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Fabio la Rocka

Yusa sobrevuela por la trova, el bolero, el jazz, la
samba y muchos otros estilos para crear un sonido nuevo y maravilloso,
acompañado paralelamente con letras que llenan o despedaza en jirones el corazón
a través de los oídos. Esta particular artista cubana combina los sonidos
tradicionales de Cuba con los brasileños y el jazz, todo teñido con el color del
amor y los sentimientos en sus líricas. Nacida en el barrio de Buena Vista, Yusa
supo mezclar toda la influencia tradicional que mamó con tonalidades modernas, y
en sus letras desmenuza la realidad del ser humano con oraciones de sabor
agridulce, y una cercanía al mar, heredada de su padre cuya profesión era
marinero. Con el permiso y la bendición de Yemayá, diosa del mar, Yusa realizó
esta producción que da aires nuevos a los oídos.
¿Tu sonido es una mezcla de ritmos brasileños y cubanos
con jazz, cómo llegaste a internalizarlos, estuviste en Brasil?
No, nunca he estado, pero me encantaría, por la rica cultura
musical, los ritmos que hacen en sus canciones, y su actitud ante la vida. Ese
estilo me gusta por la libertad que otorga, es una actitud muy libre. Esa
libertad de crear, lo divertido, lo lúdico que lleva esa música. Me ha influido
mucho, pero tengo otras influencias, que recogí a través de mi vida, que se
dependía de los estados de ánimo, y también la música que escuchaban mis padres,
que luego vas escogiendo y te va acompañando durante el resto de tu vida.
¿Qué sientes cuando te catalogan como la nueva ola en la
música cubana?
La verdad que no lo tomo muy en cuenta porque aquí hay
muchas otras personas que hacen música, y muy buena, que tal vez no tienen una
influencia directa de lo que es el Buena Vista Social Club. De más está decir
que es muy importante la música de Buena Vista, pero no es lo único que hacemos
en Cuba, hay muchos otros estilos que tal vez no tienen la suerte o el apoyo de
las compañías, o que simplemente no están de moda. Yo no me siento la nueva
nada, aquí hay mucha música y mucha gente que hace música.
Justamente, sobre los músicos que hay en la isla ¿Me
podrías contar un poco de lo que es el proyecto Interactivo?
Eso lo empecé junto a Roberto Carcassés, Oliver y otros
amigos, que tuvimos esa idea de unir cosas comunes. Porque cada uno tiene sus
caminos, pero hay caminos comunes, como todo el mundo, somos diferente ce, la
fruición musical, y nos juntamos para hacer lo que nos gusta, para divertirnos,
pero tenemos algo en común todos. Lo que tenemos en común nosotros es que lo que
pensemos cada uno vale igual. Pero sobre todo tratamos de pasarla bien y
divertirnos. En este tiempo, esta idea ha ido creciendo, y se han ido sumando
personas y sumando amigos. Hace poco terminó un concierto aquí en la Habana que
estuvo invitado Lenine de Brasil, Pepe Ochoa de España, Santiago Feliú de Cuba,
y muchos otros. Ha sido como una ola, y ha ido creciendo.
¿Cómo es la vida de un músico en Cuba, país en el que por
donde vas se oyen tonalidades envolventes y variadas. ¿Qué sacas tú de esa
interacción?
El hecho de nuestra situación geográfica y de lo pequeña que
es nuestra isla crea una especie de promiscuidad sana donde todos estamos muy
cerca y donde los sonidos de la ciudad te envuelven inconscientemente. Las ideas
de todas las personas que sienten la necesidad de unirse e intercambiar
pensamientos y sentimientos encuentran un lugar común en el camino al desarrollo
y el no estancamiento de una cultura y una tradición rica desde tiempos
inmemoriales. Estar en medio de ese continuo desarrollo me hace tener una propia
e independiente vida en la cual me siento orgullosa de vivir. He estado en
varios países donde he conocido excelentes músicos y la situación para ellos no
es muy diferente a la que vive cualquier músico cubano. El mundo es común para
todos y por tanto, los que hacen música como una necesidad vital, desde la
sinceridad, encuentran el obstáculo de una modernidad que te usa como pieza de
vestir. Espero que esto cambie, por el bien del arte y la identidad de cada
pueblo. Yo lo intento desde mi personal perspectiva.
  
¿Te sientes más cercana al jazz tradicional o a los
sonidos de la Cuba urbana o tradicional?
Todo lo que implique la unión y conocimiento de las
tradiciones hace al hombre más fuerte y más sabio. Yo creo, como diría José
Martí, en la utilidad de la virtud y creo además, que el orgullo de cualquier
sociedad está en la coexistencia de valores. Me siento músico, que categoricen
los que viven de eso, porque ya es una convención decir que una es jazzista o es
trovadora o cantautora o bolerista. Tengo la impresión de que tengo a los
clasificadores medio locos y eso me gusta, aunque no sirva para vender discos.
Me siento cerca de todo lo que me conmueve musicalmente y me conmueven tanto el
jazz tradicional, como los sonidos de mi ciudad, por sólo mencionar aquellas
influencias por las que me preguntas.
[email protected]
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El Caimán Barbudo. No. 311, Año 2002
(Cuba)

