EL ROCK EN CUBA: ¡GRACIAS MANDULEY!

 

 

Por Joaquín Borges-Triana

Hay acontecimientos en la vida que a uno lo marcan decisivamente para el proceder y la actitud que ha de asumir de ahí en adelante. En materia de gustos artísticos también suele ocurrir lo anterior. En mi caso, nunca olvidaré la impresión que me produjo asistir por primera vez a un concierto de rock.

Recuerdo que en el salón de actos de mi querida Escuela Especial para Ciegos, Abel Santamaría, se presentaban con asiduidad prestigiosos músicos de diferentes géneros. En una de aquellas jornadas, una tarde actuó en el centro el grupo Los Signos. No sé si por la distancia en el tiempo, por mi entonces corta edad o tal vez porque fuera así, en mi mente se ha quedado la idea fija de que era una tremenda banda, con una sonoridad de endemoniada fuerza y mucha bomba a la hora de interpretar nota por nota temas de agrupaciones como Chicago. Desde ese día nunca he podido apartarme del devenir del rock en sus disímiles vertientes.

Supongo que sea por eso que he sentido tanta alegría con la edición del libro titulado El Rock en Cuba, escrito por Humberto Manduley, alguien que ha dedicado una buena porción de su existencia a investigar en torno a la manifestación. Quien no conozca al autor no debe imaginar que se trata de un estudioso más, que con la fría imparcialidad del académico se acerca a un asunto para analizarlo en sus distintas aristas. Me refiero a una persona que ha vivido la historia de la cual habla desde adentro, ya fuese en la condición de fan (sobre todo de las vertientes de carácter propositivo y menos promocionadas), como letrista de varios de los temas de una banda tan importante para el desarrollo del género entre nosotros como lo fue Venus, o como crítico y promotor tanto del rock hecho en nuestro país como del realizado allende los mares.

¿Cuál es la culpa del rock cubano? ¿Su dependencia de los parámetros externos? ¿Algún hipotético choque con la cultura institucional cubana? ¿Sus atributos meramente musicales? Son las anteriores algunas de las preguntas a las que Humberto Manduley intenta ofrecer respuestas, siempre desde su particular punto de vista, en El Rock en Cuba, una obra publicada por la Editorial Atril. Echando a un lado mi proverbial vocación por la manifestación, debo decir que estamos ante una investigación en extremo necesaria dado que el rock hecho en nuestro país ya rebasa las cuatro décadas de accionar y sin embargo, es un fenómeno musical muy poco estudiado entre nosotros. Como afirma Guille Vilar en el prólogo del libro: "Estamos en presencia de una historia nunca antes contada: la del rock en Cuba, que ha transitado un largo y difícil camino para alcanzar una representatividad más justa en la música cubana contemporánea."

Por su parte, en una especie de nota aclaratoria denominada "Cosas por decir", Manduley expresa: "Por ser la música rock en Cuba un fenómeno muchas veces mal visto y peor estudiado, pero con una historia que rebasa las cuatro décadas, sentí que se imponía abordar su devenir entre nosotros. Sin embargo, esta no es ni pretende ser la historia (oficial) del Rock en Cuba, solamente un primer punto de reflexión, más bien cronológico, que espera repercutir con una mejor comprensión hacia el género, sus cultores y seguidores. Si he dejado a un lado otras consideraciones y enfoques (morfológicos, sociológicos, lingüísticos) para enfatizar el aspecto cronológico, ha sido buscando que este ordenamiento de hechos, fechas y nombres contribuya a futuros estudios (se imponen ya) sobre el género."

El libro se articula en ocho capítulos, los cuales llevan títulos provenientes de piezas musicales, y recorre un período que va desde 1956 hasta nuestros días. Aunque todos son de sumo interés recomiendo leer con detenimiento los denominados La canción de la trova y un Rock and Roll adicional y Rock cubano: búsqueda y esencia. El texto se acompaña además por un conjunto de fichas de las principales bandas cultoras del género en la etapa en cuestión y por un testimonio gráfico de varias de dichas agrupaciones. No falta en el material una extensa bibliografía que sirve de apoyatura para el desarrollo de las ideas del autor. Dos objeciones tengo que formular: una se refiere a la cantidad de erratas que pululan por todo el libro y que evidencian un no apropiado trabajo de corrección. En segundo lugar, me parece totalmente desproporcionado el precio del volumen, que durante la feria Cubadisco se vendió a 50 pesos, algo que resulta excesivo (en especial si se medita en cuanto a quién es el lector natural de esta obra) pero "barato" en comparación con los ocho dólares que cuesta a partir de que terminase dicho evento. ¡Sin comentario!

Con un enfoque polémico, que de seguro ha de motivar opiniones convergentes y divergentes, las páginas —escritas desde el compromiso y la identificación con la historia que se narra— brindan sobradas razones para su lectura, no solo por los amantes del segundo gran lenguaje sonoro del siglo XX sino por los interesados en el complejo devenir de los procesos culturales en Cuba durante los últimos 40 años. Así pues, en nombre de quienes desde nuestra condición de cubanos nos identificamos con el rock, sencillamente: ¡Gracias, Manduley!
 


 

Tomado de Cubahora
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Humberto Manduley.-"El rock en Cuba"

 

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