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EL Mensajero









ULTIMOS INSTANTES

"Si pudiera vivir nuevamente mi vida, en la próxima trataría de cometer más errores. No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más. Sería más tonto de lo que he sido, de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad. Sería menos higiénico, correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos. Iría a más lugares donde nunca he ido, comería más helados y menos habas, tendría más problemas reales y menos imaginarios.

Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente cada minuto de su vida: claro que tuve momentos de alegría. Pero si pudiera volver atrás trataría de tener solamente buenos momentos. Por si no lo saben, de eso esta hecha la vida, solo de momentos: no te pierdas el ahora.

Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte sin un termómetro, una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas: si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.

Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo a principios de la primavera y seguiría así hasta concluir el otoño. Daría mas vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres, y jugaría con más niños, si tuviera otra vez la vida por delante.

Pero ya ven, tengo 85 años y sé que me estoy muriendo..."

Jorge Luis Borges.







Nunca Dejes de Soñar

No dejes nunca de soñar;
tus sueños son parte esencial
de tu persona.
Haz todo lo que este en tus manos
para convertirlos en realidad
mediante el rumbo que des
a tu vida, con tus planes
y tus acciones.
No te detengas demasiado
en los errores pasados;
deja atrás el ayer, junto con tus
problemas, preocupaciones
y dudas.

Comprende que no puedes
cambiar el pasado,
pero si puedes hacer algo por el
futuro que se encuentra ante ti.

No trates de lograrlo todo
de una vez;
la vida puede tener momentos
difíciles, y no es necesario añadir
frustraciones a la lista.

Avanza dando pasos de uno
en uno, y trata de lograr
una meta a la vez.

No tengas miedo de hacer
lo imposible, aún cuando los demás
no piensen que lo puedas lograr.

Recuerda que la historia
esta repleta de logros increíbles
alcanzados por aquellos que fueron
bastante locos para creer en si mismos.

No olvides que en ti se encierran
cualidades extraordinarias,
singulares y unicas.
Y recuerda que si buscas
en tu interior y encuentras
una sonrisa,esa sonrisa sera
siempre el reflejo de la opinión
que la gente tiene de ti.

Siempre hay que creer en uno mismo.

Imágen: Fantasy Realm






El Bhagavad Gita
Comentarios de Acharya Vinoba
Traducción de Ada Albrecht
Extractos de la estancia XIII y XIV




Profundizando en la pregunta ¿quién soy yo?, seguidamente transcribo algunos fragmentos de los comentarios hechos por el Acharya Vinoba sobre el Bhagavad Gita. Estos comentarios fueron hechos desde la cárcel del Estado de Maharashtra, India, en 1932, frente a 300 presos, los cuales eran grandes estadistas, filósofos, músicos, científicos y poetas que se hallaban confinados por hablar de la libertad de la India, en aquel entonces, sujeta al yugo del Imperio Británico.

Fuente ilustración:
El Bhagavad-Gita tal como es.
Bhaktivedanta Book Trust España S.L. Ed. 1992

En todo lo creado, en todos los seres, en todas las cosas, la naturaleza trabaja valiéndose de tres elementos que son: SATTWA, RAJAS Y TAmás, armonía, actividad e inercia, en la naturaleza. Al conocer las características de estos tres elementos podemos acercarnos a un conocimiento más profundo de nuestra propia naturaleza.

Si separamos al Ser, de esas tres GUNAS (cualidades), podremos también separarnos del cuerpo, es decir, no identificarnos exclusivamente con él. A la vez que logramos asimilar esta separación, estaremos más capacitados para poder darnos cuenta de cual es nuestra misión en este mundo.

La finalidad última de nuestra vida, nuestro gran SVADHARMA, nuestro propio Dharma (*) es que por medio del autocontrol logremos conquistar esto, hasta poder llegar a Aquello que está más allá de las GUNAS.

