el común chinchorro tejido en algodón y una
mochila con polvo blanco obtenido de la quema de conchas marinas y una planta
específica, que no la encontraban en cualquier sitio, esto les permitía
soportar el viaje sin ingerir alimentos ni bebida por durante 8 días.
Recolección de frutos: Era trabajo exclusivo de las mujeres y
los niños. Es abundante la multitud de frutos silvestres que se daban:
aguacates, ciruela, guanábanas, guayabas, mamón, nísperos, semerucos, urupagua
y urupagüita. Dentro de los frutos de las plantas xerófitas es el cardón, el
cual da cuatro frutos distintos a saber: el dato, la breva, el guanajó y la
pitajaya. Construían fogones para asar cocuiza, cuya macollas horneadas servían
también de sustento, de esta especie se saca la bebida llamada cocuy.
Agricultura: Los cultivos fueron simples y pequeños
del tipo conuco por carecer de animales para laborar las tierras y luego el
problema del agua. Las siembras se tenían que hacer en base a los ciclos de
lluvia y sequía, ya que en Paraguaná no existe ningún río. Los hombres de la
tribu se encargaron de la limpieza del terreno, utilizando la tala y la quema,
en la cual la ceniza era el abono. Las mujeres se encargaban de sembrar los
productos: auyamas, maíz, melón, mango, granada, frijoles, patata, piña,
tabaco, yuca, entre otros; además siembras de algodón, las cuales se tuvieron
que intensificar ante la necesidad de hacer más hamacas y guayucos por el
aumento de la población. Utilizaban las raíces como fuentes medicinales, eran
preparadas en ensaladas, lo cual era muy nutritivo.
Domesticación de animales: Esta actividad era pobre por no contar
con caballos, burro y el mulo, llamados de tracción de sangre. Los báquiros
pequeños solían formar parte del grupo familiar al lado de loros, pájaros y
monos. Acostumbraban a criar abejas en grandes calabazas y los perros eran
banquetes de comida, estos eran mudos no ladraban.
Comercio y Trueque: No conocían la moneda como uso, entre
ellos abundaba el intercambio de unos productos por otros, siendo esta la base
incipiente de su comercio. Par los cambios eran muy interesantes: el pescado
salado, la carne ahumada o tasajo, las hamacas, el tabaco y la sal, etc.,
recibían en cambio maíz, oro y adornos. Se practicaban dos clases de mercados;
el simple trueque de un artículo por otro, de persona a persona y los llamados
mercados mudos: se dejaban los productos en un sitio determinado y luego venía
la otra persona y daba algo por ellos. Hacían exposiciones del producto a
negociar, aceptando como pago collares muy finos.
No existió dentro de los Caquetíos el
término de propiedad privada. Lo único considerado como tal eran sus artículos
de caza y pesca, y los adornos de oro, de 10 kilates; águilas (placas de
murciélago), caracuríes (narigueras) cesnies (ídolos), orejeras (pendientes),
ranitas (figuras zoomorfas), fueron robadas despiadadamente a nuestros
aborígenes por los europeos.
El Dios Manaure poseía un grado de poder
dentro de una teocracia, es decir, el peso del Ser Supremo, creador del mundo y
todos los fenómenos; el día, la noche, el sol, la lluvia, etc., era ejercido
por Manaure, al contar con sus beneficios y favores. Manaure controlaba todos
los caciques o jefes dentro de los distritos claves.
La organización política era
independiente; tenían grandes extensiones de tierra para cazar y hacer los
conucos, un litoral enorme con abundantes recursos y los habitantes eran pocos
en las aldeas pero en gran cantidad en los pueblos.
Se valoraba a los Caquetíos por medio de
la caza de leones o tigres y la pesca de tiburones; podrían llevar adornos especiales
que los distinguían de rango por sus habilidades.
Los Ajaguas y Caquetíos:
Los primeros habitantes de Nuestra Señora de
Según sostiene Cecilio Zubillaga Perera "esas razas indígenas eran
muy prolíficas", es decir, muy abundantes.
