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La cara oculta de la música cubana
Los leales escuchas de Radio Ciudad de La Habana han descubierto recientemente, sobre todo, a través del programa Disco Ciudad, liderado por Juanito Camacho, las piezas contenidas en un compacto para algunos imperfecto, para otros insustituible estrategia promocional . Habana Oculta, expresión de eso que algunos llaman "la otra cara de la música cubana", y de diversidad estilística de nuestro quehacer música en estos tiempos, aúna las influencias que loa nacidos entre finales de los 60 y principios de los 70 atesoran como legados: resume códigos, instrumentos y estructuras morfológicas (vernáculas y foráneas) que nos acercan a las diferentes aristas creativas concretadas a partir de un acervo sonoro ecléctico, variados intereses y disímiles formaciones musicales. Es la primera plasmación, al menos la de mayores pretensiones hasta el momento, de la necesidad de este grupo de músicos de no ser apriorísticamente clasificados en trovadores o rockeros... Este disco explicita también la génesis de un movimiento musical, posiblemente renovador, que maneja, aún incipientemente, conceptos que se apartan de muchas catalogaciones que le han endilgado. Entre los que aparecen en esta producción discográfica se destaca el grupo musical Superávit A comienzos de la década de los 90 en los trajines de las peñas organizadas en el Museo Municipal de Plaza, sito en 13 y 8, Raúl Ciro y Alejandro Frómeta decidieron unirse para formar en primera instancia el dúo Superávit. Este formato inicial se complejiza con la llegada de Carlos Santos (compositor e intérprete del grupo 13 y 8, también incluido en Habana Oculta). Desde entonces y con la inclusión de otros cinco jóvenes músicos, la guitarra y el bajo eléctricos, la percusión afrocubana , la batería, el violín y el chelo, se definen las posibilidades tímbricas que presuponía el trabajo autoral Ciro, Frómeta y Santos. Los temas incluidos por Superávit en Habana Oculta, incluso los grabados en solitario por Carlos Santos que forman ya parte del repertorio de la agrupación, sintetizan el postulado que conceptúa la obra de estos creadores musicales: "buscar en formas tradicionales cubanas el punto de partida y la proyección hacia códigos universales y contemporáneos".1 Es innegable en la factura final de "En la Distancia", " Bolero", "Extraño Azul" la presencia de improntas musicales cubanas; expresadas a través del ritmo característico de los tambores batá, de los aires vitroleros de nostálgicas trompetas asordinadas o las diáfanas reminiscencias bolerística que por momentos se evidencian, o imbrican en la sonoridad rock. Existe, sin embargo un acercamiento más sutil a la tradición, la cual engarza al receptor con sus referentes culturales, aunque estos se encuentren camuflados en las más estridentes expresiones rockeras. Partiendo de la utilización del acervo musical de la nación se retoman como cita - apropiación o lúdico parafraseo - textos, líneas melódicas y ambientes de expresiones fuertemente enraizadas en la memoria histórico-cultural de nuestros coterráneos. Alejandro Frómeta aprovecha en su canción "En la Distancia" la huella que la cincuentenaria "Contigo en la Distancia", de Portillo de la Luz, dejó para siempre en los cubanos de todas las edades y narra sus contradicciones existenciales reinventando, en respetuoso remake, frases que Portillo inmortalizó. No es este un recurso aislado. En obras poco conocidas en la actualidad se aprecia el uso eficaz de estos rejuegos formales. Ejemplos fehacientes encontramos cuando Raúl Ciro en su canción "Uretral Confort" parafrasea la Silvio Rodríguez de "Oda a mi generación" y dice "como aquel bufón, juguete común", o cuando Carlos Santos "converge" con Bienvenido Julián Gutiérrez en su inquietante "Como las Olas", "piedra rodando soy en la espera"; o cuando Ciro y Frómeta parten de los gloriosos Van Van de los años 70 y proponen su otro "Mi Ritmo Caliente" demostrando que la canción pensante puedes ser también un buen pretexto para el cubano guarachar. Textos desgarrados y juguetones por momentos, irónicas asociaciones e imágenes dignas del technicolor se amalgaman en "Villa de París", "Verde Melón", "Bruma Blanca", " Regreso a Nueva York", "Contrarreloj" "Transparencia", todas inéditas para quienes no frecuentan los circuitos donde estas expresiones ganan fuerza con el paso de los años. Definitivamente Superávit y otros incluidos en Habana Oculta se van convirtiendo en certeza. Falta dominar aún más la escena, controlar a los fans enardecidos y tomar por asalto los grandes espacios de difusión.
(1)Alejandro Frómeta: Entrevista con el autor. Alfredo Pérez Contreras (La Habana, 1964) Graduado en Historia del Arte. Revista "La Gaceta de Cuba". Nro. 4 Julio- Agosto/1996. Pág. 60. . |