(*) Dharma: “Aquello que hace que una cosa sea lo que es”. Es decir, es la naturaleza propia de cada ser. Por extensión, Dharma es el modo correcto de actuar correspondiente a cada ser, de acuerdo con su peculiar naturaleza.


EL REMEDIO PARA TAMAS
LABOR FÍSICA


"En la sociedad actual hay gran manifestación de TAMAS. Su característica fundamental es el ocio, la haraganería, el no hacer nada. De ello, a su vez, nace el dormir y la negligencia. Así, pues, si logramos vencer la haraganería, la negligencia y el sueño (el sueño indebido) habremos conquistado TAMAS. Lo más terrible de todo ello es la haraganería. Lo mejor de las criaturas humanas, se destruye por ella. Es la gran devoradora de la paz y la felicidad de los pueblos y corrompe a todos, desde los seres más elevados, a los más bajos. No perdona a nadie. Se oculta y aguarda para caer sobre nosotros. Un poco más de comida de lo que se debe ingerir y uno corre cansado a dormir. A su vez, demásiado sueño nos torna pesados y atontados para todo. Mientras no venzamos la pereza, la haraganería, todos nuestros esfuerzos de superación serán vanos.

Es claro que nosotros vamos siempre detrás de ella, pues aspiramos alcanzarla como si fuera algo hermoso. Se trabaja día y noche para ahorrar dinero y así más adelante no tener labor que cumplir y poder holgazanear a gusto. Creemos por ejemplo que el holgar y haraganear es propia y merecida conquista de los ancianos. Esto es un error. Si nuestra vida fue recta y moral, será todavía más útil en la vejez, con mayor experiencia, nuestra utilidad debería también ser mayor.

Cuando el cuerpo es haragán, la mente y el intelecto también lo son. La sociedad actual se halla construida en gran medida sobre la pereza.

Para sacudírnosla, deberíamos realizar trabajos físicos; es el único medio con que contamos para vencer la pereza. Si no lo hacemos, preparémonos para recibir de nuestra Madre, la Naturaleza, el consiguiente castigo en forma de enfermedades y otras miserias.

También deberíamos conquistar el sueño. En realidad, este, tiene mucho de sagrado. El sueño profundo y sereno de los santos, que trabajan hasta el agotamiento, sea orando, meditando, o haciendo trabajos, es una clase especial de YOGA. Semejante sueño pleno de paz, es propio de los afortunados.

El valor del mismo no consiste tan solo en su duración. Solo el sueño profundo, sin ensueño, es sueño verdadero. ¿Cómo conquistarlo? El remedio utilizado para combatir nuestra letárgica pereza, o sea, el trabajo que se realiza con el cuerpo físico, es también bueno, en este caso.

Un cuerpo bien nutrido y que no trabaja colabora a que luego, cuando es la hora de dormir, la mente se encuentre perturbada por mil pensamientos y el cuerpo pierde el placer natural de dormir, utiliza más horas, todo se torna anormal.

Cuanto más tiempo se emplea para descansar, surge el tercer efecto de TAMAS, o sea, la negligencia, el error. La mente del adormilado y somnoliento no puede ser fuerte y vigilante. De ello deriva la falta de atención.

Demásiado dormir lleva al estado de pereza y este, al del olvido. La desmemoria, el ser olvidadizo, es un estado enemigo de la espiritualidad, y es que la pereza de la mente, causa ese permanecer como desatento y olvidado de todo.

Así, la negligencia, el olvido, es la misma muerte. Trabajemos, pues, con nuestro cuerpo, permanezcamos alertas, permitamos que cada acción sea hija de un pensamiento profundo. Nada debería ser hecho sin pensar previamente. Pensemos antes de actuar e incluso pensemos después de realizar la acción. Antes y luego de la acción y siempre, el Señor en forma de pensamiento debe hallarse a nuestro lado. Si adquirimos este hábito, la enfermedad de la inatención nos abandonará. Si nos mantenemos atentos y estamos vigilando cada instante de nuestras vidas, la pereza no se apoderará de nosotros y así, seremos capaces de vencer a TAMAS.