Alimentación: Eran pueblos agrícolas, que vivían en completa armonía con
la naturaleza; no destruían el ecosistema.
Se alimentaban de algunos vegetales como: maíz, yuca, batata, ajíes y
otras raíces. Por medio de la caza comían venados, puercos de monte, conejos,
zorros, loros papagayos y otros pájaros menores. Extraían de la planta de Cocuy
un licor para embriagarse y del río Morere pescaban bagres y guabinas para su
subsistencia.
Viviendas: Sus viviendas eran chozas elaboradas por ellos mismos, el
techo era de palma con las paredes de caña, amarradas con bejucos y algunas
veces eran construidas de barro. Su territorio era llamado Valle de las Auyamas
y también conocido como Bariquigua, el cual era atravesado por el río
denominado Zanjón de las Auyamas, bautizado más tarde como Morere.
Estos indios Ajaguas eran semi-nómadas y montaraces, es decir, tímidos y
en el encuentro con los blancos españoles huyeron hacia los montes, por temor
al conquistador, pero cuando se presentó el momento de enfrentárseles para
defender sus tierras, sus mujeres y niños se les observó su coraje y valentía,
ya que eran excelentes guerreros. Tenían sus caciques o indios principales entre
los que se pueden nombrar a Arichacán, cacique de la ciudad de Nuestra Señora
de
Las manifestaciones culturales de nuestros aborígenes aún están presentes
entre nosotros, entre ellas podemos nombrar la cerámica de Camay, región
situada al norte de Carora, donde se han encontrado cerámicas semejantes a la
fase Tocuyano 200 años antes de Cristo y los petroglifos de Pedernales,
ubicados en la parroquia Montes de Oca, cercano a la población de Altagracia,
también se han encontrado valiosas urnas en las zonas de Los Arangues, El
Empedrado y Las Palmitas.
Otra manifestación cultural, presente entre nosotros es el uso del
chinchorro y el consumo de la arepa de maíz.
Entre los instrumentos musicales se pueden nombrar al Botuto, flauta con
la cual tocaban en sus ceremonias religiosas.
Ayamanes:
Los Ayamanes o guayamanes (ayama o yama o
wayama) según los historiadores, son una parcialidad de los ajaguas (achaguas)
que a su ves pertenecían a la familia de los Arawak.
El territorio de los Aborígenes Ayamán,
se extendía a los actuales municipios del Estado Falcón, Democracia, Sucre, Federación,
Unión y Silva, y en lo que corresponde al Estado Lara estaban desde Río Tocuyo
y Atarigua vieja (donde se conservó durante mucho tiempo la costumbre de tocar
la guarura con las manos y la búsqueda de Olicores en tiempo de Semana Santa,
herencia de los ayamanes) hasta
El Río Tocuyo rodeaba los límites más
lejanos, principalmente al norte y al oeste del territorio. Hacia este río, de
fértiles Riberas confluían numerosas quebradas que regaban las zonas agrícolas
Ayamanes.
Toda la sierra de Parupáno y sus
piedemonte, era rica en zonas boscosas, selváticas, aptas para la agricultura y
la cría, rica en recursos hídricos conformados por quebradas caudalosas y
arroyos de corriente permanentes o gran parte del año.
Sobre todo en la sierra del Parupáno y en
las zonas de su influencia. La pluviosidad, bastante regular en la zona
completaba las óptimas condiciones para las labores agrícolas y la existencia
de una flora y fauna abundante y variada. Eran tan creyentes de los espíritus
que cada fuente fuera río, quebrada o manantial, poseía un dueño, guardián o
“duende” que vigilaba su conservación.
