Los
genitales externos son: pene y escroto.
El cuerpo del pene contiene tres cilindros de
tejido eréctil: los dos cuerpos cavernosos, paralelos entre
sí, y el cuerpo esponjoso, situado debajo de ellos y que contiene
la uretra. Durante la excitación sexual, el tejido
eréctil se llena de sangre, poniendo duro y erecto el pene. En el
adulto, el pene promedio tiene un tamaño de 6.4 a 10 cm en
estado flácido, un poco más de 2 cm de diámetro, en
estado de erección se extiende de 12.5 a 17.5 de longitud y unos
4 cm de diámetro. Pero estas medidas no son categóricas.
El glande es la cabeza del pene. En los varones
no circuncidados está cubierto por un pliegue de piel denominado
prepucio que puede retraerse, unido al glande por una banda de tejido
situada en la superficie inferior del mismo llamada frenillo. Posee
numerosas terminaciones nerviosas, lo que provoca que pueda resultar
molesta su manipulación.

Elescroto es un saco de piel que contiene los
testículos.

Como
se puede ver en el dibujo, entre los genitales internos estaría
la glándula prostática, que
descansa debajo de la vejiga urinaria. La próstata madura
está en continua actividad; parte de su secreción va a la
orina, mientras que el resto constituye una gran porción de las
eyaculaciones, junto con la secreción de las vesículas
seminales.
Base Hormonal
Las
principales hormonas masculinas son los andrógenos,
fundamentalmente la testosterona, que se produce en los
testículos. Esta es importante en el mantenimiento del deseo
sexual y de la capacidad de eyaculación y se la asocia con el
mantenimiento de la función eréctil.
Base Neuronal
Hay dos
activaciones a tener en cuenta: la parasimpática
y la simpática. La primera sería
fundamental en la erección y la segunda en la eyaculación.
Ambas están controladas por el cerebro, aunque también
puede darse la erección como un reflejo espinal, cuando se ha
perdido el control superior
El Placer en el Hombre
Como
las mujeres, los hombres adoran las caricias, pero normalmente no osan
pedir por ellas. Las caricias con la punta de los dedos o de la lengua
en la zona de los senos y pezones pueden llegar a provocar la
erección del pene; también se debe acariciar la nuca, las
cejas, las orejas, las axilas, las manos, los pies, los muslos, la
entrepierna, los testículos, el ano, etc...