EL REMEDIO PARA RAJAS
VIVIR DENTRO DE LOS LIMITES DEL SVADHARMA


Como TAMAS, RAJAS es también un enemigo terrible. Además, ella no es sino otro aspecto de TAMAS, estaría bien si dijéramos que ambas, están por la misma cosa. Luego de un largo sueño, el cuerpo se torna inquieto y después de mucha actividad, quiere hallarse bien relajado sobre el lecho. De TAMAS pues, procede RAJAS, y de RAJAS procede TAMAS. Donde una de ellas se encuentra presente, es absolutamente seguro que estará la otra.

Como el pan en el horno es prisionero, por debajo, de las llamás, y por encima, de las brasas, así la criatura humana se deja aferrar por TAMAS Y RAJAS.

Es como si RAJAS le dijera: “ven aquí, que yo te arrojaré hacia TAMAS” y TAMAS a su vez: “ven conmigo, y verás como te arrojo hacia RAJAS”. Así, pues, TAMAS Y RAJAS se ayudan entre si, para destruir a la criatura humana. Así como una pelota de fútbol está destinada a ser pateada por todos lados, así la vida del hombre se pierde entre las golpizas de TAMAS Y RAJAS.

La característica más sobresaliente de RAJAS es el deseo de hacer toda suerte de cosas, es ambición desmesurada de realizar todo tipo de acciones superhumanas. Es a través de RAJAS que nosotros concebimos un insaciable deseo de efectuar una acción tras otra, consumidos por la codicia. Luego, devenimos incapaces de controlar el ímpetu de nuestros instintos y pasiones. Queremos sacar una montaña allá, y rellenar un lago acá. Algo nos impele a desear secar el mar, y sumergir en el océano el desierto del Sahara. Pensamos en construir otro Canal de Suez y hacer otro Canal de Panamá. No tenemos paz mientras no podamos romper y remendar.

Somos como los niños, cortando, piezas de papel, y haciendo con ella otras cosas. Mezclar esto con aquello, convertir una cosa en otra, hacer que lo de más allá pueda volar, cambiar lo que está aquí en eso que está más allá; estos son los infinitos juegos, efectuados por RAJAS.

El ave vuela en el espacio, ¿Por qué no he de volar también yo? El pez mora en el agua ¿Cómo no construirme un submarino y vivir también yo dentro del agua? Luego de haber conseguido tener un cuerpo humano, resulta que hallamos satisfacción compitiendo con pájaros y peces. Otros entusiastas dicen: “Vayamos al planeta Marte y veamos como vive la gente allí”. La mente errabunda se mueve de un lado al otro, con sus innumerables deseos que, como demonios, la poseen constantemente.

No podemos soportar ver las cosas donde ellas están; es como si necesitáramos cierta conmoción, cierta excitación. Pensamos algo así como: “Mientras que con toda mi grandeza, yo estoy aquí, ¿cómo puede la creación permanecer tal cual ha sido siempre?”.

Nos comportamos como esos luchadores que por exceso de energía, pegan contra una pared, o patean contra un árbol. Tal es la excitación que nace de RAJAS.

Bajo su influencia, se cavan profundos agujeros en la tierra extrayendo de sus entrañas unas piedras a las que llama luego rubíes y diamantes. Poseído por la misma agitación, baja al fondo del mar y extrae de su seno basuras a las que llama “perlas”. Es claro que como estas carecen de orificios, el hace uno a través de ellas. Ahora se presenta un problema: ¿Dónde ponerla? Va pues, al joyero, para que le agujeree las orejas y la nariz y luego pone las perlas allí. ¿Por qué el hombre se agita de es modo? Todo esto es debido al poder de RAJAS.

Otro efecto de RAJAS es la ausencia de firmeza y serenidad. RAJAS quiere resultados inmediatos. Ni bien se presenta la menor obstrucción en un camino que se ha escogido, se lo abandona y se toma cualquier otro.