El alemán Nicolás de Federmann, perteneciente a la casa comercial de los
welsers o Belsares, exploro este territorio en busca de oro en el año de 1530.y
en sus escritos de “historia Indiana”, afirma que los Ayamanes eran personas
pequeñas, y que vio individuos no mayores de cinco palmos (
Hasta 1950, mas o menos la generalidad de
los habitantes del territorio ayamán (el triangulo Matatere, Parupáno, Aguada
Grande poco mas), eran individuos de piel blanca o cuando mucho morena clara,
de estatura entre
La movilidad en su territorio era una de
las características principales de los ayamánes. Lo cual le confirió una
extraordinaria relación con su medio, con la naturaleza: flora, fauna, caminos,
aguas, tierra y hombre conformaron una unidad vital, armoniosa y fecunda, entre
el ayamán y la naturaleza.
La recolección de palmas, miel y cera; y
la presencia de cazadores, los cachos o cráneos de venado y el tributo de
piezas de cacería, sugieren supervivencias muy lejanas de un pueblo recolector
y cazador. Esta plenamente comprobado que ellos resolvían sus necesidades de
productos de la tierra con los conucos que poseían y trabajaban regularmente en
Parupáno y Moroturo, donde también aprovechaban la abundante cacería de
venados, dantas, conejos y aves existentes.
En todo el territorio recolectaban el
fruto de ciertos vegetales silvestres para complemento de su alimentación. En
los cardonales de Mátatere disfrutaban de varios frutos como: datos, lefarias,
guanajos, buches, cotoperiz, mamones, semerucos y maya. De los conucos obtenían
el maíz principalmente, pero también la yuca, la batata, el ñame, otros
tubérculos y granos. Del cocuy aprovechaban la cabeza y parte de las
pencas, las cuales horneaban para el consumo, además de preparación de una
bebida espirituosa.
La relación del indio ayamán con su mundo
vegetal fue muy estrecha y rica en posibilidades de uso con la fibra del cocuy
(dispopo) y del sisal hacían chinchorros, de varias maderas se construían el cañón para
el techo, las trojas y barbacoas para guardar el maíz y otros frutos. De madera
también elaboraban taburetes, bateas, cucharas, herramientas para, la cacería y
la guerra: arcos flechas y macanas. De algunas plantas utilizaban sus raíces,
cortezas, semillas, frutos y hojas para las medicinas.
Con la fibra de algunas elaboraban
sombreros. También obtenían tintas para teñir los hilos de sus tejidos y para
adornos del cuerpo. Frutos para la protección contra peligros de la tierra o
sobrenaturales. De carrizos construían instrumentos musicales (Flautas). Sus
viviendas eran de poca altura, construidas cerca de las aguadas de corriente
naturales o pozos. Con la llegada de los españoles, llego la incorporación del
ganado menor a su economía, al agregarle a su casa un pequeño corral para la
cría de cabras. Ellos además de ser prósperos agricultores, se ejercitaban
también para las artes de la guerra y poseían para ello una cierta organización
y hábitos.
Jirahara:
Después de los Indios
Teques con Guacaipuro a la cabeza, no ha habido otra tribu con un sentido tan
nacionalista (regionalista si se quiere) como los indios Jiraharas. En ellos la
defensa del territorio contra el invasor no era simplemente intuitiva. Era un
sentimiento más fuerte para defender la bucólica meseta donde habitaba y los
valles del Este y Montañas del Oeste que dominaba completamente.
Entendieron que la
presencia del invasor significaba el término de su mundo conocido y amado y
decidieron pelear por él hasta el holocausto. Los Jiraharas eran descendientes
de los Caribes, y posiblemente influido por el medio benigno, suplieron la
fiereza cruel del Caribe, por una valentía temeraria pero gallarda. Los
españoles les arrebataban las mujeres (que eran altas y bonitas) y les mataban
los niños. Los indios peleaban por rescatar sus mujeres, pero perdonaban la
vida de los niños y mujeres de los españoles.
