Universidad
Yacambu
Licenciatura
Virtual en Contaduría Pública.
Comunicación
Oral y Escrita.
Profesora:
Nathalia Martínez
Alumno:
Nelson R Torcate Méndez
Trabajo
Nº 3ç
Comentarios sobre
la lectura El Llano en Llamas:
La lectura de El Llano en Llamas, resulta agradable
por la riqueza del lenguaje empleado por el autor. Juan Rulfo, uno de los
escritores latinoamericanos de mayor renombre del siglo xx, muestra en el
cuento formas de expresión propias del momento histórico en el cual está
recreada la narración, siendo fiel a las formas del habla de la época, lo cual,
desde mi punto de vista, le otorga un mayor realismo y credibilidad a lo
narrado.
La época de
En el cuanto El Llano en Llamas, se percibe no solo la
crueldad de las acciones establecidas por los montoneros, sino, en buena forma,
la ingenuidad con la que eran asumidas por muchos de los que fueron
protagonistas de las mismas.
Los últimos párrafos del cuento, en los que el
protagonista habla de la salida de la cárcel, dejan entrever mucho de la forma
en la que se asumían las relaciones entre mujeres y hombres para la época.
Pichón, cuenta su afición por robarse mujeres, o mas bien niñas, de los pueblos
y haciendas que saqueaban y como ésta, que hoy es su mujer, le había costado
trabajo por lo respondona y malgeniada. Sin embargo, en un gesto de fidelidad
lo esperaba en las afueras de la cárcel, desde donde le presentó a su hijo. Es
aquí donde el personaje, que hasta ahora lo conocemos con adjetivos negativos
como desalmado, asesino y cruel, no le queda mas remedio que demostrar
vergüenza ante la confesión de que, a pesar del parecido físico, su hijo no es
ningún asesino ni ladrón, solo entonces, el Pichón, baja la cabeza.
Formas
Morfológicas encontradas en el texto:
En cuanto a las formas morfológicas encontradas en el
cuento, son innumerables las empleadas por el autor, desde el uso de
pronombres, sustantivos, adjetivos los cuales sirvieron para describir en esencia
las características de los personajes o incluso de las situaciones que se
presentaron “Luego volvimos la cara para poder ver otra vez hacia arriba y
miramos las ramas bajas de los amoles que nos daban tantita sombra. Olía a eso;
a sombra recalentada por el sol…” Sentíamos las balas pajueleándonos los
talones, como si hubiéramos caído en un enjambre de chapulines…”
Se observa que el autor pretende mantener la forma de
habla de la época, sin embargo, hay un uso correcto de los tiempos, del género
y el número en las oraciones. La sintaxis de la composición atiende a las
formas establecidas en el castellano, en cuanto a la supremacía del verbo y la
colocación de adverbios, y adjetivos en el cuanto.
El uso de adjetivos es fundamental para el autor, para
poder describir las acciones en las que participó el narrador, los grados
positivos, superlativo y comparativo son usados con frecuencia en las
oraciones, quizás porque resulten los más adecuados para las descripciones
exageradas de quien relata los hechos.
La importancia de saber leer y escribir centra su
razón en la posibilidad de explicar la realidad, de interpretar la misma y de solucionar
problemas.
Saber leer nos permite aprender de las experiencias de
otros en campos similares, lo cual nos aporta un conocimiento invalorable a la
hora de interpretar la realidad que rodea nuestro entorno. Sin embargo, esta
recopilación de experiencias captadas a través de la lectura y la que nosotros
mismos podamos realizar a través de nuestra propia experiencia, no servirá de
nada si no encuentra formas adecuadas de comunicación, de las cuales la más
universal es la escritura.
Por lo tanto saber leer y escribir se resume en la
posibilidad de reconocer y comparar la
realidad para poder transformarla, es decir, generar conocimiento.