El hombre de RAJAS se halla siempre ocupado conquistando y abandonando cosas. Cambia de pensamiento todos los días. Al final, se encuentra siempre con las manos vacías. Todas las acciones del hombre de RAJAS, son inconstantes e inciertas. Es como el niño que planta la semilla y luego cava la tierra para sacarla y ver si le salieron raíces.

Carece de confianza y ecuanimidad, y no sabe siquiera donde afirmar sus pies. Efectúa un trabajo aquí, conquista algo de más allá, y luego se determina por un lugar diferente de los otros dos. Hoy asiste a una recepción en Madras, mañana en Calcuta y pasado mañana en Bombay o Nagpur. Permanecer firme en un lugar, y realizar allí el trabajo, ese no es su modo de operar. En verdad, el estado del hombre rajásico es espantoso, terrible.

Para esa criatura humana poseída por RAJAS, nada es más beneficioso que la realización del SVADHARMA. Por medio de la acción, dejará abandonadas las otras, ya que, precisamente, la realización del SVADHARMA, consiste en dejar las que no lo involucran.

El KARMA YOGA del BG es el “RAMABAMA” (la flecha de Rama) para la destrucción de RAJAS. Todo lo que involucre RAJAS es inquietud, es desequilibrio.

Si la lluvia cae sobre una montaña, corre en toda dirección y luego desaparece, sin dejar ningún trazo detrás; el agua se desparrama y se pierde. Cuando esa misma agua fluye en una sola dirección, entonces se tendrá un río. Hay un poder que brota de ella, y atrae bendiciones para esa tierra. Del mismo modo, si la criatura humana, no dilapida sus energías en toda clase de esfuerzos, sino que las recoge y aplica ordenadamente en una sola tarea, seguramente que la buena acción tomará forma a través de sus manos. Vemos pues, que hay un gran valor en SVADHARMA.

Debemos pues, pensar constantemente en nuestro SVADHARMA y dedicarle a él todas nuestras energías; no deberíamos poner nuestro pensamiento en ninguna otra cosa. Esto es la columna vertebral del SVADHARMA. KARMA YOGA no quiere decir realizar una acción pesada o magistral. El KARMA YOGA del BG es bien diferente. Su virtud más sobresaliente consiste en ir adquiriendo progresivamente más y más CHITTA SHUDDI o pureza interior, a través de la realización, sin ningún pensamiento en el fruto, del SVADHARMA que llega hasta uno de modo natural e inexorable. Infinitas son las acciones que minuto a minuto se llevan a cabo en toda la vasta creación. KARMA YOGA, significa, en cambio, realizar la acción, pero con una actitud mental muy especial. Sembrar en un campo, y desparramar semillas a tontas y a locas, por cualquier lado, son dos cosas muy diferentes. Sabemos muy bien lo que ganamos sembrando, y lo que perdemos arrojando las semillas por cualquier lado.

El KARMA que el BG nos enseña, es como sembrar las semillas. Hay un poder ilimitado, que se manifiesta cuando cumplimos con nuestro deber, con nuestro SVADHARMA.

Aquí, ningún esfuerzo es demásiado grande, ni deben haber excusas para huir de él.


¿CÓMO SABER CUAL ES NUESTRO SVADHARMA?


Si alguien nos preguntara esto, la respuesta debería ser: “él llega a tu vida sin que lo busques, de manera natural”. Nace en el mundo, junto con nosotros. La sola idea de ir a buscarlo, es de por si, extraña. Cuando un hombre nace, su SVADHARMA nace con él. Como un niño no precisa ir a busca a su madre, así tampoco precisamos ir en pos de nuestro SVADHARMA. Es nuestro desde el comienzo.

El mundo estuvo allí, antes de que naciéramos, y seguirá estando cuando nos hayamos ido. El servir a mis padres, por ejemplo, viene hacia mí, naturalmente. Así también mis otras obligaciones y experiencias cotidianas. Tengo sed, y también tengo hambre. Así, dar de comer al hambriento y dar de beber al que tiene sed son deberes míos, deberes por naturaleza. Así, no es preciso que busque mi SVADHARMA, u otra forma de servicio o compasión.