Recuerdo que hace varios años, asistí a un concierto ofrecido en la Sala
Universal de las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias) por un quinteto femenino
denominado Quasijazz. Lo novedoso de la propuesta consistía en que se trataba de
una agrupación integrada sólo por mujeres y que pretendían hacer jazz.
Lamentablemente, aunque las ideas musicales manejadas por aquel proyecto
resultaban muy interesante, había un evidente desnivel entre las integrantes del
grupo en cuanto a sus posibilidades como instrumentistas. Esa fue la primera vez
que escuché tocar a Yusa, que devino la estrella de la noche en virtud de sus
muchas habilidades como ejecutante a la hora de improvisar. Al desintegrarse el
quinteto, ella realizó diversos trabajos. Así, tuvo un período como tecladista
de la banda acompañante de Gerardo Alfonso y se involucró en un dúo identificado
con los nombres de Domingo & Yusa, que llevó adelante una interesantísima
propuesta sonora dentro de los parámetros de lo que se ha ido delineando como
Canción Contemporánea Cubana.
Creo que de la etapa anterior a la actual una de sus labores de mayor rango
artístico fue la llevada a cabo como parte de lo que se conoció como Club di
Chávez, con quienes grabó un llamativo disco que, pese a sus muchos valores,
nunca fue licenciado por una discográfica. Tengo la impresión que nunca he de
olvidar una cena-concierto brindado por el Club di Chávez, en el que Yusa, Raúl
Ciro, Félix Lorenzo, Mr. Acorde y Domingo fueron protagonistas de uno de los
recitales con mayor magia, entre los numerosos espectáculos musicales a los que
he concurrido en mi vida. Ahora, esta multiinstrumentista se nos presenta en su
vertiente como cantautora en un fonograma que lleva su nombre:
Yusa. Editado por la
compañía Tumi Music, el CD contiene quince temas y cuenta con la producción de
Pável Urquiza.
Con arreglos de Roberto Carcassés, Lucía Huergo, Pável Urquiza, Edelmis Pedroso
y la propia Yusa, el signo predominante del conjunto de temas aquí compilados es
el eclecticismo del material. La fusión entre elementos musicales provenientes
de diversos géneros y estilos se hace presente a lo largo de todo el material,
incluso en los cortes de mayor definición genérica, como ocurre en el hermoso
bolero denominado "La Número 2". Otro elemento que se destaca en el quehacer de
Yusa es la riqueza armónica de sus composiciones, las cuales modulan con
asombrosa facilidad y decursan por una riquísima gama de acordes aumentados,
disminuidos, de novena, oncena, trecena... Lo interesante de ese tratamiento
armónico de sus canciones es que no resulta forzado o traído por los pelos sino
que fluye de manera natural y orgánica. Piezas que así lo corroboran son, por
ejemplo, "A las doce", "Tomando el centro", "Cuestión de ángulo" y "Todo o casi
nada".
No me oculto para confesar mi predilección por discos como este. Casi todos los
temas del fonograma me atraen por una u otra razón. Obviamente, tengo mis
preferidos, entre los que no me perdonaría dejar de mencionar "En todas las
esquinas", un formidable instrumental escrito por Yusa y en el que Élmer Ferrer
demuestra una vez más que hoy él es uno de nuestros guitarristas de mayores
recursos. Como álbum la única objeción que le formulo es que por momentos
trasluce, un tanto en demasía, las afinidades estéticas entre el modo de hacer
de la creadora y el de Pável Urquiza, lo cual a la postre no es que sea malo
pero en ocasiones impide que la cautivante personalidad de Yusa se perciba en
toda su magnitud.
Por último, deseo referirme a los textos de las melodías del disco, un factor
determinante para que la obra nos atrape sin remedio. Un excelente nivel
literario se aprecia en estas canciones, hechas no sólo desde los vínculos con
lo mejor de nuestra joven poesía actual sino también con la narrativa. Por
momentos con un carácter melancólico, en otros jocoso o reflexivo, a veces las
composiciones actúan como pequeños cuentos, con fábulas incluidas. Soy de la
opinión, que desde el prisma letrístico el fonograma abre nuevas líneas
temáticas para la música cubana de nuestros días, sobre todo al abordar sin
prejuicios las presentes realidades que se dan en un sector de la mujer
contemporánea al asumir su sexualidad. Es representativo de lo antes expuesto la
pieza denominada "Flash", sencilla pero esclarecedora radiografía de los tiempos
que corren: Algo nuevo hay en el barrio:/ Cambió./ Salen cómplices de un auto /
dos mujeres a la vez./ Varios rostros se miraron,/ hay viento./ Silencio. Por lo
convincente de su factura es de desear que la ópera prima de Yusa, quien por
cierto ya está inmersa como bajista en una banda nombrada Interactivo, no se
quede en su mero lanzamiento sino que reciba la atención que se merece. Como
testimonio sonoro del quehacer musical nacional de carácter propositivo es un
álbum para tenerlo en casa y escucharlo con sumo detenimiento y placer.
--Joaquín Borges Triana 12/01/02
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