Cuando en el sitio de Aguas
Calientes (El Pantano) asaltaron la casa del fundador del Real de Minas de San
Juan de Buría, Capitán Juan Bautista Veintemilla, perdonaron la vida de su
mujer y sus hijos, a quienes ni siquiera tocaron. El Jirahara se consideraba
espiritualmente superior al conquistador, a quien juzgaban sucio, cruel y
despreciable. Cuando rescataban sus mujeres y éstas volvían embarazadas de
españoles, le provocaban abortos para que no tuvieran hijos del "hombre
cruel". Algunas indias capturadas se hacían matar en los intentos de
escapadas o en el tormento de los azotes; las menos jóvenes o enfermas se
quedaban a la fuerza. El erudito y recordado Don Aquilino Peña contaba que el
Jirahara era tan orgulloso frente al español, que una india adoctrinada y
sometida pero de carácter muy rebelde, llamada "Veneno" o
"Curare" por los españoles, tuvo un hijo de uno de éstos, y que
cuando el muchacho era ya hombre se le llamó para formar Cabildo en
representación de los que quedaba de los Jiraharas, y el indio rehusó alegando
que "más Pintaba la madre que el padre", que él era Jirahara y que le
deshonraría sentarse en el Ayuntamiento junto con quienes habían destruido su
raza. Este último descendiente de la tribu pinta de cuerpo entero el profundo
orgullo de raza y de amor al territorio que caracterizó hasta su fin al
poblador autóctono de los valles de Barquisimeto.
Los Cuibas:
Los Cuiba
son un pueblo indígena de vida nómada. Los Cuiba hablan una lengua de la
familia Guahibo.
Los Cuiba son
cazadores-recolectores se movilizan estacionalmente, de acuerdo con el régimen
de lluvias y los recursos locales, acampando por breves temporadas. Construyen
refugios (bouto) con cuatro
postes y techo de hojas de palma con un solo declive, de
Son cazadores muy expertos. Cazan con arco y flecha,
principalmente venados, soches, chigüiros, pécaris y lapas. También usan el arco
y flecha para pescar.
Diariamente recolectan frutos y tubérculos
silvestres, miel, huevos de tortuga, iguana y aves, así como fibras de moriche
y cumare para fabricar hamacas y brazaletes, hojas y bejucos para elaborar
canastos y cortezas para confeccionar guayucos. Tienen también pequeños huertos
donde siembran yuca, batata, ñame, caña de azúcar, mango, piña, tabaco y
achiote.
Su sistema de
parentesco es dravídico, que divide la comunidad entre consanguíneos (hermanos,
primos paralelos, tíos y sobrinos paralelos, padres, abuelos) y aliados (primos
cruzados o cuñados, tíos y sobrinos cruzados, suegros, yernos y nueras). El
parentesco estructura las relaciones de intercambio de acuerdo con la
clasificación de lo que se intercambia, que por una parte puede ser
"dulce" o "amargo" y por otra "masculino" o
"femenino". Así por ejemplo el suegro entrega a su hija y proporciona
carne de cacería (femenino y dulce) y recibe al yerno quien le suministra yuca
(masculino y amargo). Todos los alimentos son amargos o dulces y los no
alimentos se clasifican como masculinos o femeninos.
El grupo familiar básico está constituido por el
suegro, su esposa, sus hijos solteros y todas sus hijas con sus esposos (los
yernos). Generalmente acampan juntos y una familia puede integrar una banda de
caza, pesca y recolección con otras familias.
Los grupos Cuiba fueron víctimas principales de la
colonización, no sólo por la destrucción de su hábitat, sino porque los colonos
los eliminaban físicamente. El idioma de los Cuiba hace parte del grupo central
de la familia Guahibo. Originalmente formaba un continuo dialectal con la
lengua de los Sikuani, cuyas variaciones se extremaron por la separación de los
dos grupos, causada por el asentamiento de pueblos de las famílias lingüísticas
Arawak y Sáliba.
INFOGRAFIA:
1. http://es.wikipedia.org/wiki/Arahuaco
2.
http://www.italcambio.com/bille_mone/html2/caciques/historiaCaciques.htm