Siempre que debamos ir en búsqueda de nuestro SVADHARMA, estemos seguros que allí habrá alguna clase de ADHAMA (aquello que es opuesto al Dharma. Forma errónea de actuar), O PARADHARMA (el Dharma de los otros, el cual no nos es propio), que alguna acción errada o que pertenece a otros, estamos realizando.

Aunque mi SVADHARMA es simple, incompleto y poco interesante, aun así, porque él es el que me corresponde, debe ser el mejor para mi, el más amado, el más bello.

Cuando alguien se está ahogando en el mar, solo el pedazo de madera que flota al lado, no interesa si tosca, y sin pulir, solo ese pedazo, es el que lo salvará. Seguramente que habrá otras hermosísimás y bien labradas piezas en otros lugares, pero allí, sobre el mar, luchando por mi vida, ese pedazo tosco y sin pulir es lo que más me interesa y yo debo aferrarme a él si quiero salvarme.

Cuando nos hallamos absorbidos por nuestro SVADHARMA, RAJAS pierde su hechizo, ya que nuestra mente se halla concentrada. Puesto que ella (la mente) no se separa del camino correcto, el poder de RAJAS, la distracción, se debilita y cae.

Cuando un río es profundo y corre serenamente, no importa cuanta agua lleve, todo será contenido entre ambas orillas. Así también, el río del SVADHARMA, puede poseer la plenitud de la fuerza de un hombre, la plenitud de su poder. Sin que importe cuanta energía se ponga en ese SVADHARMA, nunca será demásiada. Abandonar como una ofrenda, todo ello a los pies del SVADHARMA, terminaría con los juegos de RAJAS. Nuestra quietud y serenidad, terminarían por conquistarla.


SATTWA
COMO DEBEMOS TRATARLA


Cuando RAJAS Y TAMAS se debilitan, o sea, logran ser controladas a través de una mente purificada, entonces, la que permanece, es SATTWA.

Cuando nos identificamos con SATTWA, ella arrastra al Ser, lo hace descender desde su elevada cima de pureza.

Debemos utilizar a SATTWA, pero de un modo disciplinado, y de manera inteligente, sobre todo, debemos hacer que ella se torne libre de AHAMKARA (el ego), de egoísmo. Es claro que, ¿cómo purificar a SATTWA de su orgullo y egoísmo? Hay un camino para ello y ese camino, es hacer que ella se torne firme, constante en nuestro interior. Si es algo permanente en nosotros, dejaremos de enorgullecernos con respecto a ella. Realizar constantemente acciones sátwicas, que ello se torne algo natural para nosotros, ese es el remedio. SATTWA debe ser algo así como una parte nuestra, no un huésped que va y viene, sino algo que nos pertenezca tanto que no podamos sentirnos orgullosos de ella, como no lo estamos de respirar o caminar, ni alardeamos por ello.

Si logramos que SATTWA brille constantemente en todas nuestras acciones, ella, SATTWA, se tornará parte de nuestra propia naturaleza.

El león, no solo carece de orgullo por su poder y su fuerza, sino que incluso no tiene conciencia de ello.

Del mismo modo, la conducta sátwica debe ser algo natural y espontáneo para nosotros, que ni siquiera pensemos en ella.

Es natural para el Sol darnos su luz y su calor, pero no se siente orgulloso por ello. Si alguien le preguntara algo al respecto, y el pudiera hablarnos, diría: “¿Qué acto especial hago? ¡Ninguno! ¡Yo solo puedo dar luz! Mi vida es esa, dar luz. Si no lo hiciera, moriría, pues no tendría otra cosa que efectuar”.

El estado del hombre sátwico debe ser como este, o sea, que su SATTWA debe penetrar hasta el último poro de su Ser.

