Una mujer
frígida puede pasarse toda su vida sin disfrutar del
éxtasis sexual con su compañero. Muchas mujeres
frígidas podrían ser excelentes compañeras
sexuales a condición de que su pareja sea un hombre paciente y
que la ayude lo suficiente como para alcanzar un orgasmo.
Una
mujer frígida debe primero aprender a aceptar su propia
sexualidad y a rechazar su código de moralidad o el complejo de
culpabilidad que pueda derivarse de su educación o de
experiencias desagradables acontecidas en su pasado. En esta labor el
hombre juega un gran papel y debe mostrarse siempre muy paciente y
comprensivo, pues la mujer frígida deberá tener plena
confianza en él.
El
hombre deberá intentar conocer todos los sentimientos negativos
que la perturban. Siempre deberá hablarle y escucharla muy
atentamente. Cuando los problemas sean conocidos por ambos él
deberá con mucha inteligencia y ternura, hacerle comprender que
sus miedos y sentimientos son irracionales.
Toda
la atención del hombre deberá estar centrada en el placer
de la mujer. No deberá mostrarse nunca ansioso, sino al
contrario: ser muy tierno con ella a través de palabras, besos y
caricias. De esta forma la mujer frígida irá ganando
confianza y progresivamente irá aprendiendo a conocer su cuerpo
y reaccionará a las caricias y estímulos sexuales de su
pareja.
Las
cinco palabras que no se deben olvidar son: paciencia,
compresión, confianza, ternura y voluntad.
Teniendo
en cuenta estos principios hay muchas posibilidades de que una mujer
frígida se transforme en una mujer muy sensual y no tenga nunca
más problemas de este tipo. Si a pesar de los esfuerzos mutuos
de la pareja no llega a resolver el problema, es posible que sea
necesario el consejo de un terapeuta o psicólogo.