Al devenir SATTWA, parte de nuestra naturaleza, dejaremos de sentirnos orgullosos de ella; será algo tan natural como mirar o escuchar. Ese es el modo de volver inofensiva a SATTWA, el modo de salir victoriosos ante ella.

Otro método es renunciar incluso al apego a SATTWA. Egoísmo y apego son dos cosas diferentes si bien la diferencia entre ambos es muy sutil. Aun cuando el egoísmo y el orgullo de poseer SATTWA desaparecen, todavía persiste en nosotros el apego a ella. Por ejemplo, la bondad que siente por todas las criaturas: si bien ella es una hermosa cualidad, hemos de mantenernos alejados del apego a esa virtud. Debemos ser compasivos con todos, pero no debemos sentirnos apegados a la compasión.

Es a través de SATTWA GUNA que los Santos muestran el Camino claramente a la Humanidad. Por su Compasión infinita, el cuerpo de ellos se torna en posesión común de todos. Hay tanto Amor en el corazón de los Santos, que todo el mundo se siente inclinado a amarlos a su vez.

El Santo renuncia al apego a su cuerpo y como consecuencia de ello, el mundo entero se apega a él y lo cuida y atiende con esmero. Aún de ese apego, el Santo debe liberarse.

El Amor del mundo, ese Gran Fruto, aún de él, debe el Santo separar su Ser. Nunca debe sentir que él es especial o único.

Primero conquistar el egoísmo y luego el apego. El egoísmo se conquista siendo uno constante en SATTWA. El apego, renunciando al deseo de lograr resultados y ofreciendo a los pies de Dios, aún el fruto obtenido a través de SATTWA GUNA.

Cuando SATTWA se afirma en nuestra vida, su fruto llega, a veces en forma de éxito o bien de otra forma. Sin embargo, debemos considerar aún esa conquista como algo baladí. El árbol de mango no se alimenta ni siquiera con uno de los frutos que él produce, no importa cuan dulce, cuan jugoso sea, nada es más grandioso para él, que renunciar a ellos. La renunciación es más dulce que el goce.

Hay tres estados en la acción:

Primero: Nos resolvemos a hacer algo.
Segundo: Actuamos.
Tercero: Obtenemos el fruto de nuestra acción.

Ese fruto, que a través de la Gracia de Nuestro Señor cosechan nuestras manos, aún él, se abandona a los pies de Dios. El que hace la acción es el Señor. Dejemos entonces que, también el que toma la resolución de actuar, sea el Señor. De este modo permitamos que el comienzo, el medio y el fin de la acción, se halle plena del Señor.

El santo Jnanadeva decía: “El agua corre sin demora dondequiera que el jardinero la direccione. Seamos nosotros siempre como el agua”. El jardinero riega según su voluntad, plantas o árboles y el agua obedece fielmente a ese jardinero, nutriendo con su cuerpo liquido lo que este desea.

Del mismo modo, permitamos que sea Dios quien decida que acciones deberán llevarse a cabo a través de las manos nuestras. Confiemos a El, todas las resoluciones de nuestra mente. Habiendo abandonado todo el peso de lo que poseo sobre las fuertes espaldas de un brioso corcel, ¿Para qué llevar en mis manos un peso diminuto? ¿Para qué ponerlo sobre mi cabeza si luego el corcel me llevará también a mí sobre su lomo?

Si todo lo que poseo lo abandono a su fuerza, ,agitaciones y juegos de la vida serán del Señor y solo del Señor. La misma existencia se hallará pletórica de Dios. Permanecerá tan solo la débil cortinilla del cuerpo físico y cuando ella sea removida, JIVA y SHIVA, el alma y el Ser Supremo serán uno solo".







-¿Y QUÉ HARÍAIS
SI DIOS OS HABLARA DIRECTAMENTE
Y OS DIJERA:

OS ORDENO
QUE SEÁIS FELICES MIENTRAS VIVÁIS?
¿QUÉ HARÍAIS ENTONCES?-




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